El lobby israelí

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El lobby israelí
Autor John Mearsheimer y Stephen Walt
Género Política
Tema(s) No ficción
Idioma Inglés
Título original The Israel Lobby and U.S. Foreign Policy
Editorial Farrar, Strauss y Giroux
Editorial Taurus (España)
País Estados Unidos
Fecha de publicación 27 de agosto de 2007
Formato Impreso (tapa dura)
Páginas 496
ISBN ISBN 0-374-17772-4

El lobby israelí (título original en inglés: The Israel Lobby and U.S. Foreign Policy)[1] es un trabajo realizado por John Mearsheimer un profesor de ciencia política de la Universidad de Chicago y Stephen Walt profesor de relaciones internacionales en la Kennedy School of Government de la Universidad Harvard. Ha tenido varias versiones a lo largo de los años, la más reciente es The Israel Lobby and U.S. Foreign Policy, un best-seller de New York Times, publicado en septiembre de 2007 por Farrah, Strauss y Giroux.

Introducción[editar]

El trabajo sostiene que "los Estados Unidos se han mostrado dispuestos a dejar de lado su propia seguridad, a fin de promover los intereses de otro estado (Israel)" y, además, que la política impulsada en Medio Oriente por EE. UU. es conducida principalmente por el lobby israelí," definido como una "coalición de personas y organizaciones que trabajan activamente para dirigir la política exterior de los EE.UU. en favor de Israel".[2]

Los autores afirman que el "núcleo del lobby" son los "judíos estadounidenses que hacen un esfuerzo significativo en su vida cotidiana para modificar la política exterior de EE.UU. a fin de que apoye los intereses de Israel". Señalan que "no todos judíos y el judaísmo en los Estados Unidos son parte del lobby", y que "judío-estadounidenses también difieren sobre las políticas israelíes".

El documento fue encargado en 2002 por The Atlantic Monthly , que luego lo rechazó.[3] Se puso a disposición como un artículo en el sitio web de la Kennedy School en 2006. El documento fue finalmente publicado en marzo de 2006 por London Review of Books . Philip Weiss examina algunos de los antecedentes de la creación del documento en un artículo en The Nation.[4]

Una tercera versión revisada que aborda algunas de las críticas, se publicó en el otoño del 2006 en la publicación Middle East Policy. Los autores indican que "en términos de sus principales reivindicaciones, sin embargo, esta versión revisada no se aparta del documento original".[5] A finales de agosto de 2007 una versión ampliada fue publicada en forma de libro.[6] En España fue editado por Editorial Taurus.

Contenido[editar]

Mearsheimer y Walt argumentan que "no han logrado ejercer presión para desviar la política exterior de EE. UU. lejos de lo que el interés nacional estadounidense sugiere, pero al mismo tiempo, convencen a los estadounidenses de que EE.UU. y los intereses israelíes son esencialmente idénticos".[2] Ellos sostienen que "en sus operaciones básicas, no son diferentes de otros grupos de interés como el lobby agrario, el de trabajadores del acero y textiles, y otros grupos de presión étnicos. Lo que diferencia al lobby israelí es su su extraordinaria eficacia". Según Mearsheimer y Walt, la coalición que constituye el lobby tiene "significativa influencia sobre el Poder Ejecutivo", así como la capacidad para asegurarse de que el "Lobby de la perspectiva israelí" está ampliamente reflejado en la principales medios de comunicación". Afirman que AIPAC (American Israel Public Affairs Committee), en particular, ejerce un "estrangulamiento sobre el congreso de los EE. UU.", debido a su "capacidad para premiar a legisladores y candidatos al congreso que apoyan su programa, y para castigar a quienes lo desafían".

