Franciscanos conventuales

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[1]Orden Franciscana Menor Conventual

Escudo de la Orden franciscana, que combina el brazo de Cristo con el de Francisco de Asís, que muestra los estigmas.
Conventual Franciscan.JPG

Los Frailes Menores Conventuales o Hermanos Menores Conventuales o Franciscanos Menores Conventuales[1] , en latín, Ordo Fratum Minorum Conventualium (abreviado OFMConv), son una Orden Religiosa católica perteneciente a la Primera Orden de San Francisco. "Los religiosos de esta Orden son llamados de distintas maneras según países: Minoriti (en Italia), Minoriten (en Alemania), Fratri Grigi (países anglófonos), Cordelier (en Francia) y, en fin, Franciscanos Conventuales (en España e Hispanoamérica)"[2] .

La Orden de los Hermanos Menores Conventuales fue fundada por el propio San Francisco de Asís con el nombre de Hermanos Menores, en 1209. Casi desde sus inicios, se añadió la denominación de Conventuales. Los miembros de la Orden se llaman Hermanos Menores Conventuales. De ella surgen una grande reforma: los Hermanos Menores de la Observancia; conocidos hoy simplemente con el nombre de Hermanos Menores y de esta ultima, los Hermanos Menores Capuchinos.

"Los Franciscanos Conventuales son el tronco original de la Orden, del que brotaron las distintas reformas. Ya el 5 de abril de 1250, el papa Inocencio IV quiso tutelar la eficaz labor pastoral de los Menores, declarando "conventuales" sus iglesias, es decir, concediéndoles la misma prerrogativa que las colegiatas. Los frailes, sin embargo, no recibieron tal denominación hasta la segunda mitad del siglo XIV, para distinguirlos de quienes se retiraban en los eremitorios, en busca de una mejor "observancia" de la Regla"[3]

Todos los miembros de la Orden tienen los mismos derechos y deberes, a excepción de los que derivan del orden sagrado, ya que la Orden ha sido incluida por la Iglesia entre los institutos clericales.

San Francisco quiso que sus hermanos se llamasen Hermanos Menores “para que… por el mismo nombre, aprendan sus discípulos que han venido a la escuela de Cristo humilde para aprender la humildad”.

Los hermanos se constituyen en fraternidad Conventual propiamente dicha, con el fin de fomentar mejor la devoción, la vida ordenada, el oficio divino solemne, la formación de los candidatos, el estudio de la teología y otras obras de apostolado al servicio de la Iglesia de Dios, para así extender el reino de Cristo por todo el mundo, especialmente bajo la guía de la Inmaculada.

Los Frailes Menores Conventuales defendieron el Dogma de la Inmaculada Concepción, incluso, antes de que fuera proclamado por la Iglesia como una verdad de fe. Por esto, la Inmaculada Concepción, es la Reina y Patrona de la Orden Franciscana.

Los Frailes Menores Conventuales están esparcidos por todos los continentes y son los que han cuidado y custodiado desde el inicio la Basílica y el sacro Convento de Asís, La Basílica de san Antonio, en Padua, y desde 1500 han atendido la Penitenciaría apostólica, órgano que se encarga de coordinar los diferentes aspectos del servicio del sacramento de la Reconciliación en la Curia Romana.

Los Hermanos Menores Conventuales, están presentes en el Sacro Convento de Asís, y allí, resguardan los restos de San Francisco de Asís y de algunos de sus primeros compañeros.

"El color del hábito de los Frailes Menores Conventuales es de color gris, como se reporta el color gris fue el de San Francisco. Sin embargo en la mayor parte de Europa, es usado el hábito negro, debido a las persecuciones napoleónicas donde solo eran aceptados los sacerdotes de sotana negra. Los frailes adoptaron el negro para ser confundidos entre el grupo de sacerdotes y así ser aceptados y conservar la Basílica y el sacro Convento de Asís y la Basílica de san Antonio, en Padua. Las diversas tonalidades de gris, no representan absolutamente nada. Es más por la dificultad de adquirir un mismo tono de gris en todo el mundo" (Ver Constituciones de la Orden, Tit. I, 1-4). La Orden cuenta actualmente con 4500 frailes.

