Mateo Salado (complejo arqueológico)

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Complejo arqueológico Mateo Salado
Huaca Mateo Salado
Localización geográfica/administrativa
Continente América
Región Latinoamérica
Cordillera Andes Centrales
Valle Rímac
Área(s) protegida(s) Zona arqueológica intangible
Ecorregión Costa
Situación
País(es) Flag of Peru.svg Perú
Departamento Coat of arms of Lima.svg Lima
Provincia Lima
Distrito Lima
Historia del sitio
Tipo Complejo arqueológico monumental
Uso original administrativo y ceremonial
Estilo(s) Ychsma
Época(s) Ychsma
Cultura Ychsma, Inca
Eventos históricos
Fecha construcción 1100 - 1532 d.C.
Constructor(es) Ychsmas
Ocupante(s)
Ychsmas 1100-1450
Ychsmas-Inca 1450-1532
Agricultores coloniales 1532-principios del siglo XIX Ladrilleros, agricultores y ocupantes precarios
desde la segunda mitad del siglo XIX
Evento(s)
Ocupación Ychsma 1100-1450
Conquista e influencia Inca 1450-1532
Conquista española 1532
Ejecución de Matheus Salade 1573
Declaratoria del complejo arqueológico como Patrimonio Cultural de la Nación 2001
Inicio de la puesta en valor del complejo arqueológico 2007
Hallazgos y descubrimiento
Arqueológico(s) Plaza del Podio (2008), Pozo ceremonial (2009), Escalera ceremonial amarilla (2012)
Paleoantropológico(s) Descubrimiento de cementerio Ychsma-inca (2013), descubrimiento de enterramiento chino del siglo XIX (2013)
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Arqueólogo(s) Maritza Pérez, Alejandra Figueroa, Pedro Espinoza Pajuelo
Gestión
Propietario(s) Estado Peruano
Gestión Pública - Proyecto Mateo Salado
Acceso público Acceso autorizado
Sitio web Complejo Arqueológico Mateo Salado
Dimensiones del sitio
Superficie 16.4 hectáreas
Coordenadas 12°03′57″S 77°03′46″O / -12.0658554, -77.0628437Coordenadas: 12°03′57″S 77°03′46″O / -12.0658554, -77.0628437
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Mateo Salado
Imagen aérea de Mateo Salado, tomada desde el satélite PeruSat-1.

El complejo arqueológico Mateo Salado, se ubica en el Cercado de Lima, colindante con los distritos de Pueblo Libre y Breña. Por su extensión (casi 17 hectáreas) y monumentalidad, es uno de los complejos arqueológicos más importantes e impresionantes de la Costa Central peruana, constituyendo, a la vez, una de las máximas expresiones de la arquitectura prehispánica de Lima. 

Desde julio de 2007, el actual Ministerio de Cultura asumió la recuperación de este complejo arqueológico monumental que durante siglos permaneció en el abandono y sujeto a una paulatina destrucción.  Así, mediante trabajos de investigación, conservación y habilitación para visitas, se ha puesto en valor tres de las cinco pirámides que lo conforman: la pirámide A (2007 – 2008), la B (2008 – 2010) y la E (2012 – 2014). Los excelentes resultados de dicha recuperación, aunados al programa de gestión hacia la comunidad que se lleva a cabo allí, han convertido a Mateo Salado en un modelo de recuperación del patrimonio arqueológico.[1]

Denominaciones[editar]

El complejo arqueológico debe su nombre al francés Matheus Salade (castellanizado como “Mateo Salado”), quien huyendo de la persecución religiosa en Europa se refugió allí hasta que fue aprehendido por la Inquisición, acusado de hereje y ejecutado en la hoguera el 15 de noviembre de 1573, en lo que fue el primer auto de fe realizado en Lima.

El nombre original del complejo arqueológico es todavía materia de estudio.  En el siglo XVI, indígenas de Maranga, Huadca, Lima, Pacán y Amancaes fueron agrupados en el pueblo de Santa María Magdalena de Chacalea (actual centro histórico de Pueblo Libre), a un kilómetro al sur de Mateo Salado. En la primera mitad del siglo XX, investigadores como Germán Buse de la Guerra retomaron con ciertas modificaciones el nombre del pueblo de indígenas y lo aplicaron al complejo arqueológico, denominándolo “Chayacala”, “Chayacalca” o “Chayacalta”. Por lo tanto, es todavía un nombre arbitrario.

