Experimentación con animales

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Enos, el chimpancé espacial antes de entrar en la cápsula Mercury-Atlas 5 en 1961.

La experimentación con animales o "experimentación in vivo" es el uso de animales no humanos en experimentos científicos. Se calcula que cada año se utilizan entre 50 y 100 millones de animales vertebrados (desde peces cebra hasta primates no humanos).[1] Invertebrados, ratones, ratas, pájaros, ranas, y otros animales no destetados no están incluidos en estos números, aunque una estimación realizada sobre el número de ratas y ratones usados en los Estados Unidos en el año 2001 lo situaba en 80 millones.[2] La mayoría de animales son sacrificados después de usarlos en un experimento. El origen de los animales de laboratorio varía entre países y especies; mientras que la mayoría de animales son criados expresamente, otros pueden ser capturados en la naturaleza o suministrados por vendedores que los obtienen de subastas en refugios.[3]

Controversias[editar]

Los defensores de los derechos de los animales se oponen a la experimentación animal, argumentando que existen alternativas a la experimentación con animales y motivos éticos.[4] [5]

La investigación se lleva a cabo en universidades, escuelas de medicina, compañías farmacéuticas, las granjas, los establecimientos de defensa, y las instalaciones comerciales que proporcionan servicios de pruebas de animales para la industria.[6] Se incluye la investigación pura como la genética, la biología del desarrollo, estudios de comportamiento, así como la investigación aplicada como la investigación biomédica, los xenotrasplantes, pruebas de drogas y las pruebas de toxicología, incluyendo las pruebas de cosméticos. En Europa la Directiva 15/2003 prohibió la comercialización de productos cosméticos experimentados en animales. Esta misma Directiva regula los requisitos que han de cumplir los productos cosméticos para poder declarar que no han sido experimentados en animales.[7]

Los partidarios de la práctica, tales como la British Royal Society, argumentan que el logro de prácticamente todos los avances médicos en el siglo 20 se basó en el uso de animales de alguna manera,[8] con el Instituto de Animales de Laboratorio de Investigación de la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU. argumentando que los equipos sofisticados, incluso son incapaces de modelar las interacciones entre las moléculas, células, tejidos, órganos, organismos y el medio ambiente, haciendo la investigación con animales necesaria en muchos ámbitos.[9] Algunos científicos y organizaciones por los derechos de los animales, como PETA (empezando en el año 1980) y BUAV, se preguntan de la legitimidad de la misma, aduciendo que es cruel, que es una práctica científica pobre, que esta mal regulado, que han quedado obsoletas algunas de las pruebas, que no son capaces de predecir los efectos en los seres humanos, que los gastos superan a los beneficios, o que los animales tienen un derecho intrínseco a no ser utilizados para la experimentación.[10] La práctica de la experimentación con animales está regulada en varios grados en los diferentes países.

Para concienciar al público, la PETA organizó el Día Internacional del Animal de Laboratorio, posteriormente reconocido por la Organización de las Naciones Unidas; en este día, cada 24 de abril, se conmemora la muerte de millones de animales en todo el planeta.[11] La ADDA (Asociación para la Defensa de los Derechos del Animal) también se ha posicionado en contra de la investigación y el comercio con animales y en 1986 erigió un monolito con la inscripción: «En homenaje a los animales de laboratorio, seres que no tienen la oportunidad de negarse al sacrificio que requiere de ellos la ciencia».[12]

Definiciones[editar]

Los términos "experimentación con animales", "investigación con animales", "experimentación in vivo y "vivisección" poseen denotaciones parecidas pero connotaciones distintas. "Vivisección" proviene del latín (del lat. vivus, vivo, y sectĭo, -ōnis, corte),[13] e históricamente se aplicaba únicamente a experimentos que implicaban la disección de animales vivos. El término acabó usándose para referirse peyorativamente a cualquier experimento en que se usaran animales vivos. Posee una connotación negativa, implica tortura, sufrimiento y muerte.[14] La palabra "vivisección" es preferida por aquellos que se oponen a este tipo de investigación, mientras que los científicos suelen preferir el término "experimentación con animales".[15] [16]

Historia[editar]

Las primeras referencias a la experimentación con animales se encuentran en los escritos de los griegos en los siglos II y IV AC. Aristóteles (Αριστοτέλης) (384-322 AC) y Erasístrato (304-258 AC) estuvieron entre los primeros en realizar experimentos en animales vivos.[17] Galeno, un médico romano que vivió en el siglo II DC, diseccionó cerdos y cabras, y es conocido como el "padre de la vivisección".[18] Ibn Zuhr, un destacado médico andalusí del siglo 12, también practicó la vivisección, e introdujo la experimentación con animales como un método experimental para probar nuevos métodos quirúrgicos antes de aplicarlos en pacientes humanos.[19] [20]

