Lenguas tibeto-birmanas
| Lenguas tibeto-birmanas | ||
|---|---|---|
| Región | Himalaya y Extremo Oriente | |
| Países |
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| Familia | Sinotibetano | |
| Protolengua | Proto-tibeto-birmano | |
| Subdivisiones |
Tibetano-himalayo Kamarupa-kachin Lolo-birmano | |
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Las lenguas tibeto-birmanas o tibetano-birmanas es una agrupación tradicional de las lenguas sinotibetanas que no son siníticas. Incluye varios centenares de lenguas, habladas en una región comprendida entre la meseta tibetana (al N.), hasta la península malaya (al S.) y desde Pakistán (al W.) hasta Vietnam (al E.).
Lenguas de la familia
[editar]Las afinidades filogenéticas entre las lenguas tibetano-birmanas fueron identificadas a mediados del siglo XIX. Entonces se descubrió que la lengua mejor documentada del grupo desde antiguo, el "tibetano escrito" o tibetano clásico, documentado desde el siglo VII, tenía un buen número de coincidencias o palabras cognadas con el "birmano escrito", atestado a partir del siglo XII. La exploración por parte de estudiosos británicos y administradores coloniales de India y Birmania llevó a la catalogación de docenas de otras lenguas "tribales" hasta entonces no documentadas que parecían relacionadas al tibetano y birmano clásicos.[1]
Actualmente no se conoce con certeza el número de lenguas de la familia, de hecho es posible que en existan todavía algunas lenguas todavía no documentadas, especialmente en la parte occidental de Nepal, el norte de Birmania y el sureste de Tíbet. En la literatura científica existe bastante redundacia terminológica añadiéndose a los autónimos de las lenguas otros exónimos de origen chino, birmano o indio. Una lista bastante útil de los nombres de las lenguas atestadas se encuentra en Hale (1982).
Las dos lenguas mejor conocidas de la familia son el birmano y el tibetano, ambos de larga tradición literaria. Los textos más antiguos son de tipo religioso y están escritos en escrituras índicas
Clasificación
[editar]La clasificación interna de las lenguas tibetano-birmanas, principal subfamilia de la familia sino-tibetana (denominada también transhimalaya en parte de la bibliografía reciente), ha sido objeto de debate desde mediados del siglo XX. No existe un consenso definitivo sobre su estructura interna, y las distintas propuestas se basan en criterios léxicos, fonológicos y morfológicos.
Propuestas clásicas
[editar]Las primeras clasificaciones sistemáticas de las lenguas tibetano-birmanas se desarrollaron en el marco del Sino-Tibetan Philology Project, iniciado en la década de 1930 en los Estados Unidos, que reunió una gran cantidad de datos léxicos y gramaticales procedentes de lenguas poco documentadas del Himalaya y del sudeste asiático. Este proyecto estuvo dirigido sucesivamente por Robert Shafer y Paul K. Benedict, cuyas propuestas marcaron durante décadas el debate sobre la estructura interna de la familia sino-tibetana.
Shafer (1955) adoptó una postura deliberadamente cauta y agnóstica. Rechazó la existencia de una rama tibetano-birmana claramente delimitada y situó las lenguas siníticas al mismo nivel jerárquico que el resto de ramas de la familia sino-tibetana. Su clasificación se basaba en una división amplia en varios grandes grupos (bodico, burmico, bárico, karénico, entre otros), sin asumir necesariamente relaciones genéticas estrechas entre ellos. Asimismo, incluyó de manera provisional las lenguas tai-kadai dentro del conjunto sino-tibetano, decisión que él mismo consideraba discutible y motivada en parte por el consenso académico de la época más que por una convicción personal.[2]
La propuesta de Benedict (1972), aunque publicada décadas más tarde, fue redactada en gran parte a comienzos de la década de 1940 y ejerció una influencia mucho mayor. Benedict defendió una escisión temprana del chino dentro de la familia sino-tibetana, seguida por la separación de las lenguas karénicas, y definió un núcleo genético coherente denominado tibetano-birmano. Este núcleo se subdividiría en siete grandes grupos primarios: tibetano-kanauri (o bodico-himalayo), kiranti, tani (también denominado abor–miri–dafla), kachín (jingpho), lolo-birmano, boro-garo y kuki-naga.[3]
Aunque Benedict reconocía el carácter provisional de su propuesta y la escasez de datos fiables para muchas lenguas, su clasificación se convirtió en el punto de partida obligado de la investigación posterior y sirvió de base para la mayoría de las revisiones y modelos desarrollados en la segunda mitad del siglo XX.
