Clenardo

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Nicolaus Clenardus.

Nicolaes Cleynaerts, latinizado Clenardus, hispanizado Clenardo[1] y afrancesado Clenard (Diest, ducado de Brabante, 5 de diciembre de 1495 – Granada, 1542), fue un gramático y viajero flamenco. De formación latinista, helenista y hebraísta, se convirtió en arabista de forma casi autodidacta, impulsado por una visión universalista de los ideales del humanismo renacentista que le llevaron a intentar la conversión pacífica de los musulmanes mediante el diálogo con su cultura.

Enseñaba mediante el método de conversación, y mantuvo un principio propio de la pedagogía moderna: que el estudiante no debe complicarse con reglas arduas hasta que haya obtenido una suficiente competencia de uso de la lengua que desea aprender.[2] Redactó manuales de gramática griega y hebrea para simplificar las dificultades del aprendizaje de esas lenguas. Publicó varias obras en Lovaina: Tabulae in grammaticen hebraeam (1529), Institutiones in linguam graecam (1530), y Meditationes graecanicae (1531). Las Institutiones y las Meditationes fueron reeditadas varias veces (conjuntamente como Institutiones ac meditationes in graecam linguam) y suscitaron muchos comentarios; así como su correspondencia, editada póstumamente en un Epistolarum, en la que narra sus experiencias en Francia, España, Portugal y Marruecos.[3]

Lovaina y París[editar]

Educado en la Universidad de Lovaina, en cuyo Paedagogium Porci[4] se matriculó el 31 de agosto de 1512, fue alumno de Jacobus Latomus[5] (teología), de Adrianus Barlandus[6] y de Rutgerus Rescius[7] (griego), del Colegio de Busleiden o Collegium Trilingue,[8] fundado bajo los ideales humanísticos de Erasmo. Durante diez años fue presidente del Colegio de Houterlé, y enseñó latín, griego y hebreo. En 1527 se graduó en teología y se ordenó sacerdote.[9]

Por influencia de Juan Luis Vives, y considerando culminada su carrera en Lovaina, concibió el proyecto de leer el Corán y establecer una conexión entre el hebreo y la lengua árabe. El conocimiento rudimentario de esta lengua lo obtiene por sí mismo, gracias al Psalterio de Nebio (Psalterium octuplex o Psalterium Hebraeum, Graecum, Arabicum et Chaldeum cum tribus Latinis interpretationibus et glosis, de Agostino Giustiniani, Génova, 1516),[10] sobre el que aprende las letras árabes y descompone las palabras que lo forman, formándose un diccionario.[11] Estos estudios le condujeron a plantear la posibilidad de la evangelización de los árabes a través del estudio de su lengua, lo que llevaría a vencer al Islam por medios pacíficos. Con ese propósito abandonó su universidad y se trasladó en primer lugar a la Universidad de París (1530),[12] donde conoce a Guillaume Budé.

Salamanca[editar]

De vuelta en Lovaina, el humanista portugués André de Resende le proporcionó la posibilidad de acompañar a Fernando Colón (hijo del descubridor, cuya selecta comitiva de humanistas flamencos y franceses fue encargada de reunir una amplísima biblioteca), con quien emprendió en 1532 un viaje a España[13] (cuyo rey era el también flamenco Carlos de Gante -Carlos I de España y emperador Carlos V-).

Llegado a Salamanca, Clenardus enseñó brevemente latín y griego en su universidad. La fecha de su toma de posesión es el 5 de noviembre de 1533. Antes de ejercer como profesor universitario, había estado un tiempo como preceptor de Luis de Toledo, hijo del virrey de Nápoles Pedro de Toledo, de la Casa de Alba, puesto al que le recomendó Juan Álvarez y Alva de Toledo (de la misma casa nobiliaria, y profesor de filosofía y teología en Salamanca, cargo al que sumaba el de obispo de Córdoba).[14]

Clenardus se integró en el círculo de Francisco de Vitoria, junto con Martín de Azpilicueta, Andrés de Vega, Francisco del Castillo, Hernán Núñez de Guzmán y Juan Martínez Silíceo; a quienes posteriormente recomendó al también flamenco Juan Vaseo (Johannes Vassaeus o Jean Vasée, con quien había compartido el viaje de Lovaina a Salamanca, pero que había continuado al servicio de Fernando Colón como bibliotecario en Sevilla).[15] Entre los estudiantes que pudieron asistir a sus clases estuvo Diego de Covarrubias.

