Subversión

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El término subversión (del latín subvertere: trastocar, dar vuelta) se refiere a un proceso por el que los valores y principios de un sistema establecido, se invierten, y se relaciona con un trastorno, una revuelta o una destrucción; está presente en todos los idiomas de origen latino, originalmente aplicado a diversos eventos como la derrota militar de una ciudad.

Ya en el siglo XIV era usado en inglés con referencia a temas de derecho y en el siglo XV empezó a ser usado con relación a reinados. Este es el origen de su uso moderno, que se refiere a intentos de derrocar estructuras de autoridad, incluyendo al Estado. A este respecto, puede relacionarse a la palabra sedición y no sustituirla, ya que la connotación de ambas palabras es un poco diferente, puesto que sedición sugiere un alzamiento abierto contra la autoridad, mientras que subversión se refiere a las bases de la fe en el statu quo o crear conflictos entre personas.

Varios autores recientes, en tradiciones postmodernas y postestructurales (incluyendo particularmente a autores feministas), han prescrito una ligera forma de subversión. Desde su punto de vista no es, directamente, el Estado el que debe ser subvertido, sino las fuerzas culturales predominantes, como el patriarcado, el individualismo y el racionalismo científico. La implementación de este nuevo blanco de la subversión se debe sobre todo a las ideas de Antonio Gramsci, quien señaló que la revolución comunista requería la erosión de la hegemonía cultural en cualquier sociedad.

Subversión implica también por debajo de una primera versión. Su etimología puede analizarse de la siguiente forma, "sub" "versivo", una versión diferente, por debajo de la oficial, una óptica distinta a la implantada por el administrador de la sociedad.

Uso en Argentina[editar]

El Nunca Más señala que las autoridades de la dictadura militar usaron dicho término con un alcance imprevisible durante la caza de brujas que habían desencadenado:

porque la lucha contra los «subversivos», con la tendencia que tiene toda caza de brujas o de endemoniados, se había convertido en una represión demencialmente generalizada, porque el epiteto de subversivo tenía un alcance tan vasto como imprevisible. En el delirio semántico, encabezado por calificaciones como «marxismo-leninismo», «apátridas» , «materialistas y ateos» , «enemigos de los valores occidentales y cristianos» , todo era posible: desde gente que propiciaba una revolución social hasta adolescentes sensibles que iban a villas-miseria para ayudar a sus moradores. Todos caían en la redada: dirigentes sindicales que luchaban por una simple mejora de salarios, muchachos que habían sido miembros de un centro estudiantil, periodistas que no eran adictos a la dictadura, psicólogos y sociólogos por pertenecer a profesiones sospechosas, jóvenes pacifistas, monjas y sacerdotes que habían llevado las enseñanzas de Cristo a barriadas miserables. Y amigos de cualquiera de ellos, y amigos de esos amigos, gente que había sido denunciada por venganza personal y por secuestrados bajo tortura.[1]

El término «subversión» u «organizaciones subversivas» había sido usado antes de la dictadura desde principios de siglo en documentos o comunicados oficiales del gobierno[2] En la actualidad sólo hablan de "subversión" personas o asociaciones con pensamiento próximo a la dictadura[3] [1] y por cierto nacionalismo conservador,[3] para estas organizaciones que querían "subvertir" el orden constitucional para instaurar un gobierno socialista.[4]

También se usa el término «guerrilla»[5] o «terrorismo»[6] (este último también aceptado por la teoría de los dos demonios[cita requerida]). Los historiadores se refieren a las organizaciones armadas de izquierda como «grupos terroristas»,[7] [8] o «revolucionarios»,[9] , o «guerrilleros»,[9] o «subversivos»,[10] [7]

Referencias[editar]

  1. a b CONADEP (Mayo de 1995). «Prólogo». Nunca Más (20ª edición). Eudeba. p. 9. ISBN 950-23-0584-1. Archivado desde el original el 2002-04-20. 
  2. La Ley de Residencia de 1902 habla de las actitudes y organizaciones obreras que fueran consideradas subversivas.
  3. a b «El verdadero rostro de Cecilia». Página/12. 7 de agosto de 2008. http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/subnotas/109212-34473-2008-08-07.html. Consultado el 15 de julio de 2010. «Este año la tropa pandista intentó disputar cada martes la Plaza de Mayo. Un grupo raleado pintó crespones cerca de los pañuelos de las Madres para pedir justicia por “los muertos por la subversión” / (Famus), la entidad que durante el alfonsinismo había intentado contrarrestar la lucha de los organismos defensores de los derechos humanos.». 
  4. «…nosotros no queríamos un régimen de democracia liberal en la Argentina. Nos proponíamos un Estado socialista, y estábamos convencidos de que un Estado socialista sólo podía ser conquistado por la fuerza de las armas.»Lo pasado pensado.Luis Mattini, dirigente del ERP en Lo pasado pensado, Por Pigna Felipe. Página 167.
  5. Rozenthal, Norman (8 de marzo de 2008). «Quieren indemnizar a las víctimas de la subversión» (en castellano). Infobae. Consultado el 28 de marzo de 2010.
  6. «Ratifican que el asesinato de Larrabure es de lesa humanidad» (en castellano). La Gaceta (22 de agosto de 2008). Consultado el 19 de abril de 2010.
  7. a b Page, Joseph A.: Perón. Segunda parte (1952-1974) pág. 256 Buenos Aires 1983 Javier Vergara Editor ISBN 950-15-0316-X
  8. Potash, Roberto A,: El ejército y la política en la Argentina 1962-1973 2* parte 1966-1973 pág. 309 1* d. Buenos Aires 1994 Editorial Sudamericana ISBN 950-07-0973-2
  9. a b Rouquié, Alain: Poder militar y sociedad política en la Argentina II 1943-1973 pág. 291 Buenos Aires 1982 Emecé Editores S.A. ISBN 950-04-0119-3
  10. Potash, Roberto A,: El ejército y la política en la Argentina 1962-1973 2* parte 1966-1973 pág. 279 1* d. Buenos Aires 1994 Editorial Sudamericana ISBN 950-07-0973-2