Sinfonía n.º 4 (Beethoven)

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La Sinfonía n.º 4 en si bemol mayor, op. 60, de Ludwig van Beethoven fue compuesta en 1806. Dura alrededor de treinta y tres minutos. Fue dedicada al conde Franz von Oppersdorff.

Sinfonía N.4
de Ludwig van Beethoven
Beethoven 3.jpg
Catálogo op. 60
Tonalidad Si bemol mayor
Fecha de composición 1806
Estreno
Fecha Marzo de 1807
Detalles
Dedicatoria Franz von Oppersdorff
Estilo clasicismo
Movimientos 4

La sinfonía se estrenó en marzo de 1807 en un concierto privado que tuvo lugar en la casa del príncipe Joseph Franz von Lobkowitz, junto con la Obertura Coriolano y el Concierto para piano n.º 4.[1]

Introducción[editar]

Varios sujetos se atreven a insinuar que las sinfonías de número impar de Beethoven son majestuosas, mientras que las pares son tranquilas. Éste es el caso especial de la Sinfonía n.º 4 en si bemol mayor, que contrasta con la inmensamente heroica Sinfonía n.º 3 en Mi bemol mayor y la trágica Sinfonía n.º 5 en do menor. Robert Schumann dijo que esta obra era «una esbelta doncella griega entre dos gigantes nórdicas». Esto es explicable, pues cuando escribió esta sinfonía en 1806, era la etapa más tranquila de su vida.

Muchos otros consideran que la obra cumbre de la música es la sexta sinfonía de Beethoven. El mismo Beethoven consideraba que su Sinfonía n.º 8 era la mejor lograda

Historia y dedicatoria[editar]

Castillo del conde Franz von Oppersdorff en Silesia donde conoció a Beethoven

El conde Franz von Oppersdorff era pariente del patrón de Beethoven, el príncipe Lichnowsky. Cuando el conde viajó a la casa de verano de Lichnowsky concertó un encuentro para conocer a Beethoven, quien también se había tomado unas vacaciones con su amigo.

El conde Franz von Oppersdorff mantenía una orquesta privada y el compositor fue honrado con la interpretación de su Sinfonía n.º 2 en Re mayor, escrita cuatro años antes.[2]​ A Oppersdorff le gustó tanto que le ofreció al compositor una suma sustancial para que le compusiera una nueva sinfonía para él. Beethoven comenzó a trabajar, usando el modo alegre de su Segunda Sinfonía. La dedicatoria fue hecha al «noble silesiano conde Franz von Oppersdorf».[3]

Beethoven había estado trabajando en lo que más tarde se convertiría en su Quinta Sinfonía, y su primera intención pudo haber sido completarla en cumplimiento del encargo del Conde. Hay varias teorías sobre por qué, si fue así, no hizo esto. Según George Grove, la necesidad económica obligó a Beethoven a ofrecer la Quinta (junto con la Pastoral) conjuntamente al Príncipe Lobkowitz y al Conde Razumovsky.[4]​ Otros comentaristas sugieren que la Cuarta estaba esencialmente completa antes del encargo de Oppersdorff,[5]​ o que el compositor aún no se sentía listo para seguir adelante con "la Quinta tan radical y emocionalmente exigente",[2]​ o que el evidente gusto del conde por el mundo más haydnesco de la Segunda Sinfonía impulsó otro trabajo en una vena similar.[2]

Aunque Oppersdorff había pagado los derechos exclusivos de la obra durante los primeros seis meses, su orquesta no realizó el estreno. Beethoven tuvo que escribir a Oppersdorff disculpándose por este incumplimiento de su acuerdo. No se sabe si la orquesta de Oppersdorff alguna vez interpretó la obra.[6]​ La sinfonía se estrenó en marzo de 1807 en un concierto privado en Viena en la casa del príncipe Lobkowitz. otro de los mecenas de Beethoven.[7]​ La primera interpretación pública fue en el Burgtheater de Viena en abril de 1808.[8]​ Las partes orquestales se publicaron en marzo de 1809, pero la partitura completa no se imprimió hasta 1821[4]​. El manuscrito, que durante un tiempo fue propiedad de Felix Mendelssohn,[4]​ se encuentra ahora en la Biblioteca Estatal de Berlín y se puede ver en línea.[9]

Movimientos[editar]

1.er movimiento: Allegro vivace
2.º movimiento: Adagio
3.er movimiento: Allegro molto e vivace
4.º movimiento: Allegro ma non troppo

Son cuatro:

  • Adagio - Allegro vivace
  • Adagio
  • Allegro vivace - Trío. Un poco meno allegro
  • Allegro ma non troppo

