Percepción del color

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espectros de respuesta normalizada de los conos humanos, S, M, L y tipo, los estímulos monocromáticos del espectro, con longitud de onda dada en nanómetros
Las mismas cifras por encima de aquí representadas como una sola curva en tres (respuesta de los conos normalizado) Dimensiones
brillo relativo de la sensibilidad del sistema visual humano en función de la longitud de onda

En el fondo del ojo existen millones de células especializadas en detectar las longitudes de onda procedentes de nuestro entorno. Estas células, principalmente los conos y los bastones, recogen los diferentes elementos del espectro de luz solar y las transforman en impulsos eléctricos, que son enviados luego al cerebro a través de los nervios ópticos. El cerebro (concretamente la corteza visual, que se halla en el lóbulo occipital) es el encargado de hacer consciente la percepción del color.

Los conos se concentran en una región cercana al centro de la retina llamada fóvea. Su distribución sigue un ángulo de alrededor de 2°, medidos desde la fóvea. La cantidad de conos es de 6 millones y algunos de ellos tienen una terminación nerviosa que se dirige hacia el cerebro.

Los conos son los responsables de la visión del color. Hay tres tipos de conos, sensibles a los colores rojo, verde y azul, respectivamente. Dada su forma de conexión a las terminaciones nerviosas que se dirigen al cerebro, son los responsables de la definición espacial. También son poco sensibles a la intensidad de la luz y proporcionan visión fotópica (visión a altos niveles).

Los bastones se concentran en zonas alejadas de la fóvea y son los responsables de la visión escotópica (visión a bajos niveles). Los bastones comparten las terminaciones nerviosas que se dirigen al cerebro y, por consiguiente, su aporte a la definición espacial resulta poco importante. La cantidad de bastones se sitúa alrededor de 100 millones y no son sensibles al color. Los bastones son mucho más sensibles que los conos a la intensidad luminosa, por lo que aportan a la visión del color aspectos como el brillo y el tono, y son los responsables de la visión nocturna. En primates, la visión del color puede haber evolucionado bajo presión selectiva para una variedad de tareas visuales, incluida la búsqueda de hojas jóvenes nutritivas, frutas maduras y flores, así como la detección de camuflaje de depredadores y estados emocionales en otros primates.[1][2][3]

Visión del Color[editar]

La visión del color es un atributo sensorial de la visión que proporciona una apreciación de diferencias en la composición de las longitudes de onda de la luz que estimula la retina. Su examen permite la detección de alteraciones congénitas o adquiridas de la visión del color, evaluar la integridad macular y determinar la aptitud en la discriminación de los colores.

La importancia de poder diagnosticar defectos congénitos se basa en determinar el aspecto genético y hereditario que conlleva, así como poder orientar y facilitar las actividades escolares y profesionales del paciente. Las alteraciones adquiridas indican la presencia de patologías que modifica la percepción normal del color.

Los exámenes que se suelen utilizar se basan en técnicas de discriminación y de ordenación. Entre los más utilizados pueden destacarse:

  • Láminas pseudocromáticas (Ishihara, SPP. American Optical. Etc): Se basan en la capacidad visual de discriminación de colores. Consiste en una serie de láminas que presentan topos de diferentes colores y tamaños, que enmascaran un número o figura. Si el paciente tiene una visión del color normal podrá diferenciarlo. En función del número de omisiones y errores que realice se determina el tipo y gravedad de la deficiencia al color.
  • Farnsworth-Munsell D-15: Se basa en la capacidad para ordenar en una secuencia lógica distintos colores. Se determina la habilidad, la discriminación fina del color y la capacidad de la confusión del color. La secuencia que el paciente ordena se representa en gráficas específicas para cada test, que permiten determinar el tipo de anomalía mediante la impresión visual.

Percepción de movimientos por el color[editar]

Algunas veces el cerebro puede percibir movimientos en el color a pesar de que la imagen sea fija. Esta ilusión óptica se debe al llamado fenómeno de la adaptación por los conos, que son las células responsables de la visión de los colores, que se agotan de mirar un mismo color y entonces el cerebro lo ve con un brillo menor. A la vez, el color opuesto se ve con una fuerza y brillo mayor. En el momento en que un color de un cono comienza a verse más fuerte que antes al cerebro le parece registrar un movimiento, pero, en realidad, se mueve a medida que el ojo cambia de un cono a otro y el color varía. En ese momento en algunos dibujos o cuadros se tiene la ilusión óptica de que los colores o dibujos se están moviendo, sobre todo cuando los conos están concentrados en el centro de nuestra visión y más dispersos en los bordes. algo que se da en la visión periférica.[4]

Fenómeno del daltonismo[editar]

El daltonismo es una alteración de origen génetico en la capacidad de discriminar los colores. El grado de afectación es muy variable y oscila entre la falta de capacidad para discernir cualquier color (acromatopsia) y un ligero grado de dificultad para discriminar matices de rojo, verde y ocasionalmente azul que si son capaces de discriminar las personas con visión normal del color o tricrómatas.

Evolución[editar]

Los mecanismos de percepción del color dependen en gran medida de factores evolutivos, de los cuales se cree que el más destacado es el reconocimiento satisfactorio de las fuentes de alimentos. En primates herbívoros, la percepción del color es esencial para encontrar hojas (inmaduras) apropiadas. En el colibrí, los tipos particulares de flores a menudo también se reconocen por el color. Por otro lado, los mamíferos nocturnos tienen una visión del color menos desarrollada ya que se necesita luz adecuada para que los conos funcionen correctamente. Existe evidencia de que la luz ultravioleta juega un papel en la percepción del color en muchas ramas del reino animal, especialmente los insectos. En general, el espectro óptico abarca las transiciones electrónicas más comunes en la materia y, por lo tanto, es el más útil para recopilar información sobre el medio ambiente.

