Parque Natural Montes de Málaga
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| Montes de Málaga | |
| Situación | |
|---|---|
| País | |
| División | |
| Subdivisión | |
| Datos generales | |
| Grado de protección | Parque Natural |
| Superficie | 4.996 ha |
[editar] El Pasado lejano: Desforestación e Inundaciones.
La historia de Málaga aparece tan íntimamente ligada a la del río Guadalmedina que antiguamente tenían el mismo nombre. Así nos lo atestiguan, por ejemplo, Rufo Festo Avieno que escribía: "Malaca que flumen, urbe cum cognomine", es decir, "Málaga río, con la ciudad de su mismo nombre", o los árabes al llamar al río Uad-el-Medina ó río de la ciudad.
A partir del siglo XV es cuando se empieza a tener datos fiables del estado del río. Asi, el historiador Milla en relación con unas fuertes lluvias acaecidas entre los años 1434 y 1435, que ocasionaron inundaciones en gran número de ciudades, comenta que Málaga no se inundó gracias a "la mucha madre y hondo que tenía el río y la caja que lo guardaba". Por estas fechas los Montes de Málaga estaban poblados por las especies características del monte mediterráneo, no existiendo problemas erosivos y en consecuencias no había ningún tipo de arrastre que pudiera aterrar el lecho del río. Otro dato que nos indica la situación del cauce es que en el año 1490, tres años después de conquistada la ciudad por los Reyes Católicos, existe un acuerdo del Ayuntamiento por el cual "Ningún ganado turbase las aguas del río porque usando de ellas los vecinos era justo que estuviesen puras".
Sin embargo y muy relacionado con la toma de la ciudad por los Reyes Católicos, se empieza en esas fechas a producir una modificación sustancial en la cubierta vegetal que cubría la cuenca vertiente del río. Esta alteración vegetativa es consecuencia de la desforestación que se realizó, bien procedente de la tala y quema de árboles, armas comúnmente usadas en las batallas de entonces, como del reparto de tierras y posterior cambio de usos y cultivo, que se realizó entre todas las personas que acompañaban en la toma a los Reyes, desde hidalgos a vasallos. En consecuencia en esta época se pasó de un monte mediterráneo a una zona despoblada y destinada a cultivos, básicamente de la vid y del olivo.
Se va produciendo entonces un fenómeno paulatino de aterramiento del lecho del río. Lo recoge el historiador Fray Antonio Milla que narra que las aguas del Guadalmedina eran limpias y permanentes en invierno y en verano, y que el río tenía un cauce limpio y profundo, unas cuatro varas bajo el nivel de las calles, profundidad que perdió en el transcurso de cincuenta y dos años.
Una vez que se ha perdido la capacidad de transporte de los elemen-tos en suspensión procedentes de la cuenca, empieza a aumentar la sedimentación de los mismos y esto conduce a que en el año 1.544 se produzca la primera inundación de que se tiene noticias. El entonces gobernador de la ciudad, Don Antonio del Aguila mandó posteriormente "cuidar que el río Guadalmedina corriese sin daño por la ciudad, haciendo que su canal estuviese siempre limpio y abierto para que sus aguas corriesen fácilmente".
En consecuencia ya empieza a crearse conciencia de que existe el problema y que hay que poner los medios para solucionarlo.
Además de las de este año se producen inundaciones los años 1561, 1580, 1597, y 1608. En este último año ocurrió el día 2 de febrero, día de la Candelaria. Martínez Aguilar en "Breve descripción de Málaga" comenta: "El Guadalmedina penetró en los barrios con tal fuerza que arrancó y deshizo toda la ribera de los curtidores que estaban en el Perchel. Hubo no pocas víctimas". A las cuales le sucedieron las de 1611 y 1614, arrastrando esta última el puente de cantería construido delante de la antigua Puerta de Antequera (hoy Puerta Nueva).
Desde 1616 hasta 1661 se producen nueve inundaciones más. A pesar de que el Ayuntamiento mandó arar y desarenar el cauce del río, cuyas obras empezaron el 15 de septiembre de 1634, pocos meses después de la visita que hizo a Málaga el Rey Felipe IV. A causa de la grave inundación de 1661, se decidió dejar al río discurrir por su antiguo cauce, pero abriéndole todos los años la madre del río y levantar unos muros fuertes a ambos lados del Guadalmedina. A pesar de este acuerdo, al final no se construyeron los muros indicados, y el río al crecer siguió divagando sobre su cono de deyección.
Posteriormente a esta inundación del 1661 hay otra más en el 1685 y ya durante el siglo XVIII son cuatro las que se contabilizan, la última en 1764. Durante este siglo se encargan a diversos ingenieros, proyectos que intenten solucionar el problema. Los remedios aportados pasaban por las canalizaciones o por el corte o desviación del lecho del río.
Son diecisiete las inundaciones de que se tienen constancia en el siglo XIX. Transcurre todo este siglo con un ir y venir de proyectos, soluciones varias, etc., pero que en la práctica no se materializan en una actuación seria y concreta. En consecuencia llegamos al siglo XX con un estado de la cuenca y del río relativamente similar al que presentaba siglos atrás. Decimos relativamente, ya que en el siglo XIX se produjo un fenómeno que alteró, no sustancialmente pero si en cierta medida, la cubierta vegetativa de la cuenca vertiente. Este hecho fue la aparición en el último cuarto de siglo de la enfermedad de la vid, la filoxera, Esta poco a poco eliminó la mayoría de los viñedos que existían en los Montes de Málaga. Este hecho, aunque no tuvo una gran importancia desde el punto de vista erosivo, si la tuvo en el orden económico-social de la ciudad y alrededores de Málaga. Empieza a marcar el inicio de un progresivo empobrecimiento de los "Montes" y lógicamente un despoblamiento de los mismos.
[editar] El pasado reciente. La recuperación.
