San Nicolás (Cartago)

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
San Nicolás
Distrito
San Nicolás ubicada en Costa Rica
San Nicolás
San Nicolás
Localización de San Nicolás en Costa Rica
San Nicolás ubicada en Provincia de Cartago
San Nicolás
San Nicolás
Localización de San Nicolás en Provincia de Cartago
Coordenadas 9°53′00″N 83°55′00″O / 9.8833333333333, -83.916666666667Coordenadas: 9°53′00″N 83°55′00″O / 9.8833333333333, -83.916666666667
Entidad Distrito
 • País Bandera de Costa Rica Costa Rica
 • Provincia Bandera de la Provincia de Cartago.svg Cartago
 • Cantón Cartago
Superficie  
 • Total 28.23 km²
Población (2011)  
 • Total 25 948 hab.[1]
Huso horario UTC-6

San Nicolás (popularmente conocido como Taras) es el distrito número 4 del Cantón Central de Cartago, en la provincia del mismo nombre, Costa Rica.

Se ubica a sólo 2 km al noroeste del centro de Cartago y cuenta con una población cercana a los 25.000 habitantes. Es el segundo distrito más poblado del cantón (sólo superado por Agua Caliente) y es uno de los más poblados de la provincia.

Su cabecera es Taras, la cual fue por mucho tiempo la principal salida de la ciudad de Cartago hacia San José. Algunos de los barrios o poblados del distrito son: Taras (cabecera), Quircot, Loyola o La Pólvora, La Lima, Ochomogo, Los Diques, barrio San Rafael de Quircot, Cooperrosales, El Atardecer y Banderilla.

El distrito es la principal vía de entrada y salida de la ciudad de Cartago a la capital, por este transcurre la carretera Interamericana.

Geografía[editar]

Ubicado en el extremo noroeste del Valle del Guarco, la altitud del distrito varía entre los 1400 metros (menor altitud) y los 2000 metros que son su mayor altitud. En este distrito se ubican al noroeste los Cerros de Ochomogo, que lo separan del Cantón de la Unión, al Norte comienzan las faldas del Volcán Irazú en dónde termina a los 2000 metros de altura con el distrito de Llano Grande y al Este es separado del centro de Cartago por el río Reventado. Este distrito marca la división entre el Valle Central Oriental Y el Valle Central Occidental.Los límites políticos son al Norte Llano Grande, al Este El Carmen y Distrito Occidental, al Sur Guadalupe o Arenilla y al Oeste San Rafael (Cantón La Unión).

Clima[editar]

Ochomogo marca no solo el cambio de vertiente si no de la influencia climática del Caribe y la del Pacífico. El clima del distrito es más seco que el promedio en el país, aunque sufre ocasionalmente de inundaciones y desbordamientos de los ríos en la temporada de lluvias. Las estaciones seca y lluviosa no están bien definidas aunque la primera va de enero a abril y la lluviosa de mayo a diciembre. Es importante destacar que los meses de junio, julio, agosto y septiembre el nivel de lluvias es inferior al del Valle Central Occidental y se dan por lapsos cortos. A diferencia los meses más lluviosos van de octubre a comienzos de enero. La temperatura entre los meses de noviembre y marzo desciende por la influencia de los vientos alisios y el invierno del Hemisferio Norte. En esta época las noches alcanzan un mínimo de 10 grados centígrados y durante el día las temperaturas varían entre los 15 y 24 grados. En el resto del año son más constantes y cálidas entre los 16 grados en las noches y de 18 a 26 grados durante el día. El mes más caluroso es abril aunque rara vez la temperatura supera los 26 grados centígrados, esto debido en parte a su altitud.

Hidrografía[editar]

Los ríos del distrito corren hacia el Sur, desde las faldas del Volcán Irazú dónde transcurren hasta el río Reventazón en la vertiente del Caribe, entre los más importantes se encuentran el río Taras y el Reventado que se unen en el extremo Sur del distrito. Ambos ríos se desbordaban ocasionalmente en la época lluviosa ocasionado problemas y daños a las comunidades y al transporte.

