Giotto

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Giotto
15th-century unknown painters - Five Famous Men (detail) - WGA23920.jpg
Presunto retrato de Giotto, atribuido a Paolo Uccello.
Información personal
Nombre de nacimiento Ambrogio di Bondone[n. 1]
Nacimiento 1266 o 1267
Flag of Florence.svg Colle di Vespignano, República de Florencia
Fallecimiento 8 de enero de 1337
Flag of Florence.svg Florencia, República de Florencia
Nacionalidad Flag of Florence.svg Florentino
Educación
Alumno de
Información profesional
Área Pintura, escultura, poesía y arquitectura
Movimientos Prerrenacimiento Ver y modificar los datos en Wikidata
Obras notables
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Giotto di Bondone nace en Colle de Vespignano (Vicchio) en 1267 aunque para algunos críticos como Carlo Ludovico Ragghianti esta fecha se podría adelantar hasta una década, muere en Florencia el 8 de enero de 1337. Reconocido artista de la época desarrolló varios ámbitos artísticos, destacando la poesía, escultura, arquitectura y sobre todo la pintura, considerándose este autor del Trecento uno de los iniciadores de movimiento renacentista en Italia, su obra tuvo una influencia determinante en los movimientos pictóricos posteriores.

Biografía[editar]

Primeros pasos[editar]

Giotto nació, según las fuentes más fiables, en Colle de Vespignano, en las cercanías de Vicchio del Mugello, una localidad cercana a Florencia. Según su principal biógrafo, Giorgio Vasari, era hijo de un campesino llamado Bondone, y pasó su infancia como pastor de ovejas. Si bien la mayoría de los autores cree que se llamaba en realidad Giotto di Bondone, otros opinan que su verdadero nombre de pila era Ambrogio o Angelo, y que el nombre por el que es conocido, Giotto, no sería más que un diminutivo, derivado de Ambrogiotto o Angelotto.

Según sus biógrafos, fue discípulo del pintor florentino Cimabue, el artista más conocido de su época. Vasari relata el modo en que el pequeño de once años demostró por primera vez su talento artístico: cuenta que, estando el niño al cuidado de unas ovejas, mataba el tiempo dibujando a una de ellas sobre una piedra plana con una tiza. Acertó a pasar por allí Cimabue, quien, impresionado por el talento natural de Giotto —que había dibujado una oveja tridimensional, tan natural y perfecta que parecía viva—, lo acompañó hasta su cabaña y consiguió convencer al padre de que le dejara hacer del muchacho su aprendiz.[1]

Otra versión de la biografía de Giotto[2] manifiesta que su padre lo mandó a Florencia para que trabajase como aprendiz con un mercader de lanas. El joven, muy interesado en el arte, tomó la costumbre de visitar el estudio de Cimabue para ver a los artistas trabajar hasta que tras la insistencia su padre le permitió entrar al taller. Vasari refiere que Giotto era un aprendiz divertido y bromista, a tal punto que en una ocasión pintó una mosca en la nariz de un retrato. Su técnica era tal que Cimabue intentó espantarla con la mano antes de darse cuenta de que estaba pintada. Esta anécdota de juventud presagia ya la técnica característica de Giotto, que lo capacitaba para pintar figuras casi reales.

Reconocimiento de su obra[editar]

Escenas de la vida de San Francisco, en Asís: La expulsión de los diablos de Arezzo.

Cuando Giotto contaba con treinta años, su fama había trascendido las fronteras de Florencia y se extendía ya por toda Italia, hasta tal punto que el papa Bonifacio VIII le envió un mensajero para pedirle una muestra de su arte, con la intención de ver por sí mismo si el renombrado pintor era digno de recibir propuestas para trabajar en Roma. Según Vasari, Giotto tomó un lienzo blanco en presencia del recadero, hundió su pincel en pintura roja y, con un solo trazo continuo, dibujó a mano alzada un círculo geométricamente perfecto, diciendo al hombre: «La valía de este trabajo será reconocida». Escribe Vasari: «El papa vio el lienzo, percibió instantáneamente que Giotto era superior a todos los demás pintores de su tiempo».