Mearsheimer y Walt censuran lo que ellos llaman el mal uso de "la acusación de antisemitismo" y sostienen que los grupos pro-Israel otorgan una gran importancia al "control del debate" en el mundo académico estadounidense; no obstante, el lobby todavía no ha tenido éxito en su "campaña para eliminar la crítica a Israel de los campus universitarios". Los autores concluyen sosteniendo que cuando el lobby tiene éxito en modificar la política de EE.UU. en el Oriente Medio, a continuación "los enemigos de Israel se ven debilitados o derrocados, Israel obtiene una mano gratuita con los palestinos, y los Estados Unidos realizan la mayoría de los combates, muertes, reconstrucciones y pagos".[1]

"El lobby"[editar]

El artículo dice lo siguiente acerca del lobby:

  • "Usamos el término ‘lobby’ por su conveniente corta longitud para nombrar la coalición de individuos y organizaciones que trabajan activamente para modificar la política exterior en una dirección pro-Israel"
  • "El núcleo del lobby está constituido por los judíos estadounidenses que hacen un esfuerzo significativo en su vida cotidiana para modificar la política exterior de EE.UU. a fin de que apoye los intereses de Israel".
  • "El lobby también incluye a prominentes cristianos evangélicos como Gary Bauer, Jerry Falwell, Ralph Reed y Pat Robertson, así como Dick Armey y Tom DeLay ... todos los cuales creen que el renacimiento de Israel es el cumplimiento de la profecía bíblica y apoyan de su programa expansionista, de lo contrario, en su opinión, estarían oponiéndose a la voluntad de Dios."
  • "Además, los miembros del lobby incluyen personalidades neoconservadoras como John Bolton, el difunto editor de Wall Street Journal Robert Bartley, el ex secretario de educación William Bennett, la ex embajadora de Naciones Unidas Jeane Kirkpatrick y el columnista George Will".
  • "En los últimos 25 años, fuerzas pro-Israel han establecido una presencia en el mando del American Enterprise Institute, la Institución Brookings, el Center for Security Policy, el Foreign Policy Research Institute, la Heritage Foundation, el Hudson Institute, el Institute for Foreign Policy Analysis, y el Jewish Institute for National Security Affairs (JINSA). "
  • "Los judíos estadounidenses han formado una impresionante red de organizaciones para influir en la política exterior estadounidense, de los cuales AIPAC es el más poderoso y conocido."
  • "Muchas de las organizaciones claves en el lobby, como el AIPAC, el American Jewish Committee y la Conference of Presidents of Major American Jewish Organizations, son administradas por miembros 'duros' que apoyan la política expansionista del partido Likud, en particular su hostilidad hacia el proceso de paz de Oslo".
  • "AIPAC en sí misma, sin embargo, constituye el núcleo de la influencia del lobby en el Congreso."
  • "La conclusión es que AIPAC, que es un agente de facto de un gobierno extranjero, mantiene un estrangulamiento al Congreso de los EE.UU.."
  • "El lobby también tiene una importante influencia sobre el Poder Ejecutivo. Ese poder se deriva en parte de la influencia que los votantes judíos tienen en las elecciones presidenciales."
  • "Las organizaciones claves en el lobby también apuntan directamente a la administración en el poder ... [y] se aseguran de que los críticos del estado judío no obtengan nombramientos importantes en materia de política exterior "
  • "El personal pro-Israel del Congreso son otra fuente de poder del Lobby. Como Morris Amitay, un ex jefe de AIPAC, una vez admitió, 'Hay un montón de chicos trabajando aquí [en Capitol Hill] ... que a la vez son judíos, que están dispuestos ... a ver ciertas cuestiones en en términos de su judaísmo .... Estos son todos los chicos que están en condiciones de tomar la decisión en estas áreas para los senadores'."
