Enfermería

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Una enfermera en su puesto de trabajo
Una enfermera inglesa cuidando a un lactante en 2006

La enfermería es una de las profesiones dedicadas al cuidado de la salud del ser humano. Se dedica básicamente al diagnóstico y tratamiento de problemas de salud reales o potenciales. El singular enfoque enfermero se centra en el estudio de la respuesta del individuo o del grupo a un problema de salud. Desde otra perspectiva, puede suplir o complementar el cuidado de los pacientes desde los puntos de vista biopsicosocial y holístico.

La enfermería como ciencia[editar]

Definiciones de la enfermería[editar]

Según el Consejo Internacional de Enfermeras, la enfermería se define del siguiente modo:

La enfermería abarca los cuidados, autónomos y en colaboración, que se prestan a las personas de todas las edades, familias, grupos y comunidades, enfermos o sanos, en todos los contextos, e incluye la promoción de la salud, la prevención de la enfermedad, y los cuidados de los enfermos, discapacitados, y personas moribundas. Funciones esenciales de la enfermería son la defensa, el fomento de un entorno seguro, la investigación, la participación en la política de salud y en la gestión de los pacientes y los sistemas de salud, y la formación.[1]

La Asociación Norteamericana de Enfermeras declara desde 1980 en un documento denominado «Nursing: A Social Policy Statement» que la enfermería es: «El diagnóstico y tratamiento de las respuestas humanas ante problemas de salud reales o potenciales».

La anterior definición ha sido ampliada o adaptada como la que propone la Facultad de Enfermería de la Universidad de Moscú, en Rusia, «ciencia o disciplina que se encarga del estudio de las respuestas reales o potenciales de la persona, familia o comunidad tanto sana como enferma en los aspectos biológico, psicológico, social y espiritual».

La primera Teoría de enfermería nace con Florence Nightingale, a partir de allí nacen nuevos modelos cada uno de los cuales aporta una filosofía de entender la enfermería y el cuidado. Las enfermeras comenzaron a centrar su atención en la adquisición de conocimientos técnicos que les eran delegados, y con la publicación del libro «Notas de Enfermería» de Florence Nightingale en 1852 se sentó la base de la enfermería profesional.

Conceptos de la enfermería[editar]

La enfermería como profesión[editar]

La enfermería también es una profesión de titulación universitaria que se dedica al cuidado integral del individuo, la familia y la comunidad en todas las etapas del ciclo vital y en sus procesos de desarrollo. En España y Colombia existe otro oficio dentro de la Enfermería cuyas funciones complementan la labor de los enfermeros: el titulado técnico en cuidados auxiliares de enfermería, más conocido como auxiliar de enfermería.

España[editar]

En España, por ley [2] los enfermeros son los responsables de la dirección, evaluación y prestación de los cuidados de enfermería orientados a la promoción, mantenimiento y recuperación de la salud, así como a la prevención de enfermedades y discapacidades.

Todos los enfermeros están capacitados para realizar las funciones de enfermería asistencial, administrativa, docente e investigadora. También existe la figura del llamado enfermero supervisor, cuya función es supervisar y organizar el trabajo y entorno físico de trabajo de todos los profesionales que existen en la unidad a su cargo. Los enfermeros tienen funciones independientes (las relativas al cuidado) y dependientes o delegadas por el médico (administración de medicación, vendajes especiales y técnicas invasivas como la venopunción, básicamente).

La profesión de enfermería ha recibido diferentes nomenclaturas a lo largo de su historia en España. Hace años, se conocían como practicantes. Tras la creación de escuelas para la formación de ayudantes técnicos sanitarios, entre los años 50 y 70, se acuñó el término ATS. En 1977, se crearon las Escuelas Universitarias de Enfermería, donde se forman los profesionales con una titulación universitaria de grado medio, y pasan a denominarse D.U.E. (Diplomado Universitario en Enfermería). En la actualidad, con la aplicación del Plan Bolonia en las universidades españolas, se comienza a hablar de graduados en enfermería.[3]

