El Parque nacional Toro Toro, a veces escrito Torotoro, es un área protegida de Bolivia ubicada en la provincia de Charcas, en el norte del departamento de Potosí. Tiene una superficie de 16.570 ha (165,70 km²) y fue creado el año 1989 mediante Decreto Supremo N° 22269[2] con el fin de conservar la flora y fauna silvestre de los valles interandinos así como sitios arqueológicos, paleontológicos y espeleológicos.
El 10 de junio de 1988, el torotoreño Rodolfo Becerra de la Roca fundó la Asociación Conservacionista de Torotoro (ACT),[3] con la finalidad de promover la conservación, protección y administración adecuada de la flora y fauna silvestre, de los recursos paleontológicos y espeleológicos y belleza natural de la zona de Toro Toro.[4] La ACT realizó el Estudio para la Creación del Parque Nacional Torotoro (PNT), a base del cual gestionó su declaratoria mediante Decreto Supremo N° 22269 de 26 de julio de 1989. Este fue elevado a rango de ley por la N° 1370 de 13 de noviembre de 1992, durante el gobierno de Jaime Paz Zamora.[5] Es así que Toro Toro se convirtió en el único parque nacional de Bolivia que se ha establecido por iniciativa privada,[4] y es por eso que se considera a Becerra de la Roca como el fundador de este parque nacional.
El 2019, el Instituto de Turismo Responsable (ITR), entidad perteneciente a la UNESCO, otorgó al Parque Nacional Toro Toro la certificación internacional de turismo "Biosphere", siendo primer destino turístico de Bolivia en obtener esta certificación. Este certificado verifica que sea un destino sostenible turísticamente a nivel económico, medio ambiental y cultural.[1]
Algunos miembros del Consejo Mundial de Geoparques de Unesco visitaron el parque nacional Toro Toro en noviembre de 2021 con el fin de potencialmente nominar al parque como geoparque, lo que lo convertiría en el primero de Bolivia y el noveno de América Latina. Se estima que para enero de 2022 se tenga una respuesta final sobre la denominación.[6]
Está ubicado en la provincia de Charcas al norte del departamento de Potosí, a 140 km de la ciudad de Cochabamba desde donde se realiza el acceso por su mayor proximidad.[7] En el trayecto se pasa por los poblados de Cliza, Anzaldo, Toco y el río Caine, con un caudal importante en época de lluvia, el acceso es dificultoso en esta época. Otra vía de acceso es la ruta desde la ciudad de Oruro, que comprende los pueblos de Bolívar, Sacaca, y San Pedro de Buena Vista.[8]
El parque ocupa la región de los valles secos mesotérmicos al norte del departamento de Potosí. La región es típicamente montañosa con profundos cañones, valles y caídas de agua.