Lisboa, Braga y Évora[editar]

Al poco tiempo (quizá sólo ejerció doce días)[16] fue llamado a la corte del reino de Portugal, donde pasó cinco años como tutor de Dom Henrique (hermano de Juan III de Portugal y posteriormente rey él mismo), al que preparó para ocupar su cargo como obispo de Braga. En esa ciudad Clenardus fundó una escuela humanística. También enseñó en Évora, donde posteriormente (1559) se fundó una universidad jesuítica.[17] Su influencia en el mundo intelectual portugués fue duradera: en 1547 se fundó en Universidad de Coimbra un Colegio de Artes siguiendo el modelo lovaniense del Trilingue que él había prestigiado. Su relación con los humanistas portugueses se había iniciado ya en Lovaina, donde conoció a André de Resende,[18] que fue quien le invitó a trasladarse a Lisboa en 1534.[19]

El nuevo rector de la Universidad de Salamanca, Leopoldo de Austria, tío de Carlos V, intentó recuperar a Clenardo para una cátedra trilingüe, que incluyera el árabe, un puesto que se encontraba vacante desde tiempo inmemorial por falta de persona capacitada para ello. A pesar de lo atractivo de la oferta, Clenardo no aceptó. Excepto por la presencia en Salamanca de un buen número de amigos (entre ellos su compatriota Vaseo, al que terminó llamando a Portugal), la vida universitaria salmantina no le traía buenos recuerdos, entre ellos la costumbre de estar al poste después de terminar la lección para aguantar las impertinentes preguntas de los discípulos.[20]

Granada y Fez[editar]

De vuelta a la Corona de Castilla, se trasladó a Granada. Tuvo ocasión de visitar la biblioteca que había formado Fernando Colón en su palacio de Sevilla.[21]

Fue patrocinado por Luis Hurtado de Mendoza, marqués de Mondéjar, gobernador general del reino de Granada. Allí, con ayuda de un "esclavo moro", obtuvo una primera aproximación a la relación que deseaba con la lengua árabe hablada. No parece que fuera uno de los moriscos locales, sino un esclavo comprado en Almería, que había sido alfaquí.[22]

En vano trató de obtener acceso a los manuscritos árabes en poder de la Inquisición española, y finalmente, en 1540, decidió viajar al norte de África. Desde Gibraltar pasó a Ceuta, y de allí a Fez, por entonces un centro intelectual árabe de prestigio. Allí pasó quince meses de privación y sufrimiento, tras los que volvió a Granada, donde murió en otoño de 1542. Se le enterró en la Alhambra.

Repercusión[editar]

Mantuvo correspondencia en latín con sus amigos flamencos: Nicolai Clenardi, Peregrinationum ac de rebus machometicis epistolae elegantissimae (Lovaina, 1550), editado de forma más completa como Nic. Clenardi Epistolarum libri duo (Amberes, 1566), de la casa de Plantin; también Victor Chauvin y Alphonse Roersch, "Etude sur la vie et les travaux de Nicolas Clenard" en Mémoires couronnes (vol. lx., 1900–1901) de la Académie royale des sciences, des lettres et des beaux-arts de Belgique,[23] contiene gran cantidad de información sobre Cleynaerts y una extensa bibliografía de su obra, con noticia de sus primeros comentaristas.[24]

Su peripecia vital ha sido comparada a la de Raimundo Lulio. El lema latino que le celebra en una estatua de su ciudad natal dice: Verbo non gladio gentes Arabas convertere ad Christianam fidem nisus est ("Con la palabra, no con la espada, se esforzó por convertir a las gentes árabes a la cristiana fe").[25] También en Diest, existe una sección de la Universidad de Lovaina (Katholieke Hogeschool Leuven) que lleva el nombre de Campus Clenardus.[26] Una de las asociaciones de estudiantes de dicha universidad lleva también el nombre Clenardus, y utiliza la silueta de su retrato como símbolo.[27]

Paulus Colomesius (Paul Colomiès, librero hugonote -1638–1692-, autor de Gallia Orientalis, un diccionario biográfico de hebraístas cristianos franceses,[28] citado por Gregorio Mayans en sus comentarios a las obras completas de Juan Luis Vives) describe el sombrío ánimo de un fragmento de la carta del 4 de diciembre de 1540 que Clenardus escribe desde Fez (in urbe Fessa, in cujus gymnasio linguae Arabicae operam dabat) al obispo Joanni Petito (Juan Parvo): su mentor le informa de que los Coloquios de Erasmo están siendo quemados y de que Luis Vives ha muerto; poca esperanza le queda de que su proyecto con el Corán tenga buena acogida:

Scripsit modo ad me Marchio Granatensis [Luis Hurtado de Mendoza] Colloquia Erasmi ignibus destinata esse; Periclitari etiam Vivem; ¿Quid me futurum censes ubi nomen Alcorani audiverint?[29]

Isaac Bullart le dedica una amplia y elogiosa biografía, que incluye un grabado con su efigie, en Académie des sciences et des arts contenant les vies et les éloges historiques des hommes illustres qui ont excéllé dans ces professions depuis environ quatre siècles (1682), destacando su renuncia a una vida acomodada para satisfacer su inquietud intelectual y espiritual:

...un de ces genies qui ne semblent formez que pour se faire admirer dans les contrées ou leur nom est a peine connu (...)