Los animales se han usado repetidamente a lo largo de la historia de la investigación biomédica. Los fundadores, en 1831, del zoo de Dublín (el cuarto más antiguo en Europa, después de los de Viena, París y Londres) pertenecían a la profesión médica y tenían interés en el estudio de los animales, estuviesen vivos o muertos.[21] En la década de 1880, Louis Pasteur demostró la teoría microbiana de la enfermedad induciendo carbunco en una oveja.[22] En la década de 1890, Ivan Pavlov utilizó perros para realizar su famoso experimento sobre condicionamiento clásico.[23] La insulina fue aislada por primera vez en 1922 utilizando perros, y revolucionó el tratamiento de la diabetes.[24] El 3 de noviembre de 1957 una perra rusa, Laika, se convirtió en el primero de los muchos animales que orbitaron la Tierra. En la década de los 70, se utilizaron armadillos para desarrollar tratamientos antibióticos y vacunas para la lepra[25] que posteriormente fueron utilizadas en humanos.[26] La habilidad del ser humano para cambiar la genética de los animales dio un gran paso adelante en 1974 cuando Rudolf Jaenisch produjo los primeros mamíferos transgénicos al integrar el ADN del virus SV40 en el genoma del ratón.[27] Esta rama de la investigación genética progresó rápidamente y en 1996 nació la oveja Dolly, el primer mamífero en ser clonado a partir de una célula adulta.

La realización de pruebas toxicológicas ganó importancia en el siglo XX. Durante el siglo XIX, las leyes que regulaban los medicamentos eran más laxas. Por ejemplo, en los Estado Unidos de América, el gobierno sólo podía prohibir un medicamento después de que una compañía hubiera sido procesada por vender productos que dañaran a sus clientes. De todas formas, en respuesta a la grave intoxicación con Elíxir Sufanilamida de 1937 en cual dicho medicamento mató a más de 100 usuarios, el congreso aprobó leyes que requerían la realización de pruebas de seguridad de los medicamentos en animales antes de que pudieran salir al mercado. Otros países decretaron leyes similares.[28] En la década de los 60, en reacción a la tragedia de la Talidomida, se aprobaron más leyes que obligan a la realización de pruebas en animales preñados antes de que el medicamento pueda ser vendido.[29]

Debate histórico[editar]

Claude Bernard, conocido como el "príncipe de los vivisectores"[30] argumentaba que los experimentos en animales eran "del todo concluyentes para la toxicología y la higiene del hombre".[31]

De igual forma que la experimentación con animales aumentaba, especialmente la práctica de la vivisección, también lo hacían las críticas y la controversia. En 1655 el defensor de la fisiología galénica Edmund O'Meara dijo que "la miserable tortura de la vivisección sitúa al cuerpo en un estado no natural".[32] [33] O'Meara y otros argumentaban que la fisiología de un animal podía verse afectada por el dolor durante la vivisección, haciendo que sus resultados no fueran útiles. También había objeciones éticas, que argüían que el beneficio a los humanos no justificaba el daño a los animales.[33] Esas tempranas objeciones a la experimentación con animales también venían de otra perspectiva; mucha gente creía que los animales eran inferiores a los humanos y, por lo tanto, distintos, y los resultados obtenidos de animales no podían aplicarse a los humanos.[33]

En el otro lado del debate, aquellos a favor de la experimentación con animales sostenían que dichos experimentos eran necesarios para el avance del conocimiento médico y biológico. Claude Bernard, conocido como el "príncipe de los vivisectores"[30] y el padre de la fisiología (cuya esposa, Maria Françoise Martin fundó la primera sociedad anti-viviseccionista en Francia en 1883[34] ) escribió en 1865 que "la ciencia de la vida es un brillante salón magnífico y deslubrante al que sólo se puede llegar atravesando una larga y horrible cocina".[35] Defendía que "los experimentos en animales... son del todo concluyentes para la toxicología y la higiene del hombre... los efectos de estas sustancias son los mismos en hombre y animales, excepto por diferencias en el grado,"[31] Bernard estableció la experimentación animal como una parte del método científico.[36]

Uno de los perros de Pavlov con un contenedor para recoger la saliva y un tubo implantados quirúrjicamente en su boca, Museo de Pavlov, 2005

En 1896, el fisiólogo y médico Walter Cannon dijo "Los antiviviseccionistas son el segundo de los dos tipos que Theodore Roosevelt describió cuando dijo 'El sentido común sin conciencia puede conducir al crimen, pero la conciencia sin sentido común puede conducir a la locura, que es la sierva del crimen.'"[37] Estas divisiones entre grupos pro- y anti- experimentación con animales se hizo patente por primera vez durante el caso del perro marrón en la primera década del siglo XX, cuando cientos de estudiantes de medicina se enfrentaron contra anti-viviseccionistas y la policía por un monumento conmemorativo a un perro viviseccionado.[38]

