Ozonoterapia

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La ozonoterapia es una forma de tratamiento médico alternativo que pretende la saturación de oxígeno en el organismo a través de la insuflación de una mezcla de oxígeno y ozono al cuerpo por diversas vías. Se sugieren varios métodos para introducir la mezcla de gases al cuerpo, los presuntos beneficios de esta terapéutica incluyen el tratamiento de diversas enfermedades incluyendo cáncer, SIDA, esclerosis múltiple, entre otras. No existen pruebas creíbles en publicaciones revisadas por iguales que respalden el uso del ozono como un tipo válido de tratamiento médico[1] Por otra parte, sí existen amplias evidencias de que el ozono resulta perjudicial para los tejidos humanos y vegetales.  El código de regulación federal de los EE.UU. de fecha Abril 1 de 2016, en su acápite a) dice lo siguiente: “El ozono es un gas tóxico sin aplicaciones médicas conocidas; específicas, coadyuvantes o preventivas.  Para que el ozono sea efectivo como germicida debe estar presente en una concentración mucho mayor que la tolerada con seguridad por personas y animales” (sic).[2] En los siguientes acápites el código proporciona muchos más detalles sobre sus efectos dañinos y considera fraudulentos los generadores de ozono y sujetos a confiscación si se promocionan con fines médicos o se utilizan en hospitales u otros lugares ocupados por enfermos, ya que su uso con fines médicos se encuentra prohibido en los EE.UU.[3]

Historia de la ozonoterapia[editar]

En 1856, tan sólo 16 años después de su descubrimiento, el ozono fue utilizado por primera vez para el cuidado de la salud para desinfectar quirófanos y esterilizar material quirúrgico.[4] Para finales del siglo XIX se utilizó el ozono para potabilizar agua y eliminar sus microorganismos, fue difundido este proceso en Europa continental.[4] [5] En 1892 "The Ancet" publicó un artículo describiendo la administración de ozono para el tratamiento de tuberculosis.[6]

Uso propuesto y evaluación científica[editar]

La ozonoterapia consiste en la introducción o insuflación de la mezcla de oxígeno y ozono al organismo por diversos medios, usualmente añadiendo a la mezcla distintas sustancias como otros gases o líquidos e insuflándolos al cuerpo por medios que incluyen el recto, la vagina, intramuscular (en distintos músculos), de manera subcutánea (dentro de la piel), o intravenosa (directamente en las venas). El ozono también puede administrase por medio de autohemoterapia, en donde la sangre es extraída del paciente, expuesto a la mezcla oxígeno-ozono para después re-introducirse al torrente sanguíneo del paciente.[1]

Esta terapia ha sido propuesta para su uso en diversas enfermedades, incluyendo cáncer, SIDA, esclerosis múltiple, artritis, enfermedades cardiovasculares, Alzheimer, enfermedad de Lyme, entre otras. Uno de los mecanismos propuestos para el tratamiento del cáncer proviene de la teoría que propone que las células cancerosas no crecen ni se desarrollan en ambientes ricos en oxígeno. A acción del ozono es aumentar la saturación del oxígeno en el cuerpo y por lo tanto ayudará en tratar la neoplasia.[1] Para tratar el VIH/SIDA, el ozono desactiva las partículas virales, las pruebas que se han hecho han sido en ambientes invitro.[7] Un informe crítico publicado en 2001 concluye que la ingestión, infusión o inyección de ozono, que reacciona con la sangre a formar peróxido de hidrógeno, no puede reoxigenar los tejidos del cuerpo porque el metabolismo de un adulto de 60 kg requiere de 200 a 250 ml de oxígeno por minuto, necesidad que resulta cubierta por la respiración normal (J.H. Comroe Jr and R.D. Drips, A Monograph: The Physiological Basis for Oxygen Therapy. (Charles C Thomas, Springfield Ill 1950)).  Cada litro de sangre que sale de los pulmones lleva unos 200 ml de oxígeno, de los cuales unos 50 ml son absorbidos cuando pasa a través de los capilares en los tejidos. Durante una sesión de ozonoterapia convencional la cantidad de oxígeno que proviene de la descomposición del ozono no sobrepasa los 4 ml por hora (unos 0.7 ml por minuto), por lo que la posible contribución a la oxigenación de los tejidos es insignificante al compararse con la del oxígeno que proviene de la respiración (R.F. Moran, Oxygen saturation, content and the dyshemoglobins. Part I. Ciba-Corning News ll (1990)17).

