Bacteremia
| Bacteremia | |
|---|---|
| Clasificación y recursos externos | |
| CIE-10 | A49.9 (NOS) |
| CIE-9 | 790.7 |
| MeSH | D016470 |
Bacteriemia o bacteremia es la presencia de bacterias en la sangre. La sangre es normalmente un medio estéril, por lo tanto la detección de bacterias es indicativa de infección. La definición de bacteriemia no requiere un cuadro clínico manifiesto. Éste concepto no debe confundirse con el de sepsis, que se refiere a la respuesta inflamatoria sistémica que tiene lugar ante una infección. A la coexistencia de sepsis y bacteriemia se la denomina septicemia.
Índice |
Clasificación de bacteriemias [editar]
Según número de microorganismos diferentes que se encuentran en la sangre:
- Monomicrobianas: un tipo de microorganismo. Frecuente en endocarditis y meningitis, entre otras afecciones.
- Polimicrobianas: más de un tipo. Se da por infecciones intraabdominales o necrosis de piel y mucosas.
Según duración:
- Continua: ocurre cuando existe algún foco bacteriano intravascular, como en caso de endocarditis, fiebre tifoidea, brucelosis, o catéteres intravasculares.
- Intermitente: las bacterias aparecen y desaparecen del torrente sanguíneo. Se da por abscesos no drenados, o en caso de fiebre de origen desconocido.
- Transitoria: es una presencia momentánea, producto de heridas menores y manipulación de mucosas.
Según lugar de adquisición:
- Extrahospitalaria.
- Intrahospitalaria.
Según foco:
- Primarias o de origen desconocido.
- Bacteriemia oculta del lactante.
- Bacteriemias secundarias.
Diagnóstico [editar]
La bacteremia es comúnmente diagnosticada a través de un método diagnóstico en medicina empleado para detectar infecciones que se trasmiten a través de torrente sanguíneo hemocultivo, donde se incuba una muestra de sangre en un medio que permite el crecimiento de bacterias, a partir del cual pueden ser aisladas e identificadas. El hemocultivo se solicita cuando se observa sepsis, fiebre de origen desconocido, fiebre en pacientes inmunocomprometidos, desarrollo desfavorable de cuadros infecciosos, o resistencia al tratamiento por antibióticos. La repetición de hemocultivos a intervalos de tiempo permite monitorear la eficacia de los tratamientos.
Causas [editar]
La entrada de bacterias en el torrente sanguíneo puede ser producto de una infección localizada(ej: neumonía,absceso en piel o mucosas), o por interrupción de la piel como barrera defensiva. Se destacan las intervenciones quirúrgicas, utilización de dispositivos invasivos (catéteres, sondas, asistencia mecánica respiratoria), heridas accidentales, o quemaduras.
La infección suele empezar en los pulmones, el tracto genitourinario, gastrointestinal o los tejidos blandos, entre ellos la piel de pacientes con úlceras. También puede ser secundaria a una intervención dental en pacientes de alto riesgo, especialmente en los que tienen prótesis intravasculares.
Consecuencias [editar]
Dependen del tipo de bacteria y el estado del paciente. La respuesta inmunológica a la infección puede causar sepsis y devenir en shock séptico. También puede ocurrir que la sangre transporte las bacterias a otros tejidos, que podrán ser infectados. Ejemplos incluyen endocarditis, osteomielitis, y meningitis. El tratamiento es fundamental para erradicar a las bacterias y requiere el uso de antibióticos.
Los síntomas específicos aparecen posteriores a los de la enfermedad causante [editar]
La bacteriemia o infección generalizada se desarrolla rápidamente y aunque los síntomas son comunes, cada persona los puede experimentar de forma diferente. Las bacteriemias relacionadas con procedimientos médicos, por lo general son asintomáticas. Las que se desarrollan por efecto de una infección, pueden manifestarse con: - Aumento de la frecuencia respiratoria o taquipnea. - Erupciones hemorrágicas, es decir presencia de un grupo de manchas de sangre, diminutas que aparecen en la piel y que se van haciendo mayores hasta parecer moretones que se van agrupando de tal forma que forman grandes áreas de color morado y amarillento. - Inflamación de músculos y articulaciones. - Pérdida de apetito. - Fiebre elevada. - Frío y escalofríos, con tendencia a tener manos y pies fríos. - Perder interés en el entorno. - Irritabilidad. - Somnolencia. - Dolor abdominal, náuseas, vómitos y diarrea. - Sudoración excesiva. - Hipotensión, es decir presión baja. - Estado de coma que puede llevar a la muerte. Sin embargo en personas mayores y en niños, los síntomas anteriores pueden no presentarse y solamente manifestar, llanto extremo, irritabilidad en los niños y somnolencia en las personas mayores. El rasgo más característico de la bacteriemia es la aparición de una sepsis y shock séptico, que incluyen: hipotensión e insuficiencia renal aguda con disminución de la emisión de orina.