Batalla de Chacabuco

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Batalla de Chacabuco
Guerra de la Independencia de Chile
Battle of Chacabuco.jpg
Tropas chilenas y argentinas rumbo a la Batalla de Chacabuco (12 de febrero de 1817), lideradas por el general José de San Martín.
Fecha 12 de febrero de 1817
Lugar Terrenos de la Hacienda Chacabuco, situada a 50 km al norte de Santiago de Chile (Actualmente parte de la comuna de Colina)
Coordenadas 32°59′35″S 70°41′02″O / -32.99305556, -70.68388889


Coordenadas: 32°59′35″S 70°41′02″O / -32.99305556, -70.68388889
Resultado Victoria decisiva del Ejército de los Andes.
Fin de la Reconquista e inicio de la Patria Nueva.
Beligerantes
Flag of Chile (1817-1818).svg[nota 1] Patriotas chilenos[nota 2]
Flag of Argentina (alternative).svg[nota 1] Provincias Unidas del Río de la Plata
Flag of Spain (1785-1873 and 1875-1931).svg[nota 1] Imperio español
Comandantes
José de San Martín Rafael Maroto Yserns
Fuerzas en combate
Bandera de la Provincia de Mendoza.svg Ejército de Los Andes:[nota 3]
~4.000 tropas[nota 4]
9 piezas de artillería[1]
Coronela.png Ejército Real de Chile:
~2.000 tropas[nota 5] 2[4] -5[1] piezas de artillería
Bajas
12 muertos y 120 heridos[5] Aproximadamente 500 muertos, 600 prisioneros, 170 dispersos (la mayoría heridos)[6]

La Batalla de Chacabuco fue una decisiva contienda de la Independencia de Chile en la cual combatieron el Ejército de los Andes de las Provincias Unidas del Río de la Plata y el Ejército Realista, resultando en un firme triunfo para el bando independentista comandado por José de San Martín que contó con contingentes emigrados de Chile (pasando estos al Ejército Unido). Tuvo lugar el 12 de febrero de 1817, en la hacienda de Chacabuco (Colina), a 55 km al norte de la ciudad de Santiago (contados desde el centro de la antigua pequeña ciudad).

Antecedentes[editar]

Tras el desastre de Rancagua, que causó el fin de la Patria Vieja, los exiliados chilenos se trasladaron a Cuyo, donde se pusieron bajo las órdenes del general José de San Martín, gobernador de la provincia, que había desarrollado un plan para derrotar a los realistas atacando el Virreinato del Perú por mar desde Chile. La ocupación realista de Chile le obligaba a liberar primeramente ese país.

Los chilenos Bernardo O'Higgins y Ramón Freire ayudaron a organizar y adiestrar al llamado Ejército de los Andes.

San Martín liberó a los esclavos negros siempre que se enrolasen en las tropas, e incorporó en ellas a los patriotas chilenos que seguían a O'Higgins (ya que no existía un ejército propiamente chileno, pasando a formar parte íntegra del ejército libertador) y aquellos soldados de Carrera que estuviesen dispuestos a servir bajo sus banderas.

Entre chilenos[nota 8] y argentinos el ejército llegó a contar con alrededor de 4.000 hombres perfectamente armados y disciplinados.

Luego del Cruce de los Andes las fuerzas patriotas dirigidas por San Martín marcharon por la ladera poniente del macizo, llevando consigo las piezas de artillería, alimento y ropajes.

Debido a la dispersión de sus fuerzas (estimadas en abril de 1817 en 4.317 hombres),[7] a Francisco Casimiro Marcó del Pont, se le hizo muy difícil reunir un ejército, el que finalmente sería de 1500 hombres. La moral de éstos no era la mejor, pues estaban mal pagos y no se les había reconocido los grados ganados en la campaña de reconquista al mando de Mariano Osorio.

Orden de batalla[editar]

Fuerzas Patriotas[editar]

Bandera de la Provincia de Mendoza.svg

Ejército de los Andes

Estado Mayor del ejército
Comandante en jefe del ejército:

Ayudantes de campo:

División O'Higgins

Comandante

Infantería

  • Compañías de fusileros del Batallón nº 7
Teniente coronel Pedro Conde
  • Compañías de fusileros del Batallón nº 8
Teniente coronel Ambrosio Crámer

Caballería 3 escuadrones de Granaderos a Caballo

Coronel José Matías Zapiola
  • Escuadrón I,
Teniente coronel José Melián
  • Escuadrón II,
Teniente coronel Manuel Medina
  • Escuadrón III,
Mayor Nicasio Ramallo

Artillería

  • 2 piezas de artillería.