  • "La perspectiva del lobby sobre Israel es ampliamente reflejada en los principales medios de comunicación porque la mayoría de los comentaristas son pro-Israel".
  • "El lobby no quiere un debate abierto, por supuesto, porque eso podría llevar a cuestionar el nivel de apoyo que le brindan."
  • "Si no fuera por la capacidad del lobby de manipular el sistema político estadounidense, la relación entre Israel y los Estados Unidos sería mucho menos íntima de lo que lo es hoy."
  • "Los dirigentes judíos estadounidenses suelen consultar a funcionarios israelíes, de modo que el primero puede maximizar su influencia en los Estados Unidos."
  • "El lobby también vigila lo que los profesores escriben y enseñan."
  • "Tal vez el aspecto más inquietante de esta campaña para eliminar la crítica a Israel de los campus universitarios es el esfuerzo realizado por grupos judíos para empujar al Congreso a establecer mecanismos de seguimiento de lo que los profesores dicen sobre Israel."
  • "Los filántropos judíos han establecido programas de estudios sobre Israel (además de los casi 130 programas de estudios judíos ya existentes) con el fin de aumentar el número de académicos amigos de Israel en el campus."
  • "Ninguna explicación sobre cómo opera el lobby estaría completa sin examinar una de sus armas más poderosas: la acusación de antisemitismo. Cualquiera que critique las acciones de Israel o dice que los grupos pro-Israel tienen una influencia significativa en la política de Oriente Medio de EE.UU. -un influencia que celebra AIPAC- tiene buenas posibilidades de obtener la etiqueta de antisemita".
  • "La guerra (de Irak) se debe en gran parte a la influencia del lobby, especialmente a los neoconservadores dentro de ella."
  • "El congreso insistió en presionar a Damasco, en gran medida como respuesta a las presiones de Israel y de los funcionarios de los grupos pro-Israel como AIPAC".
  • "El Lobby debe mantener una presión constante sobre los políticos de EE.UU. para hacer frente a Teherán".
  • "Si sus esfuerzos para dar forma a la política de los EE.UU. tienen éxito, entonces los enemigos de Israel se ven debilitados o derrocados, Israel obtiene una mano gratuita con los palestinos, y los Estados Unidos realizan la mayoría de los combates, muertes, reconstrucciones y pagos".
  • "No se pretende sugerir que 'el lobby' es un movimiento unificado con un liderazgo central, o que los individuos dentro de ella no estén en desacuerdo en ciertas cuestiones".
  • "No todos los judíos estadounidenses son parte del lobby, ni mucho menos, porque Israel no es una cuestión prioritaria para muchos de ellos." De hecho hay muchos judíos, incluso ortodoxos, antisionistas (no sólo contrarios a las atrocidades cometidas por el ejército israelí, sino contrarios a la propia existencia del estado de Israel).
  • Las usinas de ideas del American Enterprise Institute, de la Institución Brookings, los 21 Center for Security Policy, el Foreign Policy Research Institute, la Heritage Foundation, el Hudson Institute, el Institute for Foreign Policy Analysis y el Jewish Institute for National Security Affairs (JINSA) son controladas por el lobby israelí.[7]
  • "No hay nada incorrecto acerca de la intención de los judíos estadounidenses y sus aliados cristianos de intentar influir en la política de los EE.UU.; las actividades del lobby no son una conspiración ... Para la mayoría de los individuos y los grupos que pertenecen a él sólo están haciendo lo que otros grupos de intereses especiales hacen, pero haciéndolo mucho mejor". Sin embargo, "la mera existencia de lobby sugiere que el apoyo incondicional a Israel no está en el interés nacional estadounidense. Si lo fuera, uno no necesita un organizado grupo de interés especial para llevarla a cabo."
  • "¿Puede el poder del lobby ser limitado? Uno desearía pensar eso ... pero no va a suceder pronto."