Adagio-Allegro vivace[editar]

Primer Movimiento: Tiene forma sonata. La parte del adagio, que sirve como introducción, da una atmósfera misteriosa y reservada con la siguiente melodía:

{   \time 4/4  \key bes \major \tempo "Adagio" \relative c' { <bes bes'>1 ges'2 es f2 des ees4 c4 des bes ges'1}   }

El adagio tiene una duración de 3 minutos aproximadamente. Sin embargo, una vez que comienza el allegro vivace, el humor se transforma rápidamente a uno de más activo y feliz. El tema A se presenta en Si bemol mayor (la clave de movimiento). Beethoven utiliza por primera vez una manera de presentar el tema que luego utilizaría en su séptima, este consiste en presentar el tema con los violines y maderas con un tono alegre e inofensivo y continuadamente con toda la orquesta. La transición modula de la clave de Si bemol mayor a Fa mayor, la dominante. El tema B se presenta en la dominante. El movimiento es muy rítmico, y en la recapitulación abreviada el movimiento termina con una florida coda.

Adagio[editar]

Tiene forma sonata. La melodía tranquila y hermosa da una atmósfera lírica al movimiento entero, que nos absorbe en una elegante y sublime emoción. La melodía aparece en la sección de violines primeros, mientras que el segundo tema aparece en los clarinetes. Hay también 2 solos para un clarinete, al inicio y medio del movimiento.

Allegro vivace - Trío. Un poco meno allegro[editar]

Es un scherzo. El movimiento es libre y con humor. En suma, un movimiento enérgico.

Allegro ma non troppo[editar]

Tiene forma sonata. Con un tempo rápido, este movimiento lleva la celebración y la atmósfera alegre a un alto nivel. La viveza y la felicidad extrema continúa hasta la coda.

Recepción[editar]

Como es habitual en esta etapa de la carrera del compositor, la sinfónica dividió la opinión entre quienes escucharon las primeras interpretaciones. En 1809 Carl Maria von Weber, que nunca fue admirador de Beethoven, escribió:

   "Primero un movimiento lento lleno de ideas cortas e inconexas, a razón de tres o cuatro por cuarto de hora; luego un misterioso redoble de tambor y paso a las violas, aderezado con la debida cantidad de pausas y ritardandos; y para terminar todo un furioso final, en el que el único requisito es que no haya ideas que el oyente descifre, sino muchas transiciones de una tonalidad a otra, ¡No importa modular! – y sobre todas las cosas, arrojad las reglas al viento, que sólo estorban a un genio."[10]

Otros críticos fueron menos hostiles y elogiaron la "riqueza de ideas, la originalidad audaz y la plenitud de poder" del compositor, aunque encontraron que la Cuarta y las obras estrenadas junto a ella eran "diamantes en bruto". El biógrafo de Beethoven, Anton Schindler, recordó más tarde que la Cuarta fue un gran éxito desde el principio, aunque los estudiosos posteriores han expresado reservas sobre su fiabilidad.[11]

Cuando el contemporáneo admirador de Beethoven, Héctor Berlioz, escuchó la sinfonía, escribió que el movimiento lento era obra del Arcángel Miguel, y no de un ser humano.[12]​ No obstante, cuando Berlioz escribía crítica musical, la Cuarta ya se tocaba con menos frecuencia que otras sinfonías de Beethoven. Se dice que Robert Schumann le gustaba mucho y fue una influencia importante en su Primera Sinfonía.[11]​ A Mendelssohn le encantaba la Cuarta y la programó cuando era director de la Orquesta de la Gewandhaus de Leipzig. Pero su entusiasmo no fue compartido por el público musical en general. Ya en 1831, un crítico británico señaló que la Cuarta era la "menos frecuentemente presentadaa" de las primeras seis, aunque, en su opinión, "no era inferior a ninguna".[13]​ En 1838, el empresario francés Louis-Désiré Véron llamó a la Cuarta sublime y lamentó que en París no solo se descuidara sino que se denigrara.[11]​ En 1896, Grove comentó que la obra había "recibido escasa atención en algunas de las obras más destacadas sobre Beethoven".[4]

En el siglo XX, los estudiosos continuaron contrastando la Cuarta con la Eroica y la Quinta. En un estudio de la Cuarta escrito en 2012, Mark Ferraguto cita una descripción de 1994 de la obra como "un rico y verde valle de expresividad yin... equilibrado entre los dos asombrosos picos yang de la Tercera y la Quinta".[11]

Según el musicólogo Robert Greenberg del Conservatorio de Música de San Francisco:

   "Si alguno de los contemporáneos de Beethoven hubiera escrito esta sinfonía, se consideraría la obra maestra de ese compositor, y ese compositor sería recordado para siempre por esta sinfonía, y esta sinfonía se tocaría, a menudo, como un ejemplo del gran trabajo de ese compositor. Tal como está, para Beethoven es una obra en busca de público. Es la menos conocida y menos apreciada de las nueve."[14]

Véase también[editar]

Discografía seleccionada[editar]

  • Bruno Walter, Columbia Symphony Orchestra, 1959 (RCA)
  • Otto Klemperer, Philharmonia orchestra, 1959 (EMI Classics)
  • Herbert von Karajan, Berliner Philharmoniker, 1962 (DG)
  • Paul Kletzki, Orquesta Filarmónica Checa, 1964 (Supraphon)
  • Eugen Jochum, Orquesta del Concertgebouw de Ámsterdam, 1968 (Philips)
  • Karl Böhm, Wiener Philharmoniker, 1971 (DG)
  • Herbert von Karajan, Berliner Philharmoniker, 1977 (DG)
  • Carlos Kleiber, Orchestre de l'Opéra d'État de Bavière, 1982 (Orfeo).
  • Roger Norrington, London Classical Players, 1987 (EMI Classics) réédition (Virgin Records) 2001
  • Claudio Abbado, Wiener Philharmoniker 1988 (DG)
  • Nikolaus Harnoncourt, Orchestre de cámara de Europa, 1991 (Teldec)
  • Kurt Masur, Orquesta de la Gewandhaus de Leipzig, 1992 (Philips Classics)
  • David Zinman, Orquesta de la Tonhalle de Zúrich, 1999 (Sony BMG)
  • Claudio Abbado, Berliner Philharmoniker, 2001 (DG)
  • Simon Rattle, Wiener Philharmoniker, 2002 (EMI Classics)
  • Charles Mackerras, Scottish Chamber Orchestra, 2006 (Hyperion Records).
  • Jos van Immerseel, Orquesta Anima Eterna, 2007 (Zig-Zag Territoires)
  • Emmanuel Krivine, La Chambre philharmonique, 2010 (Naïve)
  • Riccardo Chailly, Orquesta de la Gewandhaus de Leipzig, 2011 (Decca)
  • Christian Thielemann, Wiener Philharmoniker, 2011 (Sony BMG)
  • Daniel Barenboïm, West-Eastern Divan Orchestra, 2012 (Decca)
  • Mariss Jansons, Symphonieorchester des Bayerischen Rundfunks, 2013 (BR Klassik)

Referencias[editar]

  1. Steinberg, Michael. "The Symphony: a listeners guide". p. 19-24. Oxford University Press, 1995.
  2. a b c Kemp, Linsday. Notes to LSO Live set LSO0098D. 
  3. Netl, Paul (1976). Beethoven Handbook. New York: Frederick Ungar. 
  4. a b c d Grove, George (23 de enero de 2014). Beethoven and his Nine Symphonies. Cambridge University Press. ISBN 978-1-107-23888-6. Consultado el 22 de septiembre de 2022. 
  5. "Symphony No. 4 in B-flat major, Op. 60 Ludwig van Beethoven", New York Philharmonic. 
  6. Rodda, Richard "Symphony No. 4 in B-flat major, Op. 60", Kennedy Center. 
  7. Steinberg, Michael (1995). The symphony : a listener's guide. ISBN 0-19-506177-2. OCLC 32013574. Consultado el 22 de septiembre de 2022. 
  8. Huscher, Philip. "Ludwig van Beethoven – Symphony No. 4 in B-flat Major, Op. 60", Chicago Symphony Orchestra. 
  9. Developers, S. B. B. «Digitalisierte Sammlungen der Staatsbibliothek zu Berlin». Digitalisierte Sammlungen der Staatsbibliothek zu Berlin. Consultado el 22 de septiembre de 2022. 
  10. Morgenblatt für die gebildeten Stände, December 1809, Quoted in Grove. 
  11. a b c d Ferraguto, Mark Christopher (2012). Beethoven's Fourth Symphony: Reception, Aesthetics, Performance History (PDF). Ithaca: Cornell University. OCLC 826932734. 
  12. Thompson, Oscar (1935). How to Understand Music. New York: Dial Press. OCLC 377014. 
  13. "Music: Philharmonic Society", London literary gazette and journal of belles lettres, arts, sciences, etc. for the year 1831, quoted in Ferraguto. 
  14. Greenberg, Part 2: Lecture 14: "Symphony No. 4: Consolidation of the New Aesthetic IV". 

Enlaces externos[editar]