Es conocido que diversos encargados de proyectores de cine expuestos niveles excesivos de ozono, como un sub-producto de las lámparas de arco de carbono utilizadas en los proyectores, desarrollaron lo que era conocido como “pulmones de proyeccionista”. El ozono causó un deterioro de las membranas inferiores de los pulmones.[8] A FDA (Food and Drug Administration) de Estados Unidos realizó estudios que demuestran que el ozono puede llega a ser dañino al tejido pulmonar al ser inhalado directamente.[9]

Se han reportado meta análisis estadísticos con resultados favorables para la aplicación percutánea de ozono en el dolor de espalda. No obstante, los propios autores reconocen que: 1. Ninguno de los ensayos clínicos consultados trabajó con grupos de control, 2. Hubo ausencia de diagnósticos precisos y; 3. La aplicación de ozono se mezcló con la aplicación otros agentes terapéuticos, características que no se ajustan a los criterios actuales de la Organización Mundial de Salud para realizar ensayos clínicos rigurosos.[10] Tampoco se reportan las dosis de ozono aplicadas; las mediciones de la concentración de ozono requieren de equipos de cierta complejidad, atípicos en un consultorio médico convencional.Federal Register, Part II Environmental Protection Agency 40 CFR Part 50, 51, 52, et al. National Ambient Air Quality Standards for Ozone; Final Rule. Volume 80, number 206 (2015)).[11]

Un metaanálisis publicado en 2009 concluye que la inyección local de ozono es efectiva para mitigar el dolor y ayudar en la recuperación de pacientes con hernia de disco o discólisis.[12] Sin embargo, el estudio no menciona la existencia de grupos de control o las concentraciones aplicadas, sólo las cantidades de supuestas mezclas de oxígeno y ozono, sin especificar proporción.  También comenta que el ozono tiene efectos analgésicos y anti-inflamatorios, pero no brinda referencias; en realidad, existen numerosos estudios que muestran lo contrario: un efecto irritante en los tejidos vegetales y animales Un estudio clínico publicado en 2016 encontró resultados positivos en pacientes con artritis reumatoide tratados con metotrexato + ozono, comparados con el grupo control que solo recibió tratamiento con metotrexato.[13]

Existe en Bélgica cierta controversia legal acerca de su uso por atletas para mejorar su rendimiento físico. En 2013 un médico belga se encontraba bajo investigación criminal por sospechas de dopaje al extraer sangre de ciclistas, mezclarlas con ozono, y reinyectarlas nuevamente.[14]

Seguridad y protección al paciente[editar]

La mayor parte de la preocupación acerca de la ozonoterapia surge alrededor de la ozonización de la sangre. Es bien conocido que cuando los mamíferos inhalan el ozono, éste reacciona con compuestos en los tejidos que revisten los pulmones iniciando una cascada de efectos patológicos. Saul Green ha argumentado que ya que el ozono tiene la capacidad de oxidar compuestos orgánicos en un ambiente atmosférico, debe también lógicamente oxidar componentes de la sangre y tejidos endógenos humanos.[15] Cuando es infusionado con sangre humana, el ozono puede llegar a producir EROS (especies reactivas del oxígeno) o radicales libres,[16] una exceso de estos es conocido que causa estrés oxidativo y daño celular, y está implicado en la progresión de ciertas enfermedades crónico-degenerativas. Parece probado que altos niveles de ozono inhalado pueden tener efectos tóxicos, aunque niveles bajos y controlados pueden no llegar a serlo.[17]