El apoyo de EE.UU. a Israel[editar]

  • Economía: Según los autores, Israel es "el mayor receptor total de ayuda de EE. UU. desde la Segunda Guerra Mundial". "La ayuda directa total de EE.UU. a Israel para este período asciende a más de $ 1,4 billones de 1973 a 2003. Israel recibe alrededor de $ 3 mil millones en asistencia extranjera directa cada año, que es alrededor de un quinto del presupuesto de EE. UU. para ayuda exterior". Los autores afirman que "esta generosidad es especialmente sorprendente cuando uno se da cuenta de que Israel es ahora un rico estado industrial con una renta per cápita aproximadamente igual a Corea del Sur o España."
    Los autores afirman que "Israel es el único beneficiario de la ayuda de EE.UU. que no tiene que dar cuenta de cómo se gasta esta ayuda." Según los autores, esto hace que sea "prácticamente imposible evitar que el dinero se utilice para fines a los que Estados Unidos se opone."
  • Diplomático y político: Los autores escriben: "Desde 1982, los Estados Unidos han vetado 32 resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que fueron críticas a Israel, un número mayor que el total combinado de vetos emitidos por todos los demás miembros del Consejo de Seguridad juntos". Además, afirman que los EE.UU. también "bloquean los esfuerzos de los estados árabes por poner el arsenal nuclear de Israel en la agenda del Organismo Internacional de Energía Atómica".

Análisis de Israel como un activo estratégico y la causa moral para apoyarlo[editar]

Los autores afirman: "Esta generosidad extraordinaria podría ser comprensible si Israel fuera un actico estratégico vital o si hubiera un caso moral para obligar a EE.UU. a su respaldo sostenido. Pero tampoco es justificación convincente". Los autores ofrecen los siguientes en apoyo de este argumento:

Activo estratégico[editar]

  • "Sin embargo, respaldar a Israel no es barato y complica las relaciones de EE. UU. con el mundo árabe."
  • "La primera guerra del Golfo puso de manifiesto la medida en que Israel se estaba convirtiendo en una carga estratégica".
  • "De hecho, Israel es una responsabilidad en la guerra contra el terrorismo y en el esfuerzo para hacer frente a estados delincuentes".
  • "Más importante aún, decir que Israel y los EE.UU. están unidos por una amenaza terrorista compartida ha dado vuelta la relación causal; los EE.UU. tiene un problema de terrorismo, porque está tan estrechamente alineado con Israel, no al revés."
  • "En cuanto a los llamados estados delincuentes en el Oriente Medio, no son una grave amenaza para los intereses vitales EE.UU., excepto en la medida en que son una amenaza para Israel."
  • "Una última razón para cuestionar la importancia estratégica de Israel es que no se comporta como un aliado leal".

La causa moral para apoyarlo[editar]

  • "Hay una fuerte causa moral para apoyar la continua existencia de Israel, pero esto no está en peligro."
  • "Hoy Israel es el más fuerte poder militar en Oriente Medio. Sus fuerzas convencionales son muy superiores a las de sus vecinos y es el único estado en la región con armas nucleares."
  • "Que Israel sea un compañero de la democracia rodeado por dictaduras hostiles no puede dar cuenta del actual nivel de ayuda."
  • "La creación del país fue, sin duda, una respuesta adecuada al largo historial de crímenes contra judíos, pero también provocó nuevos crímenes en contra de una gran parte de terceros inocentes: los palestinos".
  • "Sin embargo, en este terreno (la búsqueda de la paz), el historial de Israel no es distinguible del de sus adversarios."
  • "...Yitzhak Shamir, fue un terrorista responsable de la muerte del conde Folke Bernadotte, mediador de Naciones Unidas y del oficial británico Lord Moyne. Shamir, que más tarde se convertiría en primer ministro de Israel, declaró que 'ni la ética judía, ni la tradición judía pueden descalificar al terrorismo como medio de combate'."

Recepción[editar]

La publicación en marzo de 2006 del ensayo de Mearsheimer y Walt, "The Israel Lobby and U.S. Foreign Policy" promovió un debate cargado en cuanto a que es lo constituye las teorías de conspiración antisemitas cuando se critica el lobby israelí.[8] La polémica central del ensayo fue la afirmación de que la influencia del lobby israelí ha distorsionado la política exterior de EE.UU. en Oriente Medio lejos de lo que los autores denominan "interés nacional estadounidense".