El clima del PN Toro Toro presenta una marcada variación altitudinal. Las zonas bajas cercanas al río Caine se caracterizan por un clima más cálido y seco, con precipitaciones inferiores a 450 mm anuales, mientras que las áreas medias registran lluvias moderadas de entre 450 y 650 mm al año.[9] En las partes altas, el clima es más húmedo y frío, con precipitaciones que oscilan entre 800 y 1000 mm anuales, además de una mayor humedad ambiental y presencia frecuente de nieblas durante el verano. Según la clasificación climática de Köppen, la región corresponde a la clase B, con clima seco de tipo estepario, lluvias escasas e irregulares, sequías prolongadas y predominio de vegetación xerófila.[9]
La temperatura disminuye conforme aumenta la altitud y, en la estación meteorológica de Toro Toro, ubicada a 2700m s. n. m., se registraron temperaturas medias mensuales entre 14 y 21 °C, con una media anual aproximada de 18 °C y valores extremos que rara vez superan los 31 °C en verano o descienden por debajo de 0 °C en invierno.[9] La precipitación media anual alcanza alrededor de 924 mm, concentrándose principalmente entre diciembre y marzo, mientras que el periodo seco se extiende de abril a octubre, con lluvias muy escasas. Los vientos son un factor climático relevante, predominando aquellos provenientes del este, noreste y sureste, siendo octubre el mes con mayores velocidades registradas.[9]
El municipio de Toro Toro, donde se ubica el PN Toro Toro, forma parte de las cuencas del río Caine y del río San Pedro, que en conjunto comprenden once subcuencas, de las cuales seis de las siete subcuencas del río Caine se encuentran dentro del parque, mientras que las cuatro del río San Pedro están fuera del área protegida.[9] El río Caine constituye el principal curso de agua de la región y se origina en las alturas de Colomi, en el departamento de Cochabamba, donde inicialmente es conocido como río Rocha, recibiendo aportes de los valles alto, bajo y central, así como de ríos importantes como el río Tapacarí y el río Arque, cuya confluencia da lugar al río Capinota, denominado río Caine. Dentro de la subcuenca del río Torotoro, destacan los ríos Umajalanta y Chiflón Qaqa, que presentan tramos de cauce subterráneo al atravesar las cavernas del mismo nombre, además de existir otras cavernas con presencia de agua.[9] En el área del parque y su zona de influencia se han identificado alrededor de 380 fuentes de agua, entre lagunas, quebradas, vertientes y ríos, predominando cursos temporales en las partes altas, mientras que los principales afluentes del río Caine asociados al parque presentan caudales permanentes.[9]
La región del PN Toro Toro presenta una geología compleja determinada por procesos tectónicos, estratigráficos y geomorfológicos, con presencia de sinclinales, anticlinales, fallas, fracturas y discordancias originadas por procesos endógenos.[9] En el área se reconocen unidades de las eras Paleozoica, Mesozoica, Cenozoica y Neozoica, que comprenden varios sistemas y formaciones, constituyendo la base de los valores naturales y paisajísticos del parque. Los procesos geológicos externos han modelado un relieve destacado, caracterizado por cañones profundos, relieves negativos y serranías elevadas, que definen el singular panorama geomorfológico de la región.[9]
Vista interior de las formaciones rocosas.
Desde el punto de vista estratigráfico, en el Paleozoico están representados los sistemas Ordovícico, Silúrico, Devónico y Pérmico, con rocas sedimentarias antiguas intensamente deformadas y con presencia localizada de fósiles marinos.[9] El Mesozoico está dominado por el sistema Cretácico, cuyas formaciones, entre ellas Torotoro, La Puerta, Miraflores, Chaunaca, El Molino y Santa Lucía, son las más características del área y están asociadas al desarrollo del sinclinal de Toro Toro, así como a abundantes afloramientos fosilíferos y rasgos estructurales visibles. El Cenozoico está escasamente representado por diques aislados, mientras que el Neozoico o Cuaternario incluye depósitos aluviales, coluviales y terrazas fluviales, especialmente a lo largo del río Torotoro y otros cursos de agua, que han dado origen a planicies y suelos de importancia agrícola.[9]
