Mario Benjamín Menéndez (militar)

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Mario Benjamín Menéndez
General de Brigada EA.PNG General de Brigada (R)
Lealtad Flag of Argentina.svg Argentina
Servicio/rama Ejército Argentino
Participó en Operativo Independencia
Guerra de las Malvinas

Nacimiento 3 de abril de 1930 (84 años)
Flag of Argentina.svg Argentina

Ejercito Argentino Escudo.png

Ejército Argentino

Mario Benjamín Menéndez (Chañar Ladeado, Santa Fe, Argentina[1] o Buenos Aires, Argentina, 3 de abril de 1930[2] ) es un militar argentino que alcanzó la jerarquía de General de brigada y que durante la Guerra de las Malvinas fue el gobernador militar de las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur.

Biografía[editar]

Preguerra de Malvinas[editar]

En marzo de 1982, Menéndez era general del Ejército Argentino y subjefe del Primer Cuerpo de Ejército en Buenos Aires.[3] Menéndez era un miembro del Comité Militar de Buenos Aires, que asesoraba al presidente argentino una vez por semana en una serie de cuestiones, incluyendo la diplomacia extranjera, entrenamiento militar y el presupuesto militar.[4] Con el rango de coronel había servido en la Brigada de Infantería de Monte V y participó en el Operativo Independencia, una campaña contra la insurgencia de los guerrilleros marxistas del ERP en la provincia de Tucumán.

Guerra de Malvinas[editar]

El 2 de abril de 1982, las fuerzas argentinas desembarcaron en las islas Malvinas y obtuvieron el control de ellas ese día. El 3 de abril, la Primer Ministro británica, Margaret Thatcher anunció que las fuerzas británicas habían sido enviadas a recapturar las islas.

Menéndez llegó a Puerto Argentino/Stanley (capital de las islas) el 7 de abril con la finalidad de hacerse cargo de la gobernación de las Malvinas.[5]

Un libro lo describió como un "soldado competente".[5] Menéndez compitió con los principales representantes de la Armada Argentina y la Fuerza Aérea por la dominación, una competencia que concluyó oficialmente el 26 de abril, cuando el propio Menéndez fue nombrado jefe del Comando Conjunto de las Islas Malvinas, en una acción que fue aprobada por el gobierno argentino.[6] Dos generales de brigada argentinos estaban al mando de las fuerzas en las islas,[6] ambos eran superiores a Menéndez y trataban sus órdenes como sugerencias.[6]

Menéndez planeó pelear contra las fuerzas británicas en una campaña de desgaste, desde defensas fijas.[7] El plan fue criticado aunque el historiador Duncan Anderson opinó después de la guerra que el plan "adaptaba admirablemente las capacidades de los soldados que había a su disposición".[7]

Las tropas británicas desembarcaron en las islas en mayo, y causaron, además de muchas bajas, una serie de derrotas a los defensores argentinos en el transcurso de ese mes. Cuando el 29 de mayo las fuerzas británicas vencieron en la batalla de Pradera del Ganso, "el desánimo y pesimismo se apoderó de Menéndez y su sede se llenó de muchos oficiales argentinos".[8] Sin embargo, en una jugada audaz, Menéndez a finales de mayo reunió a todas sus fuerzas especiales del ejército, gendarmería nacional y fuerza aérea con un "plan para plantar una pantalla de norte a sur para atacar a la línea de la logística británica de comunicación y capturar a soldados británicos."[9] Pero ellos fueron emboscados por el Servicio Aéreo Especial y tropas británicas preparadas para la montaña y el Ártico en los montes Kent y Simón. Allí fue derribado un helicóptero Puma, murieron diez comandos argentinos murieron y 23 resultaron heridos o hechos prisioneros. El Brigadier Julian Thompson comentó:"Fue una suerte que yo había ignorado las opiniones expresadas por Northwood de que el reconocimiento de Monte Kent antes del avance del Commando 42 era superflua. Si no hubiera estado allí el Escuadrón D, las fuerzas especiales argentinas habrían pillados al Commando antes de desembarco y, en la oscuridad y la confusión de una zona de aterrizaje extraño, nos hubiese causado muchas bajas en hombres y pérdida de helicópteros. "[10]

Las fuerzas británicas prepararon un asalto a una serie de colinas a principios de junio, cerca de Puerto Argentino, lo que presionó a Menéndez a tratar de atacar el asentamiento de Fitzroy que había quedado recientemente bajo control británico, pero decidió permanecer en posición defensiva.[11]