División Soler

Comandante

Infantería

  • Batallón nº 1
Coronel Rudecindo Alvarado
  • Batallón nº 11
Coronel Juan Gregorio de Las Heras
  • Compañías de Granaderos y Volteadores del Batallón nº 7
  • Compañías de Granaderos y Volteadores del Batallón nº 8

Caballería

  • Escuadrón de escolta
Coronel Mariano Necochea
  • Escuadrón IV de Granaderos a Caballo
Teniente coronel Manuel Escalada

Artillería

  • 2 piezas de artillería.

Fuerzas Realistas[editar]

Ejército Real de Chile

Regimientos Realistas

Comandante en Jefe

Oficialidad

Unidades y Comandantes

Batalla[editar]

Tras reunirse el 9 de febrero en el Campamento de Curimón las columnas que cruzaron los Andes por "camino de Los Patos" junto con las que cruzaron por el "camino de Uspallata", se resolvió atacar en la madrugada del día 12. Con el fin de emplear una táctica de pinzas por el frente y la retaguardia, se dividieron a las tropas disponibles en dos:

  • La 1º División o ala derecha al mando de Miguel Estanislao Soler que debía atacar por el oeste, estaba compuesta por los batallones Nº1 de Cazadores y Nº11, las compañías de Granaderos y Cazadores de los Batallones Nº7 y Nº8, el escuadrón Nº4 de Granaderos, el escuadrón escolta del general en jefe y 7 piezas de artillería de 4" con 80 artilleros de dotación. Ascendía el total de esta columna a 2.000 hombres.
  • La 2º División o ala izquierda al mando de Bernardo O'Higgins debía atacar por el este; estaba formada por las compañías de fusileros de los batallones 7 y 8, los escuadrones restantes 1º, 2º y 3º de Granaderos a caballo y 2 piezas de artillería (que perderían en el desfiladero) de 4" con el resto del batallón de artillería. Ascendía el total de esta columna a 1.500 hombres.[nota 9] [9]

Mientras Soler rodeaba a los realistas por el camino de Montenegro, más suave pero mucho más largo, O'Higgins lo hacía por Cuesta Vieja, más corto pero en pendiente y mucho más peligroso, dirigiéndose en dos columnas, y enfrentándose con los adelantados realistas hasta encontrarse frente a frente con el grueso del ejército realista, por lo que decidió avanzar hacia el cerro Los Halcones y desplegar allí sus fuerzas, al tiempo que despachaba un mensajero para informar de la situación al general San Martín.

Las fuerzas realistas, inferiores en número, estaban compuestas por el batallón Talavera, de soldados peninsulares, más otros dos provenientes principalmente de Chiloé y Valdivia.[nota 7] Inicialmente Maroto, consciente de la debilidad de sus tropas había conseguido que el gobernador apoyase la idea de retirarse al Maule y unir sus fuerzas a las de Concepción para presentar batalla a San Martín.[10] Pero Marco del Pont cambio de opinión rápidamente y le ordenó impedir que los republicanos avanzaran sobre Santiago. El general realista escogió la cuesta de Chacabuco como una posición defensiva, esperando detener a los patriotas mientras llegaban los refuerzos desde el sur.[11] Sin embargo, en un reconocimiento efectuado el día 12 Maroto notó que la cuesta estaba ocupada por los patriotas, e incapaz de tomarla tuvo que escoger entre retroceder a Colina o defender las posiciones donde estaba su ejército, delante del cerro de Victoria, cerca de la Hacienda de Chacabuco. Optó por esto último, lo que permitió a San Martín rodearlo con sus fuerzas más numerosas.[12]

Movimientos y desarrollo[editar]