Entramos así en el siglo XX, siendo la primera inundación el 30 de marzo de 1901 y posteriormente hay otras dos en los años 1902 y 1903. Pero es en el año 1907 cuando tiene lugar la inundación que sirvió, por su importancia, para que de una vez por todas se acometieran soluciones al grave problema de las inundaciones. Como hemos visto, la desaparición de los montes arbolados, que cubrían la cuenca del río, para dedicarlos al cultivo; las fuertes pendientes; así como la naturaleza del terreno que facilita su disgregación, son factores que han ido favoreciendo las sucesivas inundaciones. Para paliar estos efectos se acometen dos soluciones complementarias entre sí. Una de ellas es la construcción de un embalse regulador, el del Agujero y otra la repoblación forestal de la cuenca, así como la construcción paralela de una serie de obras transversales de corrección hidrológica en los diversos cauces que van a desembocar en el Guadalmedina.Esta segunda medida es la que en su puesta en práctica ha dado lugar al actual Parque Natural de los Montes de Málaga formado por el monte nº 71 de Utilidad Pública de la provincia. En el año 1919 se redacta un proyecto de corrección hidrológico-forestal por parte del Ingeniero de Montes D. Miguel Bermejo en el que se recogen los siguientes apartados: Adquisición de fincas, construcción de obras de corrección, repoblaciones y diversos trabajos auxiliares. Este proyecto fue aprobado en 1927 por el entonces Ministro de Fomento, Sr. Conde de Guadalhorce, declarandos los trabajos de Utilidad Pública a los efectos de la Expropiación Forzosa. Los trabajos empezaron el 13 de septiembre de 1930, siendo dirigidos por el Ingeniero de Montes D. José Martínez Falero y continuaron hasta los años cincuenta.En el proyecto se pensaba actuar sobre 12.835 ha de las 18.123 ha que componen la cuenca del río, aunque al final por cuestiones presupuestarias tan sólo se repoblaron 4.762 ha con Pinus halepensis (pino carrasco). Para las repoblaciones, se construyeron seis viveros con riego a presión y una superficie de 123 áreas útiles. En las 4.000 primeras hectáreas se plantaron diez millones de hoyos con un total de 26 millones de plantitas de pino carrasco, lo que da una media de 6.500 plantas por hectárea. Además se plantaron en los aterramientos de los diques y en algunos cauces 300.000 plantas de chopos, álamos, eucaliptos, castaños etc.
Los trabajos de corrección consistieron en la construcción de diques de planta recta y perfil de gravedad de mampostería hidráulica. El número total de diques construidos fue de 30, con un volumen de obra de 2.589 m³ . También se construyeron albarradas de piedra en seco en los barrancos para impedir la socavación longitudinal de los cauces y estabilizar las laderas, así como poder introducir en ambas la vegetación arbórea. El número total de albarradas ascendió a 417 con un volumen de 10.000 metros cúbicos.
Como trabajos auxiliares, se construyeron 52 km de caminos, así como 10 de sendas y veredas. Además se construyeron obras en pasos de barrancos diques de sostenimiento, alcantarillas, una red de calles cortafuegos, garitas de vigilancia, puentes etc.
Como resultado de la puesta en marcha de este proyecto, y a pesar de haberse realizado parcialmente, su eficacia fue total, pues desde el año 1931 hasta la fecha no se han producido ninguna inundación grave debida al río Guadalmedina.
Posteriormente en el año 1978 se aprueba por el ICONA el proyecto que completaría la restauración de la cuenca. En el se contemplaba la repoblación de 6.500 ha la construcción de 18 diques con 6.250 m³ de mampostería hidráulica, 6.025 m³ de mampostería gavionada y albarradas con unos 30.500 m³ de piedra en seco. De este proyecto se realizaron gran parte de las obras, y actualmente se están empezando a realizar las repoblaciones una vez adquiridas algunas fincas.
[editar] El presente: La protección ambiental
De esta forma llegamos a la situación actual del Parque Natural, en el que ya se ha conformado una masa arbolada de Pino carrasco, mayoritariamente, y que cumple una serie de funciones:
1) Protectora: la existencia de la masa sirve para garantizar la protección contra la erosión de la parte de cuenca más conflictiva del río Guadalmedina y en última instancia de la ciudad de Málaga.
2) Inversora de la regresión climática: hemos pasado de una situación de cultivos abandonados y eriales en una línea claramente regresiva, a otra de instauración del pinar y posteriormente a la actual, en la que al amparo de esta cubierta vegetal de repoblación y al suelo que se ha ido formando, la vegetación natural mediterránea, encinas; alcornoques; quejigos; ma-droños; algarrobos (estos introducidos), etc. ha empezado a volver a ocupar su nicho. Creando, ya en muchas zonas, un bosque mixto de frondosas y coníferas, y en otras, manchas puras de encinas y alcornoques.
3) Productora: de la masa actualmente se obtienen aprovechamientos de madera, como consecuencia de las entresacas; de corcho; pastos; cinegéticos y de productos varios como madroños; algarrobas; aceitunas; setas; espárragos; plantas aromáticas, etc. Por otro lado desde un punto de vista social, el monte es generador de gran número de jornales, que en parte vienen a paliar el desempleo de la zona.
4) Socio-recreativo: el hecho de que el monte se encuentre a 5 km de la ciudad, y que en el mismo haya zonas recreativas, áreas de acampadas, ventas, itinerarios, miradores, sitios pintorescos, etc, hace que en fines de semana y vacaciones se convierta en punto de encuentro de miles de personas que acuden en busca de esparcimiento y diversión.
5) Aprendizaje y conocimiento de la Naturaleza: en él se desarrollan actividades de investigación, y de educación ambiental, preferentemente canalizadas por un Aula de la Naturaleza.
6) Ambiental: es una depuradora natural, actuando de auténtico pulmón verde de la ciudad de Málaga.
Como consecuencia de todos estos valores reseñados, el Parlamento Andaluz por Ley del año 1989, declara el monte Cuenca del Guadalmedina, de una extensión de 4.900 ha, como Espacio Natural Protegido con la figura de Parque Natural de los Montes de Málaga .
[editar] El Ecosistema del Parque Natural Montes de Málaga
Muchas veces, cuando se habla de las características naturales de una región o de un territorio, se asocia a aquellos aspectos que no han sido alterados por la acción humana, es decir que se encuentran en estado virgen y que responden a la evolución natural de los ecosistemas.
Sin embargo, hay que indicar que el género biológico al que pertenece el ser humano se encuentra presente en este planeta desde hace ya más de 3.000.000 de años, teniendo la especie Homo sapiens una antigüedad de aproximadamente 200.000 años. Por lo tanto, es indudable que a lo largo de todo este tiempo su influencia haya sido manifiesta en todos aquellos lugares donde su presencia ha sido suficientemente continuada.
En el caso de la región mediterránea, y en concreto en Málaga, la acción de la especie humana ha sido muy importante durante los últimos 3.000 años. Téngase en cuenta que Málaga fue fundada, como ciudad, hace al menos 2.500 años por los fenicios, sobre un poblado íbero aun más antiguo. La sucesión continuada de culturas y pobladores, griegos, romanos, arabes.., y el continuo incremento de la población, ha hecho que por efecto de la actividad de éstos, el paisaje natural se haya visto muy transformado, de manera que se puede decir, sin genero de dudas, que el paisaje mediterráneo, incluyendo dentro de esta denominación, bosques, praderas, marismas, páramos,... etc., es consecuencia en gran medida de la acción histórica de los pobladores humanos.