Otro nombre que tuvo este complejo arquitectónico fue el de Cinco Cerritos, por el número de montículos piramidales que lo conforman, que simulaban ser elevaciones naturales. También fue llamado Huaca Azcona, por hallarse en las inmediaciones de la antigua hacienda de ese nombre, urbanizada a mediados del siglo XX. Sin embargo, cabe señalar que el complejo fue desde el siglo XVIII parte de la hacienda Chacra Ríos.

Ubicación geográfica[editar]

Mateo Salado

Se encuentra en el distrito de Lima, en la confluencia con el Breña y el Pueblo Libre, en las inmediaciones de la Plaza de la Bandera. Se halla flanqueado por las avenidas Tingo María y Mariano Cornejo y las calles Ernesto Malinowski, Enrique López Albujar, Ernesto García Rosell y Belisario Sosa Pelaez, formando parte de la urbanización Chacra Ríos. Su área total es de casi 16.4 hectáreas.

Cada pirámide ha sido denominada con una letra del alfabeto, de la “A” a la “E”. Debido al avance de las modernas construcciones urbanas, los restos han quedado divididos en tres sectores:

  • Sector “A”, donde se encuentran las pirámides A, B, C y E.
  • Sector “B”, donde se halla parte de la muralla que antiguamente rodeó a tres pirámides del complejo.
  • Sector “C”, donde está la pirámide D.

Cronología[editar]

Estudios[editar]

La primera mención conocida de este complejo proviene de Antonio de la Calancha, quien en su Crónica Moralizada (1638) lo describe como residencia del Inca y templo de los pescadores, así como, explica la denominación del complejo arqueológico, narrando la historia de Matheus Salade. Mucho después, un documento de 1774 registró que era llamado “Huacas Chacra Ríos”, por la hacienda en la que se encontraba y que era propiedad de la familia Ríos. Mas tarde, el viajero Thomas J. Hutchinson (1873) visitó y publicó descripciones generales de las pirámides del complejo. Julio C. Tello visitó el lugar en 1935, 1936 y 1941, e hizo los primeros planos y estudios científicos. El “padre de la arqueología peruana” también defendió tenazmente al complejo de la depredación de las compañías ladrilleras, quienes habían comenzado a demoler las pirámides para reutilizar la tierra de sus muros. Felizmente los ladrilleros se retiraron, aunque el complejo continuó bajo amenaza, esta vez por el desordenado crecimiento urbano de Lima, que terminó dividiendo al complejo en tres sectores separados.

Otros investigadores que lo exploraron y describieron fueron Pedro Villar Córdova (1941), Hermann Buse de la Guerra (1960) el arquitecto Santiago Agurto (1984), el arqueólogo Rogger Ravines (1985), entre otros. Sin embargo, el registro más completo de las cinco pirámides fue realizado entre 1962 y 1963 por Duccio Bonavia, Ramiro Matos y Félix Caycho. En la Pirámide B, ellos descubrieron un friso en relieve representando a dos aves marinas unidas por el pico, el cual fue vuelto a cubrir para evitar su deterioro.  Desgraciadamente, años después, el friso se perdió al ser destruido el muro en el que se hallaba. Una recreación del dibujo hecho entonces por Félix Caycho es el actual logo del complejo arqueológico.[2]​ 

En el 2000 la arqueóloga Maritza Pérez realizó excavaciones y trabajos de conservación y restauración en el sector B de la pirámide B financiados por el Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú. Por entonces se inició la revalorización del complejo. Por Resolución Directoral Nacional N° 019/INC del 8 de enero de 2001, fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación y se aprobó su delimitación como zona arqueológica intangible de tres sectores.[3]

Descripción[editar]

El complejo arqueológico de Mateo Salado está constituido por cinco montículos piramidales, distribuidos en un área aproximadamente de 20 hectáreas. Se cree que antiguamente se hallaba conectado mediante un estrecho camino amurallado con el complejo arqueológico de Maranga, en el actual distrito de San Miguel.

El conjunto está construido sobre la base de grandes tapiales, de acuerdo al estilo cultural Ychma, vigente hacia 1100 d. C. Sus cinco pirámides han sido denominadas con las letras A, B, C, D y E, respectivamente.

La pirámide “A” o "Templo Mayor", con una altura de 18 metros, es la pirámide mayor del complejo arqueológico y habría sido el templo principal de este. Se ascendía a ella desde la extensa plaza principal del sitio, por una gran rampa o escalera ubicada en el frontis norte. En su cima se observa una serie de amplios patios, caracterizados por tener en dos de sus lados, escalinatas que ascendían a plataformas laterales.