Le docte Clenard eut quelque peine a quitter son estude pour suivre un train de vie si contraire a son humeur Flamande, sincere et incapaible des déguisements de la Cour (...) "...l'estude se reffroidissant a mesure qu'on s'échauffe à l'adquisition de richesses (...) apprendre dans un pelegrinage continuel que le Ciel est nostre veritable patrie (...) riche ou pauvre, parmy les Estrangers ou chez luy, il luy fist la grace de vivre dans l'innocence et de ne pas violer la suffisance evangelique [il la nomme ἀυταρχυαγ -sic, quizá αὐτάρκεια autarquía-] par les mouvements qui porten la nature à la corruption et au vice".[30]

Nicolás Antonio le reservó una entrada entre los escritores españoles en su Bibliotheca Hispana nova (1696):

NICOLAUS CLENARDUS, vulgo CLEYNARTS, Brabantus, Diestemius, linguarum Latinæ, Græcæ, Hebraicæ & Arabicæ peritissimus, cum post Lovaniensem & Parisiensem possesionem addiscendæ linguæ Arabicæ gratia in Hispaniam una cum Joane Vasæo se contulisset, indeque non vulgari hujus sermonis cognitione contentus majoris & perfectioris notitiæ studio in Africam trajecisset, laudabíli admodum desiderio æstuans scribendi adversus Alcorani errores Arabica, hoc est, patria Maurorum lingua, tandem ex Hispania, quo jam redierat, in Belgium summ cogitans, Granatae moritur anno MDLII aetatis suæ XLVI. Epistolis quibusdam relictis, unde hæc de peregrinatione ac proposito ejus novimus, atque item Grammaticis, Hebræa, Græca, Arabica.[31]

Feijoo, en su Teatro Crítico Universal (1726), recoge una breve referencia a este autor, basada en la comparación de diversas fuentes:

Habiendo pasado a la África el sabio Flamenco Nicolás Clenardo, con el motivo de aprender la lengua Arábiga, se detuvo dos años en el Reino de Fez, de donde escribió varias veces a sus amigos, que nunca había hallado estancia tan grata para su genio; y esto sólo porque en aquel Reino no había la multitud de leyes, y prolijidad de litigios que en Europa: terminándose en un momento, y verbalmente cualquiera diferencia por el Magistrado; lo que era muy del gusto de Clenardo, que aborrecía con extremo los casi interminables circuitos de los procesos que hay en nuestros Tribunales. Cuéntalo George Paschio en su libro de Novis inventis. Aunque no es verdad lo que dice, de que sólo por ese motivo se desterró de su patria, y pasó a Fez: pues por otros muchos Autores consta, que vino a España de intento, donde después de enseñar algún tiempo las Lenguas en la Universidad de Salamanca, pasó a la Corte de Lisboa por Ayo del Príncipe de Portugal, hermano del Rey D. Juan el III.[32]

Referencias[editar]

...al maestro Clenardo 40.000 maravedís e a Juan Hernández 30.000 maravedís. (...) E luego los dichos señores rector e consiliario señalaron horas en que el dicho Clenardo lea las lecciones que la Universidad le mandó de nueve a diez en el general de Decreto, lección de griego, e a la tarde de dos a tres que lea latín en el general grande de las Escuelas menores de lógica e que no lea otro ninguno.

Obras de Clenardus[editar]

Institutiones[editar]

Epistolarum[editar]

Estudios sobre Clenardus[editar]

Referencias a Clenardus en otros estudios[editar]

Retratos de Clenardus[editar]

  • Grabado anónimo: Nicolaus Clenardus Distemius Brabantus, fechado por sus características formales entre 1560 y 1590.[37]
  • Grabado de Esme de Boulonois, en la obra de Isaac Bullart Académie des Sciences et des Arts, 1682.[38] Muy similar al anterior.
  • Estatua de bronce, de Wim Van Petegem, en la ciudad de Diest.[39] Su estilo es propio de la escultura contemporánea (siglo XX).