Por lo tanto al hablar del sistema natural de los Montes de Málaga, nos referiremos a las consecuencia de la interacción de los organismos vivos, dentro de los cuales nuestra especie adquiere una especial relevancia, entre sí y con el medio físico.
Al referirnos a los sistemas definidos anteriormente, consideraremos un conjuntos de factores que por medio de su interacción van a configurar la estructura, dinámica y evolución de dichos sistemas.
[editar] El medio físico
Consideramos como tal, a los elementos no vivos del sistema, y a los fenomenos generados por estos. Estos elementos y procesos son muy numerosos, pero podemos agruparlos en función de su naturaleza como:
Energia solar : es la base de todos los procesos vivos, gracias al aprovechamiento que realizan las plantas de esta energía, por medio de la fotosintesis. El principal fenómeno asociado a este elemento es la irradiación solar, que hace referencia a la cantidad de energia solar que se recibe en el suelo, a lo largo del dia. La irradiación solar varía a lo largo del dia, es máxima al mediodia y mínima al amanecer y al atardecer (por la noche es nula, si no consideramos la luz solar reflejada por la Luna, por supuesto). La variación de la irradiación depende de la época del año. La cantidad de energía solar recibida, será mayor en verano, cuando los dias duran más, que en invierno cuando los dias son más cortos. En la ciudad de Málaga el número de horas de sol mensuales, varía entre un máximo de 363 en julio y un mínimo de 135 en diciembre. Localmente, la irradiación varía según la orientación geográfica del terreno. En una montaña, las laderas orientadas al sur recibirán mayor cantidad de energía solar que las orientadas al norte. La orientación de las laderas va a ser un factor determinante sobre el tipo de vegetación que se asentará en ellas.
Atmosfera : la composición atmosférica, salvo localmente por efecto de la contaminación, suele ser muy constante. Aun cuando se pueden detectar a nivel del suelo en zonas densamente ocupadas por la vegetación, variaciones diarias de la concentración de anhidrico carbónico, como consecuencia de la fotosíntesis. Mayor influencia sobre los seres vivos van a tener los fenómenos asociados a la atmosfera, principalmente el régimen de vientos y la distribución de las temperaturas.
El régimen de vientos depende de la circulación general de la atmósfera y de la orografía de la zona. El viento actúa transportando la humedad del aire, y por lo tanto afecta a la pluviosidad, y también a la distribución de aquellos materiales que por su peso pueden ser arrastrados, polvo, cenizas, polen, semillas, etc. La acción de desgaste y transporte de materiales inertes, por la acción del viento, se le denomina erosión eólica. El transporte de polen y semillas va a influir sobre la distribución de la vegetación y su dinámica de colonización. Los vientos dominantes en Málaga son los de componente este (levante) en los meses estivales y los de componente oeste (ponientes) principalmente en los meses de invierno y primavera. Estos últimos en verano a veces rolan a componente norte dando lugar a Terrales cálidos. Los vientos de componente norte en invierno, dan lugar a terrales frios, procediendo de masas de aire continentales. Los terrales son los responsables de las temperaturas máximas y mínimas extremas que se pueden dar en Málaga.
La temperatura disminuye con la altitud, sin embargo el régimen de vientos va a modificar sustancialmente las temperaturas en una localización determinada. Los vientos procedentes de tierra (Terrales), provocan temperaturas más extremas que los procedentes del mar (que en Málaga son el Levante y el Poniente). Climáticamente Los Montes de Málaga presentan temperaturas medias anuales comprendidas entre 14,5 y 22,6 °C, según altitudes, siendo frecuente temperaturas mínimas absolutas cercanas a 0 °C en los puntos mas altos, en invierno.
Agua : todos los organismos vivos dependen del agua, ya que forma parte en gran proporción de la composición de los tejidos vivos. Por lo tanto la disponibilidad de agua líquida, que es la única que puede ser empleada por los organismos, condicionará la distribución de éstos.
El agua es un poderoso disolvente, por lo que en ella se encuentran disueltos gran cantidad de elementos y compuestos, que de esta forma pueden quedar a disposición de los organismos. Además, actúa como medio de transporte, por arrastre, de numerosos materiales lo que hará que cambie la distribución de éstos. A la alteración que provoca la acción del agua sobre la estructura y forma de los materiales sólidos inertes, se le denomina erosión hídrica.
El agua es también el medio donde viven y se desarrollan temporal o totalmente, infinidad de organismos, muchos de ellos microscópicos, como las bacterias o el planctón, o de mayor tamaño como algas, plantas superiores, artrópodos, peces, anfibios, etc.
Prácticamente todo el agua continental procede de la que tras evaporarse de los oceanos cae en forma de lluvia sobre los continentes, aunque en zonas aridas la contribución de agua por las nieblas puede ser a veces bastante relevante. Por lo tanto, la cantidad de agua disponible va a depender del régimen de lluvias de la zona. En los Montes de Málaga se recogen anualmente entre 650 a 700 L por metro cuadrado, distribuidos de forma irregular en el año, escaseando en los meses de verano.
El agua continental, en estado líquido, puede encontrarse como agua superficial, en forma de ríos, arroyos, lagos, etc., agua subterranea principalmente formando parte de acuíferos, y agua intersticial que es aquella que ocupa los espacios vacios entre los gránulos que forman el suelo. Esta última, es el agua que las plantas usan principalmente. Las características de composición y granulometría del suelo, van a determinar la cantidad de agua intersticial que puede contener y por tanto su disponibilidad para la vegetación. Dentro del Parque Natural, existen cinco cuencas bien definidas de arroyos tributarios del rio Guadalmedina; estas son: cuenca del arroyo de las Vacas (812 ha); del arroyo Chaperas (1.545 ha); del arroyo Humaina (1.100 ha); del arroyo Hondo (461 ha) y arroyo de los Frailes (842 ha). Todos estos cursos de agua son de caracter marcadamente estacional, permaneciendo sus cauces prácticamente secos durante la mayor parte del año, aunque coincidiendo con las épocas de mayor abundancia de lluvia, pueden aumentar rápidamente su caudal formando torrentes, que debido a las fuertes pendientes del terreno provocan un gran arrastre de materiales por la fuerza del agua.