La pirámide “B” o "De la Aves" es la segunda en tamaño y está conformada por una serie de recintos y plazas de gran extensión. La investigaciones sugieren que tuvo un carácter residencial, a manera de un palacio de la élite dirigente o un templo de pescadores locales ychsma. En sus muros se han encontrado representaciones de aves en frisos y grafitis.

La pirámide "C" tiene una planta cuadrangular y alcanza los 9 metros de altura. Cuenta con una serie de grandes recintos que ascienden escalonadamente de norte a sur. Aún no se ha determinado su función.[1]

La pirámide "D" es la primera que se encuentra fuera de los muros que encerraban las principales pirámides del complejo y está orientada hacia el mar. Todavía no ha sido sujeta a excavaciones arqueológicas, por lo que no puede determinarse su función.

La pirámide "E" o "Pirámide Funeraria Menor" es la segunda pirámide extramuros de Mateo Salado y, al igual que la D, se orienta en dirección al mar. Habría sido un posible templo ychsma que posteriormente fue reutilizado como un cementerio ychsma - inca. Se han registrado los restos de 53 entierros de este último periodo; sin embargo solo 9 se encontraron intactos. Entre estos se destacan un gran fardo con falsa cabeza de tela y el entierro de un migrante chino de fines del siglo XIX.[4]

Frente a los monumentos se observan una serie de plazas que sirvieron como antesala para los visitantes del lugar. Una de estas plazas presenta un ushnu, estructura de carácter religioso utilizada para actos ceremoniales. El sitio presenta también una gran muralla hacia el lado este que sirve de protección al complejo.

Contexto histórico[editar]

Hacia el 750 d. C. se impuso en la región nuevos estilos de construcción, que suplantaron a los de Nievería y Pachacámac, vigentes hasta entonces. Se desarrolló entonces una nueva tradición cultural llamada Ychma, que habría de continuar hasta la llegada de los Incas.

Los Ychmas dejaron de lado el antiguo estilo de construcción con adobitos, y construyeron a base de tapiales y grandes adobes. Con estos materiales levantaron grandes estructuras en forma de pirámides aterrazadas y truncas, como son las pirámides de Mateo Salado. Son también de la tradición Ychma las huacas de Santa Catalina, Huaquerones, Mangomarca y Armatambo.

El complejo de Mateo Salado debió tener gran importancia en el valle bajo del Rímac, ya que cuando los incas conquistaron dicha región, hacia 1470, respetaron el conjunto monumental, al cual ampliaron y remodelaron. Incluso construyeron el camino amurallado que se hallaba muy cerca de allí, que formaba parte de la red costera del Qapaq Ñan. Es muy probable que se convirtiera en la sede residencial del curaca que en nombre del Inca ejercía su autoridad sobre dicho valle. Tiene patios, pasajes y una plaza principal que posiblemente contenía un ushnu o trono para el curaca. Allí probablemente se concentraban la gente para las fiestas religiosas y la ordenación del trabajo.

Cuando los europeos llegaron a la zona, hacia 1535, todavía se hallaba vigente, aunque no tardó en ser abandonado, al igual que otras huacas que existían entonces por todo el valle del Rímac, cerca del cual se fundó la ciudad destinada como la capital del Virreinato del Perú: Lima.

Depredaciones[editar]

En contraste con la gran extensión, mucho mayor que la actual, e importancia que tuvo en la época prehispánica, desde la Colonia, el complejo arqueológico monumental Mateo Salado fue víctima de un proceso de destrucción que estuvo a punto de desaparecerlo. Grandes saqueos, en busca de tesoros, fueron hechos entre los siglos XVI y XIX en la cima de las dos pirámides mayores (A y B). De la misma forma, el avance de los campos agrícolas empezó a cercenarlo. Entre la segunda mitad del siglo XIX y la primera mitad del XX, compañías ladrilleras se instalaron allí y empezaron a demoler las pirámides para reutilizar la tierra de los muros. Como se señaló antes, debemos a Julio C. Tello la defensa de Mateo Salado ante esta amenaza y la retirada de la mayoría de ladrilleros, aunque, desafortunadamente, poco después el desordenado crecimiento de la ciudad terminó fragmentando el conjunto en tres sectores separados y encerrados entre urbanizaciones modernas. Peor aún, en la década de 1960 a 1980, varias familias invasoras ocuparon parte de la zona.[5]​ 

Recuperación y puesta en valor[editar]

La recuperación de Mateo Salado es iniciada por el hoy Ministerio de Cultura en el año 2007. En primera instancia, se intervinieron las pirámides A, B y E a través de labores de investigación, conservación y habilitación para visitas. Tales intervenciones han significado la puesta en valor de casi un 35% del área total del complejo arqueológico.