También existe en España una segunda categoría dentro de la Enfermería: los técnicos en cuidados auxiliares de enfermería, también conocidos como técnicos auxiliares de enfermería, auxiliares de enfermería o enfermeros auxiliares, titulados de grado medio con dos cursos académicos de preparación —no universitarios— cuyas funciones, delegadas por la enfermería y la medicina (bajo prescripción), son los cuidados relacionados con la eliminación, higiene y alimentación, así como —bajo supervisión— la administración por vía oral y rectal de medicación y la toma de constantes y signos vitales básicos (tienen prohibida la administración de medicación por vía parenteral, así como cualquier técnica diagnóstica o preventiva, las escarificaciones o punciones[4] ). Ya que forman parte de la enfermería, generalmente están presentes en los mismos lugares de trabajo que los enfermeros y médicos, complementando su labor, ya sea en hospitales (incluyendo servicios como la Unidad de Cuidados Intensivos o la Administración), en consultorios, en clínicas dentales o en centros de salud. Por el mismo motivo, están capacitados al igual que los enfermeros para realizar funciones asistenciales y administrativas, aunque no docentes o investigadoras.[5]

Hispanoamérica[editar]

En Hispanoamérica, existe la figura del denominado «nurse»,[¿dónde?] enfermero o jefe enfermero, que, a diferencia del conocido como auxiliar de enfermería o cuidador de una persona enferma, es una persona que, al igual que el enfermero en España, ha sido formada en todos los ámbitos de las ciencias de la salud, y que se caracteriza por tener conocimientos de anatomía, fisiología, patología, epidemiología, semilogia, procesos de valoración de Enfermería, docencia, administración, gerencia y otras áreas. Un enfermero jefe cumple funciones sociales; es capaz de investigar, interpretar y proponer soluciones a los problemas de salud e interactuar en su comunidad en forma participativa. La vocación de servicio, la sensibilidad humana y social, la capacidad de interactuar con los seres humanos, en diferentes grupos sociales y de diversas edades, capacidad de tomar decisiones de manera asertiva, y afinidad por las ciencias de la salud son los rasgos que caracterizan la valía de un enfermero jefe. Además debe ser una persona estable, sensata, respetuosa, lógica, asertiva, estudiosa y laboriosa. Un enfermero puede ejercer diferentes funciones y abarca de forma independiente diferentes campos como la asistencia, la administración, investigación, docencia, y labor social, entre otros. El profesional de enfermería tiene una visión reformadora, tendente a cambiar de forma preventiva los aspectos y contornos de la sociedad, transformándola y convirtiéndola en una sociedad sana en todos los ámbitos.

De igual modo que en España, también existe la figura del enfermero auxiliar (Auxiliar de Enfermería), aunque con diferentes funciones. Este grupo lo constituyen aquellos trabajadores que han recibido una formación básica en Enfermería, los cuales realizan tareas como curaciones o limpiezas bajo la supervisión de un jefe. Muchas de las variadas obligaciones del personal auxiliar de enfermería son de naturaleza técnica, desde la toma de la presión arterial al manejo de sistemas de soporte vital en unidades de cuidados intensivos, pero siempre bajo la supervisión de un enfermero jefe. Además, el personal de enfermería en general debe ser maestro, consejero y administrador, preocupado por la promoción y mantenimiento de la salud de los pacientes, así como por proporcionar los cuidados necesarios cuando éstos se encuentran enfermos. El personal auxiliar de enfermería tiene funciones dependientes e independientes. Las primeras son aquellas que deben ser llevadas a cabo bajo las órdenes de un médico y un enfermero jefe, e incluyen actividades como las de administrar medicación, vendar y curar heridas. Las funciones independientes son aquellas que el personal de enfermería lleva a cabo bajo su propio juicio profesional. Entre estas obligaciones se incluyen el lavado de los enfermos, las posturas de los pacientes para prevenir contracturas articulares, la educación a los pacientes para que aprendan a curarse ellos mismos y la asesoría nutricional.

Chile[editar]

En Chile, en los últimos años, la enfermería está desempeñando su función asistencial también en el área prehospitalaria (SAMU), función que en otros países como Estados Unidos, Canadá, Costa Rica y Hong Kong es desempeñada exclusivamente por los paramédicos. En este país existen cursos de especialización en atención prehospitalaria como el CAPREA, PHTLS, PALS, NALS y ACLS, entre otros. Los profesionales que superan estos cursos reciben el nombre de interventores; así los equipos de reanimación avanzada y rescate están integrados en equipos que comparten con los técnicos de enfermería de nivel superior y los conductores de ambulancia. El término reanimadores para el profesional de enfermería está siendo mal utilizado, ya que esta profesión es de tipo holístico (biopsicosocial), y ve al individuo en todas sus fases, no solamente en la fase crítica, donde debe primar la vida. Son otros profesionales —kinesiólogos y matronas, que en Chile no se consideran profesionales de enfermería— quienes obtienen una pequeña capacitación en la parte prehospitalaria para después pasar a llamarse reanimadores.