Provisto de su talento natural y de las enseñanzas de Cimabue, Giotto comenzó pronto a ocuparse de encargos de terceros, principalmente trabajos religiosos. Así, se le atribuyen como primeras obras la continuación en la Basílica de San Francisco de Asísde la parte alta de las paredes del templo a partir de las Historias de Isaac, realizado posiblemente en el último lustro del siglo XIII, desarrolla temas bíblicos. Más adelante, entre 1297 y 1299, una nueva serie de frescos fue muy probablemente ejecutada por Giotto en su totalidad en la parte inferior de los muros de la basílica, acerca de la vida de San Francisco de Asís. Vistos los excelentes resultados, se le solicitó que pintara —entre 1305 y 1306— los extraordinarios frescos de la Capilla de la Arena en Padua, siendo todas estas grandes obras pintadas al fresco.

Éxito en Italia[editar]

Los viajes de Giotto se suceden por toda Italia, en la mayoría de los casos era llamado por órdenes, nobles o incluso por el Papa. En 1343 es llamado por Benedicto IX para realizar varios trabajos dentro de la primitiva basílica de San Pedro, destaca el altar realizado para la capilla mayor(Políptico Stefaneschi y un mosaico del que en la actualidad queda poco del original, además tras este importante encargo recorrerá las cortes de Italia: Arezzo, Pisa, Padua, Verona, Ferrara, Urbino, Ravena, Milán, Bolonia, Gaeta, Rímini, Nápoles e incluso en Aviñón acompañando al papa Clemente V, donde pintará numerosas obras y hará que estas se proyecten al resto de Europa.

Muerte[editar]

Fallece el 8 de enero de 1337. Según la biografía de Vasari, fue sepultado en el lado izquierdo de la antigua catedral de Santa Reparata de Florencia en una tumba de gran sencillez con una sola losa de mármol. Será Lorenzo de Medicis quien encargue un busto a Benedetto da Maiano para conmemorar su nombre. Debido a la construcción de la nueva catedral en 1292 y a la elevación del terreno la tumba de Giotto se perderá, pero en 1981 se hallarán unos restos que se atribuirán al famoso autor.

Carácter y costumbres[editar]

Giotto era un hombre campechano y de vida hogareña, gran conversador y de ánimo bromista. Casado, dejó seis hijos que lo sobrevivieron. Fue un hombre de gran austeridad. Esta costumbre, junto con los beneficios que obtendrá por su obra, le permitió ahorrar su dinero —al revés que la mayor parte de los artistas de la época— y morir como un hombre acaudalado.

Se relacionaba con soltura tanto con los ricos y nobles como con los hombres del pueblo. Se sabe que tuvo mucha confianza con el papa Bonifacio, y el rey Roberto I de Nápoles escribió de él que era su «gran amigo». Existe una tradición según la cual Dante Alighieri fue también su amigo, y lo habría visitado durante la realización de los frescos de la capilla de los Scrovegni, pero no ha podido ser confirmada por fuentes fiables. En todo caso, en la Divina Comedia, Dante afirma que Giotto fue superior a su maestro Cimabue. Boccaccio lo retrata en el Decamerón[3] y en el año 1400 Cennino Cennini escribió que «Giotto tradujo el arte de la pintura del griego al latín».

Obra[editar]

Pintura[editar]

Características[editar]

La desesperación, Capilla de la Arena.

El arte de Giotto fue extremadamente innovador y es considerado el detonante de la Renacimiento. Sus obras fueron el punto de inflexión entre el arte bizantino de la Baja Edad Media y el realista y humanista que floreció en el Renacimiento.

Las figuras planas y simbólicas del arte bizantino dieron lugar a las modeladas e individuales formas en perspectiva. Giotto adoptó el lenguaje visual de la escultura al darles volumen y peso. La comparación entre la Madonna de Giotto y la de su maestro Cimabue nos muestra por qué sus contemporáneos consideraban sus pinturas como «milagros del naturalismo».

Al igual que los demás artistas de su tiempo, Giotto carecía de los conocimientos técnicos de anatomía y teoría de la perspectiva que los pintores posteriores se acostumbraron a aprender. Independientemente de ello, los que sí poseía eran infinitamente superiores a los de los que lo precedieron e imitaron.