Las investigaciones han permitido caracterizar a los Ychsma de Mateo Salado como una sociedad políticamente autónoma pero inmersa en una red de intercambio económico. A lo largo de su historia, estuvo sujeta a marcados cambios internos, ganando prestigio al movilizar cada vez mayores cantidades de mano de obra para la construcción y renovación de sus pirámides. Posiblemente, al llegar los Incas, las pirámides A y B estuvieron ya en abandono parcial. En la Pirámide E se ha descubierto un recinto para el almacenamiento de productos alimenticios que podría haber sido construido durante la ocupación cusqueña, luego de lo cual el edificio se reutiliza como cementerio.  Se han descubierto restos de hasta 53 entierros Ychsma de la época Inca en dicha pirámide, entre ellos algunos fardos funerarios bien conservados. Como parte de tales entierros, se ha podido recuperar vasijas, implementos de textilería y herramientas de labranza.

El estudio arqueológico de Mateo Salado no se ha ceñido únicamente a lo prehispánico. Se han registrado interesantes evidencias de la actividad de saqueo durante la época Colonial, de los ladrilleros asentados en el sitio y de los modos de vida de los migrantes chinos que laboraban en las haciendas en el siglo XIX, como lo atestigua un enterramiento de estos hallado en la Pirámide E. 

La conservación y restauración realizadas se han orientado no sólo a solucionar problemáticas de preservación, sino a dar al visitante una lectura del sitio que resulte comprensible, disfrutable y científicamente fundamentada; observando criterios de autenticidad y mínima intervención.  Para el caso, en los últimos años se han desarrollado técnicas propias de conservación y acabados que han logrado una presentación más amable de las zonas intervenidas.

La habilitación para visitas permite un recorrido por el interior de las pirámides lo que, a su turno, deviene en una mayor compenetración del visitante con el monumento. Para ello, se han tomado previsiones (rellenado de senderos, circulación por áreas abiertas, etc.) a fin de que el tránsito no dañe estructuras subyacentes. Se ha procurado también hacer un circuito confortable escalonando pendientes pronunciadas, emplazando zonas de descanso estratégicamente ubicadas, entre otros.  El visitante tiene así la oportunidad tanto de recorrer descansadamente una, dos o las tres pirámides intervenidas si así lo desea, como de obtener una vista total de Lima desde el “Mirador Panorámico” en la cima de la Pirámide A, lo que le permite comprender la evolución completa de un entorno que hoy se observa del todo urbanizado.

Por otra parte, el 2010 se construyó un espacio lúdico - educativo denominado “Huaca para Niños”, que replica en menor escala las características más resaltantes de la Pirámide A. Esta pequeña huaca es usada en actividades con menores de edad y como un auditorio para eventos culturales (presentaciones escénicas, cine, conversatorios, etc.) de ingreso libre.[6]

Finalmente, el Plan COPESCO Nacional ha construido un módulo de servicios turísticos (con boletería, centro de interpretación y baños) e instalado un sistema de iluminación para visitas nocturnas que serán próximamente entregados al Ministerio de Cultura y puestos a disposición del público.

Referencias[editar]

  1. a b «Proyecto Integral Mateo Salado | Qhapaq Nan Sede Nacional». qhapaqnan.cultura.pe. Consultado el 23 de septiembre de 2017. 
  2. Espinoza Pajuelo, Pedro. «La pirámide B del complejo arqueológico Mateo Salado». Revista ARKINKA. Consultado el 23 de septiembre de 2017. 
  3. ExplorPeru: La puesta en valor del complejo arqueológico Mateo Salado.
  4. Espinoza Pajuelo, Pedro. «El hallazgo en Mateo Salado». Revista Integración N°34. Consultado el 23 de septiembre de 2017. 
  5. «Revista ARKINKA N° 215». issuu (en inglés). Consultado el 23 de septiembre de 2017. 
  6. Pedro Espinoza Pajuelo. «Particularidades para la puesta en uso social en contextos urbanos: experiencia del complejo arqueológico Mateo Salado, Lima». Http://qhapaqnan.cultura.pe. Consultado el 23 de septiembre de 2017. 
Bibliografía

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]