En 1822, se promulgó la primera ley de protección de los animales en el parlamento briántico, seguida en 1876 por el "Acta de la crueldad hacia los animales", la primera ley cuyo objetivo específico era regular la experimentación con animales. La ley fue promovida por Charles Darwin, que escribió a Ray Lankester en marzo de 1871: "Me has preguntado mi opinión sobre la vivisección. Estoy de acuerdo con su uso para investigación real en fisiología es justificable; pero no por mera condenable y detestable curiosidad. Es un asunto que me llena de horror, así que no diré ni una palabra más sobre el asunto, o no dormiré esta noche.".[39] [40] La oposición al uso de animales en la experimentación médica surgió por primera vez en los Estados Unidos en la década de 1860, cuando Henry Bergh fundó la Socieda Americana para la Prevención de la Crueladad hacia los Animales (ASPCA), siendo la primera organización estadounidense específicamente anti-viviseccionista la Sociedad Americana AnviViviseccionista (AAVS), fundada en 1883. Los anti-viviseccionistas de la época pensaban que la difusión de la misericordia era el gran objetivo de la civilización, y que la vivisección era cruel. Aun así, en los Estados Unidos los esfuerzos anti-viviseccionistas fueron derrotados en cada legislatura, abrumados por la mejor organización y la influencia de la comunidad médica. A grandes rasgos, este movimiento tuvo poco éxito legislativo hasta la aprobación del Acta para el bienestar animal de los animales de laboratorio, en 1966.[41]

La utilización de los animales en la investigación conlleva una serie de responsabilidades, esto con el fin de lograr una buena práctica con los mismos, para ello es necesario establecer una serie de normas o reglamentaciones.

Entre las principales lesgislaciones destacan:

Animal Welfare Act, en el año de 1996 en USA

Cruelty to Animals Act, en el año de 1976 en Inglaterra

Good Laboratory Practice, en el año de 1978 en en USA

Ethical Principies and Guidelines for Scientific Experiments on Animals, en el año de 1978 en Suiza

Además de dichas reglamentaciones algunos organismos internacionales han llegado a tomar parte del fenómeno, tal es el caso de la OMS (Organización Mundial de la Salud) y la UNESCO, integrando así “International Guiding Principles for Biomedical research Involving Animals”. Sin embargo cabe señalar que también se ha dado el caso de organizaciones sin protección gubernamental quienes luchan por la defensa de los animales.

El 1º de febrero del 2013 entró en vigor en la ciudad de México la Ley de Maltrato Animal, que promulga que solo se podrá realizar experimentos en animales si estos son aprobados por un comité de bioética, siempre y cuando los resultados no puedan obtenerse con procedimientos alternativos; el experimento tengan la finalidad de mejorar la producción animal; favorecer y controlar la reproducción o favorezcan la salud del humano o del animal.