México[editar]

El enfermero y la enfermera son las personas indispensables para el cuidado de la salud que brindan atención en fábricas, oficinas, hospitales, escuelas, centros deportivos, guarderías, casas particulares y asilos, entre otros. Sus tareas son diversas y poseen un carácter multidisciplinario, aunque del conjunto destacan: la verificación y el registro de signos vitales (toma de presión arterial y temperatura), la realización de curaciones y el control de enfermos, sin dejar de lado la importancia que tiene la rama administrativa.

Cuando de servicios de salud se trata, la enfermera suele intervenir proporcionando asistencia directa a enfermos, personas accidentadas y adultos en edad avanzada. Para ello, inyecta soluciones, aplica sueros, realiza transfusiones y traslada a los pacientes en silla de ruedas o camilla al laboratorio, área de cuidados intensivos, consultorio y sala de operaciones. Cuando se requiere, baña y viste al paciente, lo ayuda a caminar, cambia la ropa de cama y, en su caso, lo apoya en la ingesta de alimentos. Puede distribuir entre los pacientes alimentos y recoger las viandas. La enfermera también interviene en el proceso de limpieza, esterilización y mantenimiento del instrumental quirúrgico utilizado en las intervenciones. Al respecto, puede tener a cargo la operación de una autoclave o equipo de esterilización.

Es común que la enfermera oriente a los pacientes y sus familiares respecto de las normas dietéticas y de higiene que deben seguir acorde a las instrucciones de los médicos. También puede desarrollar y participar en programas sanitarios y de educación para la salud. Para ello, puede trasladarse a comunidades de escasos recursos como parte del cuerpo médico para la aplicación de vacunas y la distribución de medicamentos.

También, como parte de brigadas, efectúa el levantamiento de información socioeconómica útil para determinar las causas de enfermedades y su cura, formular estadísticas y otros estudios.

En algunas instituciones de salud la enfermera lleva el control de los días de descanso, inasistencias, y rol de turnos del personal de enfermería. De igual manera, puede estar a cargo de verificar la disponibilidad constante tanto de suministros como de equipos requeridos para el servicio. La rama administrativa también se encarga de supervisar que se lleven a cabo los programas de salud pública.

Algunas empresas solicitan que la enfermera cuente con disponibilidad de horario el cual puede ser de 24 ×24 h (es decir, trabajar durante el día y la noche de una jornada, y descansar 1 o dos días completos) o de 12 ×12 h (trabajar 12 horas seguidas y descansar las 12 siguientes).

En algunas instituciones de salud la enfermera opera una computadora para llevar el control de la información de los pacientes y de los suministros consumidos, así como para efectuar el reporte de actividades diarias. La enfermera puede trabajar como enfermera instrumentista, quirúrgica o pediátrica, entre otras áreas de especialidad.

En México, quienes estudiaron la carrera técnica desempeñan la función de auxiliar de enfermería; quienes estudian una licenciatura desempeñan las funciones en la atención general del paciente. Actualmente se estudian las especialidades de enfermería, entre las que destacan licenciatura en enfermería en salud pública (LESS), en ginecología y obstetricia (LEGO), en materno infantil (LEMI), en cuidados intensivos (LEI) y en quirúrgica (LEQ).

Si una enfermera técnica o licenciada tiene especialidad en administración y alguna otra puede ser jefe de servicio y llevar todo el movimiento administrativo que esto conlleva y de ahí aspirar o concursar si lo desea a ser supervisora de piso, obviamente esto requiere más responsabilidades. Se encarga de elaborar los cambios de descanso, verificar las asistencias, cubrir con personal los servicios para poder brindarle a los pacientes la atención que requieren, autorizar los días de asueto que el personal requiere así como las vacaciones, lleva el estado de salud de todos los pacientes del piso o pisos y secciones que le son asignadas, tiene una supervisora, la responsabilidad y obligación de estar en el hospital ante cualquier contingencia en el horario que el hospital lo requiera.

