Luces de terremoto

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Las luces de terremoto o EQL (del inglés "Earth Quake Light") corresponden a un inusual fenómeno aéreo luminoso, similar en apariencia a una aurora boreal, que aparece en el cielo sobre o cerca de áreas con estrés tectónico, actividad sísmica o erupciones volcánicas. Son especialmente visibles en la noche. Aunque existen varias teorías que tratan de explicar este fenómeno, entre ellas la Triboluminiscencia y la teoría de Friedemann Freund, aún no hay una interpretación totalmente convincente sobre este fenómeno.[1]

Apariencia[editar]

Las luces son más evidentes durante un terremoto, aunque existen reportes de luces que aparecieron después o incluso antes del terremoto, como en las que se registraron en muchas localidades españolas en horas previas al gran terremoto de 1755, o en el Terremoto de Tangshan en 1976. Usualmente tienen formas similares a las de una aurora y son de tonalidad entre blanco y azul, pero ocasionalmente se han reportado con un mayor espectro de color. La luminosidad usualmente es visible por varios segundos, pero ha habido casos en los cuales duraron decenas de minutos.

También ha habido casos en los que las ondas electromagnéticas causadas por un terremoto interfirieron con las transmisiones de radio, como durante el Gran Terremoto de Chile de 1960.

Algunas teorías[editar]

Una de las teorías más aceptada esta hecha por Friedemann Freund, físico geólogo, que tiene relación con los huecos de electrón. Esta dice:

"Si bien las rocas son aislantes, se ha demostrado en experimentos de laboratorio que éstas son buenas conductoras de electricidad en su superficie. Éste fenómeno fue descubierto por el físico mineralogista Friedemann Freund. Él se dio cuenta que los granos minerales en las rocas están llenos de imperfecciones, pues presentan átomos de oxígeno en estados imperfectamente ionizados, formando los llamados hoyos- p, los cuales llevan una carga similar a la de un electrón, pero opuesta (positiva)."

En pruebas de laboratorio se comprobó que en las rocas al aire libre, los hoyos-p tienden a moverse y fijarse en la superficie de éstas, generando conductividad. Ante la presencia de un esfuerzo, los hoyos-p se activan y pueden moverse a través de algunos tipos de rocas (ígneas y metamórficas).

Durante un terremoto se puede liberar en la corteza una nube de hoyos- p debido al esfuerzo sísmico, los cuales ascienden a través de las rocas y se manifiestan surgiendo de la tierra como plasma en estado sólido, cuyos efectos incluyen luces de terremoto, emisiones infrarrojas detectadas del espacio, ruido de ondas de radio, perturbaciones en la alta atmósfera, e incluso comportamiento extraño de animales y hasta premoniciones humanas.

Historia[editar]

Se pueden encontrar registros de terremotos acompañados por luces desde 373 AC en antiguos escritos de Grecia, donde "inmensas columnas de fuego" predijeron el terremoto que destruyo las ciudades de Hélice y Bura. Sin embargo, a inicios del siglo XX aún eran consideradas un mito, hasta que se tomaron fotografías de estas luces en Japón en la década del 60.[2] Dicho fenómeno también pudo ser observado y filmado con teléfonos celulares, cámaras de video y cámaras de seguridad de calles y edificios de diferentes ciudades durante el terremoto ocurrido en Perú el 15 de agosto de 2007 de 8,0 grados. Durante el terremoto ocurrido en Chile, el 27 de febrero de 2010, pudo ser notado por varios segundos en la madrugada cuando se produjo el evento de 8,8 grados en la escala de Ritcher. Así como en el sismo ocurrido a la media noche entre el 15 y el 16 de junio de 2013 en la Ciudad de México donde el fenómeno se pudo observar en diversas zonas de la ciudad y generó controversia en las redes sociales.

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]