Masacre de Rincón Bomba

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Masacre de Rincón Bomba
Lugar Rincón Bomba,
Las Lomitas,
provincia de Formosa,
Bandera de Argentina Argentina
Blanco(s) pilagás
Fecha 10 - 30 de octubre de 1947
Tipo de ataque Fusilamiento
Arma(s) ametralladoras
Perpetrador(es) Gendarmería Nacional Argentina
Motivo Disciplinamiento armado[cita requerida]
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Se conoce con el nombre de "Masacre de La Bomba" o "Rincón Bomba" a la matanza ocurrida en octubre de 1947, en el paraje La Bomba, cerca de la población de Las Lomitas en la actual provincia de Formosa, que en ese tiempo se denominaba Territorio Nacional de Formosa[1] .

Casi sesenta años después, en 2005, la Federación del Pueblo Pilagá denunció el hecho y un grupo de abogados inició un juicio contra el Estado nacional por crímenes de lesa humanidad.[2]

Abierta la investigación, en marzo de 2006 un equipo científico forense halló en el lugar restos de 27 cadáveres de indígenas con restos de elementos militares compatibles con equipamiento de la Gendarmería nacional.[3]

Hechos[editar]

Durante la primavera de 1947, cientos de familias pilagás, provenientes de distintos parajes (Pozo Molina, Pozo Navagan, El Descanso, Cacique Coquero etc), y que regresaban desde los Ingenios azucareros de Ledesma, Las Palmas y Tabacal (según algunas versiones habían sido defraudadas y estafadas por el Ingenio Azucarero de San Martín del Tabacal, propiedad de Robustiano Patrón Costas), se reunieron en La Bomba en torno a un sanador llamado Tonkiet (Luciano Córdoba) en La Bomba, a pasos de Las Lomitas y a escasos metros del Escuadrón 18 de Gendarmería Nacional. Las familias viajaron desde los parajes más distantes para escuchar las novedosas noticias sobre un Dios hasta entonces desconocido y experimentar el poder de la palabra escrita en la Biblia, un libro al que este «hombre que curaba sin cobrar» recurría en sus sesiones terapéuticas.[4] . Allí permanecieron muchos días mientras mas familias seguían llegando convirtiendo al paraje en un sitio de debate político y religioso del que infructuosamente se intentó desalojarlos. Luego de varios días, según algunas fuentes, el Gobierno de Perón envió desde Buenos Aires, tres vagones del Ferrocarril Belgrano con ropas, medicinas y alimentos, de los cuales llegaron solo dos y con alimentos en mal estado, lo que provocó intoxicaciones masivas y muertes. Sin embargo las memorias de los sobrevivientes sugieren que los alimentos provenían de los almacenes de Las Lomitas, habituales proveedores de las Colonias Indígenas estatales, y pudieron haber sido "entreverados con gamexane" (Haik, 2010[5] )

Durante los primeros días de octubre de 1947, los gendarmes y más tarde Abel Cáceres, un funcionario de la Dirección de Protección al Aborigen, intentaron infructuosamente desalojar a los pilagás y despejar el paraje[4] El 10 de octubre por la tarde, efectivos de la Gendarmería Nacional, dispararon con fusiles y ametralladoras pesadas contra la multitud. De acuerdo a los testimonios de los sobrevivientes, la matanza y la persecución de las familias por el monte se extendieron durante semanas. Durante la primera mitad del mes, un número indeterminado de adultos y niños murieron debido a las heridas, a la sed, el hambre, y en otros fusilamientos. Durante la segunda mitad del mes de octubre se multiplicaron las capturas, se utilizó la violación como arma y se asesinó no solo a adultos sino también a niños[6] . El 11 de octubre, un día después del primer fusilamiento, un Documento Confidencial y Secreto del Ministerio, firmado por Natalio Faverio, Director General de Gendarmería Nacional, informó al ministro del Interior Angel Borlenghi, sobre un supuesto levantamiento indígena y sobre la movilización de tropas por parte del Ministerio de Guerra a cargo de José Humberto Sosa Molina. El 16 de octubre un Documento Confidencial y Secreto firmado nuevamente por Natalio faverio anuncia que un avión ha despegado el día anterior desde la Base MIlitar de El Palomar en Buenos Aires para colaborar en la represión. El avión se detuvo en Resistencia donde se le colocó una ametralladora Colt y se unió a la tripulación el comandante de la Zona Norte, Julio Cruz Villafañe[7] . Las familias capturadas con vida fueron llevados a su destino final en las Colonias Aborígenes de Francisco Muñiz y Bartolomé de las Casas a donde se las "redujo" a trabajar como peones bajo la administración de la Dirección de Protección al Aborigen y la vigilancia de la Gendarmería[8] . La prensa colaboró con el ocultamiento de los hechos de La Bomba, publicando un día después de ocurrida la masacre, las noticias de un "malón indio" atacando el pueblo de Las Lomitas . En muchos periódicos las familias pilagá fueron acusadas de haber protagonizado un "Levantamiento" (La prensa y La Razón, 12/10/47), que avanzó "sobre Las Lomitas" (Critica 12/10/47) asaltando a la población. Noticias Gráficas dijo que los pilagá "habrían hecho uso de armas de fuego", y "habrían dado muerte a una mujer", La Nación agregó que esta mujer era "cristiana".

