Grados de gloria

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Dentro de la teología mormona se sostiene la creencia en tres grados de gloria (también llamados reinos de gloria), los cuales corresponderían a la morada eterna final para casi todos aquellos que vivieron en la tierra.

José Smith describe la otra vida basado principalmente en una visión que dijo haber recibido, junto a Sidney Rigdon, el 16 de febrero de 1832 en Hiram, Ohio, la cual se registró como la sección 76 de Doctrina y Convenios, uno de los libros sagrados del mormonismo. De acuerdo con esta sección, el más allá se compone de tres grados o reinos de gloria denominados, en orden jerárquico, Reino Celestial, Reino Terrestre y Reino Telestial. Los pocos que no heredarán ningún grado de gloria, a pesar de que serán seres resucitados, residirán en un estado llamado las tinieblas de afuera que, aunque no corresponde a un grado de gloria, a menudo se comenta dentro de este contexto. Los que van allí son conocidos como los "hijos de perdición", y tendrán la misma condición que Lucifer y sus seguidores.

Exégesis doctrinal[editar]

Los tres grados de gloria se describen detalladamente por primera vez dentro de la teología universal en la sección 76 de Doctrina y Convenios. En el prefacio de la sección 76 de la edición SUD de Doctrina y Convenios se entrega la siguiente explicación:

Visión manifestada a José Smith el Profeta y a Sidney Rigdon en Hiram, Ohio, el 16 de febrero de 1832. Al anotar esta visión, el Profeta escribió como prefacio: “A mi regreso de la conferencia de Amherst, reanudé la traducción de las Escrituras. Según las varias revelaciones que se habían recibido, era patente que se habían quitado de la Biblia muchos puntos importantes relacionados con la salvación del hombre, o que se habían perdido antes de que se recopilara. Parecía de por sí evidente, a juzgar por las verdades que quedaban, que si Dios premiaba a cada uno de acuerdo con las obras hechas en la carne, el término ‘cielo’, al referirse a la morada eterna de los santos, tenía que incluir más de un reino. Consiguientemente...mientras traducíamos el Evangelio según San Juan, el hermano Rigdon y yo vimos la siguiente visión”. Fue después que el Profeta hubo traducido Juan 5:29 que se recibió esta visión.

B. H. Roberts, Doctrina y Convenios[1]

La asignación a un reino en particular, después de la resurrección y el juicio final, está supeditada a la fe y las obras expuestas durante la vida mortal. La teología mormona enseña que estos reinos diferentes son a lo que se refería Jesús cuando dijo "en la casa de mi Padre muchas moradas hay" (Juan 14:2).[2] Además, la Iglesia SUD enseña que 1 Corintios 15:40-41 habla de estos tres grados de gloria, comparándolos con la gloria del sol, la de la luna y la gloria de las estrellas.

La doctrina SUD de los tres grados de gloria se condice también con una lectura particular de Apocalipsis 22:10-11, donde Juan declara (texto interpretativo agregado en paréntesis):

10 Y me dijo: No selles las palabras de la profecía de este libro, porque el tiempo está cerca (juicio final).
11 El que es injusto, sea injusto (reino telestial); y el que es impuro, sea impuro todavía (tinieblas de afuera); y el que es justo, sea justo todavía (reino terrestre); y el que es santo, sea santo todavía (reino celestial).

El reino celestial[editar]

El reino celestial es el más alto de los tres cielos o reinos de gloria. Se cree que corresponde al "tercer cielo" mencionado por el Apóstol Pablo en 2 Corintios 12:2, en la Biblia. Los Santos de los Últimos Días señalan también que corresponde a los conceptos de "cuerpos celestiales" y "la gloria del sol" mencionados en 1 Corintios 15:40-41.

Moradores[editar]

El reino celestial será la residencia de las personas que han sido justas, que han aceptado las enseñanzas de Jesucristo y han hecho y vivió de conformidad a todas las ordenanzas y convenios necesarios durante su vida terrenal.[3] También se cree que será la residencia de las personas que aceptaron y recibieron las ordenanzas y los convenios en el mundo de los espíritus, luego de la muerte. Todos los niños que mueren antes de la edad de ocho años automáticamente heredarán el reino celestial.[4] El reino celestial será también la residencia permanente de Dios el Padre y Jesucristo.[5]

En Doctrina y Convenios también se enseña que "a cada uno de los que entran en el reino celestial se da una piedrecita blanca, en la cual está escrito un nombre nuevo que ningún hombre conoce, sino el que lo recibe".[6] Esta piedrecita blanca se convertirá en un Urím y Tumím para el destinatario.[7]

Grados dentro del reino celestial[editar]