Con sus composiciones de profunda emotividad, Giotto es el gran iniciador del espacio tridimensional en la pintura europea, tratando con un nuevo espíritu los temas religiosos que dominaron el arte medieval. Su estilo se caracteriza por una frescura y una vida inesperadas, por lo que los críticos hablan de la emoción humana y una carga de todo lo que es importante para el ser humano como las más claras peculiaridades de sus trabajos.

Al concentrarse en estos conceptos esenciales, Giotto fue capaz de crear impresionantes imágenes de gente bajo presión, personas en crisis y hombres en los que se percibe claramente que están tomando gravísimas decisiones espirituales. Los pintores modernos, que a menudo han utilizado las obras del florentino como fuente de inspiración, dicen haber encontrado en él una forma de aproximación directa a la más íntima e intrincada experiencia del espíritu humano. Esta característica es atemporal y ha sido reconocida por todos los estilos posteriores. Además otra características es la gran abundancia de obras que le atribuyen sus biógrafos, pero las pinturas que tienen su autoría clara son muy escasa, dudándose de la mayoría de ellas pese a que existan muchas firmadas.

Influencias[editar]

Los biógrafos contemporáneos al autor señalan a Giotto como discípulo y aprendiz de Cimabue pero lo cierto es que algunos autores como Panofsky y Karl Woermann apuntan a Pietro Cavallini como maestro de Giotto o al menos creen que ambos aspiran a romper con el arte medieval y bizantino.

Obras[editar]

Apenas ninguna de las obras supervivientes puede ser documentada como suya más allá de una duda razonable, considerándose el pintor uno de los artistas con mayor problema para la atribución de obras.

Capilla de los Scrovegni[editar]
"Joaquín expulsado del Templo", primera escena del ciclo narrativo de la Capilla de los Scrovegni.

Sin embargo, hay unanimidad en atribuir a Giotto el notable ciclo de frescos de la Capilla de los Scrovegni, en Padua, ya que existen varios testimonios del mismo siglo XIV que así lo confirman. Los frescos de esta capilla son considerados por los críticos el momento culminante de la obra de Giotto.

El edificio, también conocido por el nombre de Capilla de la Arena, por estar construido sobre las ruinas de una "arena" o anfiteatro, fue construido por Enrico Scrovegni como penitencia para expiar los pecados de su padre, un conocido usurero —que también fue retratado por Dante en la Comedia en términos no muy halagüeños—. La construcción de la capilla comenzó en 1303. La opinión más extendida es que Giotto empezó a pintar los frescos dos años más tarde y los concluyó en 1306. Los frescos cubren por entero la única nave de la capilla: la pared occidental, a los pies del templo, está cubierta con un "Juicio Final", el arco de la cancela muestra una "Anunciación" y las áreas principales de las paredes tienen tres filas de pinturas que representan escenas de la vida de la Virgen y sus padres —Santa Ana y San Joaquín— y escenas de la vida de Cristo. Bajo estas escenas pueden verse alegorías, es decir, figuras humanas que personifican las Virtudes y los Vicios, pintadas en monocromía, simulando ser esculturas.

Las figuras de la secuencia narrativa principal están hechas a media escala, pero el concepto de Giotto es tan grandioso y potente que, en la reproducción de un libro, por ejemplo, parecen de tamaño natural. Presentan un sentido tridimensional y una presencia física completamente desconocidas en la época en que fueron realizadas, evidenciando la capacidad del artista para retratar un sentimiento de "peso moral" más que el esplendor religioso o divino.

Es muy posible que Giotto basara su trabajo en experiencias personales, y ningún otro artista ha conseguido mostrarse tan convincente en la tarea de dirigirse directamente al núcleo de la historia que relata y expresarla con gestos y expresiones tan perfectamente claras y reconocibles. La Capilla de los Scrovegni posee una réplica oficial que ha sido expuesta en muchos países; y, por ejemplo, llegó al Perú, en el 2004, y se expuso en el Museo de Arte Italiano

La Vida de San Francisco[editar]
«El homenaje de un hombre sencillo», primera escena de los frescos de la Vida de San Francisco, en Asís.
«La donación de la capa», segunda escena, 1297-1299, fresco, 270 x 230 cm, iglesia superior, basílica de San Francisco, Asís.