Los datos termopluviométricos definen los pisos bioclimaticos que existen en un territorio. Las características climáticas de cada piso van a ser definitoria de los tipos de organismos que van a dominar en cada localización. En el Parque Natural se definen dos pisos bioclimáticos, el termomediterraneo y el mesomediterraneo.
Sustrato sólido : está formado por los materiales inorgánicos que constituyen el terreno. Estos materiales merced a procesos orogénicos y erosivos, forman el relieve característico de la zona. La naturaleza del sustrato sólido depende de la composición química de los materiales, y de los procesos a los que éstos han estado sometidos.
En los Montes de Málaga existen principalmente materiales silíceos y calizos. En base a los procesos geológicos, pueden ser sedimentarios, como las areniscas y las calcitas, o metamórficos como las pizarras y los mármoles. Los Montes de Málaga son principalmente de naturaleza metamórfica silícea, cuyo principal constituyente son las filitas y las pizarras de edad Precámbrica. También aparecen algunos materiales calizos, principalmente calcitas y grauwacas del Silúrico.
El conjunto que se ha venido a denominar "Montes de Málaga", cierra la cuenca del Guadalmedina por el Este, separandola de la del rio Vélez. Por el Oeste una serie de cerros de baja altura (500 msnm) separan la cuenca del rio Guadalmedina de la del rio Guadalhorce. La orografía de la zona es abrupta, con altitudes que van desde 1.032 msnm la máxima y 97 msnm la mínima; estando la mayor parte del Parque comprendido dentro de la curva de nivel de 500 m .
[editar] El medio edáfico. El Suelo
Es el resultado de una compleja interacción entre los factores físicos, antes descritos, y los sistemas biológicos. Esta estructura, que no tiene equivalente en los sistemas acuáticos, se genera por una diferenciación y por una modificación físico-química de la materia inerte en presencia y por mediación, de agentes biológicos y sus productos. En lineas generales, la generación y evolución de un suelo, el proceso edáfico (o edafogénesis), no depende tanto de los materiales de partida, como de las condiciones en las que se da el proceso, especialmente la temperatura y la humedad, que son los factores físicos que más condicionan a los seres vivos.
En una fase inicial tan solo existe el sustrato rocoso, tambien denominado roca madre, y que en edafología se conoce como horizonte D. Sobre la roca madre los procesos erosivos hídricos, provocan la disgregación del material original formando lo que se denomina roca madre erosionada u horizonte C. La fijación de organismos vivos, en primer lugar líquenes y musgos, provocan la alteración físico-química de los materiales constituyentes de la roca, con una disminución del tamaño medio de los granos sueltos, a los que se adhieren los productos de degradación de los tejidos orgánicos, que sufren una paulatina transformación, por acción microbiana, y mineralización. El producto final es el humus. El humus se encuentra fuertemente asociado con la arcilla, formando un material absorbente con gran capacidad de retención de agua y de elementos nutritivos.
El nivel del suelo donde se acumula el humus se le denomina horizonte A. Este nivel del suelo es frecuentemente lavado por el agua de lluvia, que al infiltrarse en el terreno arrastra los compuestos del horizonte A, acumulandolos en un nuevo nivel, que se denomina horizonte B o de acumulación. De este horizonte las plantas con raices profundas van a extraer los nutrientes, ya mineralizados, que necesitan para crecer y desarrollarse, y los cuales con el tiempo devolverán ya sea directamente en forma de hojarasca y madera muerta, o indirectamente via detritus y restos de los animales que se alimentan de las planta
[editar] Usos y Modos tradicionales de Vida en los Montes de Málaga
Los modos que tienen las personas de relacionarse con un ámbito concreto, en los usos que hacen del mismo, le imprimen a ese lugar una especie de personalidad, de la misma manera que la dinámica de los elementos que determinan ese lugar, condiciona y modifica las prácticas culturales del grupo que ha interactuado con él, dotándole de una manera determinada de hacer y de relación común, que se cimenta con el paso del tiempo. Aunque también con el paso del tiempo, elementos ajenos a estas formas de relación consolidadas con el medio, pueden incidir en ellas, desarticulándolas. A este concepto, se le ha denominado " modo de vida ", y ha sido fundamental para el desarrollo del pensamiento geográfico.
En los Montes de Málaga, la dinámica de las características climáticas y geomorfológicas, condicionaron las prácticas culturales en el uso y aprovechamiento de los recursos económicos de este lugar, principalmente el cultivo de a vid . A la vez, este espacio natural concreto, fué modificado por la acción de las personas que se asentaron en él, deforestándolo, construyendo abancalamientos en las pendientes para adaptarlo a nuevos usos, levantando viviendas donde poder habitar. Toda una serie de elementos naturales, materiales y sociales, interactuaron con constancia con el paso del tiempo, manteniéndose, haciendo posible la generación de un modo de vida específico en este lugar, el "modo de vida agrario tradicional" y la duración del mismo a través de las sucesivas generaciones.
Pero al ser el modo de vida, una forma interactiva de adaptación de un grupo de personas al medio natural, se establecen asociaciones con este medio que propician la continuidad del modo de vida. De tal forma, que la especificidad y estabilidad de estas asociaciones definen y garantizan, mientras duran, la funcionalidad, el equilibrio y la conservación del propio género de vida. Este equilibrio asegurador de la perennidad y cohesión, es bastante inestable, ya que al ser la interrelación del grupo humano con el medio físico, tan fuerte, las modificaciones que se produscan en la asociación entre ambos, transformarán el género de vida o lo desarticularán por completo.
Así, en el modo de vida agrario tradicional de los Montes de Málaga, las personas para conseguir su sustento, lograron establecer un equilibrio productivo entre las técnicas empleadas, el esfuerzo invertido y el producto obtenido en relación con el medio físico, a pesar de que las condiciones del medio fueron bastantes hostiles para la producción. La aridez y dureza de los suelos pizarrosos; los cultivos en las laderas de montañas con pendientes pronunciadas que dificultaban las labores agrarias e impedían la mecanización; la extremada parcelación de la propiedad, condicionada por la topografía; y la dependencia de la burguesía comercial de la ciudad de Málaga, que canalizaba los excedentes de sus productos y les dejaba escaso capital.
La ruptura en este equilibrio que se consiguió entre las prácticas tecnológicas adaptadas al medio geográfico y las condiciones sociales del grupo de personas asentadas en este lugar, explica que la crísis desencadenada por el "oidium" primero (1.877) y la "plaga filoxérica" después (1.878), tuviese unos efectos tan devastadores a finales de siglo XIX , tanto por desarticular el modo de vida tradicional de los Montes de Málaga, como por colapsar la economía de la ciudad tan vinculada a los mismos.