La evolución de la visión tricromática del color en los primates ocurrió cuando los ancestros de los monos, simios y humanos modernos cambiaron a la actividad diurna (durante el día) y comenzaron a consumir frutas y hojas de plantas con flores.[5]​ La visión del color, con discriminación UV, también está presente en varios artrópodos, los únicos animales terrestres además de los vertebrados que poseen este rasgo.[6]

Algunos animales pueden distinguir colores en el espectro ultravioleta. El espectro ultravioleta cae fuera del rango visible humano, a excepción de algunos pacientes con cirugía de cataratas.[7]​ Las aves, tortugas, lagartijas, muchos peces y algunos roedores tienen receptores UV en sus retinas.[8]​ Estos animales pueden ver los patrones UV que se encuentran en las flores y otros animales salvajes que son invisibles para el ojo humano.

La visión ultravioleta es una adaptación especialmente importante en las aves. Permite a las aves detectar pequeñas presas desde la distancia, navegar, evitar a los depredadores y alimentarse mientras vuelan a altas velocidades. Las aves también utilizan su visión de amplio espectro para reconocer a otras aves y en la selección sexual.[9][10]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Vorobyev M (July 2004). «Ecology and evolution of primate colour vision». Clinical & Experimental Optometry 87 (4–5): 230-8. PMID 15312027. S2CID 40234800. doi:10.1111/j.1444-0938.2004.tb05053.x. 
  2. Carvalho LS, Pessoa D, Mountford JK, Davies WI, Hunt DM (26 de abril de 2017). «The Genetic and Evolutionary Drives behind Primate Color Vision». Frontiers in Ecology and Evolution 5. doi:10.3389/fevo.2017.00034. 
  3. Hiramatsu C, Melin AD, Allen WL, Dubuc C, Higham JP (June 2017). «Experimental evidence that primate trichromacy is well suited for detecting primate social colour signals». Proceedings. Biological Sciences 284 (1856): 20162458. PMC 5474062. PMID 28615496. doi:10.1098/rspb.2016.2458. 
  4. DESCUBRIENDO LOS SECRETOS DE LAS ILUSIONES Y LA MEMORIA
  5. Steven P (1997). How the Mind Works. New York: Norton. p. 191. ISBN 978-0-393-04535-2. 
  6. Koyanagi M, Nagata T, Katoh K, Yamashita S, Tokunaga F (February 2008). «Molecular evolution of arthropod color vision deduced from multiple opsin genes of jumping spiders». Journal of Molecular Evolution 66 (2): 130-7. Bibcode:2008JMolE..66..130K. PMID 18217181. S2CID 23837628. doi:10.1007/s00239-008-9065-9. 
  7. Hambling D (30 de mayo de 2002). «Let the light shine in: You don't have to come from another planet to see ultraviolet light». EducationGuardian.co.uk. Archivado desde el original el 23 de noviembre de 2014. 
  8. Jacobs GH, Neitz J, Deegan JF (October 1991). «Retinal receptors in rodents maximally sensitive to ultraviolet light». Nature 353 (6345): 655-6. Bibcode:1991Natur.353..655J. PMID 1922382. S2CID 4283145. doi:10.1038/353655a0. 
  9. Varela FJ, Palacios AG, Goldsmith TM (1993). Bischof HJ, Zeigler HP, ed. Vision, brain, and behavior in birds. Cambridge, Mass: MIT Press. pp. 77–94. ISBN 978-0-262-24036-9. 
  10. Cuthill IC, Partridge JC, Bennett AT, Church SC, Hart NS, Hunt S (2000). «Ultraviolet Vision in Birds». Advances in the Study of Behavior 29. pp. 159-214. 

Bibliografía[editar]

  • Conway-Morris, S. (1996). The Crucible of Creation. Oxford: Oxford University Press.
  • Halder, G., Callaerts, P. and Gehring, W.J. (1995). "Induction of ectopic eyes by targeted expression of the eyeless gene in Drosophila". Science 267 (pp. 1788–1792).
  • Halder, G., Callaerts, P. and Gehring, W.J. (1995). "New perspectives on eye evolution." Curr. Opin. Genet. Dev. 5 (pp. 602–609).
  • Land, M.F. and Fernald, Russell D. (1992). "The evolution of eyes." Annu Rev Neurosci 15 (pp. 1–29).
  • Tomarev, S.I., Callaerts, P., Kos, L., Zinovieva, R., Halder, G., Gehring, W., and Piatigorsky, J. (1997). "Squid Pax-6 and eye development." Proc. Natl. Acad. Sci. USA, 94 (pp. 2421–2426).
  • Wagner, H.J., Douglas, R.H., Frank, T.M., Roberts, N.W., and Partridge, J.C. (Jan. 27, 2009). "A Novel Vertebrate Eye Using Both Refractive and Reflective Optics". Current Biology 19 (2): 108–114.
  • Wilson, M. (1978). "The functional organisation of locust ocelli". Journal of Comparative Physiology (4): 297–316.
  • Borras, J. Gispets, Ondategui, (Oct. 2000). "Visión binocular. Diagnóstico y tratamiento". Alfaomega. Colombia, Bogotá (pp. 45).