El plan de San Martín era que O'Higgins atacara por el este, Soler por el oeste y San Martín de frente. Llegada la batalla O'Higgins se desespera al no recibir órdenes de San Martín e inicia el ataque; cuando San Martín se da cuenta de esto envía a un mensajero para que Soler comience el ataque. No había tiempo hasta que Soler ataque y San Martín decide ir él por el frente junto a O'Higgins, hasta que luego una división de adelantados de Soler arribó produciéndose el envolvimiento completo del flanco izquierdo y de la espalda, y destrozando la retaguardia realista, consolidándose así una aplastante victoria a favor de los patriotas. La batalla concluyó a las 14:00 horas. El sorpresivo avance de Maroto cambiaba por completo el panorama. Ahora O'Higgins, sin ayuda de Soler, tendría que batirse con la totalidad de las fuerzas realistas o retroceder a una catástrofe segura. O'Higgins al no recibir respuesta ante esta situación a las 11:45 y contraviniendo las órdenes de San Martín de no comprometer fuego, aconsejado por Crámer, (ex oficial de Napoleón), ordenó a la infantería cargar a la bayoneta, organizando dos columnas de ataque, siguiendo el modelo napoleónico y lanzándolas sobre el ala derecha enemiga (Batallón Talavera) apoyada por la caballería del coronel José Matías Zapiola, pero los granaderos tropezaron con el profundo cauce de Las Margaritas, que no habían visto, no pudiendo pasar en formación de ataque y retrocedieron tras una andanada de fuego enemigo, sin sufrir muchas bajas, hasta el cerro de los Halcones, donde se reorganizaron. De nuevo O'Higgins y Cramer las lanzaron al asalto, dirigiendo ahora la caballería contra el flanco derecho y la infantería contra el centro. Un pelotón de caballería rompía la línea realista entre la extrema izquierda del Talavera y la derecha del grueso del batallón Chiloé, arrollando a los artilleros. La infantería ya casi vencedora, acudió en auxilio de la caballería. Zapiola, después de romper el cuadro formado por los talaveras, rebasó el ala derecha realista y una segunda carga sobre la infantería y la caballería enemigas produjo la dispersión. Los restos del ejército realista huyeron a la desbandada hacia las casas de Chacabuco distante a pocos kilómetros, y dejando en el campo la tercera parte de sus efectivos. En medio de la batalla San Martín llama a Osorio, el General Realista, para que saque a sus heridos de la batalla, dando así San Martín un ejemplo de hacer una campaña con el menor costo de sangre posible.

En veinticuatro días hemos hecho la campaña; pasamos la cordillera más elevada del globo, concluimos con los tiranos y dimos libertad a Chile.

José de San Martín[13]

Parte de batalla de José de San Martín[editar]

Poco después de finalizar la batalla el general San Martín dirigió al Director Supremo argentino Juan Martín de Pueyrredón el parte oficial:

Excelentísimo Señor:

Una división de mil ochocientos hombres del ejército de Chile acaba de ser destrozada en los llanos de Chacabuco por el ejército de mi mando en la tarde de hoy. Seiscientos prisioneros entre ellos treinta oficiales, cuatrocientos cincuenta muertos y una bandera que tengo el honor de dirigir es el resultado de esta jornada feliz con más de mil fusiles y dos cañones. La premura del tiempo no me permite extenderme en detalles, que remitiré lo más breve que me sea posible: en el entretanto, debo decir a V. E., que no hay expresiones como ponderar la bravura de estas tropas: nuestra pérdida no alcanza a cien hombres.
Estoy sumamente reconocido a la brillante conducta, valor y conocimientos de los señores brigadieres don Miguel Soler y don Bernardo O’Higgins.
Dios guarde a V. E. muchos años. Cuartel general de Chacabuco en el campo de batalla, y febrero 13 de 1817.

Excelentísimo supremo director del Estado.
José de San Martín[14]

Los patriotas muertos fueron 12 y 120 heridos, mientras que los realistas sufrieron 500 muertos, quedando prisioneros 32 oficiales y 600 soldados.[6] Fue capturada la bandera del Regimiento de Chiloé, junto con aproximadamente mil fusiles, dos piezas de artillería, seis espadas, 16 cajones de municiones, dos barriles de pólvora, cuatro fardos de vestuarios, una treintena de equipajes y la correspondencia. Sin embargo, San Martín cometió el error de no perseguir a los realistas vencidos, dando la oportunidad de reembarcar hacia el Perú a 1.600 soldados, que serían la base de la expedición de Mariano Osorio en el siguiente.[15] De otro modo, estiman varios historiadores, Chacabuco hubiera sido la batalla decisiva de la independencia y la expedición al Perú no se hubiera atrasado tres años.

