José María Albareda

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José María Albareda Herrera (n. Caspe, Zaragoza; 5 de abril de 1902 - f. Madrid; 27 de marzo de 1966), fue un científico español.

Biografía[editar]

Estudió Farmacia en la Universidad de Madrid y Ciencias Químicas en la de Zaragoza, donde se inició en la investigación científica con los profesores Rocasolano y Ríus Miró. Se doctoró en Farmacia. Catedrático de Agricultura del Instituto de Enseñanza Media de Huesca. Se especializó en Ciencia del Suelo (en sus aspectos naturalista y agrícola) en Bonn, Zurich y Kónisberg, con pensión concedida por la Junta para la Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas.[1] En 1932 trabajó en la Rothamsted Experimental Station, sobre caracterización de suelos mediante análisis químico de arcillas.

Durante este periodo publicó numerosos trabajos en revistas especializadas. En 1935 fue nombrado catedrático de Agricultura del Instituto Velázquez de Madrid y encargado de explicar un curso sobre Suelos en la Academia de Ciencias de Madrid. En 1939 fue director del Instituto de Enseñanza Media «Ramiro de Maeztu» de Madrid, y, en 1940, obtuvo la cátedra de Geología Aplicada de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Madrid. Al crearse, en 1939, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas fue nombrado secretario general, cargo que desempeñó hasta su muerte.

Comienza entonces la etapa más destacada de su vida profesional como ejecutor de una obra calificada por el Dr. Marañón como «uno de los acontecimientos fundamentales de la vida cultural de nuestro país». Buscó por toda España la persona u organismo con posibilidades para la investigación, respetando la personalidad de cada institución existente y creándola donde se ofrecían condiciones favorables.

Hizo compatibles sus funciones de gobierno y promoción de la investigación científica nacional, con una labor investigadora muy brillante. El Instituto de Edafología, que fundó y dirigió, fue germen de una importante escuela investigadora que se extendió por todo el país, tanto en las cátedras universitarias cuyos titulares se habían formado en el Instituto, como en la creación de Centros de Edafología y Agrobiología. La labor investigadora de estos centros sobre campos científicos relativos a la agricultura y la economía agraria tuvo repercusión a través de los Institutos de Orientación y Asistencia Técnica, promovidos por Albareda, en coordinación con las corporaciones locales.

El Instituto de Edafología contribuyó a formar investigadores y profesores universitarios en varios campos científicos por ser su especialidad zona de confluencia de diversas ciencias, desde la Geología sedimentaria a la Biología vegetal, y por la amplitud de orientación que Albareda imprimía a su trabajo investigador. Esta labor en pro de la investigación cimentó el gran prestigio científico de Albareda, lo cual fue a su vez base de unas relaciones internacionales que se extendieron desde su especialidad a todos los sectores de la actividad del Consejo. Su prestigio científico, unido a sus valores humanos, delicadeza en el trato personal, alegría serena y vida de servicio a los demás, le convirtieron en una de las personas más influyentes y destacadas de la cultura española de la posguerra.

En 1960 fue nombrado primer rector magnífico de la Universidad de Navarra, cargo que desempeñó hasta su muerte. Albareda contribuyó a fortalecer las relaciones internacionales de la Universidad y fomentó la proyección social de ésta a toda la región navarra.

Había conocido en Madrid, en 1935, a San Josemaría Escrivá. En 1937 se hizo miembro del Opus Dei. A partir de entonces la vida espiritual de Albareda estuvo inspirada en la doctrina y costumbres de esta Institución. En 1959 se hizo sacerdote, aunque continuó toda su actividad profesional, en la que alcanzó multitud de honores y distinciones: Académico de las Reales Academias de Farmacia, Ciencias y Medicina de Madrid, de la Pontificia de Roma, de las de Ciencias de Barcelona y Zaragoza. Miembro de la Academia de Ingenieros de Estocolmo y de numerosas asociaciones extranjeras. Doctor honoris causa por la Universidad Católica de Lovaina y la Universidad de Toulouse.

Obras[editar]

  • El suelo, Madrid 1940
  • Consideraciones sobre la investigación científica, Madrid 1951

Para la bibliografía completa de Albareda, ver Anales de Edafología y Agrobiología, XXVI, 1-4, Madrid 1967, 13-24. En dicho número, dedicado a Albareda, se da relación de 203 trabajos suyos).

Fuentes archivísticas[editar]

El archivo personal de José María Albareda está en el Archivo General de la Universidad de Navarra. Algunos documentos se pueden consultar on line en la web de dicho archivo.

Bibliografía[editar]

Monografías[editar]

  • Solemne sesión necrológica en memoria del Excmo. Sr. D. José María Albareda. Celebrada por las Reales Academias de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, Nacional de Medicina y Farmacia, Madrid, Cosano, 1966, 1ª, 68 pp.
  • AA.VV.: José María Albareda y Herrera, farmacéutico aragonés. En el centenario de su nacimiento, Zaragoza, Colegio Oficial de Farmacéuticos de Zaragoza, 2002, 1ª, [222] pp.
  • Castillo Genzor, A.: Albareda fue así: semilla y surco, Madrid 1971
  • Felipe, María Rosario de (ed.): Homenaje a D. José María Albareda: en el centenario de su nacimiento, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 2002, 1ª, 246 pp.
  • Gutiérrez Ríos, Enrique: José María Albareda: una época de la cultura española, Madrid, E.M.E.S.A., 1970, 1ª, 330 pp.
  • Gutiérrez Ríos, Enrique: José María Albareda: una época de la cultura española, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1970, 1ª, XVI, 342 pp.
  • Hoyos de Castro, Ángel: "José María Albareda Herrera", en Homenaje a D. José María Albareda Herrera, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1967, pp. 9-24.
  • Lora-Tamayo, Manuel: "Semblanza", en Homenaje a D. José María Albareda Herrera, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1967, pp. 7-8.
  • Rocamora, Pedro, "José María Albareda", en Pensadores españoles contemporáneos, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1975, pp. 311-316.
  • Tomeo Lacrue, M y Castillo Genzor, A.: Albareda, Biografía de un gran español

Artículos de revista[editar]

  • Fontán Pérez, Antonio: José María Albareda (1902-1966), Nuestro Tiempo, núm. 143 (1966), pp. 423-430.
  • Guijarro, Rafael: Una antología de José María Albareda, Nuestro Tiempo, núm. 207 (1971), p. 225.
  • Gutiérrez Ríos, Enrique: El lenguaje simbólico de la Naturaleza, «Atlántida» 41, Madrid, 1969.
  • León-Sanz, María-Pilar: Science, State and Society: José María Albareda's Consideraciones sobre la investigación científica, Prose studies, núm. 3 (2009), pp. 227-240.
  • Malet, Antoni: José María Albareda (1902-1966) and the formation of the Spanish Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Annals of Science, núm. 3 (2009), pp. 307-332.
  • Pérez López, Pablo: José María Albareda: La ciencia al servicio de Dios, Nuestro tiempo, núm. 665 (2010), pp. 52-57.
  • Rodríguez, Julio: La personalidad científica de José María Albareda, Nuestro Tiempo, núm. 143 (1966), pp. 442-444.

Enlaces externos[editar]

Referencias[editar]

  1. Memoria correspondiente a los cursos 1928-9 y 1929-30 de la Junta para la Ampliación de Estudios, url: http://cedros.residencia.csic.es/imagenes/Portal/ArchivoJAE/memorias/013.pdf, fecha de acceso= 02 02 2011

Información adicional[editar]