El asunto se complica aún más, como Michelle Goldberg informó en Salon.com, ya que este fue "no sólo un caso de académicos valientes diciendo verdades tabú", sino que habían "metido la pata con el artículo que tiene de hecho varios errores y omisiones desconcertantes", y que parecía "expresamente diseñado para obtener exactamente la reacción que ha recibido."[9]

En abril de 2007, el programa documental holandés Tegenlicht ( "Luz de fondo"), produjo un documental como resultado de la controversia creada por el artículo de Mearsheimer y Walt. El mismo fue titulado El Lobby de Israel.[10] [11]

Elogios[editar]

El documento fue descripto como una "llamada de atención" por Daniel Levy,[12] ex asesor del Primer Ministro de Israel Ehud Barak. En un artículo del 25 de marzo publicado en Haaretz, Levy escribió, "Su causa es fuerte: que la identificación de EE. UU: con los intereses israelíes se explica principalmente a través de los efectos del lobby en Washington y en la limitación del debate público, en lugar de la virtud de de Israel de ser un activo estratégico vital o tener una causa moral convincente para apoyarlo".[13]

El ex embajador de los EE.UU., Edward Peck, ahora miembro del Independent Institute y el Council for the National Interest, un grupo lobby anti-Israel, escribió que "El esperado tsunami de respuestas rabiosas condenaron el informe, vilipendiando a sus autores, y negando que exista un lobby -validando la existencia del lobby y su agresividad, su presencia omnipresente obligó a de Harvard a eliminar su nombre". Peck está en general de acuerdo la tésis central del artículo: "Las opiniones difieren sobre los costos a largo plazo y los beneficios para ambas naciones, pero los puntos de vista del lobby sobre los intereses de Israel se han convertido en la base de las políticas de EE.UU. en Oriente Medio."[14]

Rupert Cornwell en The Independent, acogió con satisfacción "un debate sobre el apoyo de EE. UU. a Israel", y acusó al "lobby judío" de la "grave represión del debate interno sobre la relación entre EE.UU. e Israel" y "la combinación del conflicto de Israel con los palestinos con la guerra de EE. UU. contra el terrorismo".[15]

Tony Judt, un historiador de la Universidad de Nueva York, escribió en el New York Times, que "a pesar del provocativo título (del artículo), el ensayo se basa en una gran variedad de fuentes estándares y la mayoría es indiscutible". Él pregunta: "¿el lobby israelí afecta nuestras decisiones en política exterior? Por supuesto, es uno de sus objetivos. [...] Pero, ¿la presión para apoyar a Israel distorsiona las decisiones de EE. UU.? Esa es una cuestión de juicio." Concluye el ensayo tomando la perspectiva de que "este ensayo, por dos cientistas políticos 'realistas', sin interés alguno en los palestinos, es un presagio." Y que "no será evidente por sí mismo para las futuras generaciones de estadounidenses por qué el poder imperial y la reputación internacional de los Estados Unidos están tan estrechamente alineados con uno pequeño y controvertido estado cliente mediterráneo".[16]

Michael Scheuer, ex alto funcionario de la CIA y ahora un analista de terrorismo de CBS News, dijo a NPR que Mearsheimer y Walt están básicamente en lo correcto. Israel, según Scheuer, ha participado en una de las más exitosas campañas para influir en la opinión pública en los Estados Unidos jamás realizada por un gobierno extranjero. Scheuer dijo a la NPR que "a ellos (Mearsheimer y Walt) se les debe un crédito por el valor que realmente han tenido para presentar un documento sobre el tema. Espero que avancen e investiguen el lobby saudita, que es probablemente más peligroso para los Estados Unidos que el lobby israelí".[17]