En el documental de las Malvinas: ¿Cuan cerca de la derrota?, el Brigadier Julian Thompson, comandante de la Brigada de Comandos 3 en las Islas Malvinas reconoció que un contraataque argentina en este momento hubiese "hecho más lento el avance británico, causado muchas bajas y creo que, en mi opinión, podría haber obligado a la opinión internacional en caer sobre el gobierno británico indicarle que lo que debìa hacer era llegar a algún tipo de acuerdo ". El comandante del Batallón de Infanteria de Marina 5, Carlos Hugo Robacio dice en el documental, Yo quería contraatacar, tenía un plan y las tropas estaban listas para ir. Estábamos planeando hacerlo en la noche, pero la autorización nunca llegó. El general me dijo con toda honestidad, "no puedo apoyar esto con la logística que tenemos." Creo que debería haber desobedecido las órdenes y contraatacado. Sólo estuvimos a un paso de ganar la guerra.Debimos haber tomado ese último paso.

Después que las colinas fueron capturadas por los británicos, Menéndez consideró re`legar sus fuerzas hacia Puerto Argentino, y defender el aeródromo cercano.[12]

Un diplomático destinado en Buenos Aires, dijo después del desembarco británico: "[Menéndez] nunca rendirá las Falklands a menos que esté convencido de que el honor de la Argentina será respetado. Si llega a estar en riesgo, seguira peleando, tal vez después de que su propia gente le diga que es tiempo de parar."[13] En los últimos días de la lucha, Menéndez visitó el hospital local y en una entrevista transmitida por la estación de televisión argentino C5N, dijo que la visión de los heridos y los cirujanos militares ocupados en su trabajo de ellos, dejó en él una marca indeleble.[14]

Antes de que amaneciera el 12 de junio, el segundo jefe del Regimiento 7, el entonces mayor Carlos Eduardo del Valle Carrizo Salvadores, se entrevistó con el general Menéndez. No tenía buenas noticias. Menéndez recuerda hoy que ordenó que le permitieran a Carrizo lavarse, que le dieran ropa de abrigo, y dije que si había un poco de whisky, que le dieran. Uno tiene que darle al menos cuarenta y ocho horas a un hombre para que se reponga del combate, y no teníamos ese tiempo.[15] Carrizo Salvadores y su tropa encararían después el último contraataque, frustrado, contra el 2 PARA (2º Batallón de Paracaidistas británicos).

El 14 de junio, Menéndez habló por radio con Leopoldo Galtieri, Presidente de facto de la Argentina, acerca de la situación.[12] Galtieri dijo que Menéndez debía contraatacar a las fuerzas británicas con todos sus soldados, diciendo que el Código Militar argentino estipula que un comandante debe luchar hasta que haya perdido el 50% de sus hombres y utilizado el 75% de sus municiones.[12] Además agregó que "hoy la responsabilidad es suya". Duncan Anderson sostiene que fue ese el momento en el que la moral de Menéndez finalmente se quebró.[16] Menéndez respondió: "No puedo pedir más a mis tropas, después de todo por lo que han pasado... no tenemos la capacidad para retirarnos a las alturas... no tenemos ninguna habitación, no tenemos medios, no tenemos apoyo...".[16] Anderson escribió que Menéndez estaba entonces psicológicamente aislado, y creía que había sido abandonado por su gobierno, así que comenzó a comunicarse casi con gratitud con el oficial británico hispanoparlante que se puso en contacto por radio con él.[16] Menéndez acordó reunirse por la tarde con los representantes del comandante de las fuerzas terrestres británicas en las islas y entregó sus fuerzas por la noche.[16] El soldado raso Rhys Milton, un conscripto argentino de descendencia británica que estuvo presente en la sala de radio, informó que poco después de la conversación un proyectil de mortero cayó en el patio de atrás, golpeando al general Menéndez contra una puerta y rociando la habitación con esquirlas.[17]

Posguerra de Malvinas[editar]

Antes de un mes posterior a la rendición, Menéndez había sido relevado de su cargo.[18] De acuerdo con la madre de Menéndez, Hilda Villarino de Menéndez, su hijo fue detenido en octubre de 1983 por el Ejército Argentino y enviado a una base durante 60 días de detención disciplinaria[19] Ella dijo que el arresto tenía aparentemente algo que ver con un libro que su hijo había publicado y que abarca sus experiencias durante la guerra.[19]

Evaluación militar[editar]

