Almirante Oquendo

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Almirante Oquendo
Oquendo.jpg
Crucero acorazado Almirante Oquendo
Banderas
Bandera de España 1875-1931
Historial
Astillero Sociedad Astilleros del Nervión, Sestao
Clase Clase Infanta María Teresa
Tipo Según fuente:
Crucero acorazado
Crucero protegido
Acorazado de 2ª clase
Autorizado Real Decreto de 13 de octubre de 1887
Iniciado 16 de noviembre de 1889
Botado 3 de octubre de 1891
Asignado 21 de agosto de 1895
Baja 3 de julio de 1898
Destino Hundido en Santiago de Cuba el 3 de julio de 1898.
Pecio en la playa de Juan González, Santiago de Cuba
Características generales
Desplazamiento 6890 t
Eslora 110,9 m
Manga 19,9 m
Calado 6,6 m
Blindaje • Cinturón blindado 305–254 mm
• Cubierta 76–52 mm
• Barbetas 229 mm
Armamento • 2 cañones González Hontoria de 280/35 mm Mod.1883
• 10 cañones Gónzalez Hontoria de tiro rápido de 140 mm
• 8 cañones Hotchkiss de tiro rápido de 57 mm
• 8 cañones revólver Hotchkiss de 37 mm
2 ametralladoras Nordenfelt
• 2 cañones de bronce de 70 mm para operaciones en tierra
• 8 tubos lanzatorpedos de 365 mm
Propulsión Triple expansión vertical
2 hélices
Potencia 13 700 CV
Velocidad 20,25 nudos
Autonomía 9700 millas náuticas a 10 nudos
Tripulación 497
Capacidad 1050 t de carbón

El Almirante Oquendo fue botado al agua en Sestao (España) en 1891 y resultó hundido en Santiago de Cuba en 1898 durante la batalla naval de Santiago de Cuba.

Formó parte de la Escuadra del Almirante Cervera durante la Guerra de Cuba.

…Y así es que no nos cansaremos de decir que los buques eran magníficos; que en instrucción no cedían a los mejores de cualquier marina del mundo.

Víctor M. Concas y Palau, La escuadra del almirante Cervera

Tipo[editar]

El Almirante Oquendo y sus dos hermanos gemelos, el Infanta María Teresa y el Vizcaya eran versiones más grandes de la clase Orlando[1] (según otros de la clase británica Galatea), que desplazaba 5 000 t, con un blindaje basado en el mismo principio y con una artillería más potente.

Estos buques, catalogados como cruceros protegidos de 1ª clase, fueron también catalogados como cruceros acorazados por otras marinas, ya que, pese a su escaso desplazamiento (6.890 ton), su protección (cinturón blindado de 305–254 mm y barbetas 229 mm) era muy superior a la habitual en los cruceros protegidos (de 70 a 152 mm, salvo excepciones). Por lo tanto, se debe tener en cuenta la posibilidad de designar, o localizar designados, a estos buques de las dos formas.

Buques excelentes sobre el papel, aunque con una acusada debilidad en la superestructura donde se asentaba toda la batería media, en la práctica y debido especialmente al secular retraso de la industria española, acabaron quedando por debajo de lo esperado de ellos.

Blindaje[editar]

Un estrecho cinturón blindado cubría las dos terceras partes de la línea de flotación en el centro del buque, con la cubierta blindada plana sobre el cinturón, pero curvándose hacía abajo en los extremos, con un glacis inclinado blindado sobre la sala de máquinas. Se colocaron anchas carboneras sobre el cinturón, con un grupo de carboneras más estrechas a los lados de la sala de máquinas por debajo de la línea de flotación. Tenían su mayor debilidad en sus altas bandas, donde se situaban las piezas de medio y pequeño calibre sin más protección que las que les proporcionaban los manteletes de las piezas y el propio costado del buque, dejando desprotegidos a los sirvientes de las baterías.[2]

Pieza sistema Hontoria de 140 mm perteneciente al Almirante Oquendo. Capturada, restaurada y conservada en el Naval Support Facility Anacostia, Washington, D.C.

Como todos los buques de guerra de la época, a pesar de estar construidos en acero aún utilizaban profusamente la madera tanto para elementos decorativos como en mobiliario, las cubiertas y los aparejos, haciendo al Almirante Oquendo y sus otros compañeros de flota seriamente vulnerables al fuego.

Disposición del armamento[editar]

Perfil del Almirante Oquendo con su aspecto en 1898.

Los cañones González Hontoria de 280/35 mm se colocaron a proa y a popa junto con cañones de repetición de 140 mm sobre la cubierta superior detrás de pantallas protectoras. Los tubos lanzatorpedos, situados a proa, fueron el gran error de la Armada Española, al basar en estos su filosofía de ataque, cuando sus torpedos tenían un alcance máximo de 800 m.

Historia[editar]

El buque recibió el nombre honrando al Almirante Antonio de Oquendo (15771640), que mandó la flota española durante la batalla de Pernambuco (1633), donde los españoles lograron una gran victoria contra los holandeses. Siete años más tarde, su salud quedó dañada seriamente durante la batalla de las Dunas (The Downs, en la costa inglesa) contra la escuadra de Tromp, muriendo unos meses después en La Coruña.

En la primavera de 1898, el buque Almirante Oquendo estaba en La Habana, Cuba. Al regreso del Vizcaya a La Habana después de su visita profética a Nueva York, ambos buques pusieron rumbo a las islas de Cabo Verde para unirse a la escuadra del almirante Cervera. El Oquendo no pudo ser atracado y su casco no se limpió. Por consiguiente, las condiciones de la parte sumergida de su casco eran muy malas. Podía hacer solamente de 12 a 14 nudos. Como parte de la escuadra del almirante Cervera, el Oquendo navegó hacia el Caribe. Durante la batalla del 3 de julio en Santiago, el Oquendo fue el cuarto barco en salir, siendo dañado prontamente por la artillería rápida del acorazado USS Iowa BB-4. Recibió 43 impactos de los cañones de 57 mm del Iowa, por lo que la mayor parte de los marineros en las cubiertas superiores fueron muertos o heridos. El Oquendo también sufrió el fuego de los cañones más pesados de la flota norteamericana, incluyendo tres impactos de 203 mm (8 pulgadas), uno de 152 mm (6 pulgadas), un impacto de 127 mm (5 pulgadas) e impactos de 102 mm (4 pulgadas). Después de que sus calderas estallaran, no tenía ninguna capacidad de combate. Su comandante, el capitán Lazaga, mortalmente herido, lo echó a pique. El crucero se hundió sobre las 10:30 de la mañana a unos 700 m (menos de media milla) de la orilla cubana, a 12,6 km de Santiago. El Oquendo perdió cerca de 80 hombres en la batalla.[3]

Al día de hoy, muy cerca de la costa, en la playa de Juan González, sobresalen aún del agua, que oculta los restos del navío, dos de sus cañones.

Referencias[editar]

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]