El segundo ciclo de frescos de importancia asociado o atribuido a Giotto es la "Vida de San Francisco" en la iglesia superior de San Francisco de Asís. Si el autor fue en verdad Giotto no es solamente uno de los mayores problemas que enfrentan los expertos, sino también una de las mayores controversias de la historia del arte. Los frescos de San Francisco son, evidentemente, obra de un pintor de enorme talento. Sus retratos íntimos y humanos han definido, en realidad, la imagen popular que se tiene del santo. Pero existen, sin embargo, grandes diferencias técnicas y estilísticas entre estas obras y las de la Capilla de los Scrovegni. Ellas han hecho que muchos críticos se nieguen, aún hoy en día, a aceptarlas como obras del mismo artista. Los intentos de atribuir a Giotto otros frescos de la ciudad de Asís han producido disputas similares entre los estudiosos de su obra.

En la actualidad, sin embargo, son mayoría los estudiosos que consideran segura la autoría de Giotto, si bien admiten que habría contado con amplia colaboración de los miembros de su taller. No hay acuerdo en cuanto a la cronología de la obra, pues, aunque es mayoritaria la datación en los primeros años del siglo XIV, hay autores que retrotraen la fecha hasta 1291-1292. Hay acuerdo en cuanto a que se trata de una obra anterior a la de la Capilla de los Scrovegni.

Los frescos cubren la parte inferior de tres de las paredes del templo, las dos laterales y la interior de la fachada, a ambos lados de la puerta. Se trata de 28 episodios de la vida del recientemente canonizado Francisco de Asís, siguiendo el relato de la Legenda maior de San Buenaventura.

La Santa Croce de Florencia[editar]

Las pinturas de la basílica de la Santa Croce (Santa Cruz) de Florencia, por el contrario, gozan de mayor consenso entre los expertos, que coinciden en general en atribuirlas al pincel de Giotto. Posiblemente las cuatro capillas sean suyas, y los frescos de las capillas Peruzzi y Bardi han sido fechadas en o alrededor de 1320, cuando el pintor estaba en la ciudad. Algunos de los frescos no se encuentran bien conservados, ya que se intentó lavarlos en el siglo XVIII, pero algunos de la capilla de los Bardi siguen siendo tan impresionantes como en la fecha en que se hicieron.

En la capilla Peruzzi están representadas escenas de la vida de San Juan Bautista y de San Juan Evangelista. En la capilla Bardi, en cambio, los frescos representan escenas de la vida de San Francisco de Asís.

Otras obras[editar]
Crucifijo de la iglesia de Santa Maria Novella, en Florencia.

Escultura[editar]

Se le atribuyen varios diseños, entre ellos la tumba del obispo de Lucca Guido Tarlati, tallada en 1330 por Agostino di Giovanni y Agnolo Ventura. Además es probable que realizase algunos medallones para el nuevo campanario de la catedral.

Arquitectura[editar]

En el año 1334, la ciudad de Florencia decidió honrar al gran pintor. Se le otorgó el título de magister et gubernator (‘maestro y gobernador’) de la Obra de Santa Reparata, que se encargaba de las obras de la catedral, así como arquitecto en jefe de la ciudad y superintendente de obras públicas. En esta última etapa de su vida, Giotto diseñó el famoso campanile (‘campanario’) de la catedral de Florencia, cuya construcción se inició en ese mismo año de 1334, pero que no pudo ver concluido. Según Ghiberti, los bajorrelieves del cuerpo inferior del campanario fueron también obra suya. Curiosamente, aunque finalmente el campanile no se construyó de acuerdo con sus proyectos, es universalmente conocido como «campanile di Giotto».