Economía[editar]

Es uno de los distritos más industrializados en la provincia, quizás debido en parte a su posición de salida, en éste se encuentra una de las instalaciones de RECOPE (enlace roto disponible en Internet Archive; véase el historial y la última versión). (Refinadora Costarricense de Petróleo), VICESA(Vidriera Centroamericana)y Grupo Kativo, CAVICA, FAISA entre otras más. A pesar de estar tan cerca del centro de Cartago, la ganadería y en menor medida la agricultura sigue teniendo importancia principalmente en los alrededores de la zona urbana. En Taras se encuentra la principal vía de salida de los productos agrícolas del norte de la provincia como Tierra Blanca y Llano Grande o cantones como Oreamuno, Alvarado y la región Norte de Turrialba. La actividad comercial no es relevante con la excepción del Centro Comercial Paseo Metrópoli en el Barrio La Lima inaugurado a finales del 2012.

Lugares de interés[editar]

Entre los lugares que se pueden visitar en el distrito se destaca el Parque Ambiental Río Loro en La Angelina, para llegar se debe desviar en el Alto de Ochomogo en las Instalaciones de RECOPE, 3 km camino a Llano Grande. A poca distancia de aquí se encuentra La Angelina MTB un parque de senderos recreativos para caminar, correr y el ciclismo de montaña.

Otro sitio de interés es el Templo colonial de Quircot, la edificación más antigua de Costa Rica, ubicada 2 km Norte, en la primera intersección a la izquierda después de la desviación a Taras desde la carretera Florencio del Castillo, en sentido San José-Cartago.

Sobre el origen de Taras y Quircot[editar]

Situada al noroeste del Valle del Guarco, Quircot fue un antiguo asentamiento indígena, cuya existencia se remonta en varios siglos antes de la llegada de los europeos a nuestro continente.

El arqueólogo C. V. Hartman, investigó un cementerio precolombino, en el área de Quircot, con aproximadamente 205 tumbas, casi todas pertenecientes al periodo tardío del año 1000 al 1750 d. C.

A la llegada de los españoles los pobladores originales de Quircot, eran principalmente de la etnia Huetar, estaban ligados culturalmente con los Chibchas sudamericanos.

Mantenían un intenso intercambio cultural y comercial tanto con los pueblos nicoyanos emparentados con los Mayas y Aztecas del norte de Mesoamérica, así como con los cacicazgos de: Acseri, Boruca, Coto, Garabito, Curridaba, Guarco, Pacaca, Pococi, Quepo, Suerre, Tariara, Votos y Talamanca, este último se refiere a Konok Ara, la nación de Ara, conformada principalmente por pueblos de origen Bribri, Brunca, Cabécar, Teribes o Terrabas, Tiriacas, Siguas y Urinámas; lo que hacía de Quircot, tal vez el más importante centro de intercambio e interacción de las poblaciones indígenas del área, activo a la llegada de los españoles.

En los documentos de la conquista y la colonia el nombre varía: Quericó, Quercoc, Quirco y Quircot.

En cuanto a su etimología tradicionalmente se le ha asignado a este nombre un probable origen huetar, por la naturaleza étnica de la mayoría de sus habitantes a la llegada de los españoles, y se especulaba que presumiblemente significaba: “El Cot Grande”, pero ciertamente en el rigor etimológico correspondiente, en cuanto a su origen huetar, este nombre o vocablo, solo seria clasificable como de “significado desconocido”…

Sin embargo como voz de origen cabécar la palabra da pie para dividirse en el segmento Qui de kë, significa: ‘hermano’, como en Queveri, río y cerro de Tapantí también en Cartago, y el vocablo cot (Köt), como en Cot poblado de las faldas del Irazu, lo que nos daría como resultado la significancia de: ‘lugar hermano de Cot’, similar a lo que sucede con Quirazú: cerro y quebrada en las cercanías de Quircot, cuyo nombre significaría: ‘hermano del Irazú’ y en el cual efectivamente se supone existe una vena de dicho volcán, o con Quirí, río de Tapantí, cuyo significado es ‘río del hermano’.

En 1564 Benito Román fue nombrado “Encomendadero de Yara y Quircot”.

En 1568, reinaba en Quircot un monarca indígena llamado Pixtoro, y que en una conjura con los huetares de occidente hace que los indígenas de Quircot, que eran huetares de oriente, se levantaran en armas contra los españoles, llegando incluso a sitiar la incipiente ciudad de Cartago, que era entonces el más importante asentamiento español del área, obligando a los europeos a refugiarse en las iglesias.