[editar] El asentamiento humano en los Montes de Málaga.
Su relación con la ciudad. En realidad, no sabemos a través de la historia local de Málaga, cuales fueron los primeros grupos de personas que se asentaron en este espacio geográfico concreto de los Montes de Málaga, ni en que época remota de su historia ocurrio este hecho. Pero sí sabemos, que la ciudad de Málaga por su emplazamiento y su importancia comercial, siempre estuvo muy ligada a la riqueza natural y cultivada de su entorno geográfico. Y que la importancia comercial que adquirio ésta, tanto en el reino Nazarí, cómo a través de los sucesivos siglos transcurridos que van del XIV y XV hasta bién entrados el siglo XIX, estaba basada en las exportaciones que salían por el puerto, de los productos de su entorno. Principalmente, vinos , aguardientes, pasas, aceite , almendras y otros frutos de la tierra.
Podemos decir que la relación de la población con las condiciones geográficas (clima, orografía, suelo, vegetación) del medio, fueron tan tempranas como los primeros asentamientos de nucleos de población en la ciudad de Málaga, que necesitaron usar y cultivar los productos del entorno inmediato para su sustento. Su presencia en el siglo XV, como población asentada y diseminada en este sustrato físico que bordea a Málaga, está constatada (BEJARANO, F. 1985), ya que después de la conquista de la ciudad de Málaga, en 1487 por las tropas castellanas, los Reyes Católicos ordenaron los repartimientos de las casas, lotes de terreno de viñas y frutales para los repobladores cristianos, como pago demostrativo de los servicios y fidelidades prestadas. Es decir, que repartieron tanto viviendas de la ciudad, como las casas de labor y lotes de huertas de su entorno (donde se construirían viviendas), a estas personas que traían con ellos y que constituirían los nuevos vecinos de la ciudad.
Esto coincide en el tiempo, con el inicio de la tala paulatina de pequeñas superficies del bosque Mediterráneo de encinas y alcornoques , que poblaban las laderas de la cuenca de recepción del Río Guadalmedina. Esta madera se aprovechó, para las necesidades cotidianas caloríficas o tecnológicas, como leña para cocinar y calentarse, construir viviendas, enseres u otros elementos; también como carbón vegetal para atender las necesidades energéticas de los talleres artesanales; o simplemente para dejar un espacio abierto e introducir en él determinados tipos de cultivos. La repercusión que tuvo esta paulatina deforestación fué que entre los años 1435 y 1487, el cauce del río se fué aterrando por los aportes de materiales arrastrados por las aguas de su cuenca, de tal manera que en 1544 se tiene noticia del primer desbordamiento que tuvo el río sobre la ciudad, y que desde entonces se seguiría repitiendo, como vimos anteriormente al describir los antecedentes históricos del Parque Natural.
Es a mediados del siglo XVIII, cuando empezamos a tener datos más concretos de la población rural de los Montes de Málaga. Durante el reinado de Fernando VI, en una coyuntura económica muy favorable, mandó evaluar la riqueza de toda la corona, con el propósito de sentar las bases de un sistema impositivo uniforme, de cara a la Unica Contribución. Por lo que, el ministro Marqués de la Ensenada dio las ordenes pertinentes para que se elaborara un catastro donde figuranse las rentas, riquezas y productos de los súbditos e instituciones de la Corona de Castilla. A tal fin, se dividió la ciudad de Málaga en cuatro Juzgados, que coincidían en sus demarcaciones territoriales con las divisiones administrativas de las parroquias existentes en la ciudad y los partidos rurales pertenecientes a las mismas.
Motivo por el cual, al usar esta fuente documental para describir características de la población y usos de los Montes de Málaga, hay que hacer notar, que la población a que nos referimos, no es exactamente la que se asentó dentro de lo que hoy es el límite geográfico del Parque Natural de los Montes de Málaga, sino la que estaba ubicada en un espacio de terreno de unas 8.101 hectáreas de superficie, donde se encuentra incluida la zona del actual Parque y un diseminado rural, que hoy en día forma ya parte del casco urbano periférico de la ciudad. Esta zona, que abarcaba uno de los cuatros juzgados en que fué dividida la ciudad de Málaga, y cuya jurisdicción era la parte nororiental de la ciudad, de sus partidos y pagos, tenía los límites siguientes: "Desde el casco de Málaga por el camino de la Fuente de la Reina hasta la villa del Colmenar y por el Poniente buscando el arroyo de Ballesteros pasa a las Lomas del Aguila, Almácigas y Cerro del Aguililla, cordillera abajo hasta Chapera y aguas vertientes, y buscando el término de Casabermeja y por el Guadalmedina a Málaga".
Durante la segunda mitad del siglo XVIII, los datos que tenemos de la población para este entorno, nos confirman su crecimiento progresivo. De 6.358 habitantes en el año 1.747, se pasó, aproximadamente en dos décadas, a 9.256 habitantes, continuando el crecimiento al compás de la coyuntura próspera y favorable de la agricultura en los Montes hasta los últimos años de final de siglo, alcanzando una población de 12.185 habitantes en el año 1.787, que creemos fué la máxima que albergó este territorio.
La base estructural donde se asienta este crecimiento demográfico, es también común para la ciudad de Málaga. Según piensa LOPEZ CANO, D., en el estudio de la población málagueña en el siglo actual, que si bién en el siglo XVII, la ciudad había tenido una serie de condicionamientos negativos, que estacionaron el crecimiento demográfico, en el siglo XVIII, se da una regeneración demográfica al coincidir una serie de factores que reflejan un cambio en las relaciones de producción, propiciando una redistribución de la riqueza. Estas transformaciones en el modo de producción agrícola, corren paralelas al desarrollo del comercio y de los transportes, que liberarán cada vez más, a la población de las arbitrariedades catrastófricas del antiguo régimen socioeconómico, encauzándola hacia el ciclo demográfico moderno.
Se termina el siglo XVIII y se comienza el siguiente con una serie de hechos que disminuyen la población. La crísis de subsistencia ocasionadas por las malas cosechas, provoca que las personas se mueran de hambre y una serie de epidemias, que se dan entre 1.800 y 1.833, fiebre amarilla, viruela, cólera morbo asiático, diezman a la población. Además, se detiene el comercio con América a consecuencia de la Guerra de la Independencia, quedando limitada la zona en lo económico, a sus recursos agrícolas, que se venían especializando en el monocultivo de la vid y que estaban dejando de ser un modo de vida tradicional de explotación agrícola, al transformarse las explotaciones, en formas capitalistas de acumulación. Estos excedentes de capital que provenían de la agricultura, sentarán las bases del auge del comercio y de la precoz industrialización en la ciudad (MONTORO, C. 1.978) que alcanzará su máximo esplendor en la década de 1.850-60.
