Insectos prehistóricos

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Los insectos prehistóricos son todos los insectos que existieron antes de la era presente. Los insectos han habitado la tierra desde antes de la época de los dinosaurios. Se considera que los insectos más antiguos aparecieron en el Devónico superior, hace 425 a 385 millones de años.[1]​ Muchos de los insectos actuales han evolucionado a partir de formas que existían en la época que precedió a la aparición de los dinosaurios. Como en la actualidad los insectos eran entonces una parte importante de la cadena alimentaria.[2]

Meganeura (Protodonata) del Carbonífero, relacionada a los odonatos modernos
Jurassipanorpa impunctata (Panorpidae, Mecoptera) del Jurásico Medio de China. A. holotipo. B. Paratipo. C. Ala delantera izquierda del holotipo. D. Parte anal del ala izquierda, con las setas visibles. E. Ala trasera izquierda del holotipo, vena transversal entre M3 y M4, basada en el ala trasera derecha. F. ala delantera derecha indicando las setas del holotipo. Escala 1 mm en A–F.

El exoesqueleto de los insectos está formado por quitina, no por los huesos mineralizados de los vertebrados, por lo tanto el proceso de fosilización es diferente. Los fósiles de insectos son compresiones orgánicas e impresiones inorgánicas. También se encuentran en impresiones tridimensionales mineralizadas, réplicas carbonizadas e inclusiones en ámbar. También existen abundantes huellas o marcas fósiles (icnofósiles) que indican las actividades de los insectos, por ejemplo: daño causado a las plantas, nidos y restos fecales.

La mayoría de los insectos fósiles se encuentran en ambientes de lagos, los cuales posiblemente presentan las mejores condiciones para la fosilización.[3]​ Aun las inclusiones en ámbar son mejor preservadas bajo el agua que en condiciones secas.[4]​ Tal vez la excepción sean los fósiles del Jurásico Tardío en calizas de Solnhofen y Eichstätt en Alemania.

Tipos de preservación[editar]

Compresiones e impresiones. Los fósiles más comunes son de estos tipos, desde el Carbonífero hasta el presente. Una impresión es un molde de un insecto que presenta detalles de la estructura externa, como pliegues y venas de las alas, pero carecen del color de la cutícula. Una compresión preserva restos de la cutícula, así que se puede ver su color. En los mejores casos, se pueden ver estructuras como pelos, escleritos o la membrana de las alas.[5]

Concreciones. Son rocas con un fósil en su interior, cuya composición química difiere de la de la matriz. Los fósiles más importantes de este tipo son los del Carbonífero tardío en la formación de Carbondale en Illinois, Estados Unidos.

Réplicas mineralizadas. El fósil ha sido reemplazado, total o parcialmente, por minerales. Generalmente conservan su forma tridimensional. Los fósiles más importantes de este tipo son del Paleozoico. Vienen del Ordovícico de Suecia y Terranova, del Cámbrico tardío de Polonia y Suecia, del Cámbrico medio de Australia y del Cámbrico temprano de Inglaterra.[6]

Carbonifación. El organismo se transforma gradualmente en carbón. Se conocen fósiles carbonificados en arcillas del Cretácico y en lignito con abundante material vegetal.[7]

Inclusiones en ámbar. La resina de una variedad de especies de árboles puede atrapar insectos. Con el tiempo se convierte en ámbar. Los insectos fósiles en ámbar suelen conservar partes anatómicas con gran detalle, incluso estructuras celulares y subcelulares y hasta bacterias intestinales. También ha sido posible extraer ADN de estos fósiles. Hay inclusiones en ámbar en muchos lugares del mundo, algunas de insectos microscópicos. Los yacimientos mejor conocidos son el ámbar del Báltico y el ámbar dominicano. Al ámbar báltico se le calcula una edad de 20–22 millones de años (Mioceno) y al dominicano, 40 millones de años.

Icnofósiles. Los insectos dejan huellas de sus actividades que al fosilizarse reciben el nombre de icnofósiles, por ejemplo, señales de herbivoría en hojas de plantas. A veces es posible identificar el orden y aun la familia de insecto de esta forma. Otros icnofósiles son cuevas y nidos en el suelo, especialmente de escarabajos, avispas, abejas y termitas. Los capullos y otras envolturas de las pupas son otro tipo de icnofósiles. Otras huellas fósiles sonGalerías o túneles en hojas de plantas o en madera y agallas. [8]

Tamaño de insectos fósiles[editar]

Algunos insectos prehistóricos eran de mayor tamaño que los representantes actuales de los mismos grupos, por ejemplo las líbelulas del Carbonífero alcanzaron proporciones gigantes. Se cree que esto era debido a una mayor concentración de oxígeno en la atmósfera que les permitía una mayor difusión de oxígeno por los tejidos y a una temperatura más alta que potenciaba su metabolismo. En efecto, el tamaño de los insectos coincide bien con las concentraciones de oxígeno durante varias eras geológicas hasta el Jurásico. Sin embargo al final del Jurásico, el tamaño de los insectos disminuyó a pesar de altas concentraciones de este gas. La explicación es que los insectos tuvieron que reducir su tamaño para escapar de las aves depredadoras.[9][10]

Algunos grupos extintos de insectos[editar]

Referencias[editar]

  1. Nature. Garrouste. R. et al. A complete insect from the Late Devonian period
  2. «Insect Evolution». Virtual Fossil Museum. 2007. Consultado el 28 de abril de 2011. 
  3. Blas, M. et al. 1987. Artròpodes (II). Història Natural dels Països Catalans, 10. Enciclopèdia Catalana, S. A., Barcelona, 547 pp. ISBN 84-7739-000-2
  4. Kukalova-Peck, J. 1992. Fossil History and Evolution of Hexapod Structures. En:The Insects of Australia, p.:1412-179. Melburne University Press.
  5. Engel, M. S. y Grimaldi, D. (2004). «New light shed on the oldest insect». Nature (en inglés) 427: 627-630. Archivado desde el original el 13 de junio de 2010. 
  6. Grimaldi, D. y Engel, M. S. (2005). Evolution of the Insects (en inglés). Cambridge, etc: Cambridge University Press. ISBN 978-0-521-82149-0. 
  7. «Tafonomía y Fosilización». Consultado el 30 de octubre de 2017. 
  8. Luis A. Buatois, M. Gabriela Mángano (2011). Ichnology: Organism-Substrate Interactions in Space and Time. Cambridge University Press. 
  9. Clapham, M. (2012). «Environmental and biotic controls on the evolutionary history of insect body size». Proc Natl Acad Sci.  Texto « https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22665762» ignorado (ayuda)
  10. Reign of the giant insects ended with the evolution of birds Tim Stephens U. California News Center https://news.ucsc.edu/2012/06/giant-insects.html

Enlaces externos[editar]