El 16 de febrero la victoria fue conocida en Mendoza y el 24 de febrero a las 9 horas llegó a Buenos Aires en un pliego enviado por cuenta del gobernador de Cuyo Toribio de Luzuriaga. El 26 de febrero el sargento mayor Manuel Escalada llegó a Buenos Aires conduciendo el parte oficial de San Martín y la bandera tomada a los realistas.[16] Un día antes de la llegada de Escalada el director Pueyrredón -habiendose puesto en conocimiento de la victoria del ejército a través de Luzuriaga- le envió a San Martín la siguiente comunicación:

“¡Gloria al restaurador de Chile! Sí, mi amigo querido, la fortuna ha favorecido los heroicos esfuerzos de usted y la América nunca olvidará la valiente empresa de usted sobre Chile, venciendo a la naturaleza en sus mayores dificultades. Usted venció y yo me glorío con usted y lo abrazo con toda ternura de mi alma reconocida a sus servicios. Ayer ha sido un día de locura para este gran pueblo. No tengo tiempo para expresar a usted los términos con que se ha explicado el sentimiento de regocijo público por la victoria de Chacabuco, cuya noticia llegó a las nueve de la mañana por pliego despachado con Luzuriaga. Eran las once de la noche y aún se oía un ruido sordo de vivas en toda la ciudad. La fortaleza y seis buques de nuestra marina hicieron salva triple. Escalada que conduce los pliegos no ha llegado y me tiene su demora impaciente porque quiero imponerme de algunos pormenores de la acción. Lo que sé por Luzuriaga es que usted con dos escuadrones de granaderos tuvo que meterse entre las líneas enemigas. De esto infiero, o que la cosa estuvo apurada, o que no tuvo usted jefe de caballería de confianza, porque en todo otro caso yo acusaría a usted del riesgo en que se puso. Dígame usted con la franqueza que debe lo que hubo en esto; mientras yo quedo en el más grave cuidado con la noticia que también me da Luzuriaga, de que en resultas de la fatiga personal que usted tomó en la acción quedaba muy afligido de su pecho. Por Dios, cuídese usted, porque su vida y su salud interesan extraordinariamente al país y a sus amigos”.[17]

Consecuencias[editar]

Fue tal la sensación que esta desgracia produjo entre las esparcidas tropas reales, que al día siguiente se abandonó la capital sin más pensamiento que el de acudir a Valparaíso, cada uno como podía, y embarcarse hacia Lima, aumentando el desorden y el espanto de las familias que se precipitaban a ganar un buque porque se creían comprometidas. Consiguientemente el general Marcó del Pont, muchos jefes y oficiales, las principales autoridades y la mayor parte de la tropa cayeron en poder de los vencedores, quienes sin mas resistencia invadieron todo el país hasta las confines de la fiel provincia de Concepción de Penco. La imparcialidad exige confesar que la pronta organización de un ejército en Mendoza con las dificultades que ofrece el país, el plan de la invasión a Chile y su entendida ejecución recomiendan el mérito de San Martín ...

General español Andrés García Camba[18]
Condecoración otorgada al General San Martín por su victoria.

Reunida la asamblea bajo la presidencia del gobernador don Francisco Ruiz Tagle, elegido interinamente por el pueblo al tiempo de la fuga de Marcó del Pont, los concurrentes declararon por aclamación que a la voluntad unánime era nombrar a don José de San Martín gobernador de Chile con omnímoda facultad, y así lo hicieron constar en el acta que se levantó y todos firmaron ante escribano público. El general fiel a sus instrucciones y a su plan político, se negó a aceptar el mando que se le ofreció, y convocó por intermedio del Cabildo una nueva asamblea popular a que concurrieron 210 vecinos notables. El auditor del ejército de los Andes, Dr. Bernardo de Vera y Pintado, reiteró públicamente la renuncia de San Martín, y fue aclamado en el acto el general O’Higgins Director Supremo del Estado de Chile, declarando Vera que la elección era del agrado del General San Martín. El nuevo Director nombró por ministro del interior a don Miguel Zañartu, carácter entero y decidido partidario de la alianza chileno-argentina, y en el departamento de guerra y marina al teniente coronel don José Ignacio Zenteno, secretario de San Martín. Su primer acto de gobierno, el 17 de febrero de 1817, fue dirigirse al pueblo en una proclama con alusión honorífica al general San Martín:[19] [20]