Demanda judicial[editar]

El 1 de abril de 2005, la Federación Pilagá inició una demanda civil contra el Estado nacional, reclamando una indemnización económica por la matanza. La denuncia fue presentada en el Juzgado Federal de Formosa, a cargo del juez Mario Bruno Quinteros.[9] Esta demanda de características inéditas en el derecho argentino, fue fundada en el principio de la imprescriptibilidad de los crímenes de lesa humanidad, calidad que los reclamantes atribuyen al hecho. Recibida la demanda el juez encomendó a un equipo forense la búsqueda de restos humanos en el lugar denunciado, hallando restos de 27 cadáveres compatibles con el hecho denunciado.[10] [3]

El 14 de octubre de 1947, una de las ametralladoras que dispararon estaba a cargo de Leandro Santos Costa, en ese entonces alférez de Gendarmería. Fue felicitado por dicha fuerza por su accionar, considerándola «valerosa y meritoria». Luego de eso se dedicó a la abogacía, y ejerció como juez (incluso durante la dictadura cívico-militar, acaecida entre 1976 y 1983}. Fue integrante de la Cámara Federal de la ciudad de Resistencia (Chaco) hasta su renuncia en 1999, seis años antes de que se presentara la causa; y murió impune en 2012.[11]

El 16 de octubre de 1947, el avión JU-52T-153, que había partido desde la base área de la I Brigada Aérea de la FAA, disparó a mansalva a los pobladores de la comunidad pilagá. Los disparos fueron realizados por el gendarme Carlos Smachetti, que se encontraba acompañado por otro piloto, dos mecánicos y un radioperador. La defensa de Smachetti, como único procesado, sostuvo que debía aplicarse el Código de Justicia Militar vigente en ese momento (actualmente derogado), y que se había violado el principio de juez natural.

El 6 de octubre de 2015, el procesamiento de Smachetti fue ratificado por la Cámara Federal de Resistencia, sin prisión preventiva, bajo la carátula de «homicidio agravado por alevosía, en reiteración de hechos, con el concurso premeditado de dos o más personas, en concurso real, en calidad de partícipe necesario».[11]

Literatura[editar]

Octubre Pilagá, memorias y archivos de la masacre de La Bomba, de Valeria Mapelman es una investigación histórica que recoge los testimonios de las víctimas y agrega antecedentes históricos, documentos secretos y reservados del Ministerio de Guerra del primer peronismo, aporta pruebas sobre el accionar de la Fuerza Aérea en la represión, y sobre la captura y reclusion de los sobrevivientes en las colonias aborígenes dependientes de la Dirección de Protección al Aborigen. La autora comenzó el trabajo de investigación y registro para su película Octubre pilagá, relatos sobre el silencio en el año 2005 y lo culminó en este libro que reconstruye la trama de la masacre insertándola en la continuidad de un genocidio indígena todavía no debatido.[12]

Marcelo Musante y Valeria Mapelman (Osvaldo Bayer, coordinador): Historia de la crueldad argentina, Julio A. Roca y el genocidio de los pueblos originarios. Buenos Aires: El Tugurio, 2010. En el capítulo V: «Campañas militares reducciones y masacres, las prácticas estatales sobre los pueblos originarios del Gran Chaco», los autores analizan la masacre de Napalpí (de 1924) y la de La Bomba (ocurrida en 1947).