De Guatemala llegan en auxilio tropas españolas al mando de Perafán de Rivera, para intervenir en la guerra contra los indios, rompen el sitio contra la ciudad y ponen en retirada a los indígenas.

En 1569, sin autorización de la Corona española, Perafán de Rivera recurre a la encomienda y reparte a los indígenas de Quircot, la población debió de ser numerosa, pues encomendó entre 170 y 300 indios a los ibéricos Romano y Ramiro Benito, además dividió la población restante en tres sectores, a saber el primero: “Quircot”, propiamente dicho, dejándola en su ubicación natural; “Quercua ”, nombre dado por los españoles en referencia a un viejo bosque de robles del lugar, ubicándola al oeste de la población de Quircot, al norte de los montes de Quirazú y al noroeste de Chomogo (laguna en huetar) , y por último “Yara”, actualmente “Taras” ubicada al sur de Quircot.

En 1570 los españoles de la zona, comprendiendo el eminente peligro que les significaban los indígenas de Quircot, emprenden una agresiva evangelización o catequización de los indígenas.

La Orden Sacerdotal de los Franciscanos Recoletos es la encargada de esta tarea, construyeron una Ermita o Santuario en un despoblado al norte de la población de Quircot y trajeron de Guatemala la imagen de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción.

El 10 de octubre de 1605 don Diego de Sojo y Peñaranda nombrado Defensor de los Indios de Talamanca, fundó, a unos cuarenta y siete kilómetros aguas arriba de la desembocadura del río Terire, la ciudad de Santiago de Talamanca, nombró Ayuntamiento y sentó los límites de la jurisdicción, se destaca por su gran despotismo y crueldad en contra de los indios.

En el año 1610 las crónicas españolas registran el inicio de la primera ‘Gran Rebelión de los Indios de Talamanca’, donde fueron muertos por los indígenas los europeos: Jan Gemir Lleonart Fernández de la Pastora de la Orden de Calatrava Andrés de Farfán Luis de Fonseca y Gallardo Juan García y Acevedo Francisco Garrido Juan Gallardo Francisco Gómez, Adrián Gorrays Lorenzo Antonio de Granda y Balbín

Además de la esposa y las hijas del señor Alcalde Ordinario de Talamanca Don Pedro de Flores, cuyos nombres no se registran.

El Fuerte de Sant Alifonso, principal baluarte español en la zona, fue totalmente destruido.

A esta rebelión indígena, se sumó el caudillo espiritual y jefe guerrero de Quircot, llamado Karke Yara, un indio alto, fornido y velludo que usaba un gran sombrero cónico tejido con hojas de palma y que anunciaba su presencia antes del combate con un agudo y profundo silbido, junto con él fueron un numeroso grupo de guerreros rebeldes de Quircot.

Como represalia Quircot fue convertido en uno de los primeros ‘reductos de indios’, ghettos segregacionales controlados por los Frailes Recoletos, de acuerdo con las indicaciones de la iglesia y la corona.

En 1680, la Ermita de Quircot es elevada al rango de Parroquia, junto con Tucurrique, Tobosi y Cot, para ese entonces la ermita era una construcción de adobes, horcones y paja.

En 1709, el chamán y líder espiritual PeDre Kong SaLa, el Usekar Kapa, de Konok Ara, la nación de Ara, llamada por los ibéricos Talamanca, junto con PaBrü Presberi, el “Rey lapa”, Brú-Jawaye de Konok Ara, el “Ara Wambruk” (- mesías, caudillo guerrero y rey supremo de Talamanca-), en pie de guerra contra los españoles por el establecimiento de los ‘reductos de indios’, inician la que llegaría a ser conocida en las crónicas españolas como la gran “Rebelión General de los Indios de Talamanca”, enfrentando y derrotando a una importante tropa militar española proveniente de Cartago, en el encuentro mueren 18 soldados españoles y algunos sacerdotes, que los acompañaban en esta incursión, de los que solo sobrevive Fray Antonio Arande.

Algunos guerreros indígenas de Quircot, se sumaron a la rebelión general de PaBrü Presbere azuzados por Yara o Yara-wi, hijo de Ara, una especie de chamán conocido como BakeLe, el zorro, que aunque era de origen cabécar, tenía vida marital con una de las princesas huetares de Quircot.