Revisiones posteriores
[editar]A partir de la década de 1970, las clasificaciones clásicas fueron objeto de diversas revisiones, impulsadas por el aumento de la documentación lingüística y por el desarrollo de nuevos enfoques comparativos. Una de las propuestas más influyentes fue la de James A. Matisoff, quien revisó críticamente el modelo de Benedict en una serie de trabajos iniciados en 1978.
Matisoff mantuvo la separación temprana de las lenguas siníticas respecto del resto de la familia, pero cuestionó el carácter estrictamente genético de varios de los grupos tradicionales. En su propuesta, algunos conjuntos —especialmente los denominados kamarupa e himalayo— fueron reinterpretados como agrupaciones areales o geográficas, útiles como categorías descriptivas, pero no necesariamente como unidades filogenéticas bien definidas.[4]
Esta perspectiva fue desarrollada y refinada a lo largo de varias décadas y culminó en la publicación del Sino-Tibetan Etymological Dictionary and Thesaurus (STEDT), un proyecto colectivo dirigido por Matisoff y publicado en su versión final en 2015. Basándose en un extenso corpus comparativo de raíces léxicas, correspondencias fonológicas y rasgos morfológicos, Matisoff propuso una clasificación interna tentativa del tibetano-birmano que incluye, entre otros, los siguientes grandes conjuntos: un grupo nororiental de la India (con lenguas tani, kuki-chin y naga), un grupo himalayo (con tibetano-kanauri, kiranti y newari), un conjunto tangut–qiángico, el núngico, el lolo-birmano–naxi, así como ramas más divergentes como el karénico y el bai.[5]
Matisoff subrayó en repetidas ocasiones el carácter provisional de esta clasificación y señaló que algunas ramas —como jingpho–núngico–luish— ocupan una posición central dentro de la familia, al conservar rasgos compartidos con varios otros grupos. Su enfoque, que combina criterios genéticos y areales, ha ejercido una influencia considerable en la investigación posterior, aunque no ha sido aceptado de manera unánime por todos los especialistas.
Propuestas alternativas
[editar]Diversos autores han cuestionado la división tradicional entre sino-tibetano y tibetano-birmano, argumentando que esta distinción no está suficientemente respaldada por la evidencia comparativa disponible.
George van Driem rechaza la separación primaria de las lenguas siníticas y considera que tibetano-birmano y sino-tibetano son términos esencialmente equivalentes. Para evitar presupuestos clasificatorios no demostrados, propuso el uso del término neutral lenguas transhimalayas (Trans-Himalayan) para designar a toda la familia lingüística.[6] Esta denominación ha sido adoptada por varios autores recientes, especialmente en trabajos descriptivos y tipológicos, aunque no implica una clasificación interna concreta.
Desde una perspectiva diferente, Scott DeLancey (2015) ha propuesto la existencia de una rama central tibetano-birmana, identificada a partir de rasgos morfológicos compartidos, en particular en la estructura de los sistemas verbales, como la marcación de la valencia, la indexación pronominal y ciertos patrones de gramaticalización.[7] Según esta propuesta, lenguas tradicionalmente asignadas a ramas distintas compartirían innovaciones morfológicas que apuntan a una relación genética más estrecha.
Otras propuestas alternativas han puesto el énfasis en la complejidad del área lingüística del noreste de la India y del Himalaya oriental. Roger Blench y Mark Post han sugerido que varias lenguas de Arunachal Pradesh podrían reflejar la presencia de sustratos no tibetano-birmanos, o incluso representar lenguas aisladas posteriormente integradas en la familia por contacto prolongado.[8]
En conjunto, estas propuestas subrayan el carácter todavía provisional de la clasificación interna de la familia y la coexistencia de distintos enfoques —genéticos, morfológicos y areales— en el estudio de las lenguas tradicionalmente denominadas tibetano-birmanas.
