Batalla de Vouillé

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Batalla de Vouillé
Battle between Clovis and the Visigoths.jpg
Batalla entre Clodoveo y los visigodos, 1325–1335. Nationale bibliotheek van Nederland.
Fecha Abril de 507
Lugar Vouillé, a unos 15 km de Poitiers
Causas Deseo de ampliación de territorio por parte de Clodoveo I
Resultado Victoria decisiva del rey Clodoveo I
Beligerantes
Reino franco Reino visigodo de Tolosa
Comandantes
Clodoveo I Alarico II
Fuerzas en combate
30.000 infantes
10.000 jinetes
Desconocidas

La batalla de Vouillé fue una batalla decisiva por el control de Galia entre visigodos y francos ocurrida en la primavera de 507.

Causas[editar]

Clodoveo I, rey de los francos, trataba de construir un poder político unificado extendiéndose, a imitación de los romanos, por el norte y este de la Galia. Para lograrlo, primeramente venció al patricio galorromano Siagrio en Soissons, que había establecido su reino entre el Sena y el Loira, reuniendo estos territorios bajo su cetro. Continuó la expansión hacia el norte, venciendo a los alamanes en la batalla de Tolbiac.

Pero una de las claves de su éxito fue su conversión al cristianismo, promesa que había hecho a su esposa Clotilde, bajo la condición de la victoria en la batalla de Tolbiac. De esta manera, Clodoveo se aseguraba el respaldo de la alta aristocracia galorromana, y de las tribus cristianas dispersas por su reino. Esto le daba ventaja frente a otros pueblos germánicos, de confesión arriana, que mantenían tensas relaciones con los abundantes reductos cristianos de sus respectivos territorios. En el año 500, Clodoveo atacó a los burgundios, anexionándose Dijon. Clodoveo, una vez conquistados los territorios del este y el norte, sintió que la única traba a su dominio total de la Galia era el Reino visigodo de Tolosa, que controlaba todo el sur, y contaba con el apoyo de los ostrogodos, al haberse casado Alarico II (rey del reino visigodo) con una hija de su cuñado el rey ostrogodo Teodorico el Grande, llamada Teodegonda.

Treguas dudosas[editar]

Rápidamente surgen tensiones militares entre ambos reinos, que Alarico trata de aliviar, consciente de la solidez del reino franco, reuniéndose con Clodoveo en Amboise, una isla neutral del Loira. Allí, con la mediación de Teodorico, se pactó el establecimiento del río Loira como frontera. Para apaciguar a Clodoveo, Alarico le entrega a Siagrio, que se había refugiado en Tolosa tras su derrota en Soissons. El rey franco mandó decapitarlo.

Alarico aprovechó la tregua para reforzar sus relaciones con la población nativa e integrarla en la vida del Estado. Para contentar a la población cristiana, sin desligarse de los arrianos, Alarico frena la persecución contra los católicos impulsada por su padre, Eurico. Sin embargo, esta medida llegó demasiado tarde y no logró hacer olvidar los anteriores asesinatos de los obispos de Tours y Bearn.

Otro factor a favor de Clodoveo era la mejor preparación de su ejército, curtido en continuas batallas contra Siagrio, los alamanes o los burgundios, mientras que las tareas militares de los visigodos se habían limitado a sofocar revueltas campesinas y a arrinconar a los suevos en Galicia y el norte de Portugal.

Desarrollo de la batalla[editar]

En la primavera del año 507, el ejército franco cruzó el río Loira en dirección a Poitiers, bajo el mando de Clodoveo I y de su hijo mayor Teodorico. El ejército visigodo marchó por el norte para cortarles el paso con la esperanza de que los refuerzos ostrogodos llegaran a tiempo. La batalla tuvo lugar en la llanura de Vouillé, a unos 15 km de Poitiers. Clodoveo se presentaba con 40.000 hombres, 10.000 de ellos buenos jinetes.[1] El ejército visigodo contaba con un número algo superior de soldados, poco entrenados sin embargo. Se inició una terrible lucha cuerpo a cuerpo, hasta que las tropas francas mataron al rey visigodo Alarico II. Tal como pasó en la batalla de Tolbiac contra los alamanes, la muerte del rey dictó la desbandada de los visigodos, que acabaron masacrados por los francos. Sólo la intervención in extremis de sus hermanos ostrogodos permitió que los visigodos pudieran huir hacia Hispania.

Armamento[editar]

Los medios técnicos de ambos ejércitos eran muy similares. Como armas ofensivas, usaban espadas de tres longitudes diferentes —45, 80 ó 90 cm— y lanzas que, imitando las tácticas romanas, podían arrojarse contra el enemigo durante la carga. Ambos contaban con los arcos y flechas, pero los francos disponían de sus famosas «franciscas», hachas de doble filo, que se usaban tanto a pie como a modo de arma arrojadiza. En cuanto a las armas defensivas, utilizaban los escudos de madera y cuero con una pieza metálica puntiaguda en el centro, además de los yelmos y las corazas.

Consecuencias[editar]

Esta victoria abre a Clodoveo I el camino hacia el sur, conquista Toulouse, hasta entonces capital de los visigodos, Aquitania, Gascuña y Limousin, viendo cumplidas sus aspiraciones de dominar la Galia. Además, con la victoria franca, los burgundios pudieron establecerse en la Narbonense. Tras la derrota, los visigodos sólo conservaron la Septimania en el actual territorio francés, franja costera que enlazaba Carcasona, Narbona, Nimes y Arlés. Este fracaso militar condicionó también el establecimiento definitivo de los Pirineos como frontera, mantenido hasta hoy, y el traslado de la capital visigoda de Tolosa a Toledo, consolidándose como base del Estado un territorio antes secundario, e intensificándose la germanización de la península. Otra de las consecuencias fue la unificación de territorios a costa del aniquilamiento de los suevos de Galicia y el norte de Portugal.

Referencias[editar]

  1. Losada Malvárez, Batallas decisivas de la historia de España, pp. 47.

Bibliografía[editar]

  • Losada Malvárez, Juan Carlos (2004). Batallas decisivas de la historia de España. Aguilar. ISBN 84-03-09432-9. 

Fuentes[editar]

Enlaces externos[editar]