Con el arribo de las tropas provenientes de Guatemala, los insurrectos indígenas se vieron obligados a batirse en retirada hacia las seguras selvas, montañas y bosques de la impenetrable Talamanca para emprender una guerra de resistencia.

En 1710, Pabrü Presberi, fue capturado y trasladado a Cartago y después de un burdo proceso fue ajusticiado por los arcabuceros del real ejército español en la Plaza mayor de Cartago, posteriormente su cabeza fue cercenada del cadáver, empalada en una pica y expuesta a la vista pública en el centro de dicha plaza.

Mientras que Yara, sin que mediara proceso alguno que dejara testimonio registral del acto, fue decapitado en una ceremonia presidida por los frailes Recoletos, frente a la ermita de Quircot.

Cuenta una leyenda que de su sangre brotó un ejército de colibríes, símbolo indígena de resurrección.

Las represalias españolas contra las poblaciones indígenas fueron duras y severas, imponiéndoseles el servicio esclavo y humillante, incluso como bestias de carga, al servicio de los encomendaderos y muchos de ellos fueron vendidos como esclavos para el trabajo forzado en las minas del Perú, así encadenados como bestias fueron embarcados y alejados para siempre de sus familias, de sus tierras y de sus gentes.

La antigua población de Quircot languideció y estuvo a punto de desaparecer, esto obligó a que los españoles regresaran a los indígenas a su respectiva doctrina.

Hacia 1775, o sea 65 años después aproximadamente, la población de Quircot que había aumentado considerablemente en 1800 individuos, se vuelve a levantar en armas contra los españoles, esta vez bajo el mando de un indio mestizo, José Rafael “Chiquito” Monxe, cuyo nombre indígena era Kuarasí Yara cuentan que era nieto del legendario cacique Yara (el Inmortal) y dicen que tenía la estampa de su abuelo y que cuando combatía dos colibríes revoloteaban sobre sus hombros.

Los indígenas de Quircot que se habían sublevado en protesta por las obligatorias cargas “contributivas” que les habían sido impuestas por la Iglesia bajo la administración de los curas Franciscanos Recoletos, entre otras las más importantes eran: 6 Reales de plata y 6 candelas de cera por amonestaciones, 4 Reales de plata por arras, 3 Pesos de cacao por nacimiento, y 12 Fanegas de maíz anualmente.

Pero los miembros del cabildo indígena negociaron con los españoles la liberación de estas cargas a espaldas de José Rafael “Chiquito”, traicionando de esta manera a su líder guerrero, que al verse atrapado en la celada prevista por los ibéricos huyó internándose para siempre en las montañas de la Carpintera, cuenta la leyenda que 100 soldados españoles fueron tras de él, con la intención de capturarle, pero, sin embargo, nunca se volvió a saber nada de ellos, ni tampoco de José Rafael “Chiquito” Monxe.

Aunque los españoles cumplieron su palabra en relación a las cargas e impuestos eclesiásticos, aun y cuando los encargados de la Parroquia pasaron a ser los frailes observantes capuchinos de la Orden Franciscana, la población indígena empezó a ser progresiva y metódicamente distribuida entre los diferentes “encomendaderos” españoles y de esta forma fue languideciendo nuevamente, hasta convertirse en un inofensivo grupo de indígenas que no representaba ninguna amenaza para la creciente población de Ibéricos.

Y si bien, durante la dominación española, el pueblo contó con su propio cabildo, con el advenimiento de la vida ciudadana, en 1836 durante el gobierno de Braulio Carrillo Colina, el cabildo fue suprimido y como la mayoría de las comunidades indígenas del Valle Central de Costa Rica, la población perdió además sus tierras comunales, que fueron confiscadas y vendidas en subasta pública.

Sobre el origen de Taras

El poblado de Yara, al contrario que Quircot se fue convirtiendo con el tiempo en un floreciente asentamiento de criollos, de españoles de origen judaico-sefardita y de ladinos (-mestizos indígenas hispanizados, que usaban el español como primera lengua-).

Sobre el origen etimológico de la palabra Yara , nombre original del poblado, dado que, aunque los pobladores originales de Quircot eran principalmente de la etnia Huetar, y ellos mantenían un intenso intercambio cultural y comercial con los otros pueblos de su área limítrofe, es de suponer que principalmente estaban más ligados social, económica, emocional y culturalmente con los que compartían su mismo origen cultural y étnico: -la familia sudamericana- chibchense -, con los que tendrían muchos elementos en común inclusive en su lenguaje, por lo que podemos también señalar algunas posibilidades como:

Yara o Yaran= que en lengua Brunca implica futuro o devenir, es decir destino; de Ya: acción de tener y de Ummärá: estrella.

