Giulio Clovio

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Giulio Clovio, en un retrato pintado por El Greco (Museo de Capodimonte de Nápoles). En las manos muestra el libro Las horas de los Farnesio que ilustró durante nueve años.

Giulio Clovio (Grizane o Drivenik, República de Venecia (actual Croacia), 1498Roma, 5 de enero de 1578) fue un pintor del Renacimiento italiano especializado en miniaturas o iluminaciones para libros. Fue apodado «Miguel Ángel de las miniaturas».

Clovio es considerado el mejor ilustrador de libros iluminados del siglo XVI y, seguramente, el último gran maestro de dicho género de origen medieval. De todas formas, su fama actual se debe en gran medida a su amistad con El Greco, a quien ayudó en sus años juveniles en Italia.

Vida y carrera[editar]

Giulio Clovio nació en el área del Golfo de Carnaro, en un territorio que entonces pertenecía a la República de Venecia y ahora a Croacia. La población concreta donde nació es tema de debate: algunas fuentes afirman que es Grizane, pero también Drivenik se atribuye ese honor y ha levantado un monumento dedicado a Clovio.

Cogió los hábitos como clérigo y formalmente siguió siéndolo el resto de su vida. A edad muy temprana aprendió a pintar en un monasterio benedictino de Crikvenica. El mismo afirmó que se formó en Dalmacia veneciana, y ya en Italia perfeccionó su arte con Giulio Romano en Roma y con Girolamo dai Libri en Verona. Vivió en Venecia, Florencia y otras ciudades pero mayormente en Roma, donde falleció. Trabajaba por encargo, habitualmente para reyes y miembros ilustres de la curia, los únicos coleccionistas que podían costear suntuosos libros ilustrados a mano (iluminados) cuya elaboración podía durar años.

La purificación del templo de El Greco (Instituto de Arte de Minneapolis). En su ángulo inferior derecho aparece Giulio Clovio retratado entre Tiziano, Miguel Ángel y Rafael.

Clovio se especializó en temas históricos y religiosos en formatos diminutos, generalmente para libros exclusivos: portadas y demás ilustraciones a toda página así como imágenes marginales. Hay que precisar que no eran grabados coloreados, sino pinturas únicas sobre pergamino que requerían un esmerado diseño y una ejecución de pulso firme con lupa, donde un error podía malograr todo el trabajo.

Clovio llegó a Venecia procedente de Dalmacia a los 18 años de edad. Fue protegido por el cardenal Domenico Grimani, para quien grabó medallas y sellos. Ilustró a mano para él un libro ahora llamado Comentarios de Grimani (Museo Soane de Londres).

Hacia 1524 Clovio estaba en Buda (Hungría), en la corte de Luis II de Hungría. Pintó para él Lucrecia y El juicio de Paris. Tras la muerte del rey en la batalla de Mohács, Clovio se trasladó a Roma.

En la «Ciudad Eterna», Clovio entró al servicio de los Farnesio. En 1558, acompañó a Pieter Brueghel el Viejo cuando éste visitó la urbe. Brueghel pintó un medallón en una hoja de Clovio (conservada en la Biblioteca Pública de Nueva York), pero no se conservan las seis obras de Brueghel que Clovio citó en su testamento.

Monumento a Giulio Clovio en Drivenik (Croacia).

Clovio también ayudó a un joven de origen cretense, El Greco, llegado de Venecia. Medió para que le diesen un alojamiento en el Palacio Farnesio, argumentando que era un pintor muy prometedor «discípulo de Tiziano» (aunque sólo debió de ser seguidor o imitador de su estilo). El Greco retrató a Clovio en dos cuadros: uno se conserva en el Museo de Capodimonte (Nápoles) y el otro es una escena religiosa, La purificación del templo (Instituto de Arte de Minneapolis) que muestra a Clovio como personaje secundario junto a Miguel Ángel, Tiziano y Rafael.

La obra más famosa de Giulio Clovio es Las horas de los Farnesio, un libro de horas u oraciones que terminó en 1546 para el cardenal Alejandro Farnese. Le costó nueve años de trabajo y actualmente se conserva en la Biblioteca Morgan de Nueva York. Contiene 28 miniaturas, muchas de ellas de la Biblia aunque posiblemente la más famosa es una página doble que muestra la procesión del Corpus Christi en Roma. El libro cuenta con espléndidas tapas de plata sobredorada, que Giorgio Vasari atribuía por error a Benvenuto Cellini. En el retrato del Museo de Capodimonte, Clovio posa con este libro en la mano.

Otras obras destacables de Clovio son veinte miniaturas de Las victorias de Carlos V (Biblioteca Británica de Londres), un manuscrito ilustrado de Federico de Montefeltro, duque de Urbino (Biblioteca Vaticana), el llamado Misal Colonna (Biblioteca Universitaria John Rylands) y el Leccionario Towneley (Biblioteca Pública de Nueva York). Contiene seis miniaturas a toda página, como La Resurrección y El Juicio Final, opuestas a efigies menores de los evangelistas.

Otras obras de Clovio se conservan en las bibliotecas de Viena, Múnich, París y Manchester. En Zagreb existe un museo dedicado al artista, Klovicevi DvoriPalacio de Clovio»), que alberga algunos ejemplos. En España, el Museo Lázaro Galdiano posee una Sagrada Familia pintada con temple y oro sobre pergamino, que Clovio pintó por encargo de Ruy Gómez de Silva en 1556 para ser regalada a Carlos I de España. Creó otra obra similar para el mismo cliente, como regalo para su esposa, la luego polémica Princesa de Éboli. Se conserva actualmente en el Museo Marmottan-Monet de París.

Clovio diseñó además muchos ropajes para las fiestas nupciales de Ortensia Borromeo, celebradas en el Vaticano en marzo de 1565. Este tipo de tareas era bastante común entre los pintores cortesanos de la época. Estos atuendos son ahora conocidos por una serie de grabados al aguafuerte anónimos, que seguramente se basaron en bocetos de Clovio ahora desaparecidos.

Giulio Clovio murió en Roma el 5 de enero de 1578, y su tumba se halla en la basílica de San Pietro in Vincoli, la misma que alberga el Moisés de Miguel Ángel.

Croacia, celebró el 500 aniversario de su nacimiento en 1998. El Banco Nacional de Croacia emitió una moneda de plata de 200 kunas en su honor. Además, se le erigió un monumento en Drivenik. También el Vaticano festejó la efemérides, emitiendo sellos de correos.

En fecha reciente, el gobierno croata adquirió una obra de Clovio, El Juicio Final, que él había regalado al papa Clemente VII.

Obras[editar]

Enlaces externos[editar]