Los Franciscanos Menores Conventuales en la actualidad[4]

"Actualmente, los Franciscanos Conventuales estamos comprometidos en las más variadas tareas de apostolado, que son expresión de nuestra vocación y misión en la Iglesia. Presentes en 65 países de los 5 continentes, atendemos centenares de iglesias y 19 basílicas, las más antiguas de la Orden, construidas entre los siglos XIII y XIV, centros educativos y de acogida, comedores y capellanías de hospitales. La Curia general tiene su sede en el convento de los Santos XII Apóstoles de Roma (donde se conservan los sepulcros de los Apóstoles Felipe y Santiago el Menor), confiado a la Orden por el Papa Pío II en 1463.

El corazón de la Orden es, sin embargo, la basílica de san Francisco en Asís, con el Sacro Convento, declarada "Cabeza y Madre" de la Orden por el gran impulsor de la obra, el Papa Gregorio IX, en 1230, en vísperas de la traslación del cuerpo del Poverello a la misma. Atendemos también la basílica de San Antonio en Padua, meta de peregrinos de todo el mundo y centro de intensa actividad litúrgica, pastoral, cultural, editorial y caritativa; la basílica de la santa Cruz de Florencia, verdadera joya del arte italiano; santa María Gloriosa "dei Frari" de Venecia; y las iglesias de san Lorenzo de Nápoles y de san Francisco de Bolonia y de Rávena (con la tumba de Dante Alighieri). Desde hace siglos ejercemos, además, como confesores ordinarios en la basílica de san Pedro del Vaticano y regentamos la Pontificia Facultad de Teología de san Buenaventura en el Colegio "Seraphicum" de Roma. A esto hay que añadir la inmensa labor misionera, especialmente en América, Asia y África"[5] .

Pilar del Carisma Franciscano Menor Conventual[6]

El pilar del carisma Franciscano Menor Conventual radica en tres dimensiones fundamentales: La Minoridad, La Conventualidad y la Fraternidad; y su Espiritualidad brota de la Triple experiencia Cristocéntrica: Cristo Pobre en el Pesebre, en la Hostia y en la Cruz (Encarnación, Eucaristía y Muerte y Resurrección).

Santos de la Orden[7]

La familia de los Frailes Menores Conventuales se considera, en continuidad histórica y espiritual, la original Orden Menor fundada por San Francisco y, en consecuencia, se siente ligada a todos los santos que la Orden ha dado antes de la división, entre ellos evidentemente al fundador, y en ellos se inspira. Tampoco olvida a los que iniciaron o inspiraron la Segunda y la Tercera Orden: Santa Clara para las Clarisas, y Santa Isabel de Hungría y San Luis rey de Francia para la hoy llamada Orden Franciscana Seglar (O. F. S.).

Entre los santos más significativos de los orígenes den franciscanismo y particularmente ligada a la tradición conventual hay que mencionar a San Antonio de Padua (en su tiempo llamado “Antonio Hispano”), los protomártires de la Orden, Berardo y compañeros, San Buenaventura de Bañorregio, los beatos Egidio de Asís, Tomás de Celano, Lucas Belludi de Padua, Juan Duns Escoto, Andrea Conti de Añani, Odorico de Pordenone, Santiago de Estrepa, Ángel de Monteleone de Orvieto. Tras la división de 1517, no han faltado santos reconocidos y venerados por la Iglesia, junto con otros silenciosos y anónimos. Entre los primeros destaca San José de Cupertino, canonizado en el s. XVIII y, más recientemente, San Maximiliano Kolbe y San Francisco Antonio Fasani, canonizados por Juan Pablo II.

Entre los beatos, están Buenaventura de Potenza, Rafael Chylinski, Antonio Lucci, los mártires de la revolución francesa Juan Francisco Burté, Juan Bautista Triquerie, Nicolás Savouret y Luis Armando Adam, los siete mártires polacos y los cinco de la Guerra civil española.

Enlaces externos[editar]