En retrospectiva, los historiadores Max Hastings y Simon Jenkins criticaron el hecho de que el Ejército Argentino falló en no defender los lugares clave de las Malvinas, impedir el avance británico, o acosar o contraatacar las posiciones que habían sido capturados por los Royal Marines o los paracaidistas, y sostuvieron que Menéndez pudo haber carecido de confianza en la capacidad de sus soldados (teniendo en cuenta de que estos soldados, eran jóvenes de 19 años y en menor medida de 18 que se encontraban comenzando la instrucción militar como parte del servicio militar obligatorio),[20] así como sugieren que Menéndez fue sorprendido por el hecho de que los británicos estaban decididos a recuperar las islas.[21] Sin embargo sostienen que el despliegue de las fuerzas de Menendez fue bueno.[22] Otros historiadores, en especial Mark Adkin, Nick van der Bijl, David Aldea, Roberto Boila, Alejandro Corbacho y Hugh Bicheno en las obras más recientes han reevaluado el desempeño de las fuerzas terrestres argentinas y concluyen que sus oficiales y suboficiales en general lucharon bien en Prado del Ganso y que los argentinos (los comandos del ejército y la Gendarmería Nacional) contraatacaron el SAS en el Monte Kent y hostigaron el patrullaje de las fuerzas británicas en el período 1 a 10 de junio. Los libros 9 Battles To Stanley, 5th Infantry Brigade in the Falklands, Razor's Edge y el sitio web del veteranos de guerra británicos Britains-smallwars.com (véase Up Close & Personal: The Argentinian War) describen en gran detalle los contraataques argentinos llevado a cabo a nivel de pelotón y compañía de fusileros en las alturas que rodean la capital de las Malvinas, que a veces amenazaba con descarrilar el avance británico.

Alegato de tortura de conscriptos en Malvinas[editar]

Los oficiales y suboficiales del Ejército Argentino fueron acusados posteriormente de abusar y matar a sus propias tropas en Pradera del Ganso. "Nuestros propios oficiales fueron nuestros peores enemigos", dice Ernesto Alonso, el presidente del CECIM, un grupo de veteranos fundado por Rodolfo Carrizo y otros conscriptos del Regimiento 7. "Ellos se proveían de whisky en los bares, pero no estaban preparados para la guerra. Desaparecieron cuando las cosas se pusieron serias."[23] Hay otros que sostienen que a los conscriptos se les ayudó a hacer las cosas lo más cómodas posible dadas las circunstancias y que sus oficiales y suboficiales lucharon bien y se esforzaron para levantarles la moral.[24] Bajo expresas órdenes del General de Brigada Mario Menéndez, los ingenieros del ejército (al mando del coronel Manuel Dorrego), en Puerto Argentino, construyeron duchas de campo para las tropas que permitieron rotar a las unidades de la primera línea entes del desembarco británico, y permitir así que los hombres se ducharan con agua caliente y repararan su ropa.[25] Menéndez en su autobiografía dice que cuando las tropas comenzaron a pasar hambre por falta de pan, requisó la panadería local lo que compensó por un tiempo en gran medida la carencia y que inicialmente había una gran cantidad de galletas de agua para complementar la dieta de las tropas.[26] En una entrevista emitida el 8 de junio de 1992 en el programa de debate de televisión de Graciela y Andrés, Menéndez explicó a los presentadores Graciela Alfano y Andrés Percivale y a los ex conscriptos de la Guerra de las Malvinas, Jorge Altieri y Edgardo Esteban, que cuando una delegación de la Cruz Roja llegó a principios de junio de 1982 a informarse sobre el bienestar de los habitantes de las Malvinas, se aprovechó de su decisión de pasar la noche en uno de los hoteles, y, bajo el amparo de la oscuridad, vació el buque hospital de sus raciones en lata. Dijo que ésta era la comida que los reclutas encontraron en abundancia, luego de la rendición, en varios contenedores en Puerto Argentino. Su colega, el General de Brigada Oscar Luis Jofre, después de visitar a la batería del Grupo de Artillería 3, al mando del Teniente Primero Héctor Domingo Tessey, en la zona de Moody Brook, el 9 de junio, dio órdenes de que se entregaran barras de chocolate a las tropas de esta unidad.[27]

En 2009, las autoridades argentinas en Comodoro Rivadavia ratificaron la decisión tomada por las autoridades en Río Grande, Tierra del Fuego (que, de acuerdo con la Argentina, tienen autoridad sobre las islas Malvinas) acusando a 70 oficiales y suboficiales por el tratamiento inhumano de los soldados conscriptos durante la guerra. "Tenemos el testimonio de 23 personas sobre un soldado que fue asesinado a balazos por un cabo, cuatro otros ex combatientes que murieron de hambre, y por lo menos 15 casos de conscriptos que fueron estaquedos en el suelo", dijo a la Agencia Inter Press News Service Pablo Vassel, subsecretario de derechos humanos de la provincia de Corrientes.[28]