Lenguas de clasificación incierta
[editar]Dentro del conjunto tradicionalmente denominado tibetano-birmano existen lenguas cuya adscripción interna resulta especialmente problemática. Las dificultades se deben tanto a la escasez de documentación histórica y descriptiva como al intenso contacto lingüístico prolongado con lenguas vecinas, lo que ha producido profundas reestructuraciones tipológicas y léxicas.
Uno de los casos más citados es el del tujia, hablado en el centro de China, cuya clasificación ha sido objeto de debate debido a la fuerte influencia de las lenguas siníticas y a la pérdida de numerosos rasgos morfosintácticos característicos del tibetano-birmano.[9]
Asimismo, varias lenguas del noreste de la India, en particular del estado de Arunachal Pradesh, presentan perfiles divergentes que dificultan su integración clara en ramas establecidas. Entre ellas se encuentran el hruso (aka), el puroik (sulung) y el koro, así como otras lenguas escasamente documentadas de la región.[10]
Roger Blench y Mark Post han propuesto que algunas de estas lenguas podrían reflejar la presencia de sustratos no tibetano-birmanos, o incluso constituir lenguas aisladas posteriormente incorporadas al conjunto por convergencia areal.[11] Esta hipótesis subraya la complejidad histórica del área y cuestiona la idea de una expansión uniforme de la familia.
El reconocimiento de estas lenguas de clasificación incierta pone de relieve el carácter aún provisional de la clasificación interna del tibetano-birmano y la necesidad de nuevos estudios comparativos detallados, especialmente basados en evidencia morfológica y reconstrucción histórica, para esclarecer su posición genética.
Lenguas por número de hablantes
[editar]Aunque se estima que familia consta de unas 250 lenguas diferentes, estas difieren mucho en número de hablantes, sólo 9 lenguas tibetano-birmanas sobrepasan el millón de hablantes (birmano, tibetano, Bai, Yi (=Lolo), Karen, Meithei, Tujia, Hani, Jingpho). Alrededor de 50 lenguas más tienen un número importante de hablantes teniendo más de 100 mil hablantes. La siguiente tabla resume el tamaña por hablantes de las lenguas:[12]
más de 1 millón 9 de 500.000 a 999.000 12 de 250.000 a 499.000 11 de 100.000 a 249.000 16 de 50.000 a 99.000 16 de 25.000 a 49.000 27 de 10.000 a 24.000 44 menos de 10.000 123
Características comunes
[editar]El trabajo comparativo entre las lenguas de esta familia está relativamente poco explorado y todavía existen dudas sobre como se relacionan entre sí las diferentes ramas o grupos de la familia. De hecho el conocimiento de las diferentes ramas es muy desigual. Mientras que algunas ramas de la familia han sido relativamente bien estudiadas y se ha reconstruido las "mesolenguas" o protolenguas de nivel intermedio que dieron lugar a dichas ramas, en el estudio de otras ramas existen importantes lagunas. Esto es especialmente cierto para las ramas Qiang, Bai, Lui y Nung. Todavía no está clara la posición exacta en el árbol filogenético de muchas lenguas de "transición" como el chepang, el kham, el lepcha, el newar (todos designados colectivamente como "grupo himalayo"), el meithei, el mikir, el mru, o el naxi-moso y el jinuo, o el tujia de Hunan y Hubei.
Fonología
[editar]La fonología del proto-tibetano-birmano es todavía muy incierta, aunque recientemente se ha progresado en la reconstrucción de algunas ramas, particularmente en el proto-lolo-birmano. Se supone que el proto-tibetano-birmano tendría un inventario fonológico similar al siguiente:[13][14]
| Labial | Alveolar | Palatal | Velar | |
|---|---|---|---|---|
| oclusiva | *p, *b | *t, *d | *k, *g | |
| africada | (*ts, *dz) | (*tś, *dź) | ||
| nasal | *m | *n | (*ń) | *ŋ |
| fricativa | *s, *z | (*ś, *ź) | ||
| sonorantes | *w | *l, *r | *y |
Los fonemas entre paréntesis, básicamente africadas, son reconstruidos por Mastioff sobre la base de su trabajo comparativo, aunque no por Delancey.