El 19 de marzo de 2013, España aplicó una nueva ley que prohibe la experimentación animal con fines estéticos.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. "Vivisection FAQ, British Union for the Abolition of Vivisection; "The Ethics of research involving animals", Nuffield Council on Bioethics, section 1.6.
  2. Carbone, Larry. What Animals Want. Oxford University Press, 2004, p. 26.
  3. "Use of Laboratory Animals in Biomedical and Behavioral Research", Institute for Laboratory Animal Research, The National Academies Press, 1988. Also see Cooper, Sylvia. "Pets crowd animal shelter", The Augusta Chronicle, August 1, 1999; and Gillham, Christina. "Bought to be sold", Newsweek, 17 de febrer del 2006.
  4. Jaulas Vacías. El Desafío de los Derechos de los Animales. Tom Regan. Publicado por Fundación Altarriba. Barcelona. 2006. Páginas 168 a 187. ISBN 84-611-0672-5 ISBN 978-84-611-0672-1
  5. Tierversuche als ethisches Problem, en Ethik und Unterricht. Ursula Wolf. 1997
  6. "Introduction", Select Committee on Animals In Scientific Procedures Report, United Kingdom Parliament.
  7. http://archive.is/20120629045335/concienciacosmetica.blogspot.com.es/2012/05/experimentacion-en-animales.html
  8. The use of non-human animals in research: a guide for scientists The Royal Society, 2004, page 1
  9. "Science, Medicine, and Animals", Institute for Laboratory Animal Research, Published by the National Research Council of the National Academies 2004; page 2
  10. http://www.peta.org
  11. http://www.adda.org.ar}
  12. [1], "Diccionario de la lengua española. Vigésima edición"
  13. Carbone, Larry. What Animals Want: Expertise and Advocacy in Laboratory Animal Welfare. Oxford University Press, 2004, p. 22.
  14. Paixão, RL; Schramm, FR (1999). «Ethics and animal experimentation: what is debated?». Cadernos de saude publica / Ministerio da Saude, Fundacao Oswaldo Cruz, Escola Nacional de Saude Publica 15 (Suppl 1):  pp. 99–110. PMID 10089552. 
  15. Yarri, Donna. The Ethics of Animal Experimentation, Oxford University Press U.S., 2005
  16. Cohen and Loew 1984.
  17. "History of nonhuman animal research", Laboratory Primate Advocacy Group.
  18. Abdel-Halim, RE (2005). «Contributions of Ibn Zuhr (Avenzoar) to the progress of surgery: a study and translations from his book Al-Taisir.». Saudi medical journal 26 (9):  pp. 1333–9. PMID 16155644. 
  19. Abdel-Halim, RE (2006). «Contributions of Muhadhdhab Al-Deen Al-Baghdadi to the progress of medicine and urology. A study and translations from his book Al-Mukhtar.». Saudi medical journal 27 (11):  pp. 1631–41. PMID 17106533. 
  20. http://www.independent.ie/lifestyle/the-great-zoos-who-2669960.html
  21. Mock M, Fouet A (2001). «Anthrax». Annu. Rev. Microbiol. 55:  pp. 647–71. doi:10.1146/annurev.micro.55.1.647. PMID 11544370. 
  22. Windholz G (1987). «Pavlov as a psychologist. A reappraisal». Pavlov J Biol Sci 22 (3):  pp. 103–12. PMID 3309839. 
  23. Gorden P (1997). «Non-insulin dependent diabetes—the past, present and future». Ann. Acad. Med. Singap. 26 (3):  pp. 326–30. PMID 9285027. 
  24. Walgate R (1981). «Armadillos fight leprosy». Nature 291 (5816):  p. 527. doi:10.1038/291527a0. PMID 7242665. 
  25. Scollard DM, Adams LB, Gillis TP, Krahenbuhl JL, Truman RW, Williams DL (2006). «The continuing challenges of leprosy». Clin. Microbiol. Rev. 19 (2):  pp. 338–81. doi:10.1128/CMR.19.2.338-381.2006. PMID 16614253. PMC 1471987. http://cmr.asm.org/cgi/pmidlookup?view=long&pmid=16614253. 
  26. Jaenisch, R; Mintz, B (1974). «Simian virus 40 DNA sequences in DNA of healthy adult mice derived from preimplantation blastocysts injected with viral DNA.». Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America 71 (4):  pp. 1250–4. doi:10.1073/pnas.71.4.1250. PMID 4364530. 
  27. Taste of Raspberries, Taste of Death. The 1937 Elixir Sulfanilamide Incident, FDA Consumer magazine June 1981.
  28. Burkholz, Herbert (01-09-1997). «Giving Thalidomide a Second Chance». FDA Consumer (US Food and Drug Administration). Consultado el 21-09-2006. 
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  30. a b Bernard, Claude An Introduction to the Study of Experimental Medicine, 1865. Primera traducción al inglés por Henry Copley Greene, publicado por Macmillan & Co., Ltd., 1927; reimpreso en 1949, p. 125.
  31. Ryder, Richard D. Animal Revolution: Changing Attitudes Towards Speciesism. Berg Publishers, 2000, p. 54.
  32. a b c "Animal Experimentation: A Student Guide to Balancing the Issues", Australian and New Zealand Council for the Care of Animals in Research and Teaching (ANZCCART), accessed December 12, 2007, cites original reference in Maehle, A-H. and Tr6hler, U. Animal experimentation from antiquity to the end of the eighteenth century: attitudes and arguments. In N. A. Rupke (ed.) Vivisection in Historical Perspective. Croom Helm, London, 1987, p. 22.
  33. Rudacille, Deborah. The Scalpel and the Butterfly: The Conflict, Farrar Straus Giroux, 2000, p. 19.
  34. "In sickness and in health: vivisection's undoing", The Daily Telegraph, November 2003.
  35. LaFollette, H., Shanks, N., Animal Experimentation: the Legacy of Claude Bernard, International Studies in the Philosophy of Science (1994) pp. 195–210.
  36. The Physiologist at the-aps.org A Physiologist’s Views on the Animal Rights/Liberation Movement by Charles S. Nicoll The Physiologist 34(6): December 1991
  37. Mason, Peter. The Brown Dog Affair. Two Sevens Publishing, 1997.
  38. The Life and Letters of Charles Darwin, Volume II, fullbooks.com.
  39. Bowlby, John. Charles Darwin: A New Life, W. W. Norton & Company, 1991. p. 420.
  40. Buettinger, Craig Antivivisection and the charge of zoophil-psychosis in the early twentieth century. The Historian 1 January 1993

Enlaces externos[editar]