La flora del PN Toro Toro se caracteriza por una alta diversidad y un notable nivel de endemismo, siendo reconocida como una fuente de diversidad primaria para numerosos grupos de plantas.[10] Los registros disponibles indican la presencia de aproximadamente 359 especies de plantas vasculares y no vasculares, de las cuales al menos 20 son endémicas de Bolivia y algunas con distribución exclusivamente local. Esta riqueza florística se debe a la complejidad de las cadenas andinas en la región, que generan una sucesión de pisos ecológicos que van desde valles mesotérmicos hasta la puna subhúmeda, favoreciendo la coexistencia de diversos ecotipos y comunidades vegetales.[10]
Desde el punto de vista biogeográfico, el parque se sitúa dentro del reino Neotropical, en la región Andina, e integra las provincias biogeográficas de la Puna Peruana y Boliviano Tucumana.[10] Esta condición se refleja en la presencia de múltiples ecosistemas y tipos de vegetación distribuidos altitudinalmente, muchos de los cuales corresponden a comunidades secundarias resultantes de una prolongada intervención humana, como la deforestación, las quemas y el sobrepastoreo. En conjunto, el área alberga tres grandes ecosistemas y una decena de tipos de vegetación, conformando un mosaico complejo de comunidades naturales y sucesionales.[10]
Entre las unidades de vegetación más representativas se encuentran matorrales y herbazales xeromórficos, bosques secos interandinos, relictos de bosques subhúmedos pre puneños y pequeños parches de bosques altimontanos de queñua.[10] Estas formaciones incluyen especies arbustivas, gramíneas, cactáceas y árboles característicos de ambientes secos y subhúmedos andinos, algunas de ellas de alto valor ecológico y forestal. Sobresalen especies típicas del bosque caducifolio como el quebracho blanco, soto y el pino de monte.[10]
La fauna del PN Toro Toro presenta una gran diversidad de vertebrados, resultado de la variedad de ecosistemas andinos y valles interandinos presentes en el área. Los registros disponibles documentan especies de aves, mamíferos, anfibios, reptiles y peces, aunque en varios grupos el conocimiento aún es incompleto y requiere estudios adicionales. En conjunto, el parque alberga especies endémicas, amenazadas y emblemáticas.
La avifauna es uno de los grupos mejor representados, con 119 especies pertenecientes a 25 familias, lo que equivale a aproximadamente el 8% de la riqueza de aves de Bolivia.[10] Destacan cuatro especies endémicas: la paraba frente roja, la lorita boliviana, el tordo boliviano y la bandurrita boliviana, algunas de ellas con categorías de amenaza elevadas. Entre las especies más representativas del parque se encuentran el cóndor andino, la paraba frente roja y diversas aves adaptadas tanto a las zonas altas como a los valles bajos del área protegida.[10]
En cuanto a los mamíferos, se han registrado 64 especies distribuidas en 20 familias, con predominio de roedores y murciélagos, que concentran la mayor parte de la diversidad. El parque alberga especies de alto valor de conservación como el gato andino y la taruka, ambas categorizadas como amenazadas. La mastofauna incluye además ungulados, carnívoros y pequeños mamíferos característicos de los paisajes andinos, aunque la presencia de algunas especies aún requiere confirmación.
La herpetofauna comprende alrededor de 25 a 36 especies potenciales de anfibios y reptiles, con un porcentaje significativo de endemismo y varias especies en categorías de amenaza.[10] La ictiofauna es reducida y está representada por peces gato del género Trichomycterus, incluyendo una especie endémica (Trichomycterus chaberti) que solo habita en la caverna de Umajalanta. En el parque se reconocen al menos 12 especies endémicas de fauna y varias especies emblemáticas, muchas de las cuales enfrentan presiones como la caza.[10]
Es un lugar de alto interés de la geología, ya que se encuentran profundas cavernas del origen kárstico. Allí está la extensa Caverna de Umajalanta,[11] la caverna de Huaca Senka y otras. Un atractivo particular es el impresionante Cañón del Valle de Toro Toro. El rango altitudinal oscila entre los 3.600 y 1.900 m s. n. m..
