Mario Bojórquez
Mario Bojórquez, poeta mexicano, nació en Los Mochis, Sinaloa el 24 de marzo de 1968. Es autor de libros de poesía y su obra ha obtenido diversos reconocimientos, como el Premio Nacional de Poesía Clemencia Isaura (1995), el Premio Nacional de Poesía Enriqueta Ochoa (1996), el Premio de Poesía Abigael Bohórquez (1996) y los Premios Bellas Artes de Literatura Premio Nacional de Poesía Aguascalientes (2007) y el Premio Nacional de Ensayo Literario José Revueltas (2010). Ha recibido las becas para jóvenes creadores del Instituto Nacional de Bellas Artes, del FONCA y de creador con trayectoria de DIFOCUR, y los Fondos Estatales para la Cultura y las Artes de Sinaloa y Baja California. Actualmente pertenece al Sistema Nacional de Creadores de Arte.
Contenido |
[editar] Obras
- Pájaros sueltos (1991)
- Contradanza de pie y de barro (1996)
- Diván de Mouraria (1999)
- Pretzels (2005)
- El deseo postergado (2007)
- Y2k (2009)
[editar] Apuntes de la crítica
Mario Bojórquez es de los pocos poetas jóvenes que no pone como pretexto el verso libre para dejar la lengua absuelta. El poeta sabe de rimas y de ritmos, se ciñe a esa exigencia y desde ahí dice lo que necesita sin más pero sin menos. En Contradanza de pie y de barro se conserva un ritmo que rompe el alejandrino elegido, el poeta lo forza con el pie de la danza anunciada y no de pie forzado; con ello da en cada verso, un paso y luego otro, para que se vaya dibujando en la página que leemos el poema y su cadencia. Al situar en dos planos la línea, con dos tiempos que no se tropiezan ni se encabalgan, el verbo danza: un izquierdo, un derecho; pausa, media vuelta, giro, salto.
Armando Oviedo, sobre Contradanza de pie y de barro.[1]
Poesía sin época, así son las Gacelas de Bojórquez, donde la palabra es la vestal del amor, que registra puntualmente los recovecos y sinuosidades de la experiencia amorosa no cumplida. En las Casidas, la manifestación del alma humana recibe su máxima acepción. Ambas, Casidas y Gacelas constituyen un todo creativo, sostenido en la eficaz alianza entre el rigor y la precisión de lo apolíneo y la desbordante sensualidad de lo dionisiaco. Diván de Mouraria es una apuesta inteligente, un libro que nos hace vibrar con su verso vigoroso, revelador y siempre actual, que además tiene el poder de seducirnos con el verbo transparente que enmarca el todo en su geografía espiritual.
Edma Gómez, sobre Diván de Mouraria.[2]
Tal vez el Diván de Mouraria sea, junto con Nostalgia de la Muerte de Xavier Villaurrutia, el libro que mejor ha explotado el arsenal retórico en nuestra tradición literaria. Los poemas del Diván… alcanzan la poesía gracias no sólo a la emoción contenida en cada verso, sino al eficaz uso de los tropos, aliteraciones y demás figuras que funcionan en los distintos niveles del lenguaje. Hecha para la memoria, la anáfora de la “Casida del odio” es un gran ejemplo de cómo la reiteración de una frase conduce, en las manos correctas, a la literalidad: “Todos tenemos una partícula de odio”.
Jorge Mendoza Romero, sobre Diván de Mouraria.[3]
Sensible, audaz, sincero, Mario Bojórquez ofrece en su poemario El deseo postergado una mezcla de sentimientos que llevan al lector a la identificación y a la angustia ante un mundo que parece inevitablemente condenado, en donde no hay opción de redención ni en el pasado ni en el futuro. El poeta Bojórquez se vale de un lenguaje preciso y concreto para expresar los sentimientos encontrados en los que la voz lírica se ve envuelta y de los que no encuentra manera de resolver o concretar. La línea poética está dirigida básicamente a la denuncia de un mundo en condenación y de la condición de un hombre (tal vez todos los hombres) que están en una búsqueda constante pero que no pueden llegar a alcanzar nada. La voz lírica se encuentra hablando a un hombre, que es él mismo, a través de la segunda persona, un método perfecto para ejemplificar el sentimiento de soledad que el poemario entero presenta. La voz, cansada, sabia pero triste se encuentra ubicada desde un futuro, en un tiempo donde es posible detenerse y voltear a ver al hombre, al poeta, que sufre. Esta voz es la que recuerda al poeta (y al hombre en sí) su condición de criatura insignificante que no puede hacer nada para remediar su condición de inferioridad.
Adriana Iraís Dorantes, sobre El deseo postergado[4]
[editar] Bibliografía y Hemerografía
- Premio de poesía Aguascalientes (1968-2007), Domingo Argüelles, Juan , Instituto Cultural de Aguascalientes, Aguascalientes, 2007, 683 pp., ISBN 978-970-9885-20-0
- Los mejores poemas mexicanos 2005, Hernández, Francisco y Mario Bojórquez, Joaquín Mortiz, México,2005,183 pp., ISBN 968-27-0998-9
- Los mejores poemas mexicanos 2006, Cross, Elsa y Mario Bojórquez, Joaquín Mortiz, México, 2006,201 pp.,ISBN 968-27-1031-6
- Eco de voces, H. Vera, Juan Carlos, Arlequín, México, 2004, 641 pp., ISBN 970-93069-3-6
- Árbol de variada luz, Guedea, Rogelio, Universidad de Colima, 2003,231 pp., ISBN 970-692-114-1
- Across the line, Polkinhorn, Harry y Mark Weiss, Junction Press, San Diego CA, 2002, 382 pp., ISBN 1-881523-13-6