Evangelio de Mateo

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San Mateo escribiendo el Evangelio.
Comienzo del Evangelio de Mateo en el Libro de Kells.

El Evangelio de Mateo (en griego Κατὰ Ματθαῖον εὐαγγέλιον, Katá Mattháīon evangélion) es uno de los cuatro Evangelios del Nuevo Testamento.

Los evangelios son tradicionalmente impresos con Mateo primero porque todas las listas primitivas que existen de los evangelios lo ponen como el primero (tradición recogida y defendida). Es seguido por Marcos, Lucas, y Juan, en dicho orden.

Autoría[editar]

La tradición, que se remonta a Papías de Hierápolis, atribuye su autoría a Mateo, un recaudador de impuestos a quien Jesús de Nazaret llamó para que le siguiera como uno de sus apóstoles. Papías dice que "Mateo recogió los dichos en la lengua de los hebreos, traduciéndolos cada uno como podía".[1] Es orígenes quien identifica a este Mateo con el publicano del que el mismo Mateo habla en Mt 9:9.[2] El problema es que el Evangelio de Mateo que conocemos es mucho más que una simple colección de dichos de Jesús, y que su lengua original definitivamente no parece ser el hebreo o el arameo.

A favor de la identificación del autor con el publicano homónimo, suele aducirse que este evangelista es el único que llama a este publicano "Mateo" (mientras que Lucas y Marcos lo llaman "Leví"); además, en la lista de los apóstoles, al nombre "Mateo" le añade: "el publicano" (Mt 10:3). Por otro lado se ha hecho notar que en su evangelio figuran 115 vocablos que no se hallan en los otros y tienen que ver con dinero, oro, plata, deudas, cuentas, cambios de dinero, etc., frases que estarían en la punta de la pluma de un publicano.

Sin embargo, la gran mayoría de los exegetas actuales indican que posiblemente este libro sea obra de un autor anónimo que utilizó para su composición tradiciones o documentos previos.[3] Este autor sería judeocristiano y sería de la segunda o tercera generación de cristianos, puesto que no era testigo ocular del ministerio de Jesús (un testigo ocular no basaría toda su obra en una obra escrita anteriormente, sino que contaría lo que él vio)

Destinatarios[editar]

Los destinatarios del libro de Mateo fueron principalmente las comunidades judeo-cristianas, como lo muestra la profusa utilización de extractos del Antiguo Testamento para presentar a Jesús como el Mesías.

Datación[editar]

La cuestión de la datación depende en gran medida de quién sea el autor.

Dataciones tardías[editar]

Lo más común hoy en día es datar la composición de este evangelio entre los años 70 y 90.[4]

Si, con la mayoría de los expertos, consideramos que el autor es un cristiano de la segunda o tercera generación, que se basa para componer su obra en documentos escritos anteriormente (teoría de las dos fuentes, teoría de la interdependencia con prioridad marcana, teoría de los dos evangelios), la datación ha de ser necesariamente posterior a esos documentos. La principal razón es que el autor habría redactado su evangelio basándose sobre todo en el evangelio según san Marcos, que fue escrito -según la tradición y sin motivos para dudar de ella- entre los años 64 y 67 (durante el reinado de Nerón). Siendo así, el evangelio según san Mateo habría que ponerse por lo menos algún año después.

Además, en el mismo texto hay dos indicios de que Jerusalén ya había sido destruida por Tito (70 d.C.). El primero es que, en la parábola de los invitados a la boda (Mateo 22:1-13) el manda prender fuego a la ciudad de quienes habían matado a sus enviados (Mateo 22:7); el segundo, es que en la purificación del templo (Mateo 21:12-13) y comparándolo con Marcos (su fuente) el autor omite decir que el templo será casa de oración "para todas las naciones" (cf. Marcos 11:17), tal vez porque ya no puede serlo cuando se escribe el evangelio. Esto lleva a poner su composición algunos años después del 70 d.C., en torno al año 80 d.C.[5]

En cuanto a las dataciones más tardías, san Ignacio de Antioquía ya conocía este Evangelio (aunque no lo menciona, es el que cita en sus obras). Por lo tanto se pone su composición antes de finales del s. I, en torno al año 90. Confirman su difusión los papiros P64 y P67 (datados en torno año 200).