Yara o Yarawi= que en lengua Bribri se refieren a la hija o el hijo de alguna persona, pueblo o deidad importante.

Yara o Jara= también en lengua Bribri significa: trueno.

Jara o Xara= que en la lengua Terraba significa: vara.

No se sabe a ciencia cierta en que momento pasó a llamarse “Taras”, puede ser por el hecho de que ahí se ubicaba el puesto donde las autoridades españolas señalaban la “TARA” para averiguar el peso neto de todas las mercancías que salían o llegaban por la Calle Real, que conducía de la ciudad de Cartago, capital de la provincia colonial, hasta el más importante puerto comercial de la Costa Rica de ese entonces: Caldera de Puntarenas y que por entonces pertenecía a la ciudad colonial de Esparza; para de esta forma establecer las tasas y poder cobrar los impuestos correspondientes a la Corona.

O tal vez sea cierto que el nombre se corresponda con la mórbida intención de los vecinos, por las numerosas “taras hereditarias” sufridas por los habitantes de esta población, producto de las “-consabidas conductas incestuosas de las gentes de origen: ‘ladino’ y 'judaico'"-…, que habitaron mayoritariamente en el lugar, que acostumbraban de casarse entre familia, incluso entre primos hermanos, para de esta manera proteger fortunas y propiedades y patrimonios familiares.

Puede que simplemente provenga de un vocablo de la lengua de los guatusos, muy similar y del mismo origen chibchense que la desaparecida lengua de los huetares, habitantes naturales del área, la palabra: Ok-Tara, que significa= piedra, lo que resultaría lógico si consideramos la gran cantidad de piedras distribuidas por todo el lugar y que son producto de las constantes inundaciones provocadas por los ríos circundantes.

O quizás simplemente fue un recurso utilizado por los pobladores europeos del lugar para evitar el nombre de YARA, que como los nombres de los antiguos y terribles caciques, brujos y guerreros de Quircot, tan amargos y deshonrosos recuerdos de su historia les traía a la mente.

Referencias[editar]

  1. «Resultados generales Censo Nacional de Población y Vivienda 2011» (PDF). Instituto Nacional de Estadística y Censos. Consultado el 11 de febrero de 2014. 

Bibliografía[editar]

Abarca, Rocío. 1985. “Análisis fonológico del guaymí movere”. Estudios de Lingüística Chibcha, Universidad de Costa Rica. 4: 7- 46.

ANEIN (Asesoría Nacional de Educación Indígena); Centro Multinacional de InvestigaciónEducativa. 1988.

Necesidades de desarrollo de las comunidades indígenas. San José. Mimeografiado.

Archivo General de Indias: Guatemala 12; Guatemala 181 y Patronato 27, ramo 23, 2.

Archivo Nacional de Costa Rica. Mortual Cartago 917.

Arroyo, Víctor Manuel. 1971. El habla popular en la literatura costarricense. San José: Oficina de Publicaciones de la Universidad de Costa Rica.

Bauman, J. 1980. A Guide to Issues in Indian Language Retention. Washington: Center for Applied Linguistics.

Benzoni, Girolamo. 1572/ 1962. Dell’Historie del Mondo Nuovo. Venecia. Facsímil. Graz, Austria: Akademische Druck- und Verlagsanstalt.

Biblioteca Nacional (Madrid): Manuscrito 18758. Inédito.

Bolaños, María et al. 1994. Toponimia de la provincia de San José. Tesis de Maestría. Universidad de Costa Rica.

Bozzoli, María Eugenia. 1976. “Los indios quepos de Costa Rica”. En: Antología Femenina del Ensayo Costarricense. San José: Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes, 405- 442.

Chang, Giselle. 1999. Toponimia de la provincia de Limón. Tesis de Maestría. Universidad de Costa Rica. 2003. “Bosquejo de los topónimos indígenas de la Región Atlántica”. En: II Congreso sobre Pueblos Indígenas. Del Conocimiento ancestral al conocimiento actual: visión de lo indígena en el umbral del siglo XXI (Universidad de Costa Rica). San José: Sección de Impresión del SIEDIN, 185- 196.