En Doctrina y Convenios también se menciona que el reino celestial se divide en tres "cielos o grados".[8] Sólo aquellos individuos que en vida fueron sellados en matrimonio celestial a un cónyuge en un templo (o después de la muerte por representación vicaria) se les permitirá entrar en el grado más alto del reino celestial.[9] Estos individuos finalmente serán los "exaltados"[10] y se les permitirá vivir "la clase de vida que tiene Dios" como dioses y diosas literales, tal como Doctrina y Convenios 132 lo declara.[11] No se ha descrito la naturaleza de los otros dos grados del reino celestial, exceptuando la indicación de que la gente que va allí se convertirá en "ángeles ministrantes".[12]

Ubicación[editar]

José Smith enseñó que la tierra también recibirá una gloria celestial.[13] Algunos comentaristas mormones creen que la tierra será el reino celestial, o por lo menos un mundo celestial en el reino celestial, para los seres humanos que vivieron en la tierra y hayan calificado para tal reino.[14]

Algunos autores mormones, como Lynn M. Hilton, han sugerido que la tierra, al celestializarse, será trasladada al núcleo de nuestra galaxia, la Vía Láctea, para morar junto a Kólob en la presencia de Dios.[15]

El reino terrestre[editar]

Para la doctrina mormona el reino terrestre está en la mitad de lo que se cree son los tres cielos o reinos de gloria. Se cree también que éste reino corresponde a las descripciones de "cuerpos terrestres" y "la gloria de la luna" hechas por el Apóstol Pablo en 1 Corintios 15:40-41. La palabra terrestre proviene del latín terrestris que significa terrenal o relativo a la tierra.

Moradores[editar]

De acuerdo a la sección 76 de Doctrina y Convenios, los que habitarán en el reino terrestre son los que vivieron honorablemente, pero "fueron cegados por las artimañas de los hombres" y, por lo tanto, rechazaron la plenitud del Evangelio de Jesucristo cuando les fue presentado durante sus vidas mortales.[16] También incluye a las personas que rechazaron el "testimonio de Jesús en la carne, mas después lo recibieron" en el mundo de los espíritus,[17] y los que "no son valientes en el testimonio de Jesús" después de haberlo recibido.[18]

Para el mormonismo, la asignación de un reino de gloria (ya sea el celestial o el terrestre) recibido por aquellos que aceptan un testimonio de Jesús, ya fuese durante la vida o luego de la muerte física, se basa en el conocimiento de Dios de si "lo habrían recibido de todo corazón", que se manifiesta a través de las obras hechas en vida, y del sincero "deseo de sus corazones ".[19] De esta doctrina se desprende la idea mormona de no condenar al infierno a quienes no profesan aquella fe, una idea inusual entre las excluyentes doctrinas cristianas modernas.

Aquellos que heredan el reino terrestre "reciben de la presencia del Hijo, mas no la plenitud del Padre",[20] no obstante el Espíritu Santo les ministra permanentemente.

José Smith enseñó que los seres trasladados, como Enoc o Elías, permanecen en el reino terrestre, hasta que sean resucitados y entren en el reino celestial.[21]

Ubicación[editar]

El escritor mormón Lynn M. Hilton ha especulado, en su obra El Teorema de Kólob, que el reino terrestre podría tener una ubicación en la Vía Láctea, "en un anillo en forma de donut, alrededor del núcleo celestial [ Centro Galáctico ], más grueso en su borde interno que en su borde externo", semejante a la zona rojiza de la galaxia de Andrómeda.[22] Tales afirmaciones sólo representan la opinión del PhD Hilton, y no una doctrina oficial de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.[23]

El reino telestial[editar]

El mormonismo cree en el reino telestial como el menor de los tres cielos o reinos de gloria. Los Santos de los Últimos Días dicen que este reino corresponde a "la gloria de las estrellas" mencionada por el Apóstol Pablo en 1 Corintios 15:41. Además José Smith señala, en la traducción inspirada de la Biblia que él publico, que también se menciona en 1 Corintios 15:40 como "cuerpos telestiales", en un fragmento que junto a varios que él agregó en su publicación, según él eventualmente se perdieron entre las varias traducciones por las que ha pasado la biblia. La palabra telestial no se usa como referencia a ningún otro significado excepto al concepto de Reino Telestial, y se desconocen usos de esta palabra hasta antes de José Smith.

