Emisiones

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Emisiones son todos los fluidos gaseosos, puros o con sustancias en suspensión; así como toda forma de energía radioactiva, electromagnética o sonora, que emanen como residuos o productos de la actividad humana o natural(por ejemplo: las plantas emitan CO2)

Emisiones atmosféricas de una procesadora de pulpa y papel en Oulu.

Emisión atmosférica[editar]

Es el vertido de determinadas sustancias a la atmósfera.

Las plantas termoeléctricas son consideradas fuentes importantes de emisiones atmosféricas y pueden afectar la calidad del aire en el área local o regional. La combustión que ocurre en los proyectos termoeléctricos emite dióxido de azufre (SO2), óxidos de nitrógeno (NOx), monóxido de carbono (CO), dióxido de carbono (CO2) y material particulado (que pueden contener metales menores). Las cantidades de cada uno dependerán del tipo y el tamaño de la instalación y del tipo y calidad del combustible, y la manera en que se queme. La dispersión y las concentraciones de estas emisiones, a nivel de la tierra, son el resultado de una interacción compleja de las características físicas de la chimenea de la planta, las cualidades físicas y químicas de las emisiones, las condiciones meteorológicas en el sitio, o cerca del mismo durante el tiempo que se requiere para que las emisiones se trasladen desde la chimenea hasta el receptor a nivel de la tierra, las condiciones topográficas del sitio de la planta y las áreas circundantes, y la naturaleza de los receptores (p.ej., seres humanos, cultivos y vegetación nativa).

Motores mal regulados provocan emisiones contaminantes.

Emisiones vehiculares[editar]

Emisiones de fuentes móviles referidas al parque automotor. En relación a las emisiones de vehículos acompañamos algunas informaciones referentes al problema que pueden causar en las grandes ciudades y las medidas que se están llevando a cabo para combatirlos.

La otra limpieza de la ciudad

Mantener limpios los centros de las ciudades no es solo recoger los diferentes tipos de basura que puedan acumularse y limpiar las calles diariamente. Mantener limpios los centros de las ciudades implica garantizar una calidad del aire que respiramos al pasear por allí. Para ello, desde las instituciones se han comenzado a proponer y a llevar a cabo diferentes medidas para reducir la contaminación atmosférica en las ciudades, que principalmente está causada por los coches que circulan por ella y que según la Organización Mundial de la Salud causa 80.000 muertes cada año, 3.500 en el área metropolitana. Precisamente eso es uno de los principales problemas con los que se están encontrando las administraciones públicas en algunas ciudades españolas: la superación de los límites de contaminación que establece la Unión Europea. El diario El País del 28/1/2011 publicaba: “Barcelona excede los límites legales fijados por la Unión Europea (UE) en partículas contaminantes (PM10) desde que la normativa entró en vigor, en 2005, y el nivel máximo de dióxido de nitrógeno que la ley comunitaria aplica a partir de este año”. Un límite que no cumple tampoco Madrid, y que está establecido en una media anual máxima de dióxido de nitrógeno de 40 microgramos por metro. Esto ha hecho que comiencen a plantearse y a llevarse a cabo medidas que limitan el uso del vehículo privado en ciertas zonas de la ciudad. Estas medidas pueden parecer impopulares, y provocan que gran cantidad de usuarios del coche tengan que buscar alternativas para acceder al centro. Unas alternativas que deben surgir desde las propias administraciones públicas, ya que no es posible reducir la contaminación con medidas únicamente restrictivas. Es necesario que se fomente el transporte público urbano e interurbano y que se estimule la inversión en proyectos como la implantación de carriles para bicicletas para garantizar una circulación fluida, rápida y segura sin necesidad de desplazarse en coche. Las restricciones que afectan a los coches que circulan por vías centrales de las principales ciudades no es algo que haya surgido en España, pero la situación ha hecho que sea necesario aplicar medidas similares a las que se llevan a cabo en otros países. Por ejemplo, en el centro de Londres es necesario pagar 12 € al día para circular por el centro, y en París se están planteando limitar el acceso a los vehículos más contaminantes. Uno de los empleados de la administración pública de la capital francesa decía recientemente en una radio nacional: “lo siento, pero no tiene sentido circular con un vehículo deportivo por una ciudad”. Esa medida, la de limitar el acceso a los vehículos más contaminantes, es la que se pretende llevar a cabo durante este año en Barcelona para reducir la contaminación, y la misma medida se llevará a cabo en 2013 con vehículos menos contaminantes. En Madrid, se ha decidido restringir el acceso al círculo que describe la M30 sobre la capital a los vehículos de más de 11 años de antigüedad, ya que se considera que son esos vehículos los que tienen una mayor emisión de gases contaminantes a la atmósfera. Por otra parte, en Sevilla se lleva a cabo una limitación en la circulación de vehículos por el casco antiguo que hace que sólo puedan circular por las calles del casco antiguo los vehículos de los residentes, y durante un periodo máximo de 45 minutos. Otras ciudades como Granada decidieron repartir el uso del espacio público dependiendo del número de matrícula: los días pares podrían circular por las calles del centro solo los vehículos con matrícula acabada en número par, y los impares los vehículos con matrícula terminada en cifra impar.

Debate sobre las medidas más efectivas

Viendo las diferentes medidas aplicadas y en proyecto de aplicación para reducir la contaminación de las ciudades surge el debate sobre cuáles son las más efectivas. Existen posturas a favor del cobro de un peaje para poder circular por el centro de las ciudades, posturas que defienden que lo más eficaz es limitar el acceso de los vehículos que no cumplan unos requisitos y que excedan el límite de contaminación, otras medidas tratan de repartir el espacio entre todos limitando únicamente el tiempo de uso del mismo, y otras proponen limitar la velocidad permitida para reducir las emisiones. Desde las experiencias de otras ciudades del mundo podemos decir que medidas como la que se está llevando a cabo en Londres, con el cobro por hacer uso del centro con un vehículo particular, ha hecho que la contaminación se reduzca un 50%. Estocolmo, que también aplica esa medida ha reducido el tráfico y las contaminaciones en un 15%. Por otra parte, la medida de limitar el acceso a los vehículos más contaminantes ha permitido que se reduzca la contaminación en un 10% en ciudades como Berlín. Aunque ese porcentaje parezca menor, desde el Centro Superior de Investigaciones Sociológicas (CSIC) aseguran que la medida que solo limita el acceso mediante un peaje permite “acceder a la ciudad con vehículos muy contaminantes y eso beneficia a los ciudadanos con mayor poder adquisitivo", y añaden que “sin reducir el número de vehículos contaminantes la lucha contra la contaminación es inviable”. Otras medidas que se están llevando a cabo es la de designar zonas con un límite de velocidad de 80 kilómetros por hora. En Rotterdam esa medida supuso la reducción de un 30% de las emisiones, y ahora se plantea su implantación en Barcelona. En cualquier caso, los expertos hablan de la necesidad de que los vehículos más contaminantes comiencen a desaparecer y para ello la medida más efectiva a largo plazo es la de limitar su acceso al centro de las ciudades.

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]