"Ciudadanos: elevado por vuestra generosidad al mando supremo de que jamás pude considerarme digno es una de mis primeras obligaciones recordaros la mas sagrada que debe fijarse en vuestro corazón. Nuestros amigos los hijos de las Provincias del Río de la Plata de esa nación que ha proclamado su independencia como el fruto precioso de su constancia y patriotismo acaban de recuperaros la libertad usurpada por los tiranos. Estos han desaparecido cargados de su vergüenza al ímpetu primero de un ejército virtuoso y dirigido por la mano maestra de un general valiente experto y decidido á la muerte ó á la extinción de los usurpadores. La condición de Chile ha cambiado de semblante por la grande obra de un momento en que se disputan la preferencia el desinterés mérito de los libertadores y la admiración del triunfo. ¿Cuál deberá ser nuestra gratitud á este sacrificio imponderable y preparado con los últimos esfuerzos de los pueblos hermanos?. Vosotros quisisteis manifestarla depositando vuestra dirección en el héroe. ¡Oh! si las circunstancias que le impedían aceptar hubiesen podido concillarse con vuestros deseos yo me atrevería á jurar la felicidad permanente de Chile. Pero me cubro de rubor cuando habéis sustituido mi debilidad á la mano fuerte que os ha salvado. Instruíos de los antecedentes que vosotros mismos habéis formado para esta elección y os uniréis á mis sentimientos. Los de la unidad y concordia deben inflamar el espíritu de los Chilenos. Un olvido eterno de esas mezquinas personalidades que por sí solas son bastantes á hacer la ruina de los pueblos. Yo exijo de vosotros aquella confianza recíproca sin la cual el gobierno es la impotencia de la autoridad ó se ve forzado á degenerar en despotismo. No perder los laureles adquiridos con tantos sacrificios. Resolverse á no existir antes que dejarse oprimir otra vez del bárbaro español que perezca el último ciudadano en la defensa del precioso suelo en que vió la primera luz un reconocimiento eterno á sus libertadores un amor á la patria que sea el distintivo de todo Americano un zelo activo por la justicia y el honor un odio irreconciliable á los maquinadores de nuestra esclavitud hé aquí los sentimientos de vuestro director y los que han de hacer vuestro carácter si hemos de ser libres. Cooperad y seréis el ejemplo de la gratitud el terror de la tiranía y la envidia de la paz"

Santiago, 17 de febrero de 1817.

Bernardo O'Higgins

Miguel Zañartú, Secretario.[21]

Gracias a la Batalla de Chacabuco, en la que los patriotas salieron victoriosos, pudieron recuperar a Chile y de ese modo finalizó el período de la Reconquista o Restauración y comenzó el período de la Patria Nueva.

Referencias[editar]

  1. a b Ocampo, Esteban Darío (2005). “Centauros de Los Andes: Historia del Regimiento de Granaderos a Caballo Grl San Martín 1812-1820”. Buenos Aires: Editorial Dunken. pp. 162-169, (Granaderos - Batalla de Chacabuco).
  2. Rafael de la Presa Casanueva (1978). Lautaro, ed. Venida y aporte de los españoles a Chile independiente. p. 686. «En Chacabuco (febrero de 1817) participaron, a lo sumo 160 españoles, y, lo más probable, es que no hayan subido de ciento 
  3. José Luis Roca (2007). Ni con Lima ni con Buenos Aires. Buenos Aires: Plural Editores, pp. 354.
  4. Mariano Torrente
  5. Toro Dávila, 1977: 107
  6. a b Encina & Castedo, 2006, IV: 35
  7. Historia de Chile. Tomo IV. Las guerras de Independencia, Francisco Antonio Encina & Leopoldo Castedo, editorial Santiago, edición 2006, pp. 30
  8. Historia militar de Chile, Tomo I. De las guerras de la Conquista a la Campaña de Chiloé, p. 257.
  9. Soler tenía a su mando la 1º División o ala derecha con 2.100 soldados y O'Higgins la 2º División o ala izquierda con 1.500 soldados. El paso de las Andes. Crónica histórica de las operaciones del ejército de los Andes, para la restauración de Chile en 1817. Jerónimo Espejo (1882), pp. 578-579.
  10. Encina & Castedo, 2006, IV: 33
  11. Encina & Castedo, 2006, IV: 33-34
  12. Encina & Castedo, 2006, IV:33
  13. Nueva Historia de Chile, Luis Emilio Rojas, Batalla de Chacabuco
  14. Parte oficial de la batalla
  15. Silva Galdames, 2005: 52
  16. Revista de Buenos Aires: historia americana, literatura y derecho, Volumen 15. pp. 525. Editor: Impr. de mayo de 1868
  17. Bartolomé Mitre, Historia de San Martín y de la emancipación sudamericana, Volumen 1, ed. F. Lajouane, 1890, pág. 28-29
  18. "Memorias para la historia de las armas españolas en el Perú" pág. 267
  19. "El paso de las Andes. Crónica histórica de las operaciones del ejercito de los Andes, para la restauracion de Chile en 1817 (1882) pág. 649
  20. Instituto Nacional Sanmartiniano
  21. Annales Historiques de la Révolution de L'Amérique Latine - M. Charles Calvo, Tome Troisiéme, Paris, 1864. pag. 293-294