Influencia[editar]

La obra de Giotto ha trascendido en el tiempo y en la generación posterior a su muerte se extendió la influencia de su estilo, cristalizando en las obras de todos los pintores que le siguieron. La estrella del florentino no declinó sino hasta el gran auge del gótico, pero, aún pasado éste, siguió influyendo e inspirando la obra de otros formidables artistas como Masaccio y Miguel Ángel. Fue citado como ejemplo de excelencia pictórica por el Marqués de Santillana en una Canción dedicada a la reina Isabel de Portugal, esposa de Juan II de Castilla ("qual Ioto (sic) non vos pintara").

Giotto y el cometa Halley[editar]

"La adoración de los Reyes Magos". Obsérvese el cometa.

Uno de los frescos de la Capilla de la Arena es la "Adoración de los Reyes Magos", que se encuentra entre los más reputados y admirados de la serie. En el cielo, encima del techo del pesebre, puede observarse la Estrella de Belén, la que, en la iconografía católica, representa la guía divina que condujo a los Reyes Magos hasta Belén. La imagen representada por Giotto tiene forma de cometa (con su cabeza y cola), y ha dominado la idea colectiva que todos tenemos acerca de este episodio bíblico.

Giotto vio el cometa Halley en su aparición de 1301 en el cielo italiano, y es muy probable que este objeto astronómico haya sido el modelo para la sobrenatural estrella de su "Adoración". Lo que Giotto no tenía forma de saber es que el cometa Halley, con su período de entre 76,5 y 79,3 años, apareció en 11 o 10 a. C., es decir, entre 4 y 7 años antes del nacimiento de Cristo. No puede asegurarse que el Halley haya inspirado el episodio de la Estrella de Belén, pero sí resulta interesante que casi con certeza, tanto la estrella del relato bíblico como la pintada por el maestro florentino sean el mismo cometa en dos apariciones separadas por trece siglos.

Por esta circunstancia, la Agencia Espacial Europea bautizó como "Misión Giotto" a la sonda que en 1986 se aproximó al cometa para estudiarlo. No es el único homenaje que Giotto recibió de las ciencias del espacio: en Mercurio (planeta poblado de accidentes geográficos con nombres de artistas) se encuentra un cráter que ha sido bautizado en su honor.

Notas[editar]

  1. Vasari: Vita di Giotto
  2. Esta versión procede de un comentarista anónimo de la Divina Comedia, que escribió hacia 1395
  3. Giotto es el protagonista de uno de los relatos (el quinto, concretamente) narrados en la sexta jornada del Decamerón. El juicio encomiástico que el pintor le merece a Boccaccio es digno de mención. Según él, Giotto "tuvo un ingenio tan excelente que nada ofrece la naturaleza [...] que él con el estilo y la pluma o con el pincel no lo pintase tan semejante a ésta que parecía no ya semejante sino incluso ella misma" y "había dado esplendor a ese arte [la pintura], que durante muchos siglos había estado sepultado bajo los errores de algunos que habían pintado más para deleitar los ojos de los ignorantes que para complacer al intelecto de los sabios" (Boccaccio, Decamerón. Traducción de María Hernández Esteban. Cátedra, Madrid, 2005, pp. 709-710).
  4. Redescubren una obra maestra de Giotto. Noticia en el diario ABC.

Referencias[editar]

  • Janson, H.W.: Historia General del Arte: Tomo II, La Edad Media. Alianza, Madrid, 1999. ISBN 84-206-7101-0.
  • Pijoán, José: Summa Artis. Historia general del arte. Volumen XIII: Arte del período humanístico. Trecento y Cuatrocento. Madrid, Espasa-Calpe, 1979 (6ª edición). ISBN 84-239-5213-4.
  • Vasari, Giorgio: Lives of the Painters, Sculptors and Architects. Everyman's Library, Londres, 1996. ISBN 0-679-45101-3.
  • La obra pictórica completa de Giotto. Introducción de Giancarlo Vigorelli. Biografía y estudios críticos de Edi Baccheschi. Barcelona, Noguer, 1971. (La obra carece de ISBN).
  • Bandera Bistoletti, Sandrina: "Giotto, catalogo completo",(España), Akal.
  • Margariti, Antonio, "Giotto y la rebelión fiscal", Cato Institute.
  • A. Martin, Miguel, "Me llamo Giotto di Bondoni",

Enlaces externos[editar]



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