Los artículos sobre ozonoterapia nunca mencionan valores numéricos ni límites tolerables; tampoco los posibles efectos secundarios o colaterales, como es usual en cualquier medicamento convencional.  Según un texto clásico de los EE.UU., un fármaco es  “…cualquier sustancia que produce efectos medibles o sensibles en los organismos vivos y que se absorbe, puede transformarse, almacenarse o eliminarse”,[18] pero un artículo avalado por la presidencia de la Asociación Española de Profesionales Médicos considera que “…el ozono no es un fármaco y como tal no provoca efectos colaterales”[19]  

Referencias[editar]

  1. a b c «Oxygen Therapy». American Cancer Society. Consultado el 29 de noviembre de 2012. 
  2. CFR Code of Federal Regulations Title 21, Volume 8 last revised April 1 (2016)
  3. [www.accessdata.fda.gov/scripts/medwatch/medwatch-online.htm, Jan. 29 (2010) «FDA News release»] |url= incorrecta (ayuda). Consultado el 1 de febrero de 2017. 
  4. a b Chemical Technology Encyclopedia; Barnes & Noble 1968 vol 1 pp 82-3
  5. Suchkov BP (junio de 1964). «[Study of the Ozonization of Drinking Water Containing Pathogenic Bacteria and Viruses]». Gig Sanit (en ruso) 29: 22-9. PMID 14235449. 
  6. «The Internal Administration of Ozone in the Treatment of Phthisis». ancet II: 1180-1181. 1892. 
  7. [[Saul Green|Green, S]] (1997). «Oxygenation Therapy: Unproven Treatments for Cancer and AIDS». Scientific Review of Alternative Medicine. 
  8. «Health Effects of Ozone in the General Population». US Environmental Protection Agency. Consultado el 17 de noviembre de 2012. 
  9. «Health effects of ozone pollution». Consultado el 23/03/2017. 
  10. F.N. Magalhaes, L. Dotta, A. Sasse, M.J. Teixera and E.T. Fonoff, Pain Physician 15(2), E115 (2012)
  11. Federal Register, Part II Environmental Protection Agency 40 CFR Part 50, 51, 52, et al. National Ambient Air Quality Standards for Ozone; Final Rule. Volume 80, number 206 (2015)
  12. Steppan J, Meaders T, Muto M, Murphy KJ (abril de 2010). «A metaanalysis of the effectiveness and safety of ozone treatments for herniated lumbar discs». J Vasc Interv Radiol 21 (4): 534-48. doi:10.1016/j.jvir.2009.12.393. PMID 20188591. 
  13. León Fernández, Olga Sonia; Viebahn-Haensler, Renate; Cabreja, Gilberto López; Espinosa, Irainis Serrano; Matos, Yanet Hernández; Roche, Liván Delgado; Santos, Beatriz Tamargo; Oru, Gabriel Takon et al. (15 de octubre de 2016). «Medical ozone increases methotrexate clinical response and improves cellular redox balance in patients with rheumatoid arthritis». European Journal of Pharmacology 789: 313-318. doi:10.1016/j.ejphar.2016.07.031. Consultado el 23 de octubre de 2016. 
  14. «Belgian Court Continuing Investigation Of Ozone-therapy Doctor». Cyclingnews.com. Consultado el 10 de febrero de 2013. 
  15. «Oxygenation therapy: Unproven treatments for Cancer and AIDS». Scientific Review of Alternative Medicine 1997. 
  16. Bocci V, Valacchi G, Corradeschi F et al. (1998). «Studies on the biological effects of ozone: 7. Generation of reactive oxygen species (ROS) after exposure of human blood to ozone». J. Biol. Regul. Homeost. Agents 12 (3): 67-75. PMID 9795834. 
  17. Bocci, V (2009). «The ozone paradox: Ozone is a strong oxidant as well as a medical drug». Medicinal Research Reviews 29 (4): 646-682. 
  18. Hardman JG, Limbird LE, Gilman AG (2001). Goodman & Gilman's The Pharmacological Basis of Therapeutics 10ª ed. Nueva York: McGraw-Hill
  19. A. Schwartz y G. Martínez-Sánchez,  Revista Española de Ozonoterapia 2 1, 163 (2012)