Alexis Petrovich Romanov

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Alexis retratado por Johann Gottfried Tannauer

Alexis Petróvich Románov (en ruso: Алексéй Петрóвич Ромáнов), (Moscú, 28 de febrero de 16907 de julio de 1718). Hijo primogénito del Zar Pedro I de Rusia y de su primera mujer Eudoxia Lopujiná.

Infancia[editar]

El joven Alexis fue criado por su madre en un ambiente de odio a su progenitor, el Zar Pedro I, la relación que mantuvo con él siempre estuvo resentida por los sinsabores sufridos por su madre en su matrimonio. De los 6 a los 9 años fue educado por su tutor, Nikífor Vyázemski, pero más adelante, al ser encerrada Eudoxia en un convento, el joven zarévich fue confiado a las enseñanzas de profesores que le impartieron clases de historia, geografía, matemáticas y francés.

Matrimonio[editar]

El 25 de octubre de 1711, al finalizar sus estudios contrajo matrimonio a regañadientes con la princesa alemana Carlota Cristina de Braunschweig-Wolfenbüttel (hija de Luis Rodolfo de Brunswick-Wolfenbüttel y de Cristina Luisa de Oettingen-Oettingen), cuya familia estaba unida por matrimonio a las más importantes casas de Europa. En teoría, Alexis habría podido rehusarse a la unión, pero no quiso contradecir a su padre ni arruinar sus proyectos. La unión no fue de las más sólidas, desde un principio los cónyuges durmieron en piezas separadas y se ignoraron mutuamente en las presentaciones públicas y sociales.

En un momento, su matrimonio con Carlota Cristina llegó a ser feliz, pero su borrachera pronto comenzó a tensar su relación y Alexis la ignoraba prácticamente en todas las manifestaciones públicas y sociales, llegando incluso a llevar a su amante finlandesa Efrosinia Fiódorova, a vivir en la corte. Tuvieron dos hijos:

Carrera Militar[editar]

A Alexis le fue ordenado por su padre seguir una carrera militar en el regimiento de artillería y por esto formó parte en 1704 en la toma de Narva. Durante este período sus preceptores tenían las más altas opiniones del candidato a Zar, quien había asimilado muy bien incluso la arqueología y la eclesiología. Sin embargo, Pedro tenía que sacrificar a su hijo y heredero al servicio del Estado ruso por lo que le confío numerosas tareas relacionadas con el mejoramiento y bienestar de Rusia. Las pésimas relaciones entre el padre y el hijo provocaban mucha tensión. Pedro consideraba que Alexis carecía de carácter y determinación que se necesitaban para gobernar, por lo que lo dejó en manos de boyardos y sacerdotes que, para infortunio del Zar, lo impulsaron a odiar aún más a su padre e incluso llegaron a planear un golpe de Estado.

En 1708 Pedro envió a Alexis a Smolensk para reclutar soldados y a Moscú para fortificar la ciudad y protegerla de las invasiones de Carlos XII de Suecia. Para fines de 1709 el zarévich se retiró a Dresde durante un año, donde terminó sus estudios de francés, alemán, matemáticas y fortaleció sus conocimientos militares.

Tres semanas más tarde Alexis fue enviado por Pedro a Toruń para supervisar el apoyo de las tropas rusas en Polonia. Durante doce meses Alexis estuvo en constante movimiento. Su mujer se encuentra con él en Toruń en diciembre de ese año, pero en abril una orden perentoria lo obligó a dejar los ejércitos de Pomerania y en otoño de ese mismo año debe seguir a su padre en una expedición a Finlandia.

Para el nacimiento de su primera hija Natalia, en 1714, Alexis invita a la corte a Efrosinya, su amante finlandesa.

Autoexilio[editar]

Poco después de su retorno de Finlandia, Alexis fue enviado por Pedro a Staraja para supervisar la construcción de las naves de la flota rusa. Esta fue la última comisión que su padre le confió, quien se lamentaba continuamente de la poca diligencia y entusiasmo que Alexis le dedicaba a las tareas de Estado.

El 11 de octubre de 1715, Carlota muere poco después de dar a luz al primer hijo del zarévich Pedro. El día de los funerales Pedro I le envió una carta a su hijo instándolo a que se hiciera cargo de una vez por todas de las tareas de Estado so pena de quitarle sus privilegios a la corona. Podría decirse que Alexis se sintió aliviado con la oferta, y escribió al Zar una carta en que le pedía que pasara sus derechos directamente a su hijo, además solicitaba el permiso de tomar los hábitos.

Sin perder el ánimo, el Zar le escribe el 26 de agosto de 1716 que si quiere permanecer para siempre como zarévich debía hacerse cargo de la armada y seguirlo en sus campañas como subordinado. Ante esta última provocación, Alexis, escapó a Viena y se puso bajo la protección de su cuñado, el emperador Carlos VI del Sacro Imperio Romano Germánico, quien lo mantiene a salvo junto a su amante Efrosinya.

Pedro se sintió profundamente insultado, la fuga del zarévich a otra nación era un vergonzoso escándalo, debía traer a toda costa a Alexis de vuelta a Rusia lo antes posible. Lo que fue posible solamente con el apoyo del conde Piotr Andréievich Tolstói, el súbdito más fiel y con menos escrúpulos de Pedro el Grande (primer conde Tolstói).

El Regreso[editar]

Pedro I interroga al zarévich Alexis, obra de Nikolái Gue, 1871

Alexis le comunica que solamente consentiría en volver a Rusia si Pedro consiente en su renuncia a sus derechos a la corona, y se le permitiera retirarse tranquilamente junto a Efrosinya. Engañado, vuelve a Moscú.

La intención de Pedro era instruir un tribunal especial para investigar a fondo los motivos de fuga de su hijo. El 18 de febrero a Alexis se le extrae una confesión en la que delata a quienes le ayudaron a escapar, y así, sólo tras ese episodio, se le permite renunciar públicamente a sus derechos sucesorios a favor de su hijo.

Este fue ciertamente uno de los momentos más dramáticos del reinado de Pedro I, ya que al mismo tiempo la zarina Eudoxia Lopujiná fue acusada de adulterio.

Los amigos de Alexis fueron muertos empalados, en la rueda o colgados. Con la única intención de asustar y aislar a su hijo.

En abril de 1718 nuevas confesiones le fueron extraídas a Alexis. Además se obligó a su amante a declarar que el zarévich había conspirado con los conservadores para destronar a Pedro.

Para el Zar esta era la peor de las ofensas, quien ya no veía a su hijo como un holgazán sin voluntad, sino que como a un traidor, obviando que era el mismo Alexis quién pidió muchas veces que alejaran la corona de su cabeza. La cuestión fue llevada al Consejo de Estado, que estaba compuesto por sacerdotes, senadores, ministros y otros dignatarios.

Al mediodía del 24 de junio de 1718, los dignatarios temporales – 126 elementos que componían la Corte de Justicia Extraordinaria – declararon al zarévich Alexis culpable y lo condenaron a muerte. Antes al condenado se le hizo un examen acucioso a través de tortura para evitar que se fuera a la tumba con algún secreto.

El 19 de junio Alexis fue azotado 25 veces con el látigo y el 24 del mismo mes se le infringieron otros 50 azotes. El 26 Alexis falleció en la Fortaleza de San Pedro y San Pablo en San Petersburgo, dos días después de ser condenado como conspirador contra el reino de su padre, por alianza con el pueblo llano y con el emperador de Alemania.