Dataciones tempranas[editar]

Las dataciones más tempranas (J. B. Orchand; B. Reicke; J. A. T. Robinson) se basan en los siguientes argumentos:

  • Algunos autores (C. C. Torrey; C. H. Dodd) exponen que Mateo no da ningún detalle histórico de la destrucción de Jerusalén, sino que toma todas las imágenes del Antiguo Testamento (Jeremías 21; Zacarías 12; 14; Esdras 9; Salmo 79; Ezequiel 40-48; etc.).
  • Otros autores como N. Geldenhuys, Gerd Theissen, B. H. Young, R. A. Guelich han argumentado a favor de considerar que la profecía sobre la destrucción de Jerusalén fue realizada antes de que sucediera.
  • Otros personajes, como Jesús el hijo de Ananías también predijeron la destrucción del templo, según Flavio Josefo en Guerra de los Judíos VI, 300-309

Por otra parte, parece que la audiencia a la que se dirigía Mateo estaba familiarizada con hechos que describe el Evangelio y al autor le interesó relacionar el pasado (vida de Jesús) con el momento en el que se escribió su relato, utilizando en dos ocasiones la expresión «hasta el día de hoy». Así, el autor escribió que los sacerdotes, con las 30 monedas de plata que arrojó Judas Iscariote en el templo, «[...] compraron con ellas el Campo del Alfarero como lugar de sepultura para los forasteros. Por esta razón ese campo se llamó "Campo de Sangre", hasta hoy.» (Mateo 27:7-8). En este texto se da a entender que la audiencia conocía el lugar en cuestión y su nombre, por lo que se podría argumentar que pudo haber sido escrito antes de la destrucción de Jerusalén y de la gran despoblación que trajo consigo.

Por otra parte, llama la atención que, pretendiendo demostrar que Jesús es el Mesías, no relacione la destrucción de Jerusalén y de su Templo con una profecía del Libro de Daniel según la cual esto ocurriría tras la muerte del Mesías. La profecía en cuestión dice: «[...] se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario [...]» (Daniel 9:26).

Los especialistas de la Escuela bíblica y arqueológica francesa de Jerusalén resumieron así su postura de una datación temprana del evangelio:

«[...] ni el (Evangelio de) Mateo griego ni (el Evangelio de) Lucas dejan suponer que la ruina de Jerusalén sea un hecho consumado [...] en cuyo caso se podría retrasar su redacción hasta después de la ruina, hacia el año 80, por ejemplo; o tal vez porque realmente no la conocieron, y entonces habrá que considerar ambos libros anteriores al 70.»[6]

Otras cuestiones relativas a la datación[editar]

John McKenzie señaló que Ireneo de Lyon fue el único entre los escritores primitivos que sugirió una fecha de redacción. Presentó la composición del Evangelio de Mateo como contemporánea de la predicación de Simón Pedro y de Pablo de Tarso en Roma, es decir, antes del año 67. Este dato no puede comprobarse. Como se señaló antes, las razones internas sugieren pero no demuestran una fecha de composición posterior a la caída de Jerusalén en el año 70 d. C. Sin embargo, la familiaridad que el autor demuestra con las costumbres judías palestinenses obliga a no situar este evangelio demasiado lejos, ni en el tiempo ni en el espacio, del judaísmo palestinense antes de la rebelión judía.[7]

Si este evangelio se escribió después del año 70 d. C, hay buenas razones para pensar que se compuso fuera de Palestina. Muchos investigadores sugieren Antioquía de Siria, una ciudad en que el cristianismo judío y el gentil se unieron y mezclaron, y donde las cuestiones en torno a la relación entre el evangelio y la ley fueron probablemente agudas. El material exclusivo del Evangelio de Mateo se explica mejor suponiendo que fue tomado directamente de las tradiciones palestinenses; ello pudo haber sido posible en Siria.[7] A esto se suma que se considera probable que la comunidad de Mateo haya sido expulsada del judaísmo por los rabinos de Yamnia (Iamnia/Yavne) mediante una proscripción llamada birkat hammînîm (ca. 80 d. C.).[8] Esto explicaría las duras polémicas que aparecen en Casiodoro de Reina; Cipriano de Valera (1909). «Mateo 23, 1-36». Biblia versión Reina-Valera (Wikisource). , que se consideran contra los rabinos de Yamnia. Si se admite que el autor del Evangelio estaba en diálogo con la academia rabínica de Yamnia que se estableció desde el año 75 al 90 d. C., sería razonable fechar el evangelio entre los años 80 y 90 d. C.[8]

Estilo[editar]

El de Mateo es el que más giros de aspecto semítico presenta de los cuatro evangelios canónicos. Algunos ejemplos son:

  • Mt 1,1 - Utiliza inadecuadamente la palabra biblos (libro) para referirse a una lista genealógica. Parece traducir el término semítico sefer. De forma paralela, Lc 3,23 presenta otra genealogía, aunque no usa la palabra biblos para encabezarla.
  • Mt 2,1; 23,30 - "en los días de" es un hebraísmo.
  • Mt 2,16 - "los en Belén" traduce un genitivo locativo semítico.
  • Mt 5,2 - "Y abriendo su boca", semitismo frecuente en la biblia judía.
  • Mt 5,3 - "pobres en espíritu", expresión característica del judaísmo. La comunidad de Qumrán utiliza esta expresión como título honorífico. Añadido de Mateo a la fuente Q
  • Mt 5,9 - "serán llamados hijos de Dios", semitismo característico de los escritos rabínicos. Añadido de Mateo a la fuente Q
  • Mt 5,13 - Proverbio popular, presente también en el Talmud.
  • Mt 5,16.45.48; 6,9; 7,11; 10,32-33; 18,19 - "Padre en los Cielos", genitivo locativo semítico
  • Mt 5,21.27.33.38.43 - "oísteis que fue dicho", expresión habitual en el Talmud
  • Mt 5,22 - "cabeza hueca", parece traducir del arameo: reqa’.
  • Mt 5,22 - "gehena de fuego", lugar maldito para el judaísmo, donde se quemaba la basura en Jerusalén.
  • Mt 5,28 - "para desearla", traduciendo un infinitivo semítico.
  • Mt 5,45; 6,5-6 - Utiliza una partícula griega hóti con la función de un arameo
  • Mt 6,4.6 - "en lo oculto", semitismo.
  • Mt 6,9-11 - "sea santificado", "venga tu reino", "hágase tu voluntad", "dánoslo hoy", son anteposiciones del verbo típicas en las oraciones judías.
  • Mt 6,9 - "tu nombre" con el significado del pronombre "tú". Semitismo.
  • Mt 6,13 - "no nos metas en tentación", con la idea primitiva, veterotestamentaria, del Dios tentador.
  • Mt 6,25 - "alma" como sede del hombre, semitismo
  • Mt 6,27 - "añadir un codo a su vida", semitismo bíblico. Pertenece al material común de Mt y Lc (fuente Q), si bien Lucas elimina el semitismo: "añadir un codo a su estatura"
  • Mt 7,6 - En un teórico estrato arameo parece corresponder al dístico “No pongáis vuestro anillo a los perros ni colguéis vuestras perlas a los cerdos”. La frase adquiere sentido teniendo en cuenta que en la literatura rabínica el anillo es sinónimo de la ley.
  • Mt 7,23 - "jamás os conocí", semitismo
  • Mt 8,12 - "hijos del reino", semitismo
  • Mt 8,22 - En el texto primitivo podría haber, según M. Black, una aliteración aramea: “deja que los indecisos –metinim- entierren a sus muertos –mitin-”
  • Mt 9,13 - "y no sacrificio", semitismo
  • Mt 9,26 - "Y salió la fama de esto por toda aquella tierra", aramaísmo
  • Mt 10,25 - "si al señor de la casa lo llamaron Belcebú": Señor (en arameo Be’el) y Casa (en hebreo zebul) dan lugar a la palabra Be’elzebul
  • Mt 10,32 - "declare en mí... declararé en él", aramaísmo
  • Mt 10,39 - "alma", con el significado semítico de "vida"
  • Mt 10,41; 13,17; 23,29 - "profeta" y "justo", bina característicamente judía
  • Mt 10,42 - "a nombre de discípulo", semitismo rabínico
  • Mt 11,12 - "desde los días de", semitismo
  • Mt 11,25 - Típica berakah judía o acción de gracias y alabanza
  • Mt 11,26 - "Sí, el Padre, porque así fue complacencia ante ti", traducción literal al griego de una frase semítica.
  • Mt 11,28 - "todos los que", parece traducir del arameo kol dî, “la totalidad que”
  • Mt 11,29-30 - Cargar con el yugo de la ley era expresión típica en el judaísmo al hablar de entregarse al estudio gozoso de la ley
  • Mt 12,39 - "generación mala y adúltera", semitismo bíblico
  • Mt 13,18.20.22.23 - "Oíd... la parábola", "éste es" por influencia semítica, al no haber en arameo expresiones equivalentes a "significar" o "corresponder"
  • Mt 13,24; 18,23; 20,1; 22,2 - "se parece a", perfecto semítico para verdades generales
  • Mt 16,6 - La levadura es un símbolo de maldad contagiosa, característico de los escritos rabínicos
  • Mt 16,17 - "Barjoná", aramaísmo
  • Mt 16,17 - "carne ni sangre", hebraísmo
  • Mt 16,18 - En el texto griego resulta un juego de palabras forzado, que es fácil en arameo, ya que Kêfa’ es nombre propio y significa roca o peña; en griego, pétra sería su equivalente, porque Pétros es más bien piedra o guijarro, pero el nombre debía ser masculino
  • Mt 16,19 - Atar y desatar, bina semítica para significar totalidad de poder
  • Mt 16,27 - "venir en", como un hebreo instrumental
  • Mt 16,28 - Probar la muerte es un semitismo posbíblico
  • Mt 18,14 - "no es voluntad ante vuestro Padre en los cielos", expresión semítica reverencial
  • Mt 18,15-17 - Escuchar y no escuchar, bina semítica
  • Mt 19,8 - "la dureza de vuestro corazón", semitismo bíblico
  • Mt 22,14 - Muchos y pocos, típica contraposición semítica
  • Mt 22,36 - "el más grande mandamiento", semitismo
  • Mt 22,38 - Clasificación de los mandamientos, típica de la literatura rabínica
  • Mt 23,9 - "Padre" como título honorífico, especialmente del discípulo al maestro
  • Mt 23,16 - "no es nada", expresión jurídica del rabinismo con el significado de "no es punible"
  • Mt 23,23 - "la equidad del juicio", hebraísmo
  • Mt 23,30 - "en la sangre de", hebraísmo
  • Mt 23,35 - "sangre justa", hebraísmo
  • Mt 24,16 - "a los montes", aramaísmo
  • Mt 24,48 - "en su corazón", semitismo
  • Mt 26,28 - "a favor de muchos", semitismo 'HaRabim', que significa 'la comunidad', el cual traducido literalmente es "los muchos".