Aunque ya hemos visto que el primer tercio de siglo XIX, se inicia con unos condicionantes que rompen el ritmo de desarrollo demográfico de la anterior centuria, a partir de este primer tercio del siglo, y hasta el año 1877, la población vuelve a crecer a un buen ritmo, debido al desarrollo industrial y la plenitud económica de la zona. A partir de este año, debido a la invasión fatídica de la filoxera, se colapsarán los productos de la zona, disminuirán las exportaciones de pasa y vinos, perdiéndose los mercados internacionales, caerá el comercio repercutiendo negativamente en la crisis de la industria, y el ritmo en el crecimiento de la población se frenará tornándose negativo en los años siguientes y a lo largo del siglo XX.
Como consecuencia de todo esto, en los Montes de Málaga la mayoría de la población tuvo que abandonar en los años venideros, masivamente los lagares , malvendiéndose algunos de ellos a sucesivos propietarios al no poderse soportar las cargas económicas y dado que no se ejercía ninguna acción oficial ante esta catástrofe. Se produce un verdadero éxodo rural, al perderse los elementos materiales y culturales que le daban consistencia a este grupo de personas como colectividad. Algunas familias trataron de sustituir en sus fincas, las viñas por otros cultivos diversos. Pero la realidad es, que el modo de vida tradicional agrario de los Montes de Málaga se había desarticulado por completo.
[editar] Usos de la tierra, técnicas agrarias y actividades productivas. Cambios en el modo de vida de los Montes.
Mediante el sistema ensayo-error, y a través de diferentes culturas, las personas por medio de la tradición, aprendieron las técnicas agrarias que les aseguraban la máxima eficacia al interrelacionarse con este medio. Según las características y cualidades del suelo, seleccionaron semillas y plantas, introdujeron otras nuevas, relacionaron los procedimientos y labores agrícolas idóneas para cada tipo de cultivo en relación al medio geográfico. No es lo mismo hacer la poda, cavar, sembrar, o estercolar, de una manera o de otra, para un tipo de cultivo propio de un clima Mediterráneo que para otro de clima frío. En terrenos de mucha pendiente y de secano donde hay que aterrazar o construir muretes de retención del suelo y agua, que en una llanura húmeda. En unas estaciones determinadas del año que garantice la máxima eficiencia entre todas las labores realizadas y el resultado obtenido.
Una vez sustituidas las plantas tradicionales por otras nuevas y conseguida la adaptación de las mismas al suelo, se estaba posibilitando el camino para la producción agraria y para que se fijara la población en este territorio. Ya que al poner en valor las tierras, a través de la combinación de una serie de cultivos ( vid , olivo , cereal, almendro , higuera) y las prácticas culturales y técnicas asociadas a los mismos, se establecían las bases necesarias para el sustento estable de las necesidades humanas, y la pervivencia del género de vida tradicional agrario de la zona. Por lo que los usos que se hacen del territorio, las técnicas agrarias y ganaderas, la acumulación y circulación de los productos agrícolas, la formas del hábitat, la movilidad de la población, son indicadores que nos definen la evolución del género de vida propio de los Montes de Málaga.
La ciudad de Málaga destaca ya en épocas muy tempranas en las actividades productivas basadas en la explotación de la vid. En el siglo XV, el comercio y exportación del vino a través del puerto hacia otros paises de la Europa nórdica, evidenciaba, no solo la existencia de una especialización en el cultivo de la vid y derivados de la misma en el medio rural, sino también, una antigüedad en la dedicación de este cultivo. Ya que para desarrollar y mantener un comercio de envergadura a nivel nacional e internacional, se necesitaba de mecanismos basados en el tiempo, tradición y difusión. Por lo que suponemos, que los inicios en la práctica de este cultivo estuvo ligada a las primeras culturas que se asentaron en este territorio.
Como referencia, en Málaga de "sus viñas y pasas sin igual" (BURGOS, M. 1976), la tenemos a través del Moro Rasis, en la primera mitad del siglo X. Algunos testimonios de éstas actividades productivas los conocemos en el siglo XV. En los años que siguieron a la reconquista por los Reyes Católicos, y al no existir las ordenanzas para el desenvolvimiento y gobierno de la ciudad, se tuvieron que perfilar una serie de disposiciones en materia proteccionista hacia el vino, al desarrollarse el comercio y extenderse las viñas por todo el término rural y villas de Málaga. Estas disposiciones sobre la venta del vino fueron necesarias porque, aún siguiendo los labradores cultivando sus viñedos y criando sus mostos " ..al venir todos estos vinos a la ciudad y repartirse entre los particulares y las tabernas, hospederías y mesones, se planteaba el problema de su ordenada distribución y de su venta equitativa, amen de la cobranza de los derechos que pagaba, cosas todas que no podían quedar fuera de la acción y celo administrativo del flamante Concejo malagueño " , (BEJARANO, F. 1976).
Una de las primeras disposiciones fue la del año 1490 en la que se ordenaba que se vendiesen los vinos en los mismos cueros donde se traían y no en otros recicipientes, y que tampoco se le cambiara el nombre de su procedencia " Pues tales enjuagues y mudanzas no tenían otra finalidad que la de aguarlo o mezclarlo con cosas nocivas. Dispúsose también que los taberneros y demás vendedores al por menor vendiesen el vino a un precio justo, no debiendo ganar más de la cuarta parte del valor del mismo, pues ya había por aquellos tiempos, desaprensivos que ganaban cien maravedíes en la arroba, cosa exorbitante, según parece, para la modestia y honradez de la época " .