Bibliografía[editar]

  • Barros Arana, Diego (1857). Historia jeneral de la independencia de Chile. Tomo III. Santiago de Chile: Imprenta del Ferrocarril.
  • Camogli, Pablo "Batallas por la Libertad" Editorial Aguilar, 2005.
  • Cortés, Lía & Fuentes, Jordi. Diccionario Histórico de Chile, Editorial del Pacífico, Santiago de Chile, 1996.
  • Encina, Francisco Antonio & Leopoldo Castedo, Historia de Chile, Editorial Zig-Zag, Décima Edición, 1953, 736 páginas.
  • Encina, Francisco Antonio & Leopoldo Castedo (2006). Historia de Chile. Las guerras de Independencia. Tomo IV. Santiago de Chile: Editorial Santiago. ISBN 956-8402-72-1.
  • Frías Valenzuela, Francisco (1978). Manual de Historia de Chile. Santiago de Chile: Editorial Nascimineto, 16ª edición.
  • Paladino, Antonio C. (1936). Batalla de Chacabuco: (12 de febrero de 1817). Buenos Aires: Círculo Militar.
  • Ponz Muzzo, Gustavo (1957). Historia del Perú: Época de la Emancipación. Lima: Ministerio de Educación Pública del Perú.
  • Silva Galdemes, Osvaldo & Cristián Guerrero Lira (2005). Historia de Chile. De la Independencia a Portales. 1800-1830. Tomo III. Santiago de Chile: Copesa Editorial. ISBN 956-7300-21-6.
  • Toro Dávila, Agustín (1977). Síntesis histórico-militar de Chile. Santiago de Chile: Editorial Universitaria.

Notas[editar]