Especialidades[editar]

Enfermería[editar]


T.C. auxiliares de enfermería[editar]

En España, las especialidades de auxiliar de enfermería son las siguientes:[7] [8]

  • auxiliar de geriatría
  • auxiliar de odontología
  • auxiliar de educación bucodental
  • auxiliar de rehabilitación
  • auxiliar de pediatría
  • auxiliar de Unidades Especiales
  • auxiliar de documentación sanitaria
  • auxiliar de balnearios
  • auxiliar de enfermería en departamentos de asuntos sociales de Ministerios, Comunidades Autónomas y Ayuntamientos
  • auxiliar de enfermería en Departamentos de Quirófano y Esterilización
  • auxiliar de enfermería en Departamentos de Tocología
  • auxiliar de enfermería en Departamentos de Radio-Electrología
  • auxiliar de enfermería en Departamentos de Laboratorio
  • auxiliar de enfermería en servicios de admisión
  • auxiliar de enfermería en Departamento de Consultas Externas
  • auxiliar de enfermería en servicios de farmacia
  • auxiliar de enfermería en Instituciones Sanitarias Abiertas (Ambulatorios)
  • auxiliar de atención primaria y comunitaria
  • auxiliar de ayuda psicológica al paciente
  • auxiliar de educación sanitaria

Enfermeras relevantes[editar]

En la historia[editar]

Santa Marianne Cope fue una de las muchas monjas católicas que influyeron en el desarrollo de los hospitales y la enfermería modernos.

Otras enfermeras relevantes[editar]

Historia de la enfermería[editar]

Primeros tiempos[editar]

Según indica Colliere, el origen de las prácticas de cuidados está ligado a las intervenciones maternales que aseguraban la continuidad de la vida y de la especie. La alimentación, como necesidad básica que implica suplencia y ayuda (por parte de la madre o sustituta) en los primeros estadios evolutivos del hombre es considerada como la práctica de cuidados más antigua.[10]

Desde la época de Homero y de Sócrates existe constancia de que se tenía en cuenta que el hecho de autocuidarse desde la perspectiva de la limpieza mantendría la vida y la prosperidad en una persona.

Febe (60 d. C.) es la única mujer a la que se cita como diaconisa en el Nuevo Testamento (Romanos, 16, 1-2). Atendía a los pobres en sus hogares y con el tiempo se convirtió esta labor en parte primordial del trabajo de las diaconisas. No obstante, no se la relaciona con la enfermería.[10]

Edad Media[editar]

El cristianismo y su organización tuvo vínculos históricos importantes con las prácticas de cuidados de enfermería desde los monasterios a través de las órdenes religiosas, así como desde la conquista de Tierra Santa, con las cruzadas. Como consecuencia del pensamiento medieval relacionado con la Reconquista de Santos Lugares, surgió un movimiento organizado, que cristalizó con el fenómeno histórico de las cruzadas, las cuales dieron lugar a la aparición de tres tipos de figuras: el guerrero, el religioso y el enfermero. La demanda de hospitales y sanitarios en las rutas seguidas por los cruzados propició la aparición de las Órdenes Militares dedicadas a la enfermería: los Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén, los Caballeros Teutónicos y los Caballeros de San Lázaro. En España, la primera institución destinada a acoger enfermos fue el Hospital del Obispo Masona, en Mérida, en el siglo VI, según Domínguez Alcón y el Diccionario Eclesiástico de España.[10]

Entre los hospitales medievales donde se desarrollaban actividades de enfermería, se encuentran El Hôtel-Dieu de París y Lyon, el Santo Spirito de Roma, el Hospital de la Seo de Tortosa, el Hospital de Mérida, y el Hospital d'en Clapers de Valencia, de los cuales, según datos recogidos por Domínguez Alcón, los dos primeros perduran en la actualidad.[10]

El llamado movimiento Beguino, constituido por «mujeres santas» que cuidaban enfermos, se diferencia dentro del entramado histórico-cristiano-caritativo ligado a los cuidados de enfermería fundamentalmente en que no asume los votos preceptivos de las órdenes religiosas.[10]

Las denominaciones de las personas encargadas de proporcionar cuidados de enfermería han variado a lo largo de la historia en función de la época y el contexto donde éstos se desarrollaban (hospitales, leproserías, órdenes militares, órdenes religiosas y ámbitos domésticos): macipa, mossa, clavera, donado, donada, hospitaler, hospitalera, enfermero, enfermera.[10]