Moradores[editar]

De acuerdo con la Sección 76 de Doctrina y Convenios, quienes habitarán en el reino telestial son aquellos "que no recibieron el evangelio de Cristo ni el testimonio de Jesús".[24] También incluye a "los mentirosos y los hechiceros, los adúlteros y los fornicarios, y quienquiera que ama y obra mentira".[25] Debido a su negativa en aceptar a Jesús como su Salvador, estas personas permanecen en la prisión espiritual[26] por 1000 años durante el reinado milenario de Cristo.[27] Luego de que hayan transcurrido 1000 años, estos individuos resucitarán y recibirán un cuerpo físico inmortal, y se les asignará al reino telestial.[28]

José Smith enseñó que las personas en el reino telestial serán siervos de Dios, pero en el reino que "Dios y Cristo moran no podrán venir, por los siglos de los siglos".[29] Sin embargo, recibirán ministración del Espíritu Santo y de los seres del reino terrestre.[30] A pesar de estas limitaciones, en la teología mormona ser residente en el reino telestial pareciera no ser una experiencia desagradable: "la gloria de lo telestial ... sobrepuja a toda compresión".[31]

En Doctrina y Convenios también se enseña que, así como hay diferentes grados de gloria en el reino celestial (D. y C. 131:1-4), hay diferentes grados de gloria en el reino telestial. Afirma que así "como una estrella es diferente de otra en gloria, así difieren uno y otro en gloria en el mundo telestial".[32] La gloria de cada persona en el reino telestial puede variar en función de sus obras en vida.[33]

Smith y Rigdon declararon: "vimos la gloria y los habitantes del mundo telestial, y eran tan innumerables como las estrellas en el firmamento del cielo, o como las arenas en las playas del mar".[34] Algunos comentaristas Santos de los Últimos Días han sugerido que, de manera implícita, esto significa que "la mayoría de los adultos que han vivido desde la época de Adán hasta nuestros días, irán al reino telestial".[35]

Ubicación[editar]

Lynn M. Hilton, PhD, también ha especulado en torno a este reino. En su obra El Teorema de Kólob señala que la gloria telestial podría corresponder a "un anillo en forma de donut alrededor del reino terrestre" y, en forma comparativa, podría situarse en nuestra galaxia en el área equivalente a la zona azul de la galaxia de Andrómeda.[36]

Las tinieblas de afuera[editar]

Si bien para el mormonismo las tinieblas de afuera corresponden a otro estado en el más allá en el que se situarán las almas de quienes han fallecido y fueron sometidas al juicio final, dicha creencia prefiere no tratar esta condición en particular dentro de los grados de gloria puesto que afirman que las tinieblas de afuera bajo ningún sentido corresponden a un estado de exaltación, como si compete a los grados de gloria.[37]

Supuesta influencia de Emanuel Swedenborg[editar]

Algunos, entre ellos el historiador del mormonismo D. Michael Quinn en su libro El Mormonismo en sus inicios y la Visión Mágica del Mundo, han aseverado que las diversas partes del plan de salvación fueron influenciadas, en parte, por el libro Sobre el cielo y sus maravillas y sobre el infierno de Emanuel Swedenborg. En su libro, Swedenborg escribió que "hay tres cielos" que son "totalmente distintos uno del otro".[38] Swedenborg llama al cielo más alto "el Reino Celestial". También declaró que los habitantes de los tres cielos corresponden al "sol, la luna y las estrellas".[38] Si bien algunos historiadores creen que Smith estaba familiarizado con la teología de Swedenborg, al menos en 1839,[39] otros han argumentado que nunca tuvo acceso a los escritos de Swedenborg.[40] Richard L. Bushman, uno de los biógrafos de Smith, ha sostenido que es más probable que Smith y Swedenborg hayan desarrollado sus ideas de forma independiente, basados en 1 Corintios 15.[41]

Referencias[editar]