  1. a b c Las banderas son meramente ilustrativas del infobox, cumplen la función de mejorar la comprensión del lector, no necesariamente son estandartes empleados en la batalla. Ni la bandera nacional argentina ni la española se emplearon en la batalla, y la bandera chilena nació unos meses después. El cuerpo militar argentino peleó bajo la bandera de los Andes.
  2. Si bien no hubo división o unidad militar chilena alguna que peleara en la contienda se incluyó a "patriotas chilenos" como beligerante debido a la existencia de algunos oficiales y soldados de ese origen en el cuerpo militar argentino. Recién después de Chacabuco se crearía una división chilena que junto al ejército de los Andes formaría el llamado "Ejército Unido Libertador de Chile".
  3. El número de soldados negros esclavos y castas reclutados en el ejército de los Andes es de entre 2.000 y 3.000 "libertos argentinos" (aunque Lynch -San Martín. John Lynch, Editorial Critica, 2009.- y otros autores - Cita: "Los hombres de color fueron generosamente incorporados en los ejércitos patrios en las luchas de la Revolución y de la Independencia. El ejército de los Andes contó con 1.554 esclavos". - dicen que libertos eran poco más de la mitad -1.554 hombres-, de manera que la otra mitad de soldados negros no eran esclavos), y que cruzaron los Andes hacia Chile en 1817 con San Martín. De ellos menos de 150 volvieron con él en 1823, después de seis años de campaña a través de Chile, Perú y Ecuador. - Afro-latinoamérica, 1800-2000. George Reid Andrews, Iberoamericana Editorial, 2007, pp. 109.
  4. Sobre el tamaño del ejército republicano o patriota además de los 1.500 soldados de la División de Soler y 2.000 de la de O`Higgins (Encina & Castedo, 2006, IV: 34) debemos considerar la reserva y el Estado Mayor que acompañaban a San Martín, con estos efectivos la tropa bien pudo haber alcanzado los 4.000 hombres (Frías, 1978: 221-222): 3.000 eran infantes, 700 jinetes organizados en 5 escuadrones de granaderos a caballo, 250 artilleros, 10 cañones de batalla, 2 obuses y 9 piezas de montaña, toda la artillería había sido fabricada en Cuyo (Ponz, 1957: 120).
  5. Respecto del ejército realista, en muchas ocasiones se lo ha estimado en 1.400 (Encina & Castedo, 2006: 35) a 1.600 (Frías, 1978: 221) hombres pero el historiador Agustín Toro Dávila señala que si bien la tropa pudo ser inicialmente de alrededor de 1.450 infantes y 250 jinetes (1977: 102) durante la marcha y en los días previos a la batalla se les sumaron más unidades, pudiendo alcanzar los 2.000 hombres (Toro, 1977: 103-104; Silva & Guerrero, 2005: 52; Barros Arana, 1857: 413), se descartarían así cifras más elevadas como las de Ocampo, que da 2.450 realistas (2005: 162-169). De estos bien pudieron ser de infantería alrededor de 1.400 (Barros Arana, 1857: 413) destacando el batallón Talavera y los veteranos chilotes. A estos se les pueden sumar 120 artilleros con hasta cinco piezas.
    Debe mencionarse que un factor que forzó a atacar a San Martín fue que los realistas, que buscaban conseguir solidas posiciones defensivas esperaban la llegada de más refuerzos del sur (Toro, 1977: 103), en particular de Rancagua, San Fernando, Curicó y Talca. De haberse presentado, los realistas bien hubieran podido alcanzar los 3.000 hombres (Encina & Castedo, 2006: 33), fuerza suficiente para poner en un verdadero peligro a todo el Ejército de los Andes.
    Efectivamente, las fuerzas monárquicas estaban dispersadas tratando de defender toda la Capitanía General, es decir, un frente de casi mil kilómetros. El Ejército Real, de acuerdo a Paladino, eran 5 batallones de infantería de 700 hombres cada uno (apodados Concepción, Chillán, Chiloé, Valdivia y Talavera); además de 1.400 jinetes agrupados en 7 escuadrones (Carabineros de Abascal, Húsares de la Concordia y Dragones), 250 artilleros operando 16 piezas y otros 250 hombres guarneciendo Valdivia. Si eso no era poco contaban con el apoyo de 2.000 milicianos aunque de inferior calidad (Paladino, 1936: 99).
  6. Regimiento de Linea.

    Fuerza que por su Regimiento tenía en 1808.
    III. Cada Regimiento de Línea constará de tres Batallones totalmente iguales en su pie y fuerza.
    IV. Cada Batallon de ocho Compañías también iguales, la de una de Granaderos, otra de Cazadores y seis de Fusileros.
    V. Cada Compañía, asi de Granaderos como de Cazadores, y asi de Fusileros, constarán de un Capitan, dos Tenientes, dos Subtenientes, un Sargento primero, cuatro segundos, dos Tambores, que en las de Cazadores serán Cornetas, ocho Cabos primeros, quatro segundos y quarenta y ocho Soldados, en todo sesenta plazas de fusil, cinco Sargentos y dos Tambores, ó bien sesenta y siete plazas: y para tiempo de guerra se aumentará cada Compañía con quatro Cabos segundos y sesenta y quatro Soldados, (...)

  7. a b Historia General de la República de Chile. Vicuña Mackenna. Santiago, Imprenta Nacional, 1866-1882.