El 19 de mayo, un conscripto del Regimiento 12, Secundino Riquelme, murió supuestamente de inanición. El oficial al mando del Regimiento 12, el teniente coronel Italo Ángel Piaggi sostiene sin embargo en su autobiografía que el soldado raso Riquelme murió por una debilidad cardíaca.[29] Hay afirmaciones de que se recurrió a falsos testimonios como evidencia para acusar a los oficiales y suboficiales de abandono de los reclutas y Vassel tuvo que abandonar por eso en 2010 su puesto como subsecretario de derechos humanos de Corrientes.[30] Otros veteranos son escépticos sobre la veracidad de las acusaciones sobre el Coronel José Martiniano Duarte. Un teniente primero de la Compañía de Comandos 601 en la guerra de Malvinas[31] dijo que se había puesto de "moda" entre los ex conscriptos acusar ahora de abandono a sus superiores.[32] El ex conscripto Fernando Cangiano también desestimó las afirmaciones sobre el "supuesto sadismo enfermizo de los oficiales y suboficiales argentinos" y la afirmación de que los conscriptos no se habían conducido bien en los combates.[33] El ex conscripto César Trejo también acusó a la Ministra de Defensa de Argentina, Nilda Garré, de promover un "una política de estado confusa" a favor del CECIM.[34] El subteniente Gustavo Malacalza del Regimiento 12 fue acusado de haber estaqueado a tres conscriptos en Pradera del Ganso, por haber abandonado sus puestos para ir en busca de comida y revelar sus posiciones con armas de fuego. "Nos dijimos que nosotros ibamos a ser próximos", dijo el soldado raso Mario Oscar Núñez, recordando la muerte del conscripto Riquelme. Poco después del desembarco británico, él y otros dos conscriptos tomaron la decisión de matar a una oveja. Los tres hombres estaban carneando la oveja cuando fueron descubiertos por el subteniente Malacalza, acompañado por sus compañeros conscriptos de la Compañía A del Regimiento 12 y les dieron una paliza. "Empezaron a patearnos y pisotearnos. Finalmente llegó el estaqueo."[35] El Subteniente Juan Domingo Baldini del Regimiento 7 también fue acusado de castigar castigo de campo a tres reclutas de su pelotón por abandonar sus puestos para ir en busca de comida. En la preparación de las entrevistas para su libro, Vincent Bramley, una ametralladorista del 3.er. Para en las Islas Malvinas, llegó a la conclusión de que los oficiales argentinos en Monte Longdon mostraron poca o ninguna preocupación por sus hombres. El soldado raso Alberto Carbone, dijo: "El teniente Baldini nunca nos dijo nada, simplemente lo seguimos colinas arriba. Era como vivir en el infierno, esa colina. El cabo Ríos fue el peor. Como la mayoría de los otros cabos, era un bastardo perezoso. Ninguno de nuestros superiores mostró la menor preocupación por nosotros."[36] No obstante, el soldado raso Fabian Pássaro defendió las acciones del comandante del pelotón diciendo "Al principio todo era normal, hasta que empezó a haber una sola comida caliente por día, y después ya casi nada. Pero el oficial que estaba con nosotros, el subteniente Baldini, se preocupaba mucho por ese tema. Un día dijo que así era imposible, que no podía ser, y mandó a buscar más provisiones abajo. Además, nos permitía reforzar con ovejas lo poco que llegaba. Baldini hacía lo que podía, pero tampoco podía estar en todo, pobre tipo."[37] Se informa que Baldini sirvió una taza de chocolate caliente a cada recluta en su pelotón a fines de mayo 1982, un acto de bondad que recuerda el soldado raso Carbone, pero que no entra en ningun detalle.[38] A pesar de la amenaza de castigo de campo que mantenía a la mayoría de los soldados en línea, en la oscuridad antes del amanecer del 9 de junio de 1982, cuatro conscriptos de la compañía 'A' del Regimiento 7 en Wireless Ridge, los soldados rasos Carlos Alberto Hornos, Pedro Vojkovic, Alejandro Vargas y Manuel Zelarrayán abandonaron sus puestos bajo el amparo de la oscuridad, y usando un bote de goma intentaron confiscar los bienes que se decía se encontraban en el interior de la casa de un estanciero, cerca del río Murrell. Por desgracia para los cuatro, su barco se dio con una mina anti-tanque al regresar de su incursión, matándolos en la orilla.[39]

Referencias[editar]