El PN Toro Toro constituye uno de los yacimientos paleontológicos más importantes de Bolivia.[9] En el área afloran rocas de edad paleozoica, mesozoica y cenozoica, con una notable riqueza de paleofauna e icnofauna, especialmente correspondiente al periodo Cretácico, lo que le da al parque un alto valor científico y patrimonial a nivel nacional.[9]
En las rocas paleozoicas, que abarcan los periodos Ordovícico, Silúrico, Devónico, Carbonífero y Pérmico, se registra una amplia diversidad de invertebrados, principalmente de origen marino.[9] Las unidades mesozoicas albergan numerosas icnitas de dinosaurios, incluyendo ceratópsidos, terópodos, ornitópodos, anquilosaurios y sauropodomorfos, así como restos de peces y otros organismos acuáticos como gasterópodos, bivalvos y ostrácodos. En las formaciones cenozoicas, por su parte, se han identificado fósiles de vertebrados como tortugas y, en menor proporción, cocodrilos.[9]
Las rocas de Toro Toro destacan por corresponder a antiguos ambientes costeros y marinos someros del Cretácico, formados hace aproximadamente 80 millones de años, donde habitaron tiburones sierra como Pucapristis branisi, peces siluriformes y abundantes gasterópodos que generaron importantes acumulaciones de carbonato de calcio visibles en la actualidad.[9] En estos ambientes también transitaron numerosos dinosaurios saurisquios y ornitisquios, cuyas huellas quedaron preservadas, mientras que en las dunas costeras se registran concentraciones excepcionales de fósiles de tortugas como Roxochelys vilavilensis, únicas a nivel mundial, asociadas a grandes cocodrilos y otros vertebrados de menor tamaño.[9]
Huellas de dinosaurios en el parque nacional Toro toro.
En el área protegida se encuentra también el sitio con la mayor cantidad de huellas de dinosaurios del mundo.[12] Estas se encuentran en el yacimiento icnológico de Carreras Pampa, uno de los más importantes del mundo por la abundancia, diversidad y calidad de preservación de huellas de dinosaurios. En esta superficie se han documentado 1321 rastros y 289 huellas aisladas, que en conjunto suman aproximadamente 16.600 huellas de dinosaurios terópodos, además de 280 rastros de nado con un total de 1378 huellas, rastros con impresiones de cola y numerosas huellas de aves asociadas.[13] Los registros se distribuyen en nueve sitios de estudio que corresponden a una misma superficie de pisadas expuesta, con un área aproximada de 7485 metros cuadrados.[13]
Las huellas presentan una amplia variabilidad, con tamaños que van desde diminutos hasta grandes, y se han identificado once morfotipos de huellas de desplazamiento terrestre y tres morfotipos de huellas de nado, así como ocho estilos de preservación.[13] Esta diversidad sugiere la presencia de un conjunto variado de productores de huellas y comportamientos distintos, incluyendo desplazamientos rápidos, nado y contacto ocasional de la cola con el sustrato. La profundidad variable de las huellas, tanto dentro de un mismo rastro como entre distintos rastros, indica cambios en las condiciones reológicas del sedimento a lo largo del tiempo y del espacio. Los análisis de orientación muestran un patrón bimodal marcado, interpretado como desplazamientos paralelos a una antigua línea de costa.[13] Los hallazgos, publicados en 2025 en la revista científica PLOS ONE, aportan evidencias sobre la forma en que estos animales extintos pudieron desplazarse y comportarse hace más de 66 millones de años, durante el período Cretácico.[12]
Alberga las ruinas incaicas de Llama Chaqui y pinturas rupestres.
En los últimos años ha crecido exponencialmente la importancia de este parque nacional boliviano, siendo considerado incluso como posibilidad de nueva maravilla del mundo. Como consecuencia este lugar ha mejorado ampliamente en cuanto a la atención a los turistas, tanto extranjeros como nacionales.
La población oriunda del área es de origen charcas y la lengua predominante, además del castellano, es el quechua. Existe además una gran proporción de migrantes que provienen de los valles en el departamento de Cochabamba.
Entrada al vergel entre los cañones y piedras de Toro Toro.
↑UNIVERSIDAD MAYOR DE SAN ANDRÉS FACULTAD DE HUMANIDADES Y CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN CARRERA DE TURISMO Materia: GESTIÓN DEL PATRIMONIO NATURAL TALLER DE DIAGNÓSTICO TURÍSTICO PARTICIPATIVO (DTP) EN EL PARQUE NACIONAL: "TOROTORO"