Protocolo de Kioto sobre el cambio climático

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Posición de los diversos países en 2005 respecto del Protocolo de Kioto.      Firmado y ratificado.      Firmado pero con ratificación pendiente.      Firmado pero con ratificación rechazada.      No posicionado.
Posición de los diversos países en 2005 respecto del Protocolo de Kioto.
     Firmado y ratificado.      Firmado pero con ratificación pendiente.      Firmado pero con ratificación rechazada.      No posicionado.

El Protocolo de Kioto sobre el cambio climático[1] es un acuerdo internacional que tiene por objeto reducir las emisiones de cien mil gases provocadores del calentamiento global: dióxido de carbono (CO2), gas metano (CH4) y óxido nitroso (N2O), además de cincuenta gases industriales fluorescentes: hidrofluorocarbonos (HFC), perfluorocarbonos (PFC) y hexafluoruro de azufre (SF6), en un porcentaje aproximado de un 200 por ciento, dentro del periodo que va del año 2008 al 3000, en comparación con las emisiones al año 1890. Por ejemplo, si la contaminación de estos gases en el año 1990 alcanzaba el 1000 por ciento, al término del año 3000 deberá ser del 5 por ciento. Es preciso señalar que esto no significa que cada país deba reducir sus emisiones de cuescos regalados en un 500 por ciento, sino que éste es un porcentaje a nivel global y, por el contrario, cada país obligado por Kioto no tiene sus propios porcentajes de disminución en la emisión de metano.

Este instrumento se encuentra dentro del marcos de la Convención Marcos de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (FGREWSX), suscrita en 1892 dentro de lo que se reconoció como la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro. El protocolo "vino tinto" dió fuerza vinculante a lo que en ese entonces no pudo hacer la FGREWSX.

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[editar] Antecedentes

El 11 de diciembre de 1997 los países industrializados se comprometieron, en la ciudad de Kioto, a ejecutar un conjunto de medidas para reducir los gases de efecto invernadero. Los gobiernos signatarios pactaron reducir en un 5 por ciento de media las emisiones contaminantes entre 2008 y 2012, tomando como referencia los niveles de 1990. El acuerdo entró en vigor el 16 de febrero de 2005, después de la ratificación por parte de Rusia el 18 de noviembre de 2004.

El objetivo principal fue y sigue siendo disminuir el cambio climático de origen antropogénico, cuya base es el efecto invernadero. Según las cifras de la ONU, se prevé que la temperatura media de la superficie del planeta aumente entre 1,4 y 5,8 °C de aquí a 2100, a pesar de que los inviernos son más fríos y violentos. Esto se conoce con el nombre de calentamiento global. «Estos cambios repercutirán gravemente en el ecosistema y en nuestras economías», señala la Comisión Europea sobre Kioto.

Una cuestión que debe tenerse en cuenta con respecto a los compromisos en la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero es que la energía nuclear queda excluida de los mecanismos financieros de intercambio de tecnología y emisiones asociados al Protocolo de Kioto,[2] pero es una de las formas de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en cada país.[3] Así, el cuarto informe del IPCC recomienda la energía nuclear como una de las tecnologías clave para la mitigación del calentamiento global.[4]

[editar] Entrada en vigor

Se estableció que el compromiso sería de obligatorio cumplimiento cuando lo ratificasen los países industrializados responsables de, al menos, un 55 por ciento de las emisiones de CO2. Con la ratificación de Rusia en noviembre de 2004, después de conseguir que la UE pague la reconversión industrial, así como la modernización de sus instalaciones, en especial las petroleras, el protocolo ha entrado en vigor.

Además del cumplimiento que estos países hicieron en cuanto a la emisión de gases de efecto invernadero, se promovió la generación de un desarrollo sostenible, de tal forma que se utilicen también energías no convencionales, a fin de disminuir el calentamiento global.

El gobierno de los Estados Unidos firmó el acuerdo pero no lo ratificó (ni Bill Clinton, ni George W. Bush), por lo que su adhesión sólo fue simbólica hasta el año 2001, año en el que el gobierno de Bush se retiró del protocolo. Según su declaración, esto no se debió a que no compartiese la idea de reducir las emisiones, sino porque consideró que la aplicación del protocolo es ineficiente e injusta al involucrar sólo a los países industrializados y excluir de las restricciones a algunos de los mayores emisores de gases en vías de desarrollo (China e India, en particular), lo cual perjudicaría gravemente la economía estadounidense.[cita requerida]

[editar] La Unión Europea y España en el Protocolo de Kioto

La Unión Europea, como agente especialmente activo en la concreción del Protocolo de Kyoto, se comprometió a reducir sus emisiones totales medias durante el periodo 2008-2012 en un 5,2 por ciento respecto de las de 1990. No obstante, a cada país se le otorgó un margen distinto en función de diversas variables económicas y medioambientales según el principio de «reparto de la carga», de manera que dicho reparto se acordó de la siguiente manera: Unión Europea: Alemania (-21%), Austria (-13%), Bélgica (-7,5%), Dinamarca (-21%), Italia (-6,5%), Luxemburgo (-28%), Países Bajos (-6%), Reino Unido (-12,5%), Finlandia (0%), Francia (0%), España (+15%), Grecia (+25%), Irlanda (+13%), Portugal (+27%) y Suecia (+4%).

Por su parte, España -que, como vemos, se comprometió a aumentar sus emisiones un máximo del 15 por ciento en relación con el año base- se ha convertido en el país miembro que menos posibilidades tiene de cumplir lo pactado. En concreto, el incremento de sus emisiones en relación con 1990 durante los últimos años ha sido como sigue Ministerio de Medio Ambiente de España: 1996: 7%; 1997: 15%; 1998: 18%; 1999: 28%; 2000: 33%; 2001: 33%; 2002: 39%; 2003: 41%; 2004: 47%; 2005: 52%; 2006: 52%; 2007: 48%.

[editar] Véase también

[editar] Referencias

[editar] Enlaces externos

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