Notas[editar]

  1. Tanto en castellano como en portugués. Nicolau Clenardo en Infopedia - Enciclopedia e Diccionários Porto Editora
  2. ... el método que en aquél tiempo Clenardo había propuesto en Portugal y que había aplicado con éxito en Évora y después en Braga: enseñar la lengua latina como una lengua viva y con un procedimiento gradual, de una forma amena y adecuada a la edad infantil (María Regla Prieto Corbalán, Introducción al Epistolario latino de Luisa Sigea, Akal, 2007, ISBN 844602280X, pg. 57).
  3. 1911 Edition of the Encyclopedia Britannica
  4. fr:Pédagogie du Porc
  5. Kawerau, G. (1910). "Latomus, Jacobus (Jacques Masson)". The New Schaff-Herzog Encyclopedia of Religious Knowledge. Funk and Wagnalls. pp. 420–421. Retrieved 2008-02-21. Heribert Smolinsky (1992). Bautz, Traugott. ed (in German). Jacobus Latomus. Biographisch-Bibliographisches Kirchenlexikon (BBKL). 4. Herzberg. cols. 1219–1221. ISBN 3-88309-038-7. Fuente citada en en:Jacobus Latomus.
  6. Rose, Hugh James (1857). A New General Biographical Dictionary, London: B. Fellowes et al. Fuente citada en en:Adrianus Barlandus
  7. Bietenholz, op. cit.. Fuente citada en it:Rutgerus Rescius.
    • Félix Nève, Mémoire historique et littéraire sur Le Collége (sic) des Trois-Langues à l'Université de Louvain, M. Hayez, Brussels, 1856.
    • Henry de Vocht, History of the foundation and the rise of the Collegium Trilingue Lovaniense, 1517-1550, in Humanistica Lovaniensia, n° 10-13, 1951-1955.
    • Henry de Vocht, Les Débuts du Collège Trilingue de Louvain, 1517-1550, Uytspruyt, Louvain, 1958.
    Fuentes citadas en en:Collegium Trilingue
  8. Joseph Klucas, op. cit.
    • Arabic Bibles. In the year 1516, Aug. Justinian, bishop of Nebio, printed in Genoa an arabic version of the Psalter, with the Hebrew text and Chaldee paragraphe, adding Latin interpretations. Encyclopaedia Britannica, 1797, vol III, pg. 216.
    • Justiniani (Augustin), bishop of Nebio in Corsica, was born in Genoa in 1476. Francis I of France made him his almoner, and royal professor of Hebrew at Paris. He perished in a shipwreck in sailing from Genoa to Corsica, in 1536. He published Psalterium Hebraeum... A biographical, historical and chronological dictionary
    • Pantaleone Giustiniani... entered a Dominican house... taking the name Agostino... taught in Bolonia... patronage of Cardinal Bandinello... secured the bishopric of Nebbio... occasional surname Nebiensis... his so called "Psalterium octuplex"... bearing a dedication to pope Leo X... lectured on Hebrew in Paris... journey to England and the Netherlands permited a visit with Erasmus in Louvain... 1518. Gerald Hobbs, Agostino Giustiniani, en Peter G. Bietenholz, Contemporaries of Erasmus, op. cit., pg. 102.
    • Véase también en:Agostino Giustiniani
  9. Reiffenberg, op. cit., pg. 87
  10. Nicolas Cleynaerts en Imago Mundi.
    • En Lovaina contrata los servicios de Nicolás Clenardo, conocido latinista y grecista belga, que le había sido recomendado por el arqueólogo y humanista portugués André de Resende. También emplea a Juan Vaseo y al borgoñón Johannes Harmonius, doctor en leyes, como colaboradores en la librería de Sevilla y compañeros de estudio. Juntos cruzan Francia a uña de caballo en un accidentado viaje, no carente de episodios trágico-cómicos que el dicharachero Clenardo refiere con singular gracia en sus cartas. Clenardo se quedará en Salamanca en pos de su gran ilusión: estudiar árabe en España. Vaseo, en cambio, desempeñará durante algún tiempo las funciones de bibliotecario en Sevilla, pero pronto desesperado y minado por el clima tropical de Andalucía (“desperatus iacuit, adeo illic omnia feruent in Betica et calida non placebat Hispalis”). Harmonius muere de un acceso de fiebre (“periit correptus phrenesi"), como escribe Clenardo a Jacobus Latomus en 1533, y uno de los criados que con ellos vino desde Flandes “submersus est in Betico flumine". (Wagner, 2000, op. cit.)
    • El hijo bibliófilo de Colón se vio en la necesidad de contratar personal especializado y en 1530 contrató a varios maestros bibliotecarios a los que pagaba generosamente. Los más famosos fueron Nicolás Clenardo, Juan Vaseo y Juan Amonio, humanistas flamencos los dos primeros y francés el tercero. Los cuatro viajaron por España y otros países comprando los libros más interesantes que salían de las imprentas. En España siguieron en cierta ocasión la ruta Vitoria, Burgos, Valladolid -donde estuvieron diez días- Medina del Campo y Salamanca. Por cierto que Nicolás Clenardo y Juan Vaseo llegaron a vincularse a la Universidad de Salamanca en la que dejaron huella de sus conocimientos y siguieron comprando libros para la biblioteca. (José Delfín, El hijo bibliófilo de Cristóbal Colón logró formar una biblioteca con más de 15.000 libros, en El Mundo, 13/10/2008).
  11. Michaud, op. cit. Imago mundi, web cit., da el nombre de "Luis" para el alumno, pero nombra a su padre como "duque de Alba" aunque en realidad sólo era el hijo segundo del duque entonces titular: Fadrique Álvarez de Toledo y Enríquez.
  12. Francisco Javier Lorenzo Pinar, Tolerancia y fundamentalismos en la historia, Universidad de Salamanca, 2007, ISBN 8478003584, pg. 101 (da 1531 como fecha de llegada de Clenardus a Salamanca). Para Juan Vaseo, autor de unas Chronici rerum memorabilium Hispaniae (1552), véase A. Huarte Echenique, Apuntes para la biografía del maestro Juan Vaseo en Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos nos. 10, 11 y 12, Madrid, 1919., pp. 519-535. Gregorio Mayans (Carta a Francisco Lasso de la Vega sobre el parentesco de san Leandro con Recaredo, 14 de Febrero de 1750) dice de este autor:

    Juan Vaseo, que fue el primero que escrivió de las cosas de España viendo i desfrutando las fuentes de ellas, in Chronico Rerum memorabilium Hispaniae, que publicó en Salamanca año 1552, tratando de las cosas del año 567, se explicó de modo que, para quien entienda su manera de escrivir, claramente distinguió las noticias verdaderas de las falsas, o a lo menos, las ciertas de las inciertas, con sólo manifestar las fuentes de una i otras. Copiaré sus palabras que merecen atención. Anuo Justini Junioris tertio, Leovigildus Luibae regis frater germanus a fratre superstite in regni societatem assumptus, citeriori Hispaniae praeficitur, qui Gosvintham Athanagildi viduam matrimonio sibi junxisse dicitur, et provinciam gothorum, quae multorum rebellione fuerat inminuta, ad pristinos revocasse terminos. Joannes Abbas.

    Alii dicunt (obsérvese que no dice quién, pero ya hemos visto los que son) uxovem habuisse Theodosiam filiam Severiani ducis Carthaginensis et Theodorae, ex qua sustulerit Hermenegildum et Recaredum. Dude verisimile est eum alterum alteri superduxisse. Nam quod praedicti filii ex Gosvintha non sint, ex eo patet, quod Joannes Abbas, temporis illius scriptor, affirmat Leovigildum filio majori Hermenegildo et uxorenz et regni partem ad regnandum dedisse aneo regni sui undecimo, quo tempore ille, si ex Gosvintha natus esset, ut plurimum decem natum annos, non matrimonio nec regno maturus esse poterat, atque hoc ita esse postea clarius constabit. Severianus ille Theodorici ostrogothorum et Italine regis, ut diximus, filios ex uxore Theodora inclyto gothorum regum sanguine prognata, suscepit hos filios, sanctum Leandrum et sanctum Isidorum archiepiscopos hispalenses, sanctum Fulgentium episcopum primum astigitanum, deinde carthaginensem (assí se van corrompiendo las cosas), Florentiam sanctarum virginum monasteriis praefectam. Breviarium Hispalense addit S. Braulium, Caesaraugustanum episcopum, virum multarum linguarum et Sacrae Scripturae peritissimum, et Justinam, quae quinquaginta sanctarum virginum monasteriis praefuit. Sed Justinam istam arbitrar esse eam quae aliis Florentia dicitur. Braulii vero, de quo in quinto concilio toletano dicemus, cum D. Isidori meminit, nihil tamen addit unde fratem ipsius fuisse colligamus. Sed nec ipse Braulius, sive Braulio in iis, quae Viris Illustribus divi Isidori, de ipso D. Isidoro, addidit, ullant bujus rei mentionem facit, neque ego arbitror illius fratrem fuisse, sed amicum plus quam fraterna charitate coniunctum. Hasta aquí Juan Vaseo, cuyo contexto glosaría yo con notables advertencias, si muchas de ellas no se vinieran a los ojos por lo que tengo dicho, i no temiera yo alargarme demasiadamente. Pero no dejaré de decir que no es mucho que a este juicioso historiador no hiciesse fuerza la autoridad del Breviario de essa santa iglesia (...) Finalmente, aunque se supiera determinadamente la antigüedad del Breviario que vio Vaseo, o la de otro qualquiera que se quiera producir, es cierto que sería posterior a los escritos de los historiadores que yo alego por mi parte i, consiguientemente, su autoridad de menor peso.