    Maroto fue nombrado definitivamente jeneral en jefe del ejército acantonado en Chacabuco, en la noche del 10 de febrero. Segun la relacion publicada en su biografía, (Galeria de españoles célebres) sin duda por datos que él suministró, salió de la capital a las doce de aquella noche i llegó a las casas de Chacabuco al rayar el sol del 11.
    Encontró en aquel lugar una división de solo seicientos ochenta i tres hombres i otra de doscientos que ocupaba la cima de la cuesta. Al amanecer del 12 recorrió este punto Maroto, i dio órden al oficial que mandaba ese destacamento de no retirarse de la altura sino hubiese perdido dos tercios de su fuerza. Pero apenas había descendido a la llanura recibió el siguiente parte del oficial que mandaba en la cuesta, "Tenemos al enemigo mui próximo en número de quinientos a seiscientos hombres, entre caballería e infantería, los que amenazaban por dos puntos i dentro de pocos momentos romperemos fuego".
    Maroto formó su línea i mandó a su caballería en proteccion de la fuerza que bajaba de la cuesta hostilizada por el enemigo; i luego que hubo llegado aquella, la incorporó en su línea de batalla poniendo al centro el batallón Talavera, el de Chiloé a la derecha i el de Valdivia a la izquierda. El primero en ceder fue el cuerpo de chilotes, i rota la derecha fue envuelto en seguida en centro i arrollada la izquieda.

  8. No existen documentos o partes oficiales que especifiquen concretamente el aporte de patriotas chilenos en los 3.778 soldados de tropa del ejército argentino. El único documento oficial relacionado existente es el parte oficial del político y militar chileno José Miguel Carrera fechado el 22 de octubre de 1814, el mismo totalizó en 708 a los soldados chilenos que emigraron a Mendoza después de la batalla de Rancagua; también se conoce que, por diferencias entre San Martín y Carrera, solo una fracción de los emigrados se unió al ejército de los Andes. Para más información leer artículo Emigración chilena como consecuencia de la Batalla de Rancagua. Escritores chilenos como Osvaldo Silva y Agustín Toro Dávila se refieren a un aporte mayor de patriotas chilenos, aunque ninguno detalla la fuente documental utilizada en la aseveración, el primero en su libro Atlas de la Historia de Chile, Editorial Universitaria (2005), pp. 76, afirma que habían 1.200 chilenos en el ejército de los Andes reunido en Mendoza y el segundo en su libro Síntesis histórico militar de Chile, Fondo editorial Educación moderna (1969), pp. 110, menciona un número similar, el autor escribe: "De los 209 oficiales de dotación, alrededor de 50 eran chilenos, y el resto argentinos. No se conoce exactamente la proporción de chilenos en los 3.778 hombres de tropa. Se estima que no sería más de un 30%."
  9. El paso de las Andes. Crónica histórica de las operaciones del ejército de los Andes, para la restauración de Chile en 1817 - Jerónimo Espejo (1882) - Extracto pag. 578-579 :

    En el reparto que el General hizo, dio al mando de la primera division al Brigadier Soler, denominándola también ala derecha. Su composición fue, de los dos batallones Nº1 de Cazadores, Comandante Alvarado, y Nº11 el Coronel Las Heras: de la columna de preferencia formada de las dos compañías de granaderos y cazadores de los batallones Nº7 y Nº8, al mando del teniente coronel don Anacleto Martinez y como 2º el sargento mayor don Lucio Mansilla: del 4º escuadron de Granaderos comandante Melian: del Escuadron Escolta del General en Gefe, comandante Necochea; y 7 cañones de montaña de á 4 con 80 artilleros de dotación. El total de esta columna era de 2.100 hombres proximamente, pero si se atiende á su calidad, se verá que era de la parte mas selecta y aguerrida del ejército, por cuanto su misión era la de iniciar la batalla por la retaguardia del enemigo, ó por lo menos, por su flanco izquierdo. Al Brigadier O'Higgins dio el mando de la segunda división, designándola ala izquiera. Fué organizada de los dos batallones Nº7 comandante Conde, y Nº8 comandante Cramer: de los tres escuadrones restantes de Granaderos a caballo, 1º, 2º y 3º, coronel Zapiola; y 2 cañones de montaña (que perderían en el desfiladero) de á 4, con el resto del batallon de artilleria. Ascendía el total de esta columna a 1500 hombres, pues su destino era solo como para entretener al enemigo por el camino real, y segundar el ataque de la división Soler llegado el caso. A la columna de O'Higgins debia seguir el cuartel General y Estado Mayor.