Según la historiografía estudiada hasta ahora, los administradores o procuradores de los hospitales eran varones, salvo en el Hospital del Rey de Burgos.[10]

Edad Moderna[editar]

Hasta el año 1500, la escasa atención en cuanto a la reglamentación de los cuidados de enfermería, practicados en ámbitos domésticos, propició una variedad de grupos que ejercían estas actividades fuera de los ámbitos institucionales: nodrizas (didas), parteras o comadronas, grupos dedicados al cuidado a domicilio y grupos dedicados a otras prácticas sanadoras.[10]

En el siglo XVI, la Reforma Protestante tuvo graves consecuencias para los cuidados de salud, debido a la supresión de las instituciones de caridad. La filosofía protestante indica que «no son necesarias las obras de caridad para obtener la salvación». Esto se traduce en un abandono de la consideración del cuidado de enfermería que continuaba existiendo en el ámbito católico.[10]

Entre los años 1500 y 1860, la enfermería tuvo su peor momento, debido a que la idea predominante era que la enfermería constituía más una ocupación religiosa que intelectual, por lo que su progreso científico se consideraba innecesario. Además, tras la Reforma Protestante se produjo una desmotivación religiosa para dedicarse al cuidado de enfermos entre las personas laicas y una relegación a antiguas pacientes, presas y otras personas de los estratos más bajos de la sociedad de la actividad de aplicar cuidados. M. Patricia Donahue denominó a este período la «época oscura de la enfermería».[10]

Los avances en otras ciencias, como el invento del microscopio, proporcionaron a todas las hoy llamadas ciencias de la salud, incluida la enfermería, la posibilidad de procurar a las personas una mayor nivel de bienestar.

El Instituto de Diaconisas de Kaiserwerth, creado en 1836 por el pastor protestante Theodor Fliedner (1800-1864), supuso para la enfermería el inicio de una formación reglada, para enfermeras. Este hecho, acaecido en el ámbito protestante, puede suponer en un análisis superficial una contradicción; sin embargo, el propio caos y desorganización de los cuidados de enfermería protestantes fue lo que exigió una reglamentación formal y específica para ejercer la profesión.[10]

Edad Contemporánea[editar]

Un póster de la Cruz Roja para reclutar enfermeras durante la Primera guerra mundial

Según Eileen Donahue Robinson, el libro Notas sobre la enfermería (Notes on Nursing), publicado por Florence Nightingale en 1859 —tras sus experiencias en la guerra de Crimea—, supuso «un texto de crucial influencia sobre la enfermería moderna». En 1860 se inauguró la Nightingale Training School for Nurses («Escuela Nightingale de Formación para Enfermeras»), la cual constituyó una institución educativa independiente financiada por la Fundación Nightingale. La originalidad del proyecto fue considerar que debían ser las propias enfermeras las que formasen a las estudiantes de enfermería mediante programas específicos de formación y haciendo hincapié tanto en las intervenciones de enfermería hospitalarias como extrahospitalarias, para el mantenimiento y prevención de la salud tanto del individuo como de las familias.[10] Nigthingale, reformadora del concepto de enfermería, le dio una nueva directriz a la ciencia del cuidado del ser humano, además de diferenciar lo que era medicina de enfermería desde el punto de vista de que la enfermería situaba al paciente en las mejores condiciones para que la naturaleza actuase sobre él en un ambiente limpio libre de agentes patógenos.

En Estados Unidos, según Donahue, el primer texto sobre enfermería se publicó en 1885 por la señora Clara Weeks Shaw, y la primera revista nacional sobre enfermería, The Trained Nurse and Hospital Review, apareció en 1888. Según Donahue, Lilian Wald fue la precursora de lo que hoy se entiende como Enfermería Comunitaria, por medio de un proyecto que comenzó en Nueva York en 1893 como una organización filantrópica, y que constituiría la base para el posterior desarrollo de la Salud Pública en dicho país. En España no se puede hablar de un origen específico de la Enfermería de Salud Pública, ya que las ideas anglosajonas no tuvieron mucho eco entre las enfermeras españolas, hasta que en 1933 se crearon las 50 primeras plazas de enfermeras visitadoras y sanitarias. Posteriormente, Mrs. Benford Fenwick fundaría el Consejo Internacional de Enfermeras, la más antigua de todas las organizaciones internacionales para trabajadores profesionales. En 1922, en la Universidad de Indiana, se fundó la Sigma Theta Tau, una organización que promueve la investigación y dirección de Enfermería. Sus miembros son seleccionados de acuerdo con sus logros académicos y calidad profesional, y entre ellos figuran estudiantes, estudiantes graduados en Programas de Enfermería y dirigentes de Enfermería Comunitaria.[10]