    Jean Vasée / Vasaeus (c. 1510-1561) est plus jeune que Resende ; il suit Clénard en Espagne, travaille près de F. Colomb, à Séville, vient à Évora faire visite à Clénard, passe à Salamanque où il enseigne le grec, le latin et la rhétorique, mais se laisse convaincre par Clénard de venir au Portugal : le Cardinal-Infant Henri lui confie des responsabilités d’enseignement (1538-1550) à Braga et à Évora. (Andreas de Resende, un exemple portugais en europahumanistica.org).

    También hubo un profesor de medicina de Salamanca con ese nombre, pero que consta como francés (Jean Vasseau, Vassès o Vassé, Meaux 1486 - 1550, decano en París entre 1532 y 1534 -CERL Thesaurus-).

  13. Michaud, op. cit.
  14. Encyclopædia Britannica (11th ed.). Cambridge University Press. Fuente citada en en:André de Resende
  15. Joseph Klucas, op. cit. La relación con Resende se ha señalado como más amplia: Quand Resende arrive à Louvain, Clénard passe un an à Paris, où il enseigne le grec et l’hébreu (1530-1531) ; revenant à Louvain, il reçoit la visite de Ferdinand Colomb qui l’invite à Séville. C’est Resende qui introduit le fils du navigateur chez Clénard ; ce sera encore Resende qui, en 1533, viendra à Salamanque, où Clénard avait accepté un poste, pour convaincre son ami d’accepter l’invitation du roi du Portugal à venir y enseigner. À noter que Clénard, né vers 1494, a quelques années de plus que Resende ; sa vie sera plus brève, car il meurt à Grenade, le 5 novembre 1542. (europahumanistica, web cit.)
  16. Cartulario, op. cit., pg. 216.
  17. Hernando Colón y el humanismo
  18. Wagner, 1995, op. cit.
  19. fr:Académie royale des sciences, des lettres et des beaux-arts de Belgique
  20. 1911 Edition of the Encyclopedia Britannica
  21. Clenardus and the Way Out of Islam
  22. Katholieke Hogeschool Leuven - Campus Clenardus.
  23. Katholieke Hogeschool Leuven - Students organisation.
  24. Dictionary of National Biography. London: Smith, Elder & Co. 1885–1900. Fuente citada en en:Paul Colomiès.
  25. Joannis Ludovici Vivis Valentini Opera omnia, distributa et ordinata in argumentorum classes praecipuas a Gregorio Majansio ... ; item Vita Vivis scripta ab eodem Majansio ... , in officina Benedicti Monfort, 1782, pg. 140.
  26. Edición de Fr. Foppens, 1695, sección X. Nicolas Clenard, Brabançon, pg. 285 y ss.
  27. Bibliotheca Hispana nova sive Hispanorum scriptorum qui ab anno MD ad MDCLXXXIV floruere notitia, Ibarra, 1788, pg. 371.
  28. Humilde, y Alta Fortuna, Discurso III del Tomo I.
  29. fr:Louis-Gabriel Michaud
  30. fr:Frédéric de Reiffenberg
  31. Il faut qu'on encourage l'étude de la littérature hébraïque, non seulement pour que l'on comprenne mieux le texte de l'Ancien Testament, mais aussi afin que, parmi les chrétiens, on trouve au moins un certain nombre d'hommes connaissant assez bien l'hébreu pour combattre, par la parole et par la plume, les superstitions du Talmud et les leçons de la synagogue.

    (...)

    Éclairez l'intelligence de vos adversaires. Ne brûlez ni les juifs ni leurs livres. Rendez les juifs chrétiens à l'aide de l'enseignement, et si leurs livres sont dangereux, ils sauront bien les brûler eux-mêmes. Les apôtres ne faisaient violence à personne.

    (...)