Aunque tanto el tibetano clásico, como el birmano y el jingpho tienen también una serie de oclusivas aspiradas, puede probarse que es un desarrollo secundario surgido de la pérdida de algunos prefijos. En cuanto a las vocales el proto-tibetano-birmano no habría tenido más de 5 vocales, estando todavía por resolver la cuestión de las vocales centrales. La fórmula silábica habría sido:
La pérdida en estadios posteriores de algunas consonantes finales habría dado lugar a una mayor variedad de vocales y tonos distintivos. La simplificación de algunas mediales como *Cy- y *Cr- habría dado lugar a consonantes palatales o simples en birmano; mientras que la pérdida de *Cr- habría dado lugar a retroflejas en tibetano y otras lenguas.
En cuanto al tono, no está claro si el proto-tibetano-birmano habría sido tonal o no, ya que el tono podría haber surgido como resultado secundario de pérdida de ciertas consonantes finales o ensordecimiento de iniciales.
Gramática
[editar]La mayoría de lenguas tibetano-birmanas tienden a ser de tipo aglutinante. Suelen presentar un orden básico Sujeto Objeto Verbo y en ellas el núcleo suele estar hacia el final de cada sintagma.
El sistema de pronombres personales reconstruido para el proto-tibetano-birmano se ha conservado mejor en el sistema de marcas verbales (para objeto y sujeto) que en el sistema de pronombres independientes. Comparando la conjugación según persona Bauman (1975) reconstruyó los siguientes sistemas de afijos para el proto-tibetano-birmano:
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Véase también
[editar]Referencias
[editar]- ↑ G. A. Grierson & Konow (1903-28): Linguistic Survey of India, en tres volúmenes, de los cuales "Vol. III, Parts 1,2,3" están dedicadas a listas de palabras y textos en tomados de diversas lenguas tibetano-birmanas.
- ↑ Shafer, Robert. 1955. Classification of the Sino-Tibetan Languages. Word 11: 94–111.
- ↑ Benedict, Paul K. 1972. Sino-Tibetan: A Conspectus. Cambridge: Cambridge University Press.
- ↑ Namkung, Juha Janhunen (ed.). 1996. The Languages of East Asia. London: Routledge, p. 455.
- ↑ Matisoff, James A. 2015. The Sino-Tibetan Etymological Dictionary and Thesaurus. Berkeley: University of California Press.
- ↑ van Driem, George. 2001. Languages of the Himalayas: An Ethnolinguistic Handbook of the Greater Himalayan Region. Leiden: Brill.
- ↑ DeLancey, Scott. 2015. “Morphological Evidence for a Central Branch of Trans-Himalayan (Sino-Tibetan)”. Cahiers de linguistique – Asie orientale 44(2): 122–149.
- ↑ Blench, Roger; Post, Mark W. 2011. “(De)constructing the Sino-Tibetan language family: A proposal from the perspective of North East India”. Journal of the Southeast Asian Linguistics Society 4: 71–104.
- ↑ Bradley, David. 2002. “The subgrouping of Tibeto-Burman”. En: Christopher Beckwith (ed.), Medieval Tibeto-Burman Languages II, 73–112. Leiden: Brill.
- ↑ Blench, Roger; Post, Mark W. 2011. “Subgrouping in the Sino-Tibetan languages of Northeast India”. North East Indian Linguistics 3: 1–29.
- ↑ Blench, Roger; Post, Mark W. 2014. “Rethinking Sino-Tibetan phylogeny from the perspective of North East India”. Linguistics of the Tibeto-Burman Area 37(1): 71–104.
- ↑ Mastioff, 2003, p. 3
- ↑ S. DeLancey, "Sino-tibetan languages", 1987, p. 76
- ↑ Mastioff, The Sino-tibetan languages, 2003, p.
Bibliografía
[editar]- DeLancey, Scott (1987). «4. Sino-Tibetan Languages». En B. Comrie, ed. The Major Languages of East and South-East Asia. Londres: Routledge. pp. 69-82. ISBN 0-415-04739-0. Consultado el 28 de marzo de 2010.
- Mastioff, James A. (2003). Handbook of Proto-Tibeto-Burman: System and Philosophy of Sino-Tibetan Reconstruction. Berkeley - Los Angeles - Londres: University of California Press. ISBN 0-520-09843-9.
Enlaces externos
[editar]El Portal de la India Antigua Página en español conteniendo una descripción detallada de las lenguas de esta familia habladas en la India (mapa, clasificación, fonología, morfología, léxico).