El aumento en la producción y comercio del vino, propició una corriente exportadora de este producto y de frutos secos hacia otros paises. El volumen de exportación que alcanzaron, determinó la figura del intermedia-rio y el abuso del mismo. De esto nos queda constancia por el documento histórico, donde el regidor de la ciudad de Málaga, Luis de Navarra, exponía una serie de hechos al Cabildo malagueño, sobre el control y calidad de los vinos de la comarca para no perjudicar la demanda de los mercados en otras naciones, el 30 de julio de 1599, (BEJARANO, F. 1976): " ..que la saca de vino por mar para Francia, Flandes y otras naciones, a un buen y razonable precio, beneficia mucho a Málaga, cuya principal fuente de riqueza la constituían sus viñas; y que se atentaba gravemente contra este saneado comercio por algunos corredores desaprensivos que, atentos solamente al lucro momentáneo e inmediato, cometían fraudes y engaños con los extranjeros haciendoles comprar vinos que no eran de los que se criaban en la ciudad, su término y villas.Cuando tales vinos llegaban a los puertos de destino no gustaban e incluso se dañaban y torcían por no tener las condiciones del vino de Málaga aunque sí su nombre, todo lo cual venía en descrédito de la fama del producto y de la economía. "
Como remedio, el regidor proponía al Cabildo que se tomaran las siguientes medidas: " ..que en el mes de agosto de cada año el Cabildo nombrase dos hombres y entendidos los cuales, en unión de dos regidores designados por los mismos vecinos, fuesen los que, con exclusión de todo otro corredor, llevasen a los mercaderes extranjeros a las bodegas, examinando los vinos y no dejando que adquiriesen más que los vinos que verdaderamente fueran de Málaga y estuvieren en condiciones de ser exportados. Insistía también en que se llevase con todo rigor el aforo y registro de bodegas y lagares de la ciudad y su término y que no entrasen las cargas de vino más que por Puerta Nueva, donde se llevaría cuenta de las entradas con los registros y aforos practicados " .
Estas actividades productivas, que fueron en aumento, propiciaron la expansión de la superficie de viñedo en uso y la demanda de mayor cantidad de personas para su cultivo, lo que provocó un incremento demográfico en los Montes. La explotación de las vides, por sus condicionantes naturales y sus ciclos estacionales, por la multiplicidad de labores y binas que necesitaban y al recaer la mayoría sobre las personas, pués el animal de tiro tenía difícil su acceso por las fuertes pendientes, ejercieron un papel fijador de la población en el entorno rural de la ciudad. Por otro lado, el carácter duradero en el uso de ese cultivo en la misma zona, a través de los siglos, le imprimió un poder estabilizador al género de vida y al grupo humano que lo detentaba.
Todos estos factores se conjugaron de tal forma, que el modo de vida tradicional agrario de esta zona fué evolucionando. Basado fundamentalmente en la agricultura del viñedo, al tener el medio rural una vinculación fuerte con las actividades productivas de la ciudad, tuvo que adaptarse a las demandas comerciales de la ampliación de mercados y a las alimenticias del aumento de la población malagueña. Con lo cual, se estaba incitando al campesinado a una mayor producción de excedentes, con la capitalización de los mismos (LACOMBA, J.A., 1973), lo que implicaba la introducción de técnicas nuevas, para abocar finalmente a la especialización del monocultivo de la vid. Generándose unas formas progresiva de dependencia cada vez mayores, respecto a las economías externas.
En el estudio de la evolución de los modos de vida, cuando éstos están asociados a las prácticas económicas de un lugar, es necesario situar las modificaciones en los usos de la tierra y las técnicas agrarias en el momento histórico que le corresponde. En el caso de los Montes de Málaga, será en el tránsito del siglo XVIII al XIX, que es cuando se están conjugando los factores, no solo para que este modo de vida se termine de modificar, si no también para que desaparezca por completo en el siglo XX. Seguidamente veremos cuales fueron estos cambios.
A mediados de siglo XVIII, el uso de la tierra más característico fue el cultivo de la vid . Que ocupaba en el año 1.752, el 42,4% de la totalidad del término municipal de Málaga, representando en la zona de los Montes el 60,2%, del total de su superficie, debido a la etapa expansiva y próspera de este producto. Le sigue en importancia la sembradura de secano, ocupando el 40,5% de la superficie en Málaga y teniendo escasa importancia en los Montes, sólo el 23,2%. En las tierras de sembradura de cereal, mientras que en Málaga se plantaba trigo, en la zona de los Montes predominaba el cultivo de cebada (76% del total de sembradura de secano en 1752) utilizada para alimentar al ganado, por lo cual la población necesitaba el trigo de la ciudad para abastecerse, y a la vez, la ciudad por carecer de éste para la totalidad de sus necesidades, tenía que importarlo, viéndose sometida ella y la población a las numerosas crísis de subsistencia (MORILLA, J. 1.972) por las fluctuaciones en los precios de este producto.
En los Montes de Málaga, asociado al cultivo de la vid y cereal, existió arbolado de higueras, almendros y olivar, pero de forma dispersa. El cultivo del olivar fué importante para la dieta alimenticia de tipo mediterraneo de la población campesina, porque de la elaboración de su fruto, la aceituna, se extraía el aceite , que sustituía a la grasa de animales, difícil de obtener en esta zona. No por ello dejó de ser un cultivo secundario en los Montes cuya especialización de siglos había sido el cultivo de la vid. A finales del siglo XIX se produce una modificación en el sistema de cultivo del olivar, pasando a ocupar tierras de segunda y tercera calidad, pero ya de una manera diferenciada. Produciéndose un aumento en el número de pies por unidad de superficie, siendo la variedad de olivo dominante el "Verdial" .
Pero para que se diera la expansión agrícola de estos cultivos, que tenían el protagonismo en el uso de sus tierras, la población agraria tuvo que intervenir en sus explotaciones y conseguir que fueran más productivas a través de una serie de cambios técnicos para adaptarse a la demanda de sus productos y derivados, en los mercados extranjeros. Estos cambios se concretaron, en el caso de la población viticultora, en modificar la forma de distribución de las cepas, con la finalidad de aumentar la densidad de la plantación y conseguir una mayor producción por hectárea (SIVERA, M.A. 1978). A tal fin, se sustituyó el sistema de "A marco real" por el de "Tresbolillo". Se introdujeron mejoras en las labores claves del cultivo: la "cava" alrededor de la planta, de unos 20 cm de profundidad, para que penetre y conserve el agua. La "bina de primavera", que destruía las hierbas salidas en el invierno; la "bina de verano ó rebina" y la "poda corta" fundamental para la obtención de la cosecha. Aumentando también con todo esto, el número de peonadas por hectárea.