  1. History of the Church 1: 245—252
  2. La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, Temas del Evangelio: Reinos de Gloria.
  3. Joseph Smith, Joseph Fielding Smith (ed.) (1976). Enseñanzas del Profeta José Smith (Salt Lake City: Deseret Book) p. 309: "Todos los hombres que llegan a ser herederos de Dios y coherederos con Cristo tendrán que recibir la plenitud de las ordenanzas de su reino; y los que no reciban todas las ordenanzas no alcanzarán la plenitud de esa gloria"; véase también la p. 362 donde Smith señala que sin las ordenanzas del templo "no podemos obtener tronos celestiales".
  4. Doctrina y Convenios 137:5-10.
  5. Doctrina y Convenios 76:62.
  6. Doctrina y Convenios 130:11.
  7. Doctrina y Convenios 130:10.
  8. Doctrina y Convenios 131:1.
  9. Doctrina y Convenios 131:2-4.
  10. Joseph Smith, Joseph Fielding Smith (ed.) (1976). Enseñanzas del Profeta José Smith (Salt Lake City: Deseret Book) p. 348: "...y así es con los principios del evangelio: tenéis que empezar por el primero, y seguir adelante hasta aprender todos los principios que atañen a la exaltación. Pero no los aprenderéis sino hasta mucho después que hayáis pasado por el velo [muerte]. No todo se va a entender en este mundo; la obra de aprender nuestra salvación y exaltación aun más allá de la tumba será grande."
  11. La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los últimos Días, “Capítulo 47 La exaltación”, Principios del Evangelio, p. 301.
  12. Doctrina y Convenios 132:16-17.
  13. Joseph Smith, Joseph Fielding Smith (ed.) (1976). Enseñanzas del Profeta José Smith (Salt Lake City: Deseret Book) p. 181: "Esta tierra volverá a la presencia de Dios y será coronada con gloria celestial".
  14. Doctrina y Convenios 132:16-17.
  15. Hilton, Lynn M. (2010). «3». En Enrique Pulido. El Teorema de Kólob. p. 13. ISBN 978-1-56684-723-0. 
  16. Doctrina y Convenios 76:75.
  17. Doctrina y Convenios 76:74.
  18. Doctrina y Convenios 76:79.
  19. Doctrina y Convenios 137:8-9.
  20. Doctrina y Convenios 76:77.
  21. Joseph Smith, Joseph Fielding Smith (ed.) (1976). Enseñanzas del Profeta José Smith (Salt Lake City: Deseret Book) p. 170: "Muchos han supuesto que la doctrina de la traslación era una doctrina mediante la cual los hombres eran llevados inmediatamente a la presencia de Dios y a una plenitud eterna, pero ésta es una idea errónea. El lugar donde habitan es según el orden terrestre..."
  22. Hilton, Lynn M. (2010). «6». En Enrique Pulido. El Teorema de Kólob. pp. 53–54. ISBN 978-1-56684-723-0. 
  23. Hilton, Lynn M. (2010). «Prefacio». En Enrique Pulido. El Teorema de Kólob. p. xi. ISBN 978-1-56684-723-0. 
  24. Doctrina y Convenios 76:82.
  25. Doctrina y Convenios 76:103.
  26. La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los últimos Días, “Capítulo 41 El mundo de los espíritus en la vida venidera”, Principios del Evangelio, p. 270.
  27. Doctrina y Convenios 76:84, 105-106.
  28. Doctrina y Convenios 88:100-101.
  29. Doctrina y Convenios 76:112.
  30. Doctrina y Convenios 76:86.
  31. Doctrina y Convenios 76:89.
  32. Doctrina y Convenios 76:98.
  33. Doctrina y Convenios 76:109-111; véase también Bruce R. McConkie (1966). Doctrina Mormona (Salt Lake City: Bookcraft) pp. 778-779.
  34. Doctrina y Convenios 76:109.
  35. Bruce R. McConkie (1966). Doctrina Mormona (Salt Lake City: Bookcraft) p. 778.
  36. Hilton, Lynn M. (2010). «6». En Enrique Pulido. El Teorema de Kólob. p. 55. ISBN 978-1-56684-723-0. 
  37. La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los últimos Días, “Capítulo 46 El juicio final”, Principios del Evangelio, p. 301.
  38. a b Emanuel Swedenborg, El Cielo y el Infierno. ISBN 0-87785-476-9 (traducción del 2001) y ISBN 0-85448-054-4 (traducción del 1958).
  39. BROOKE, John L The Refiner's Fire: The Making of Mormon Cosmology, 1644- 1844. New York: Cambridge University Press1996, p. 206.
  40. Hamblin, William J. "Que Vieja Magia Negra" FARMS Review 12.2 (2000): 225-394. The Neal A. Maxwell Institute for Religious Scholarship. Web. primero de diciembre del 2009.
  41. Richard Lyman Bushman, Joseph Smith: La Piedra Tosca Rodante (New York: Alfred A. Knopf, 2005), pp. 198-99

Bibliografía[editar]

  • Doctrina y Convenios - Sección 76, Sección 137:7-10
  • Libro de Mormón - 2 Nefi 2:5–30, 10:23–25; Alma 12:24–37, 22:12–14, 42.
  • La Perla de Gran Precio - Selecciones del Libro de Moises 6:47–62
  • Damiani, Adhemar. "El Misericordioso Plan del Gran Creador", Ensign, marzo del 2004, pp. 8–12
  • Lee, Robert England. "Enseñando a Nuestros Hijos el Plan de Salvación", Ensign, septiembre del 2001, pp. 33–39
  • Gerrard, Duane B. "El Plan de Salvación: Un Plan de Trayectoria para la Vida", Ensign, noviembre de 1997, pp. 77–78
  • Scott, Richard G. "La Alegría de Vivir el Gran Plan de Felicidad", Ensign, noviembre de 1996, pp. 73–75
  • Ballard, M. Russell, "Respuestas a las Preguntas de la Vida", Ensign, mayo de 1995, pp. 22–24
  • Edwards, Judy. "Tiempo para compartir: El Plan de Salvación Me ofrece Paz", The Friend, marzo de 1994, pp. 14–15
  • Oaks, Dallin H. "El Gran Plan de Felicidad", Ensign, noviembre de 1993, pp. 72–75
  • Maxwell, Neal A. "El Gran Plan del Eterno Dios", Ensign, mayo de 1984, pp. 21–23