A principios del siglo XX, en los Estados Unidos se admitía, por lo general, que la legislación sobre la aprobación estatal para la Enfermería elevaría a las personas que la practicaban a un nivel profesional mediante el establecimiento de unas normas educativas mínimas para las escuelas de Enfermería. Sin embargo, a medida que la demanda de enfermeras crecía, se establecieron más escuelas de Enfermería de distinta calidad, circunstancia que hizo poco por mejorar el nivel de la profesión.

En la Segunda Guerra Mundial, la enfermería adquirió mayor importancia y relieve. En los últimos días de la guerra un artículo de Bixler y Bixler en la revista American Journal of Nursing valoraba la enfermería como una profesión. Los siete criterios para una profesión identificados por estos autores eran aplicables a la enfermería de la forma en que se practicaba en ese momento y justificaban la consideración de la enfermería como profesión. Bixler y Bixler revisaron sus criterios y el nivel profesional de la enfermería 14 años después y observaron que ambos continuaban siendo válidos.

Integrantes de la Escuela de Enfermeras de la Fundación Eva Perón, 1948.

Hasta la década de 1950 no se empezó a plantear en serio la necesidad de desarrollar, articular y contrastar una teoría global de enfermería, y casi un siglo después de Nightingale comenzaron a aparecer en la literatura estadounidense nuevos aportes sobre la definición de la profesión y sus funciones:[11]

En 1955, Virginia Henderson publicó: «la única función de una enfermera es prestar asistencia a la persona enferma o sana, en la realización de aquellas actividades que contribuyan a la salud o a su recuperación (o a una muerte tranquila) y que ella realizaría sin ayuda si tuviera la fuerza, la voluntad o el conocimiento necesarios, siempre con el objetivo de ayudarle a alcanzar la independencia con la mayor rapidez posible». Identificó 14 necesidades básicas, entre las que se incluyen, además de las fisiológicas, necesidades psicológicas y sociales.[11]

En 1958, Dorothea Orem escribió: «la enfermería es un servicio humano cuyo aspecto esencial es atender a la necesidad personal de realizar actividades de autocuidado de forma continua para el mantenimiento de la salud o la recuperación tras la enfermedad o la lesión». En su definición incluía a las personas como parte importante de su propia recuperación y a la enfermera como facilitadora de su autonomía.[11]

También en 1958, Ami Francis Brown, en su libro Enfermería Medicoquirúrgica, insistía en «la asistencia y el cuidado de enfermería al paciente como función central de la profesión».[11]

En 1962, Gertrud B. Ujhely afirmaba que el cuidado es el «apoyo que se da al paciente frente a la enfermedad», y que la razón de ser de la enfermería es «sostener al paciente durante su lucha contra la enfermedad», con la relación interpersonal como factor fundamental del cuidado.[11]

En 1964, Lydia E. Hall consideraba las funciones de enfermería extendidas en tres círculos: cuerpo-cuidados, enfermedad-curación y persona-instrospección, compartidos en diferentes grados con otros profesionales. Sostenía que los cuidados de enfermería eran más necesarios cuanta menor atención médica se recibía y que la atención que realizaban las enfermeras aceleraba la recuperación.[11]

Hall indentificó los siguientes cinco criterios de actitud con la profesionalidad:[12]

  • uso de organizaciones profesionales como referentes importantes;
  • creencia en la autorregulación, lo que conlleva a la idea de que sólo los profesionales que de un área específica pueden establecer las normas para su práctica;
  • creencia en el servicio al público como parte esencial de la profesión;
  • sentimiento de considerar el campo o el compromiso con la profesión como un interés fundamental y un deseo que va más allá de la recompensa económica;
  • autonomía cuando el profesional debe tomar decisiones sobre su trabajo basadas en las normas del mismo y en el código deontológico.