  1. Manfredi, Carlos; Adelqui Borgobello, Diana Favot, Caty Garabaglia, Marcelo Muratori, Maricha Sala (julio de 1991). «III. La salud». Chañar para la historia. pp. 63. 
  2. Tierney, Ben (1982). «Daring Argentine general vows to fight to the last bullet». The Montreal Gazette. http://news.google.co.in/newspapers?id=AQwvAAAAIBAJ&sjid=BaUFAAAAIBAJ&pg=1316,697153&dq. 
  3. The Battle for the Falklands. pp. 94. 
  4. Malvinas: Testimonio de su Gobernador, Mario Benjamín Menéndez, Carlos M. Túrolo, p. 17, Editorial Sudamericana, 1983
  5. a b The Falklands War 1982. pp. 29. 
  6. a b c The Falklands War 1982. pp. 31. 
  7. a b The Falklands War 1982. pp. 34. 
  8. The Falklands War 1982. pp. 56. 
  9. The Official History of the Falklands Campaign: War and diplomacy. Lawrence Freedman. p. 583.
  10. No Picnic, Julian Thompson. p. 93, Cassell & Co, 2001.
  11. The Falklands War 1982. pp. 61. 
  12. a b c The Falklands War 1982. pp. 86. 
  13. Daring Argentine general vows to fight to the last bullet. Ben Tierney. Southam News. 02/06/1982.
  14. Menéndez: "Estábamos preparados para la guerra con Chile, no con los ingleses" MDZ online. El diario digital de Mendoza.
  15. Historias de amargura y dolor en el último día de la guerra, Edición Domingo 16.06.2002
  16. a b c d The Falklands War 1982. pp. 87. 
  17. Soldiers Fought With Hate Inside', Daytona Beach Morning Journal, 24/06/1982.
  18. The Battle for the Falklands. pp. 207. 
  19. a b Falklands' wartime governor reported jailed for 60 days.. Miami Herald. 08-10-1983. http://nl.newsbank.com/nl-search/we/Archives?p_product=MH&s_site=miami&p_multi=MH&p_theme=realcities&p_action=search&p_maxdocs=200&p_topdoc=1&p_text_direct-0=0EB35DBAEA602221&p_field_direct-0=document_id&p_perpage=10&p_sort=YMD_date:D&s_trackval=GooglePM. Consultado el 25-12-2008. 
  20. The Battle for the Falklands. pp. 324. 
  21. The Battle for the Falklands. pp. 354. 
  22. The Battle for the Falklands. pp. 207. 
  23. Argentina's Falklands War Veterans. 'Cannon Fodder in a War We Couldn't Win'. Jens Glüsing, Spiegel.de, 04/03/2007
  24. 3 Para – Mount Longdon – The Bloodiest Battle. Elite Forces Operations Series. Pagina 55. Jon Cooksey.
  25. Malvinas: A Sangre y Fuego, Nicolás Kasanzew, p. 35, Editorial Abril, 1982
  26. Malvinas: Testimonio de su Gobernador, Carlos M. Túrolo, p. 175, Editorial Sudamericana, 1983
  27. Malvinas: La Defensa de Puerto Argentino, Oscar Luis Jofre, Félix Roberto Aguiar, p. 190, Editorial Sudamericana, 1987
  28. Argentina: Soldiers Report Torture, Murder – By Superiors – in Malvinas. Marcela Valente. IPS
  29. Ganso Verde, Italo Angel Piaggi, p. 82, Editorial Sudamericana, 1986
  30. Centro de Ex Soldados Combatientes en Malvinas de Corrientes
  31. Comandos en acción: el Ejército en Malvinas, Isidoro Ruiz Moreno, p. 27, Emecé Editores, 1986
  32. Categorized | Feature, Human Rights The Enemy Within: Investigating Torture In The Malvinas. Marc Rogers.
  33. Malvinas y el “Código de honor”. Fernando Cangiano.
  34. Críticas a Garré y respaldo para Bendini. Clarin, 15/06/2007
  35. "Falklands conscripts recall torture and death at hands of officers". The Times. 18/06/2009
  36. Two Sides of Hell, Vincent Bramley, pp. 116-117, 22 Books, 1999
  37. Los Chicos de la Guerra: Hablan los soldados que estuvieron en Malvinas, Daniel Kon, p. 179, Editorial Galerna, 1982
  38. Mount Longdon: The Argentinian Story, Por David Aldea para britains-smallwars.com
  39. [http://www.eldia.com.ar/edis/20120401/los-casos-region-informaciongeneral45.htm Los casos de la Región Diario El Día, Diario Matutino de La Plata, Provincia de Buenos Aires, Argentina.]