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Eusebio de Cesarea. Historia Eclesiástica. p. III, 39, 16. 
  2. Eusebio de Cesarea. Historia Eclesiástica. p. VI, 25, 4. 
  3. Brown, Raymond E. (2002). Introducción al Nuevo Testamento. I. Cuestiones preliminares, evangelios y obras conexas. Madrid: Editorial Trotta. pp. 292-296. ISBN 84-8164-538-9.  Raymond Edward Brown comentó: «A modo de juicio general conclusivo sobre la cuestión "Mateo" lo mejor es aceptar la posición común: el Mateo canónico fue redactado originalmente en griego por alguien que no era un testigo visual, cuyo nombre nos es desconocido y que se basó en fuentes tales como Marcos y (la fuente) Q. No podemos saber si en algún momento de la historia de las fuentes del Mateo canónico desempeñó algún papel algo escrito en lengua semítica por Mateo, uno de los Doce.» Por otra parte, el mismo Brown afirma que «no es prudente», 1900 años más tarde, «despachar demasiado fácilmente» como ficción completa o ignorancia la referencia de Papías de Hierápolis, que vivió solo 4 décadas después de la composición del Mateo canónico y que señaló: «Mateo dispuso en orden los dichos (logia) en hebreo (¿arameo?) y cada uno los interpretó/tradujo como pudo» (HE III,39,16). De allí que a veces se sugiere que Mateo el Apóstol podría haber sido el autor de los dichos (logia) o sentencias de Jesús a que hace referencia Papías, quizá antecedentes del evangelio canónico de Mateo.
  4. Duling, Dennis C. (2010). «The Gospel of Matthew». En Aune, David E. The Blackwell Companion to the New Testament. Wiley-Blackwell. pp. 298-299. ISBN 978-1-4051-0825-6. 
  5. Piñero, Antonio (2009). Todos los Evangelios. Madrid: Edaf. p. 45. ISBN 978-84-414-2116-5. Consultado el 18 de agosto de 2013. «Fecha de composición aproximada: después de Marcos, posterior a la destrucción de Jerusalén (año 70, que se presupone en Mateo 22:7 y Mateo 23:38) y anterior al Evangelio de Juan (que conoce el material sinóptico). Por tanto, en torno al año 80 o 90 del siglo I.» 
  6. Escuela bíblica de Jerusalén (1976). Biblia de Jerusalén (Edición Española). Bilbao (España): Desclée de Brouwer. p. 1382. ISBN 84-330-0022-5. 
  7. a b McKenzie, John L (1972). «Evangelio según san Mateo». En Brown, Raymond E.; Fitzmyer, Joseph A.; Murphy, Roland E. Comentario Bíblico «San Jerónimo» III. Madrid (España): Ediciones Cristiandad. pp. 163-172. 
  8. a b Viviano, Benedict T. (2004). «Evangelio según Mateo». En Brown, Raymond E.; Fitzmyer, Joseph A.; Murphy, Roland E. Nuevo Comentario Bíblico San Jerónimo. Nuevo Testamento y artículos temáticos. Estella, Navarra: Editorial Verbo Divino. pp. 66-67. ISBN 84-8169-470-3. 

Enlaces externos[editar]