También en 1964, Hildegard Peplau planteaba que lo realmente profesional en la enfermería era la relación enfermero-paciente en el aspecto psicodinámico de los cuidados. Consideraba el cuidado «un proceso educativo que tiende al desarrollo y crecimiento personal», con las relaciones interpersonales y la labor educativa como elementos básicos. Su principal aporte fue destacar la labor comunicativa de la enfermería e identificar funciones relacionadas con la asistencia en la educación para la salud y la docencia en el ejercicio de formación de nuevos profesionales.[11]

En 1970, Martha Rogers postulaba que el modelo conceptual de enfermería se construye alrededor del proceso vital del ser humano, y que los conocimientos deben ser aplicados en la práctica de los cuidados. Concebía la enfermería como arte o ciencia, identificando una única base de conocimientos procedente de la investigación científica y el análisis lógico que puede trasladarse a la práctica. Estableció la importancia de la investigación que perdura hasta la actualidad. Para Rogers, el mantenimiento y la promoción de la salud deben llegar a ser las primeras funciones de la enfermera y las considera aún más importantes que el tratamiento de las enfermedades. También explicitaba la necesidad de tener en cuenta la promoción y la prevención en la definición de las funciones de la profesión.[11]

Callista Roy (1970) suponía que el hombre es un ser biopsicosocial que vive dentro de un entorno, que junto con la personalidad influye en él, provocando el desarrollo de formas de adaptación. La atención enfermera sería necesaria cuando dichas respuestas fuesen ineficaces. Peplau, Rogers y Roy se engloban en los llamados modelos de interrelación, que son los más recientes y avanzados.[11]

También en 1970, Beverly Witter Du Gas publicó el Tratado de enfermería práctica, donde se indica que «el cuidado constituye el papel de la enfermería», y que el proceso de atención consta de una serie de pasos realizados por la enfermera para planear y cumplir la función de «cuidar». El proceso de atención de enfermería aporta a la profesión un método científico para la realización de sus funciones.[11]

A inicios de la década de 1980, Rosa M. Alberdi expuso que la enfermera tiene la función de ocuparse de las necesidades de salud del paciente o de los grupos sociales. En esta definición aparece por primera vez la atención a grupos sociales por parte del personal de enfermería.[11]

En 1986, Yyer, Tapatich y Renocchi-Losey planteaban que «la enfermería es un arte que sabe cuidar al paciente mientras dura la enfermedad, y también está orientada a ayudar al ser humano a alcanzar el máximo de salud a lo largo de su ciclo vital». Consideraban la realización de un plan de cuidados como eje director de la acción enfermera.[11]

A finales de los años 1980, María Consuelo Castrillón consideraba que la práctica de enfermería está conformada por tres funciones básicas realizadas en ámbitos sociales diferentes: cuidar la salud, administrar el cuidado de enfermería y los servicios de salud y educar para la salud.[11]

En España, el 4 de diciembre de 1953 se unificaron en ATS (Asistente Técnico Sanitario) los estudios de auxiliares sanitarios siguiendo el modelo de especialidades médicas con el objeto de proporcionar mayor formación posbásica a las profesiones de matronas, practicantes y enfermeras, de modo que las matronas pasaron a ser una especialidad de ATS (BOE del 12 de febrero de 1957, Decreto de enero de 1957. Para fisioterapia, BOE del 23 de agosto, Real Decreto del 26 de julio de 1957). En 1977 (Decreto 2128), se transformaron en España las enseñanzas conducentes al título de ATS por las de DUE (Diplomado Universitario en Enfermería). Este hecho histórico supuso el reconocimiento por parte de la Institución Universitaria de la Enfermería como disciplina en proceso de construcción y como profesión de carácter universitario con todo lo que ello implica: reconocimiento científico y académico de la antigua actividad del cuidado de enfermería, crecimiento doctrinal y la posibilidad futura de acceder a todos los grados académicos (licenciatura y doctorado).[10]

En la actualidad, en Estados Unidos se ofrecen dos programas de doctorado en enfermería: el doctorado académico y el doctorado en ciencias de la enfermería. Esto supone la consecución del máximo grado académico para la enfermería en el contexto estadounidense. Asimismo, este «doble doctorado» supone exigencias académicas que configuran, sin duda, el conocimiento de enfermería y la identidad profesional. Para pertenecer a la Academia Norteamericana de Enfermería (American Academy of Nursing), es necesario haber realizado trabajos de investigación inéditos que supongan un aumento del corpus de conocimientos de enfermería. Este hecho es análogo para todas las disciplinas científicas así como para sus respectivas academias.[10] En España, con el programa de estudios resultante del Proceso de Bolonia, la enfermería ha alcanzado su máximo desarrollo, pues es posible obtener el doctorado en enfermería, que facilita la labor de investigación y consecuentemente el desarrollo de la profesión.