Constenla, Adolfo. 1986a. Abecedario ilustrado malecu. San José: Asesoría Nacional de Educación Indígena, Ministerio de Educación Pública.

1986b. Abecedario ilustrado térraba. San José: Asesoría Nacional de EducaciónIndígena, Ministerio de Educación Pública.

1988a. “El guatuso de Palenque Margarita: su proceso de declinación”. Estudios de Lingüística Chibcha. 7: 7- 37.

1988b. Abecedario ilustrado guaymí. San José: Asesoría Nacional de Educación Indígena, Ministerio de Educación Pública.

1991. Las lenguas del Área Intermedia: introducción a su estudio areal. San José: Editorial de la Universidad de Costa Rica.

1992. Abecedario ilustrado bribri. San José: Comisión Costarricense de Cooperación con la UNESCO, Comité de Educación.

1994. “Las lenguas de la Gran Nicoya”. Vínculos 18- 19 (1- 2), 191-208. San José, Costa Rica.

1995. “Sobre el estudio diacrónico de las lenguas chibchas y su contribución al conocimiento del pasado de sus hablantes”. Boletín Museo del Oro [Bogotá]. 38- 39; 13- 55.

(inédito 1): “El libro de texto para las poblaciones indígenas”, en: Seminario taller. Reunión técnica para la revisión de textos en lenguas indígenas. San José: Oficina Subregional de Educación de la UNESCO y Ministerio de Educación Pública. 29 de setiembre de 1993.

Constenla, Adolfo y Espíritu Santo Maroto. 1979. Leyendas y tradiciones borucas. San José: Editorial de la Universidad de Costa Rica.

Conzemius, Eduardo. 1927. “Die Rama-Indianer von Nicaragua”. Zeitschrift für Ethnologie 59: 291- 362. Coromines, Joan. 1972. Tópica hespérica. Estudios sobre los antiguos dialectos, el substrato y la toponimia romances. (2 vol.). Madrid: Gredos.

Dauzat, Albert. 1971. La toponymie française. Paris: Payot.

Echeverría, Anabelle et al. 1985. Plan de formación en servicio para maestros de las comunidades indígenas de Costa Rica. Universidad de Costa Rica, Facultad de Educación, Escuela de Formación Docente y Asociación Indígena de Costa Rica. Mimeografiado.

Fernández, León. 1881- 1907. Colección de documentos para la historia de Costa Rica. 10tomos. Barcelona: Imprenta Viuda de Luis Tasso; París: Imprenta Pablo Dupont.

1889. Historia de Costa Rica durante la dominación española. 1502-1821. Madrid:Tipografía de Manuel Ginés Hernández.

1892. Lenguas indígenas de Centro América en el siglo XVIII. San José: TipografíaNacional.

1976. Indios, reducciones y el cacao. San José: Editorial Costa Rica. Biblioteca Patria.

Ferrero, Luis. 1986. ¿Por qué prehistoria si hay historia precolombina? San José: EUNED.

Gagini, Carlos. 1919. Nuevo diccionario de costarriqueñismos. San José: Imprenta Nacional.

1923. “Documentos para la historia de Costa Rica”. Revista de Costa Rica. 5: 79.

Gallegos, Pedro. 1570. “Relación de lo que he andado y visto de la provincia de Costa Rica. Año de 1570”. En: Academia de Geografía e Historia (1991): Documentos Históricos. San José: Imprenta Nacional; 11-18.

García, Guillermo (asesor): Stsawö we. Texto II para la enseñanza de la lectura y la escritura de la lengua bribri. San José: Asesoría Nacional de Educación Indígena, Ministerio de Educación Pública.

García, Guillermo (responsable). 1992. Adecuación curricular para las escuelas indígenas de Costa Rica (Informe). San José: Ministerio de Educación Pública. Mimeografiado.

García, Guillermo y Xinia Zúñiga. 1987. “Acciones educativas para la revitalización lingüística”. En: Seminario de Revitalización Lingüística. México: I.I.I., C.R.E.F.A.L., U.N.E.S.C.O. Mimeografiado.

