Alud

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Alud de nieve.

Un alud, también denominado avalancha (galicismo), es el desplazamiento de una capa de nieve o de tierra ladera abajo, que puede incorporar parte del sustrato y de la cobertura vegetal de la pendiente.


Magnitudes[editar]

Equipo para verificar el riesgo de alud.

Existen dos tipos de aludes:

  • Alud superficial, donde sólo se moviliza una parte del manto nival.
  • Alud de fondo, donde se moviliza de manera súbita y violenta todo erosionando el sustrato de la ladera, transportando y depositando estos materiales en el punto donde el ángulo de la misma con respecto a la horizontal, lo permite.

Para clasificar el riesgo hay una Escala Europea de Peligro de Aludes,[1] usada en casi todo el mundo:

1. Débil
2. Limitado
3. Notable
4. Fuerte
5. Muy fuerte

Causas de su formación[editar]

Los aludes son ocasionados por la falta de homogeneidad de la capa de nieve y por la existencia, entre los límites de capas físicamente diferentes, de un agente que facilita el deslizamiento de una de ellas sobre otra subyacente. Ocurre por ejemplo, que la nieve recién caída o acumulada por el viento no llega a soldarse a la superficie de la capa preexistente. En otros casos, la lluvia empapa una capa reciente, que se desliza entonces por su propio peso, si la pendiente lo permite. Las aguas pluviales pueden también infiltrarse entre dos capas de nieve y obrar entonces como un lubricante que permite el deslizamiento de la capa superior sobre la inferior. Lo mismo puede ocurrir si el agua penetra en la nieve y el terreno, haciendo que éste se vuelva deslizadizo. Los cambios de temperatura ambiente también tienen su importancia. En particular, un aumento importante de la temperatura reduce la cohesión de la nieve, por eso los aludes son más probables por la tarde que por las mañanas, sobre todo en aquellas pendientes que han estado expuestas a los rayos solares durante las horas más calurosas del día. A veces el brusco calentamiento por el sol matutino basta para provocar aludes en las pendientes abruptas orientadas hacia el este. Las condiciones del suelo que soporta la nieve pueden ser también determinantes: terreno arcilloso y, por consiguiente, deslizante; suelos lisos, húmedos o helados, vertiente de forma convexa o con excesiva pendiente. Sean cuales fueren las circunstancias favorables a un alud, éste puede ser desencadenado por una causa mínima aunque capaz de vencer la escasa cohesión que retenía la masa de nieve: un ruido, el desprendimiento de una roca o un bloque de hielo, o el simple paso de un esquiador por la capa inestable.

Clases de aludes[editar]

  • Aludes de nieve fresca

Parte generalmente de un punto y arrastra cada vez más nieve.Esta avalancha se inicia cuando el peso de la nieve sucumbe a la fuerza de gravedad. Esto sucede sobre todo después de fuertes nevadas (a partir de 25cm de espesor), particularmente cuando se acumula sobre una base (manto) lisa (debido a la lluvia, a la escarcha, a la fusión de la nieve). Esta nieve, muy ligera, se mezcla con el aire formando un aerosol que desciende la pendiente a una velocidad de 100 a 300 km/h.

  • Aludes de placa

Este tipo de alud es el más frecuente. Una placa es una superficie de nieve compacta que se desprende del resto del manto de nieve y que se desliza sobre el suelo o sobre la nieve existente. Estas placas pueden ser inmensas y dejan un límite de fractura bien visible.

  • Aludes de nieve húmeda

Este tipo de avalancha se produce cuando suben las temperaturas y en la primavera en las pendientes bien expuestas al sol (cuando la nieve funde). Se deslizan lentamente (20 a 60km/h), los factores que la activan son el aire o el viento caliente, el sol y el sobrepeso.

Consejos de seguridad en avalanchas[editar]

Cada año, cientos de personas (normalmente esquiadores, usuarios de motonieves y snowboarders) se ven atrapados en aludes. A continuación presentamos una serie de pasos clave para evitar aludes y acciones a efectuar en caso de quedar atrapado bajo un alud de nieve. Consejos de seguridad:

  • Evalúe los riesgos de réplicas antes de intentar un rescate.
  • Evalúe constantemente las condiciones proclives a desencadenar aludes.
  • Las áreas con acumulaciones recientes de nieve de ventisca son particularmente vulnerables.
  • Las laderas de mucha pendiente en áreas sombreadas cerca de riscos también presentan riesgos.
  • Vaya siempre acompañado. Descienda por las áreas de riesgo de uno en uno y esté atento a las señales que preceden al alud.
  • Lleve consigo una baliza de rescate para señalizar su posición.
  • Lleve una pequeña pala y una larga vara a modo de sonda para buscar víctimas enterradas bajo el manto nival.
  • Aprenda a utilizar el equipo de rescate.
  • Practique con el equipo de rescate.
  • Practique todo lo que pueda con el equipo.
  • Si queda atrapado por un alud intente salir de la masa nival o sujétese a un árbol.
  • Si se ve envuelto por el alud, intente nadar hacia la superficie.
  • Evalúe el riesgo de avalanchas antes de intentar rescates.

Referencias[editar]

  1. Agencia Estatal de Meteorología. «Escala Europea de Peligro de Aludes». Consultado el 16 de marzo de 2014. 

Bibliografía[editar]

  • M. Gascón et al. Vientos, Terremotos, Tsunamis y otras catástrofes naturales. Historia y casos Latinoaméricanos. Editorial Biblos. Buenos Aires, 2005. 159p. ISBN 950 786 498 9

Enlaces externos[editar]