La modificación más fuerte que se hizo fué la especialización y selección de las variedades de vid para que fueran más productivas y de mayor calidad. Con lo cual, se obtenía un producto homogéneo y la población agricultora podía organizar con más efectividad las labores agrícolas, al no existir la diversidad de labores consustancial a la variedad de viñas. Si para Andalucía, algunos autores citan un total de 224 variedades conocidas, tan solo en la zona de los Montes, en 1752, García Leña llega a citar 34 variedades que se utilizaban tanto para obtener distintos tipos de vino como de pasas, y también para la alimentación. La diversidad de todas ellas queda reducidas a tres variedades: la "Pero Ximen", empleada para obtener el vino seco y dulce; la "Moscatel", para el vino de su nombre y pasas, y la "Rome", utilizada también para vino.
Hemos visto cómo en 1752, la mayor proporción de tierras de los Montes eran tierras cultivadas, ya que la superficies incultas tan sólo suponían el 9,4%, y las tierras baldias, las que su propia naturaleza no las hacía aprovechables para el cultivo, representaban el 7,1%. Esta situación que podemos considerarla cómo de óptima consolidación del modo de vida tradicional de los Montes, variará significativamente a partir de 1875. Ya que, al coincidir la plaga del oidium con los precios más bajos del vino en los mercados internacionales, por los fraudes repetidos que afectaban a la calidad y competencia con los vinos de fuera, cuando llegó la filoxera en 1.878 ya existía un estancamiento productivo. Esta descapitalización, unida a la desidia de la administración, propició que la depresión fuera generalizada a finales de siglo, ya que no sólo afectó a la vid, sino también al resto de los cultivos en la zona.
Ya en el año 1898 las tierras sin cultivar pasaron a representar el 75,1% de la zona de los Montes, mientras que las cultivadas disminuyen notablemente, sobre todo el cultivo de las viñas que desciende al 6,2%, y la superficie cerealística al 8,5%, ya que la cebada se utilizaba para alimentar el ganado que transportaba los productos de las viñas a la ciudad. Al verse afectadas las viñas, también lo harán todas las cadenas asociativas que dependen de ellas: alimenticias, económicas, culturales, humanas y residenciales.
[editar] El hábitat como elemento configurador del modo de vida en los Montes de Málaga
Las personas se asientan en un espacio de la naturaleza a través del hábitat, siendo éste, junto con los elementos que lo determinan, una expresión material del género de vida. En la elección del lugar, entran en juego una serie de factores determinantes, pero siempre vinculados a las necesidades de sus futuros moradores, a las funciones que se vayan a ejercer en esos lugares y la posibilidad de adaptación en los mismos. Un buen lugar en la elección, asegura la pervivencia del mismo y de los que se asientan en él. Motivo por el cual, las estrategias en la elección, pueden ser diversas, predominando en nuestra zona de estudio las que responden, en su elección de emplazamiento, a escoger los lugares con mayores recursos naturales disponibles frente a otras opciones como vías de comunicación o puntos defensivos estratégicos.Por lo que en un medio físico tan hostil como el existente en los Montes de Málaga y relativamente alejado de la ciudad, las dificultades de accesibilidad y escasez de medios de transportes, provocaba que las personas que vivían en este lugar, no tuvieran otro medio de sustento que lo que generaban en el sitio. Produciendo este semi aislamiento una conciencia de grupo entre sus pobladores, basada en lazos de cooperación, cimentandose las relaciones personales y haciendo pervivir las tradiciones asociadas a los ciclos de laboreo del campo, de las que aún hoy quedan vestigios que se manifiestan en el folclore de los "Vérdiales".
[editar] Actividades culturales
Los Montes de Málaga son perfectos para el senderismo y, en vías muy específicas, se puede circular con vehículos
El Parque Natural de los Montes de Málaga fue declarado como tal por la Ley 2/89, el 18 de julio de 1989, por la Junta de Andalucía. Está situado en la provincia de Málaga, al norte de la Ciudad de Málaga, ocupa 4.996 ha y abarca la mayor parte de la cuenca del río Guadalmedina en su margen izquierda.
Este parque natural es un ejemplo de repoblación forestal, restableciendo el bosque mediterráneo tras siglos de cultivos en su territorio.
[editar] Flora
La sierra de media montaña, con alturas comprendidas entre los 100 y 1.100 msnm aproximadamente, presenta desniveles apreciables. Además, su proximidad al mar Mediterráneo le proporciona temperaturas suaves y altos grados de humedad, apreciándose varios microclimas dependiendo de la altura y situación.
La mayor extensión de la superficie está ocupada por los bosques de pino carrasco, fruto de las sucesivas repoblaciones en la primera mitad del siglo XX. Sin embargo, estas repoblaciones muestran marcadas diferencias de desarrollo, incluso en aquellas de la misma época por las diferentes condiciones de clima y suelo antes mencionadas.
En la zona norte se aprecian pinos carrascos mezclados con encinas, alcornoques y quejigos, especies mediterráneas que colonizaban este espacio antes de su degradación.
[editar] Fauna
La fauna interesante y bien conservada es apreciada en primer lugar por los elementos que se encuentran en peligro de extinción, siendo una de los escasos enclaves en los que se localiza en la actualidad el camaleón. También habitan el turón, la comadreja, el gato montés, la garduña y el jabalí.
Entre las rapaces que con sus majestuoso vuelo surcan las cimas de los montes se observan águilas culebreras y calzadas, azor, ratonero y el búho real, la rapaz nocturna de mayor tamaño.
[editar] Historia
La realidad de este espacio está muy ligada al poblamiento que ha sustentado desde el siglo XV, cuando fue conquistado por los Reyes Católicos en 1487. El reparto de las tierras entre los vencedores dio lugar a la sustitución de los bosques mediterráneos por cultivos de viñas, almendros y olivos, con el pretexto de alcanzar un mayor rendimiento económico. A partir de este momento cuando comienzan las fuertes inundaciones que asolan la ciudad de Málaga. Estas alcanzan tal gravedad que varias son las medidas dictadas por los reyes posteriores para limpiar de sedimentos la desembocadura del río Guadalmedina.
A finales del siglo XIX es cuando se produce la decadencia del cultivo al verse afectada por la enfermedad de la filoxera, que ataca a la uva. En la actualidad esta actividad es marginal, realizándose dentro del Parque aún de forma tradicional la «pisa» en el lagar de los Torrijos, así como la obtención del vino denominado de «los montes», con una finalidad más bien demostrativa y de exposición.
Con el desarrollo de las nuevas tecnologías se aborda el problema de los desbordamientos del río, construyéndose el embalse de Agujero y realizando sucesivas repoblaciones forestales a partir de los años treinta. Estas actuaciones configuran definitivamente el Parque Natural.
El cultivo de la vid trajo prosperidad a la zona, creándose industrias asociadas a esta actividad como la de tonelería.