Garita, Flor. 1995. Toponimia de la provincia de Cartago. San José: Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes; Editorial de la Dirección de Publicaciones. Comisión Nacional de Nomenclatura. Comisión Editorial de la Universidad de Costa Rica.

1997. Toponimia de la provincia de Heredia. San José: Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes; Editorial de la Dirección de Publicaciones. Comisión Nacional de Nomenclatura. Ministerio de Obras Públicas y Transportes. Instituto Geográfico Nacional.

1998a. “Toponimia indígena de la provincia de Guanacaste, Costa Rica”. Revista de Filología y Lingüística de la Universidad de Costa Rica. 24 (2): 177- 206.

1998b. “Algunos topónimos indígenas de la provincia de Puntarenas, Costa Rica”. Revista Informe Semestral. 34 (enero- diciembre): 77- 89.

Garita, Flor y Humberto Cordero Romero. 2001. Toponimia de la provincia de Puntarenas. San José: Instituto Geográfico Nacional.

Guevara, Marcos y Rubén Chacón. 1992. Territorios indios de Costa Rica: orígenes, situación actual y perspectivas. San José: García Hermanos.

Healy, Paul F. 1974. Archaeological Survey of the Rivas Region, Nicaragua. Tesis doctoral. Department of Anthropology, Harvard University, Cambridge.

Jara, Carla. 1986. Abecedario ilustrado boruca. San José: Asesoría Nacional de Educación Indígena, Ministerio de Educación Pública.

Latorre, Guillermo. 1998. “Sustrato y superestrato multilingües en la toponimia del extremo sur de Chile”. Estudios Filológicos (Universidad de Valdivia). 33: 55- 67.

2001. “Toponimia chilena: “la lejana posesión”. Estudios Filológicos (Universidad de Valdivia). 36: 129- 142.

Lehmann, Walter. 1920. Zentral-Amerika. Teil I. Die Sprachen Zentral‑ Amerikas in ihren Beziehungen zueinander sowie zu Süd-Amerika und Mexiko. 2 tomos. Berlín: Verlag Dietrich Reimer.

Macís, Alvar. 1988. Apuntes sobre Escazú. 2 tomos. San José: Imprenta Nacional.

Margery, Enrique. 1986. Abecedario ilustrado cabécar. San José: Asesoría Nacional de Educación Indígena, Ministerio de Educación Pública.

1989. Diccionario cabécar-español español-cabécar. San José: Editorial de laUniversidad de Costa Rica.

1990. “Estados de conservación de las lenguas indígenas de Costa Rica frente al español”. En: Seminario sobre Identidad y modernidad. Nuevos modelos de relaciones culturales. Barcelona, 27-30 de noviembre; 1-7.

1996. Diccionario fraseológico bribri - español español - bribri. San José: Editorial de la Universidad de Costa Rica.

Margery, Enrique y Francisco Rodríguez Atencio. 1991. Narraciones bocotás. San José: Editorial de la Universidad de Costa Rica.

Meléndez, Carlos. 1957. Legislación indigenista de Costa Rica. Instituto Indigenista Interamericano.

1978. Costa Rica vista por Fernández de Oviedo. San José: Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes.

1993. Añoranzas de Heredia. Heredia: Editorial Universidad Nacional.

Menéndez Pidal, Ramón. 1968. Toponimia prerrománica hispánica. Madrid: Gredos. Ministerio de Educación Pública. 1985. Decreto No. 16619-MEP. San José: 9 de octubre de 1985.

1989. Decreto ejecutivo No. 18967-MEP-C. San José: 19 de abril de 1989. Publicado en La Gaceta No. 93 (16 de mayo de 1989).

1993. Decreto Ejecutivo No. 22072-MEP del 25 de febrero de 1993. Filología y Lingüística XXXII (2): 203-259, 258 2006/ ISSN 0377-628X

Muntzel, Marta. 1982. “Contribución del español a la pérdida de lenguas mesoamericanas”. En: Actas del I Congreso Internacional sobre el Español de América. [San Juan, Puerto Rico, del 4 al 9 de octubre de 1982]. San Juan: Academia Puertorriqueña de la Lengua Española; 853-863.

Noriega, Félix. 1923. Diccionario geográfico de Costa Rica. San José: Imprenta Nacional.

Peralta, Manuel María. 1883. Costa Rica, Nicaragua y Panamá en el siglo XVI. Su historia y sus límites. Madrid: Librería de M. Murillo.

