Cerro Santa Lucía

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Cerro Santa Lucía
Cerrosantalucia.jpg
Cerro Santa Lucía
Tipo Orográfico
País Flag of Chile.svg Chile, Región Metropolitana de Santiago
Coordenadas 33°26′25″S 70°38′39″O / -33.44027778, -70.64416667Coordenadas: 33°26′25″S 70°38′39″O / -33.44027778, -70.64416667
Altitud 629 msnm
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El cerro Santa Lucía está ubicado en el corazón de Santiago, la capital de Chile. Limita al sur con la Avenida Libertador General Bernardo O'Higgins, donde se encuentra la estación Santa Lucía del Metro de Santiago, al oeste con la calle Santa Lucía, al norte con la calle Merced y al este con la calle Victoria Subercaseaux. Tiene una altitud de 629 msnm, una altura de 69 m y una superficie de 65 300 .

Historia[editar]

Pedro de Valdivia fundó Santiago en el cerro Santa Lucía.
El Brigadier del Real Cuerpo de Ingenieros Manuel Olaguer Feliú, diseñó y construyó en el cerro Santa Lucía, dos fuertes o castillos, uno al norte y otro al sur del cerro, con capacidad para ocho o doce cañones cada uno.
Benjamín Vicuña Mackenna visita las obras del cerro Santa Lucía (1874).
Vista del cerro Santa Lucía.
Edificio del Observatorio Naval de Estados Unidos construido en la cima del cerro Santa Lucía en 1855. Detalle de una litografía en 360º de la ciudad.

Se cree que los aborígenes lo llamaban Huelén, que significaría "dolor, desdicha",[1] aunque su verdadera etimología aún no ha sido dilucidada y es controversial hasta el día de hoy.[2] Otras posibilidades son que provenga de la palabra "welen", a su vez derivada de la voz "wele", pero con el significado de "desgracia, mal presagio".[3] Es plausible también que no sea una palabra de origen mapuche, sino que se trate de otra lengua local.[4] Pedro de Valdivia lo bautizó como Santa Lucía por haber llegado él al punto del valle en que fundaría la ciudad el 13 de diciembre de 1540, día que recuerda a Santa Lucía de Siracusa. Según algunos historiadores, justo después de llegar, comienza el proceso de expropiación al cacique Huelén Huala, a quien manda a Apoquindo.

Cuando los conquistadores llegaron al valle del río Mapocho, utilizaron este peñón como un punto de reconocimiento y mirador. Fue en este lugar donde Pedro de Valdivia fundó la ciudad de Santiago de Nueva Extremadura el 12 de febrero de 1541. En su ladera oeste, se asentaron los primeros molinos de Chile y las primeras viñas pertenecientes a Rodrigo de Araya. Posteriormente, lo seguiría en las mismas empresas Bartolomé Blumenthal, bisabuelo de la Quintrala.

Al oriente del cerro Santa Lucía se crearon dos fincas: una en 1546, que perteneció posteriormente a Bartolomé Blumenthal (castellanizado como Bartolomé Flores) y otra en 1557, la de Juan Gómez. Ambos plantaron las primeras viñas del Valle Central. Hacia fines del siglo XVIII, fueron subdivididas en diez quintas, lo que dio origen a los callejones que a principios del s. XIX se convirtieron, entre otras, en las calles Padre Valdivia (antigua Los Patos) y Victoria Subercaseux (antigua Tres Montes), aunque, debido al descuido, llegaron a ser denominadas "basurero". Actualmente se encuentra allí el Barrio Lastarria.

Salvo por las ermitas y algunas casas en sus faldas, el cerro no tuvo construcciones importantes durante el período colonial.

Durante la Reconquista (1814-1817), en el gobierno de Casimiro Marcó del Pont (último gobernador español de la Capitanía General de Chile), es cuando el cerro adquiere mayor significado como elemento de resguardo militar, al construirse en él dos fuertes o castillos: la batería Marcó, luego Castillo González (donde actualmente está la plaza Caupolicán), y la batería Santa Lucía, luego Castillo Hidalgo.[5]

El diseño y las obras de ingeniería de los fuertes o castillos estuvieron bajo la dirección del Brigadier del Real Cuerpos de Ingenieros don Manuel Olaguer Feliú[6] quien además diseñó un edificio anexo para depósito de municiones y albergue de la guarnición. De ellas, sobreviven los sectores de arquitectura fortificada con troneras y almenas en el paseo, muy modificados con el paso de los siglos. Esas baterías quedaron inconclusas, pero fueron terminadas más tarde por el Gobierno Nacional, aunque en realidad jamás fueron utilizadas para su destino original de defensa.

En las primeras décadas de vida independiente de Chile como nación, la ciudad de Santiago presentaba un aspecto modesto y provinciano y el cerro Santa Lucía para 1872 era un montón de piedras, árido y rocoso. Aparte de los dos fuertes instalados por Marcó del Pont en la época de la Colonia, no había otros edificios significativos.

En 1847, con la llegada a Santiago de una expedición de la Armada de los Estados Unidos a cargo del teniente James T. Gilliss, se inicia la historia de la investigación astronómica en el cerro Santa Lucía con la construcción de un observatorio astronómico ubicado en el costado norte de la actual plaza Pedro de Valdivia. El Observatorio Astronómico Nacional fue oficialmente inaugurado en 1852 y se constituyó en uno de los primeros observatorios en Latinoamérica y quizá en el más activo durante el siglo XIX, ya que en esta época se publicaron alrededor de 30 trabajos científicos en revistas internacionales especializadas de Alemania, Inglaterra y Estados Unidos.

