Olla de barro

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olla de barro con tapadera sobre un anafre o anafe (hornillo de brasas). Alfarería medieval andalusí, hacia el siglo X, en el Museo de Medina Azahara (Córdoba, España).

La olla de barro,[1]​ es una vasija de forma esférica de muy diversos tamaños. El barro suele estar cocido en un horno entre los 1000 °C y 1100 °C. Las ollas de barro están asociadas en las gastronomías modernas a la elaboración de comida y bebida de una forma clásica y tradicional,[2]​ por regla general en la preparación de alimentos de una forma lenta: en la mayoría de los casos de cocido. En algunas zonas de iberoamérica o en Andalucía también es llamada marmita (siempre elaborada en cerámica),[3][4]​ Tradicionalmente, las ollas de barro más pequeñas suelen utilizarse para elaborar café de olla.

Etimologías[editar]

Los diccionarios proponen la procedencia del término a partir de «aula» o «aulla» (voces del latín arcaico) y estos del griego «χύτρα» (chytra), términos que denominaban un tipo de vasija globular, usada para cocinar. Vasijas similares son identificables -con sus respectivos nombres vernáculos- en practicamente todas las culturas del mundo en los cinco continentes. En algunos países del ámbito Mediterráneo el término olla se usa también, indistintamente, para denominar a algunos platos cocinados en este recipiente como la olla podrida de origen medieval.

En el Quijote, Cervantes pone en boca del escudero Sancho estas palabras: «...aquel platonazo que está más adelante vahando me parece que es olla podrida, que por la diversidad de cosas que en tales ollas podridas hay, no podré dejar de topar con alguna que me sea de gusto y provecho...».

En el campo de la arqueología clásica y siguiendo la pauta del modelo habitual en la cerámica romana antigua, la olla es un recipiente distinguido por su "vientre" redondeado, provisto de pequeñas asas.

Cuidados[editar]

El barro cocido hace que se tenga que aplicar diversos cuidados durante su operación, como puede ser remojar la olla antes de su uso, poner granos de sal en su interior para que evite la formación de hongos (inclusión de sabores raros). Posee como ventaja que no desprende substancias perjudiciales al organismo como lo hacen las ollas metálicas. Requiere una preparación especial para la utilización, como untarla previamente con aceite vegetal y segundo, según la opinión de algunos especialistas, antes de la primera utilización hay que mantenerla en horno caliente por lo menos por dos horas.[5]

Tipología universal y usos[editar]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Teodoro Bardají Mas, (2002), «La cocina de ellas», La Val de Onsera, Cap. "Cocido madrileño" (487)
  2. Carmen Padilla Montoya, Equipo Staff, Paloma Cabrera Bonet, Ruth Maicas Ramos (2002). Diccionario de materiales cerámicos. Madrid: Subdirección General de Museos. Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Secretaría General Técnica. Centro de Publicaciones. ISBN 8436936388. 
  3. Caro Bellido, Antonio (2008). Diccionario de términos cerámicos y de alfarería. Cádiz: Agrija Ediciones. p. 166. ISBN 84-96191-07-9. 
  4. (14 de octubre de 2011). «Las ollas de barro». Consultado el 15 de junio de 2015. 

Enlaces externos[editar]