Ratoncito Pérez

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda

Coordenadas: 40°25′1.57″N 3°42′20.73″O / 40.4171028, -3.7057583

Cubierta del cuento Ratón Pérez de Luis Coloma, ilustrada por Mariano Pedrero (1911)

El Ratoncito Pérez es un personaje de leyenda muy popular entre los niños españoles e hispanoamericanos. La tradición sigue el mismo ritual que en el caso del hada de los dientes de los países germanos: cuando a un niño se le cae un diente de leche, lo colocará debajo de la almohada y, mientras duerme estos personajes mágicos, duendes, hadas o ratones se lo cambiarán por un pequeño regalo, dulces o monedas.[1]

Tradición universal[editar]

Se le reconoce como "Ratoncito Pérez" en los países hispanohablantes, con la excepción de algunas regiones de México, Perú y Chile en donde se le llama "el Ratón de los dientes" y en Argentina, Venezuela, Ecuador, Uruguay y Colombia simplemente "El Ratón Pérez". En Francia se le llama "Ratoncito" (la petite souris), en Italia se le conoce como "Topolino", "Topino" (Ratoncito) o "Fatina" (Hadita) y en los países germanos, el "Hada de los dientes" (Tooth Fairy). En Cataluña es "l'Angelet" (el Angelito), en el País Vasco -sobre todo Vizcaya-, es "Maritxu teilatukoa" (Mari la del tejado) y en Cantabria es "L´Esquilu de los dientis" (La Ardilla de los dientes). En algunos lugares es tradición tirar los dientes de los niños a los tejados de las casas. Algunas versiones del Ratoncito Pérez le han añadido como nombre de pila: Odón.

Origen[editar]

El origen más probable del ratoncito y su enlace con un hada proviene de un cuento francés del siglo XVIII de la baronesa d'Aulnoy: La Bonne Petite Souris (El Buen Ratoncito). Habla de un hada que se transforma en un ratón para ayudar a derrotar a un malvado rey, ocultándose bajo la almohada del mismo, tras lo cual se le caen todos los dientes.

Placa conmemorativa en el mismo lugar donde el padre Luis Coloma situó la vivienda del Ratoncito Pérez, en la Confitería Prast de la calle Arenal número 8 de Madrid.

En España, su introducción a la mitología infantil se ha atribuido a Luis Coloma (autor también de Pequeñeces o Jeromín), cuando hacia 1894 pidieron al jesuita que escribiera un cuento para el futuro rey Alfonso XIII, que entonces tenía 8 años, y al que se le cayó un diente. Sin embargo, en la novela de Benito Pérez Galdós La de Bringas,[2] escrita en 1884 y ambientada en 1868, el autor compara a un personaje, Francisco Bringas, avaro y tacaño, con el ratoncito Pérez, luego debía ser popular para el público ya antes del cuento del padre Coloma.[nota 1]

El Ayuntamiento de Madrid rescató la memoria del Ratoncito -el primer personaje ficticio al que el Ayuntamiento homenajea con una placa del Plan Memoria de Madrid- instalando una placa en la calle del Arenal, número 8, domicilio donde el Luis Coloma situó la vivienda del roedor, en la entonces popular confitería Prast.[3] En la placa puede leerse: "Aquí vivía, dentro de una caja de galletas en la confitería Prast el Ratón Pérez, según el cuento que el padre Coloma escribió para el niño rey Alfonso XIII".[4]

Cine[editar]

En 2006 la historia fue llevada al cine en una coproducción hispano-argentina, bajo la dirección de Juan Pablo Buscarini, bajo el título Pérez, el ratoncito de tus sueños.

En enero de 2009, Disney estrenó en Hispanoamérica la película El Ratón Pérez 2.[5]

En 2012 el Ratoncito Pérez tuvo un breve cameo en la película El origen de los guardianes de DreamWorks Animation. Durante la recolección de los dientes, una minihada de los dientes encuentra al ratón llevándose un diente y se pelea con él, pero ella le explica que es parte de la división latina mientras el ratón demuestra su enfado gritando y arrojando su sombrero; sin embargo, el ratón de la película parece ser un ratón ayudante que trabaja para el Ratoncito Pérez, parecido a las que trabajan para el Hada de los Dientes.

Teatro[editar]

En 2005 se estrenó en Buenos Aires El Ratón Pérez, tu primer musical, de Cibrian Mahler (que se repondría en 2011). En 2007 se presenta un nuevo espectáculo teatral en el Teatro El Nacional El Ratón Pérez y el cofre perdido, y en abril de 2010, en el Teatro Gran Rex, El Ratón Pérez Superpoderoso.[5]

Mitos relacionados[editar]

Estatua del Ratoncito Pérez.

En algunos países asiáticos, como la India, Japón, Corea y Vietnam, cuando un niño pierde un diente, es costumbre que lo lance al techo si viniera de la mandíbula inferior, o en el espacio debajo del piso si viniera de la mandíbula superior. Mientras se hace esto, el niño expresa un deseo de que el diente se sustituya por el diente de un ratón. Esta tradición se basa en el hecho de que los dientes de ratones crecen durante toda su vida, una característica de todos los roedores.

En Japón, una variación distinta indica que los dientes superiores se lancen directamente hacia abajo a la tierra y los dientes inferiores hacia arriba al aire, la idea es que los dientes entrantes crezcan derechos.[6]

En países de Oriente Medio (incluyendo Irak, Jordania, Palestina, Egipto y Sudán) existe una tradición de lanzar un diente de leche al cielo hacia el Sol o hacia Allah. Esta tradición puede tener su origen en una oferta pre-islámica y se remonta al menos al siglo XIII. También se menciona por Izz bin Hibat Allah Al Hadid en el siglo XIII.[7]

Véase también[editar]

Bibliografía[editar]

  • Luis Coloma,con ilustraciones de Cruz Pintor Ratón Pérez (2000)
  • José Manuel Pedrosa, La historia secreta del Ratón Pérez (2005)

Notas[editar]

  1. Coloma lo presenta como un bonachón personaje que muestra al Rey Buby (apodo con que la Reina María Cristina llamaba a su hijo) las miserias de los pobres, antes de depositar un toisón de oro en su ilustre lecho. En la versión de Coloma, el ratón vivía con su familia dentro de una gran caja de galletas, en el almacén de la entonces famosa confitería Prast, en el número ocho de la calle del Arenal, en el corazón de Madrid y no muy lejos de Palacio. El pequeño roedor se escapaba frecuentemente de su domicilio y, a través de las cañerías de la ciudad, llegaba a las habitaciones del pequeño rey Bubi I (Alfonso XIII) y las de otros niños más pobres que habían perdido algún diente, despistando a los gatos, que siempre estaban al acecho. El escritor concluye así: “El rey niño Buby I colocó su diente debajo de la almohada, como es costumbre hacer, y esperó impaciente la llegada del ratoncito. Ya se había dormido cuando un suave roce lo despertó.”

Referencias[editar]