Entre 1872 y 1874, el intendente de la época, Benjamín Vicuña Mackenna, conduce el proyecto de transformación del cerro, dandole de estanques, fuentes de agua, terrazas preparadas para vegetación, caminos para carruajes, jardines, una ermita, miradores, un edificio destinado para museo en el actual Castillo Hidalgo y construcciones propias de un parque urbano inspirado en el paisajismo francés que predominaba en la planificación de la época. Aunque la transformación de cerro seco a cerro verde con la vegetación que le conocemos hoy se va consolidando en años posteriores, la obra de Vicuña Mackenna es aún la transformación más importante que ha sufrido el cerro en beneficio de los habitantes de la ciudad que desde entonces cuentan con un bello e imponente paseo urbano. Cabe señalar que, en esa época, muchas edificaciones se emplazaban en las faldas del cerro sin solución de continuidad con el resto de la ciudad.

En el siglo XX, como parte de un gran proyecto de mejoras urbanas realizadas en Santiago con ocasión de la futura celebración del centenario de la República en 1910, se construyeron en el cerro nuevas obras, la más importante, la construcción del acceso monumental por el lado de la Alameda en 1903.

Otra transformación importante ocurre en la década de 1930. Luego de la expropiación de los edificios construidos en el costado poniente, hacia la calle Santa Lucía, se crea allí un jardín, se mantiene la casa para el administrador del parque y se ensancha la calle. Luego, en 1939, se expropia el borde sur hacia la Alameda y hacia 1940 se construye el actual mirador en el peñón más alto del cerro.

Ya en el siglo XXI, se han realizado una serie de mejoras como el reemplazo del sistema de iluminación pública, la restauración y mejoramiento de las rejas de protección y la recuperación del Castillo Hidalgo del abandono en que se encontraba, transformándolo en un nuevo centro de eventos para la ciudad. El Cerro Santa Lucía fue declarado monumento nacional el 16 de diciembre de 1983 mediante el decreto 1636 del Ministerio de Educación Pública.

En octubre de 2014 se realizó una consulta ciudadana, donde se propuso el cambio de nombre del Cerro Santa Lucía por el de "Welén". La propuesta fue rechazada por el 54,23 % de los votantes.

Miscelánea[editar]

Piedra grabada con la carta de Pedro de Valdivia.

Tradicionalmente, desde 1825, se ha disparado una salva de cañón desde la cima del cerro para anunciar el mediodía. Sin embargo, en varias ocasiones este cañonazo ha sido suspendido por distintas razones. Entre ellas, se destacan las quejas por ruidos molestos que llevaron, la última vez en 1996, a que se decretara la suspensión por cuatro meses de la actividad. Por otro lado, después del terremoto ocurrido el año 2010, el cañonazo fue suspendido para evitar posibles derrumbes del castillo Hidalgo[7]

En la ladera sur del cerro Santa Lucía, existe un monumento que consiste en una piedra de dos metros de altura labrada con un párrafo extractado del texto de la carta que envió Pedro de Valdivia al emperador Carlos V el 4 de septiembre de 1545, en la que describe las bondades de la nueva tierra conquistada:

Y para que haga saber a los mercaderes y gentes que se quiesen venir a avecindar que vengan; porque esta tierra es tal que para vivir en ella y perpetuarse, no la hay mejor en el mundo, digolo porque es muy llana. Sanisima de mucho contento; tiene cuatro meses de invierno no más que ellos si no es cuando hace cuarto la luna que llueve un día o dos todos los demás hacen tan lindos soles que no hay para que llegarse al fuego, el verano es tan templado y corren tan deleitosos aires que todo el día se puede el hombre andar al sol que no le es importuno. Es la más abundante de pasto y sementeras y para darse todo género de ganado y plantas que se puede pintar mucha e muy linda madera para hacer casas infinidad otra de leña para servicio dellas y las minas riquísimas de oro e toda la tierra está llena dello y donde quieran que quisieren sacarlo allí hallaran en que sembrar y con que edificar. Y agua. Leña y yerba para sus ganados, que parece la crio Dios a posta para poderlo tener todo a la mano.

Carta enviada por el Gobernador de Chile don Pedro de Valdivia a S.M. el rey Carlos V el 4 de septiembre de 1545.

Interior del parque del Cerro Santa Lucía[editar]

Referencias[editar]

  1. Vicuña Mackenna, Benjamín. "Diccionario Historia Crítica y Social de la Ciudad de Santiago, desde su fundación hasta nuestros días (1541-1868), Tomo II, Valparaíso, 1869, pag 25
  2. López Tapia, Alexis. Carta abierta argumentando por qué el Cerro Santa Lucía no se llama “Welén”, Santiago, 2014
  3. De Augusta, Félix. "Diccionario araucano-español y espanol-araucano". Tomo I. Santiago de Chile. 1916.
  4. Elisa Loncon, comunicado personal.
  5. El Castillo Hidalgo recibió esa denominación tras la independencia en homenaje al valiente capitán Manuel Hidalgo, muerto en combate en la Batalla de Chacabuco.
  6. Barros Arana, Diego "Historia General de Chile". Tomo X. Editorial Universitaria. Santiago de Chile. 2000. p. 170-172.
  7. Reyes Barría, Carlos (13/02/2011). «http://diario.latercera.com/2012/02/13/01/contenido/santiago/32-100426-9-vuelve-a-sonar-el-canonazo-de-las-12-tras--dos-anos-de-silencio.shtml». Consultado el 12 de noviembre de 2013. 

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