Historia de los auxiliares de enfermería[editar]

En España: Cronología de los Técnicos en Cuidados Auxiliares de Enfermería.

Título Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería según el Instituto Nacional de Cualificaciones Profesionales
  • En los años 60, aparecen los primeros auxiliares de clínica, sin formación académica alguna exigida. Bajo la dependencia funcional y supervisión de los A.T.S. se dedican a cubrir las necesidades más básicas de los pacientes.
  • En el año 1973, se aprueba el Estatuto de Personal Sanitario No Facultativo de la Seguridad Social (Orden del Ministerio de Trabajo de 26 de abril de 1973), en el que por primera vez legislativamente se recoge la figura del auxiliar de clínica.
  • En el año 1975, se inicia la formación profesional del auxiliar de clínica con la puesta en marcha del Título de Formación Profesional, Rama Sanitaria (FP I).
  • En el año 1984, se incluye la exigencia del título de FP, Rama Sanitaria (FP I) a todos aquellos trabajadores auxiliares de clínica que pretendan trabajar en instituciones sanitarias de la Seguridad Social.
  • En el año 1990, la Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE) produce cambios importantes en la enseñanza reglada de la FP en España. Mediante los Decretos 546/1995 y 558/1995 se establece el currículo formativo y la nueva denominación del título profesional denominado Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería.
  • En el año 2007, el Instituto Nacional de Cualificaciones Profesionales cataloga al título de Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería, antes Nivel 2 (perteneciente a los ciclos formativos de grado medio), como Nivel 3 (perteneciente a los ciclos formativos de grado superior) de cualificación profesional, titulación hasta ahora en contraste externo, según el Catálogo Nacional de Cualificaciones Profesionales Familia Profesional de Sanidad, editado por el Ministerio de Educación y Ciencia.


  • (Nivel 3 de cualificación profesional: Competencia en un conjunto de actividades profesionales que requieren el dominio de diversas técnicas y puede ser ejecutado de forma autónoma. Comporta responsabilidad de coordinación y supervisión de trabajo técnico y especializado. Exige la comprensión de los fundamentos técnicos y científicos de las actividades y la evaluación de los factores del proceso y de sus repercusiones económicas.)[13]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Definición de enfermería del ICN.
  2. http://noticias.juridicas.com/base_datos/Admin/l44-2003.html
  3. Sociedad Científica de Enfermería
  4. Artículo 85 del Estatuto de Personal Sanitario no Facultativo de la Seguridad Social.
  5. Estatuto de Personal Sanitario No Facultativo de la Seguridad Social, Orden del Ministerio de Trabajo de 26 de abril de 1973 (publicado en el B.O.E. del 28 y 30 de abril de 1973).
  6. a b c d e f g «BOE núm. 108» (6 de mayo de 2005). Consultado el 4 de noviembre de 2012.
  7. Título Oficial del Ministerio de Educación y Ciencia de Técnicos en Cuidados Auxiliares de Enfermería.
  8. Estatuto de Personal Sanitario No Facultativo de la Seguridad Social.
  9. Gary Jones en la página web del Royal College of Nursing
  10. a b c d e f g h i j k l m n ñ Juana Hernández Conesa. Cuestiones de Enfermería. McGraw-Hill/Interamericana de España. 1996. Páginas 3-11. ISBN 84-486-0103-3.
  11. a b c d e f g h i j k l m Torres Esperón, Maricela (2006) (PDF). Definición de funciones de enfermería por niveles de formación. Propuesta para el Sistema de Salud Cubano (tesis doctoral). Ministerio de Salud Pública - Escuela Nacional de Salud Pública.  pp. 11-13. http://www.sld.cu/galerias/pdf/sitios/revsalud/maricela_torres_esperon_tesis.pdf. Consultado el 16 de octubre de 2012. 
  12. Historia de la Enfermería.
  13. Ministerio de Educación y Ciencia de España

Enlaces externos[editar]