Portilla, Mario. 1986. “Un caso de muerte de lenguas: el térraba”. Estudios de Lingüística Chibcha [Universidad de Costa Rica]. 5: 97- 246.

Potthast-Jutkeit, Barbara. 1998. “Centroamérica y el contrabando por la Costa de Mosquitos en el siglo XVIII”. Mesoamérica 36: 499- 516.

Pozas, Ricardo. s.f. Jis ma ishö. México: Litografía Ideal.

Quesada Pacheco, Miguel Ángel. 1990. “La lengua huetar”. Estudios de Lingüística Chibcha[Universidad de Costa Rica]. 9: 7- 64.

1992. “Posición del huetar entre las lenguas chibchas”. Estudios de Lingüística Chibcha [Universidad de Costa Rica]. 11: 71- 100.

1996a. Shán rójc brúncajc rójc. Narraciones borucas. San José: Editorial de la Universidad de Costa Rica / Comisión Costarricense de Cooperación con la UNESCO.

1996b. Los huetares: historia, lengua, etnografía y tradición oral. Cartago: Editorial Tecnológica.

1996c. “El idioma de los quepos”. Estudios de Lingüística Chibcha. 15: 59-76.

Quesada Pacheco, Miguel Ángel, ‘Toponimia indígena de Costa Rica’ Filología y Lingüística XXXII (2): 203-259 , 2006, ISSN 0377-628X

Quirós, Claudia. 1990. La era de la encomienda. San José: Editorial de la Universidad de Costa Rica.

Quirós, Santiago. 1984. La lengua chorotega o mangue: análisis lingüístico de los materiales existentes. Tesis de Maestría. Universidad de Costa Rica.

1986. “Etimología de los nombres “chorotega”, “mangue” y “diriá”, en Revista de Filología y Lingüística de la Universidad de Costa Rica. 12 (1): 151- 152.

2002. Diccionario español-chorotega chorotega-español. San José: Editorial de la Universidad de Costa Rica.

Rojas, Carmen. 1992. “Morfología derivativa de la lengua boruca”, en: Estudios de Lingüística Chibcha [Universidad de Costa Rica]. 11: 35- 64.

Salguero, Miguel. 1991. Cantones de Costa Rica. San José: Editorial Costa Rica.

Sanabria Martínez, Víctor Manuel. 1992. Datos cronológicos para la historia eclesiástica de Costa Rica. San José: Ediciones CECOR.

Sánchez, Juanita y Gloria Mayorga. 1993. Costumbres y tradiciones indígenas. San José: Comisión Costarricense de Cooperación con la UNESCO. Comité de Educación.

Seebach, Karl von. 1865. Prof. K. v. Seebach’s Reise durch Guanacaste (Costa Rica), 1864-1865”. Pertermann’s Geographische Mitteilungen. Heft 7: 242.

Tous, Meritxell. 2002. De la Gran Nicoya precolombina a la provincia de Nicaragua, s. XV y XVI. Tesis doctoral. Universitat de Barcelona.

Trapero, Maximino. 1995. Para una teoría lingüística de la toponimia. Universidad de Las Palmas de Gran Canaria: Servicio de Publicaciones. Universidad Nacional, División de Educación Rural, CIDE, Asociación Nacional de Educadores (1993): Seminario taller: Análisis de la situación indígena en Costa Rica. Programa. 4 - 7 de octubre de 1993. San José: Auditorio de la Asociación Nacional de Educadores, Sede Central. Mimeografiado.

Vázquez de Coronado, Juan. 1964. Cartas de relación sobre la provincia de Costa Rica. San José: Academia de Geografía e Historia.

Zúñiga, Agustín. 1990. Pueblos indígenas de Costa Rica, San José: Ministerio de Educación Pública, Asesoría Regional de Educación Indígena. Mimeografiado.

Internet

http://www.fidh.org/IMG/pdf/costarica2002cerd.pdf (consultada el 20 de agosto de 2007).

Tort, Joan. 2001. “La toponímia com a camp de coneixement interdisciplinari. algunes bases teòriques i epistemològiques per a l’estudi dels noms de lloc”. Scripta Nova. Revista electrónica de Geografía y Ciencias Sociales de la Universidad de Barcelona. 86; 1 de abril de 2001. (http://www.ub.es/geocrit/sn-86.htm)