En la novela Rincón Bomba: lectura de una matanza (2009), el escritor formoseño Orlando Van Bredam (n. 1952) narra ―a manera de lectura colectiva―, la confesión ficticia de uno de los militares que actuó en la matanza de 1947, recogida por una estudiante universitaria, y a partir de la cual se genera una situación compleja en la que tienden a entrecruzarse lo místico ritual ―a través de las expresiones y leyendas aborígenes― con el devenir doméstico de cualquier ciudadano, y una trama de conspiración, representada por un tipificado descendiente del asesino. Si bien la novela no hace sino tomar como punto de referencia la masacre, el devenir discursivo construye una lectura del acontecimiento (propone un «nosotros» narrativo, que bordea lo mayestático) para los lectores potenciales, reflexionando sobre el acto mismo de leer y apuntando a la indagación sobre el hecho. Acorde al estilo de los últimos trabajos del autor, se puntualiza la narración como una construcción reflexiva del discurso, y no solo de la historia.

Filmografía[editar]

Octubre pilagá, relatos sobre el silencio (80 min)[13] y La historia en la memoria (18 min)[14] son dos documentales de la realizadora Valeria Mapelman estrenados en 2010. Ambos trabajos registran las memorias personales de las víctimas, sus hijos y testigos de la zona que dan cuenta de la masacre. Octubre pilagá fue premiado en el BAFICI 2010 en la sección de Derechos Humanos, y ganó el premio al mejor documental en el Festival Internacional Ícaro, de Guatemala.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. «Territorio Nacional de Formosa». Wikipedia, la enciclopedia libre. 20 de mayo de 2016. Consultado el 22 de mayo de 2016. 
  2. Walter Delrio, Diana Lenton, Marcelo Musante, Mariano Nagy, Alexis Papazian, Pilar Pérez, Walter Delrio, Diana Lenton, Marcelo Musante, Mariano Nagy, Alexis Papazian, Pilar Pérez (30 de octubre de 2010). «Del silencio al ruido en la historia». III Seminario Internacional Políticas de la Memoria ´. Buenos Aires, 28, 29 y 30 de octubre de 2010. Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti. 
  3. a b Wasylyk Fedyszak, María Sol (2006): «Una masacre aborigen con comprobación científica», artículo del 18 de marzo de 2006 en el diario Página/12 (Buenos Aires). Consultado el 21 de abril de 2016.
  4. a b Luciano Martin D´Addario. «Las políticas Estatales hacia los Pueblos indígenas y las prácticas de normalización durante el primer peronismo». 
  5. Valeria Mapelman. «Octubre PIlaga, relatos sobre el silencio». 
  6. Valeria Mapelman (24 de mayo de 2014), La historia en la memoria (2010), consultado el 25 de mayo de 2016 
  7. Martinez y Larghi. «Reseña Histórica de la Asoc. de Tripulantes Aéreos (ATTA)». 
  8. Musante, Marcelo (2015). «Reducciones Indígenas. Un fantasma perdido entre archivos y relatos historiográfícos». Universidad de Buenos Aires. 
  9. Lozza, Arturo M., «La masacre de Rincón Bomba», Comisión Provincial de Derechos Humanos de Corrientes, archivado desde el original el 24 de diciembre de 2011, consultado el 15 de abril de 2016 
  10. Red de Investigadores sobre Genocidio y Política Indígena en Argentina: Historia de la crueldad argentina: Julio A. Roca y el genocidio de los pueblos originarios, coordinado y prologado por Osvaldo Bayer. Buenos Aires: El Tugurio, 2010.
    «Red de Investigadores sobre Genocidio y Política Indígena», página en el sitio web Facebook.
  11. a b Ahumada, Gustavo (10 de octubre de 2015), «Ratifican que la masacre contra la etnia pilagá es delito de lesa humanidad», Infojus noticias, consultado el 15 de abril de 2016 
  12. Mapelman, Valeria: Octubre Pilagá, memorias y archivos de la masacre de La Bomba. Buenos Aires: Tren en Movimiento, 2015.
  13. «Octubre pilagá», video completo publicado en el sitio web YouTube.
  14. La Historia en la Memoria, Valeria Mapelman, documental (18min) https://www.youtube.com/watch?v=pToa0zNQyA0