    Voici [écrit-il en parlant du psautier de Nébio] comment je m'y suis pris, et apprenez ainsi ce que les Grecs entendaient par une éducation autodidactique. S'il me souvient de mon Salluste, dès qu'on est attentif, tout va bien. Vous avez là, Clénard, mon ami, le psautier complet de David; il est inutile d'attendre les pages qu'on doit vous envoyer de Venise et les effets des promesses de Bomberg. — Allons, lisez. — Impossible. — Lisez, vous dis-je. — Et comment, s'il vous plaît? Je n'ai encore vu de ma vie une lettre d'arabe, et je pourrais être comparé à Mahomet dont on fait ce conte, c'est-à-dire cette histoire très véridique : L'ange Gabriel descendit vers, lui, et tenant ouvert le Coran qu'il avait apporté du ciel, il lui commanda de le lire. — Lire, je ne sais, répondit Mahomet; mais l'ange le prit à la gorge et derechef lui enjoignit de lire. Gabriel ne le lâchait pas et peu s'en fallut que le bon Mahomet n'étouffât... Si je suis tout autrement fin que lui, il faut lui pardonner, il n'avait point vu le psautier de Nébio, ce bien-heureux psautier qui m'a servi d'ouverture à l'étude de l'arabe. Voici comment : Je n'ignorais pas que les noms propres d'hommes et de femmes, de ^montagnes, de fleurs, de villes, etc., s'écrivent chez les Hébreux et les Chaldéens avec le même nombre de syllabes et les mêmes lettres, quoi-que les Septante, comme l'observe très bien Josèphe, aient tâché, dans leur version, d'adoucir l'âpprêté de l'hébreu en se rapprochant de la délicatesse de la langue grecque, et que Onkelos et Jonathan aient imité jusqu'à un certain point ces altérations de mots, même dans la traduction chaldéenne, ainsi qu'on le voit dans la Bible de Pagnini. Si, par exemple, l'hébreu dit: Salemo, Mosé, ils écrivent, en chaldéen, Sélomé, Mosé, et non, comme les Grecs, Salomon, Mosès, Ils n'usent pas non plus de ces tropes si communs parmi diverses nations. Car, pour ne parler que de la Flandre et du Brabant, on y affecte une certaine aphérèse, en coupant, sans façon, la tête aux mots Johannes, Jacobus, Bartholomaeus, dont on fait Hennen, Coppen, Meeus, métamorphose de noms qui ne se rencontre pas dans la traduction chaldéenne. Il ne me vint pas à l'esprit qu'elle pût être fort désespérante dans l'arabe, parce que je soupçonnais que cette langue s'écrivait à peu près comme l'hébreu, et qu'on la lisait également de droite à gauche, chose dont je n'étais pas sûr, tant, malgré ma grande curiosité, était grande mon ignorance. Ainsi, pendant qu'un écolier commence ordinairement par des principes fixes, je ne débutais point par apprendre la vraie prononciation et l'alphabet; mais, marchant de conjecture en conjecture, je me mis à la découverte des caractères arabes.

    (...)

    J'ai passé [dit-il] deux ans à Paris, sans cesser d'y être étranger à mes propres yeux ; c'était le temps où François I cultivait les lettres et introduisait la galanterie à sa cour. Je visitai ensuite l'Aquitaine avec le plus grand plaisir. L'heureux pays que la Touraine et toutes ces belles provinces qui s'étendent jusqu'aux Pyrénées ! En traversant les Cantabres, j'ai bien senti la vérité de cet adage vulgaire qu'en France, bon gré mal gré, on dépense son argent et qu'en Espagne on ne pourrait se procurer ce plaisir. C'est là qu'on peut apprendre à jeûner. Si quelque jour je fais des dialogues, je me promets bien d'y peindre les hôtelleries d'Espagne avec les couleurs qui leur conviennent. Un certain soir, arrivés bien las dans une de ces curieuses auberges, nous n'avions qu'un seul verre pour mes compagnons et pour moi : mon ami Vasée (de Bruges) l'ayant brisé en le laissant maladroitement tomber, nous fûmes tous réduits à l'état de Diogène et obligés de boire dans le creux de nos mains.

    (...)

    Ah! ce n'est pas là ma patrie; ce ne sont pas l'attention, les soins et l'élégance de nos bonnes ménagères flamandes. Néanmoins, dans le désir extrême de voir, je me fais aux mœurs portugaises. Je trouve quelques hommes qui sont venus s'établir ici au temps du roi Emmanuel. Oh! pour ceux-là, ce sont des citoyens du monde; avec eux, on ne croit jamais être hors de sa patrie.

    (...)

    Je crois qu'il y a, dans Lisbonne, plus de Maures et de nègres que de blonds, et ces noirs sont, en vérité, pires que des brutes. Respectable humanité! on accouple ici ces malheureux, hommes et femmes, comme on accouple les pigeons de notre patrie; ils peuplent d'une manière incroyable, et l'on trouve des pépinières d'esclaves dans toutes les maisons. La licence est ici à son comble. On dit que jadis, à Thèbes, Vénus était commune. Elle l'est bien autant en Portugal. Et mon imprudent frère n'en est pas fâché. Les nouvelles découvertes aux Indes orientales, l'appât de l'or qui reflue ici des plages de Nabathée, la dissolution des mœurs et autres causes encore offrent sans cesse à Lisbonne des fortunes brillantes et des chutes rapides. C'est un tableau vivant qui vous représente, à chaque pas, un homme de néant au haut de la roue et des Crésus précipités dans la fange. Tout ce que je vois m'affermit dans la sagesse plus que tout ce que j'ai lu, et je n'ai jamais tant méprisé l'or que depuis que j'en possède. Jugez-en par l'aveu qui suit. Mes amis, je n'ai jamais tant soupiré après vous. Quand pourrai-je revoir mon cher Latomus, notre bon abbé Blosius, vous embrasser tous, ingrats, qui oubliez peut-être le pauvre Clénard, relégué au bout du monde, tandis que vous devriez tomber aux genoux d'un des plus brillants seigneurs des rives du Tage?

    (...)

    Voulant faire un essai de l'intelligence des enfants, j'entrepris d'enseigner publiquement quelques marmots tellement étrangers à la langue latine qu'ils n'en avaient jamais ouï une syllabe. Bientôt, j'eus la satisfaction de voir que, grâce à un exercice journalier, on m'entendait assez couramment et que les plus petits même babillaient en latin, eux qui n'en étaient pas encore à l'alphabet. Du reste, je me gardais bien d'offrir à mes jeunes élèves rien qui pût leur causer le moindre dégoût; ce n'était pas par antiphrase que mon école se nommait "ludus", attendu que je m'y jouais véritablement... J'avais trois esclaves... Tant s'en faut que ce fussent de profonds grammairiens; seulement, ils avaient contracté chez moi l'habitude de me comprendre quand je parlais latin et de me répondre dans cet idiome, encore qu'ils péchassent contre les règles de Priscien. Je les menais dans ma classe, je les faisais dialoguer devant mes élèves et causer d'une multitude de sujets ; mon auditoire ne perdait pas une parole et regardait comme un prodige un Africain parlant latin. - Allons, Longue-Dent, disais-je, saute. (Lui aussitôt de faire deux ou trois gambades, et les spectateurs de rire). — Toi, Noiraud, rampe. (Il se mettait à quatre pattes, et les rires ne finissaient pas). — Charbon, ayant reçu l'ordre de courir, obéissait à l'instant. Ainsi j'enseignais mille choses, moins de la voix que du geste, et les mots, à la faveur de ce badinage, se gravaient d'eux-mêmes dans la mémoire des enfants. Au commencement le moindre de mes soucis était de leur jeter à la tête les règles de la grammaire, très peu récréatives par elles-mêmes. Je m'appliquais plutôt à ne faire sortir de cette foule que des mots latins et à imiter les marchands qui apprennent par l'usage les langues des différentes contrées qu'ils visitent. Durant les premiers jours, je ne dictais rien. Les yeux attachés sur leur maître, les écoliers accoutumaient leurs oreilles à entendre ses paroles. Se rencontrait-il quelque sentence, quelque adage susceptible d'être contenu en quelques lignes, il circulait aussitôt parmi mes disciples comme un objet qui passe d'une main dans l'autre. Pendant ce temps-là, j'exprimais la chose du geste, car j'avais bien résolu d'éviter la solennité, le faste dans l'enseignement, et de ne rien préparer d'avance : tout ce qui s'offrait à moi servait de texte à mes leçons.

    (...)

    Les livres hébreux que Bomberg imprime maintenant à Venise passent en Afrique, en Ethiopie, dans l'Inde, partout où les juifs ont des domiciles. Pourquoi mon Alcoran latin et arabe n'aurait-il pas le même avantage et ne se répandrait-il pas chez toutes les nations musulmanes? J'ouvrirai une nouvelle carrière aux connaissances humaines et â l'éloquence. Même à Louvain, vous ne faites plus que vous répéter. Moi, je révélerai les fruits inconnus de l'imagination des Arabes, je vous ferai connaître le piquant délire de la Sunna.

    (...)

    Grand fut l'étonnement de ces hommes, écrivait [il à Latomus, lors] qu'ils entendirent un Flamand citer des fragments du Coran et parler leur langue plus correctement qu'eux-mêmes, parce que je l'avais apprise dans les livres. Le fait merveilleux d'un Flamand lisant, ecrivant et parlant l'arabe, me valut un tel concours de visiteurs que j'en fus importuné outre mesure. On m'amena même un jeune homme qui avait obtenu de grands succès dans les écoles de Fez. J'entrepris avec lui une dispute sur certaines difficultés grammaticales, et je remportai la victoire.

    Véase el texto original latino de alguno de estos textos: -Lege. -Non possum. -Lege, inquam... (63 Aux chrétiens 1540-1541, en Correspondance de Nicolas Clenard, Librairie Droz, ISBN 2600045872, pg. 209 y ss). ...docebit eum Vasseus velut alterum Diogenem cava manu bibere (pg. 219). Mancipiorum plena sunt omnia. Aethiopes et Mauri captivi, omnia obeunt munia, quo genere hominum tam est referta Lusitania, ut credam Ulyssipone plures esse huiusmodi servos, et servas, quam sint liberi Lusitani... (pg. 54)

  32. en:Victor Chauvin
  33. Biblioteca Nacional Digital (Portugal).