Zbigniew Brzezinski, ex asesor de seguridad nacional del presidente de los EE.UU. Jimmy Carter, escribió: "Mearsheimer y Walt aducen una gran cantidad de pruebas de que a lo largo de los años, Israel ha sido el beneficiario de privilegio -de hecho, altamente preferenciales- de asistencia financiera, fuera de toda proporción con lo que los Estados Unidos extiende a cualquier otro país. La ayuda masiva a Israel es en efecto un gran derecho que enriquece a los relativamente prósperos israelíes a costa de los contribuyentes estadounidenses. Al ser fungible el dinero, esta ayuda también paga muchos asentamientos a los que EE. UU. se opone y que impiden el proceso de paz."[18]

En su reseña en The Times, el periodista Max Hastings escribió "otra vez los estadounidenses inteligentes se disminuyen entre ellos mismos lazando acusaciones de antisemitismo con tanta imprudencia. No habrá paz en Oriente Medio hasta que Estados Unidos se enfrente a sus responsabilidades allí de forma mucho más convincente de lo que hace hoy, en parte por las razones expresadas en este triste libro."[19]

Abdulmo'em Abulfotah, un alto funcionario de la Hermandad musulmana (un grupo islamista sunní que, de acuerdo con el gobierno de los EE.UU. fue prohibido, pero tolerado por el gobierno de Egipto desde finales de 2005[20] ) dijo que cree "que la gente que escribió ese informe estaban trabajando por el interés del pueblo estadounidense."[21]

El comentarista político Molly Ivins, quien expresó su apoyo a la tesis de Mearsheimer y Walt, escribió que: "En los Estados Unidos, no tenemos 'voz plena', 'voz plena' en el debate sobre Israel ..., pero la verdad es que la acusación de antisemitismo se plantea demasiado a menudo en este país contra todo el que critica al gobierno de Israel. Ser pro-Israel no es defensa, como he aprendido hace mucho tiempo a mi costo. Ahora me he acostumbrado a ello. Los judíos que critican a Israel son encantadoramente denominados 'judíos que se odian a sí mismos'".[22]

Reseñas mixtas[editar]

El redactor Christopher Hitchens está de acuerdo en que "AIPAC y otras organizaciones judías ejercen una gran influencia sobre la política de Oriente Medio", y afirmó que el documento "contiene gran parte que es verdad y poco que es original" y que él "hubiera ido más lejos que Mearsheimer y Walt". Sin embargo, él también dice que "lo que es original no es verdad y lo que es cierto no es original", y que la idea de que los "judíos menean la cola del perro estadounidense... que los Estados Unidos, han ido a la guerra en Irak para satisfacer a Ariel Sharón, ... y que la alianza entre los dos países ha logrado atraer la ira de Osama bin Laden hacia nosotros" es "en parte engañosa y, en parte, espeluznante".[23] También dijo que los autores "malinterpretar seriamente el origen del problema" y producir "un artículo que se redimió de la completa apatía y la mediocridad sólo por su ligero pero inconfundible mal olor."[24]

Una editorial en el diario israelí Haaretz dijo que el documento "involucraba un intento de culpar a los judíos de acontecimientos que son ajenas a los mismos", y continúa diciendo que "la conclusión que Israel puede extraer del sentimiento anti-israelí expresado en el artículo es que no será inmune por siempre." Llega a la conclusión de que "sería irresponsable ignorar el grave y preocupante mensaje del artículo.... El artículo de los profesores no merece condena, sino que debe servir como señal de advertencia."[25]

Mitchell Plitnick, director de Educación y Políticas de la Jewish Voice for Peace (Voz Judía por la Paz), escribió una extensa crítica de la obra, al tiempo que declara firmemente que "las ideas que Mearsheimer y Walt presentan no son cómodas, y en mi opinión, a veces tampoco precisas. Pero no son personalmente antisemitas, ni están motivadas por la animosidad hacia Israel." Plitnick detalla su opinión de que Mearsheimer y Walt exageran seriamente el rol del "lobby" en la formulación de políticas, aunque su influencia en el Congreso es considerable. También desafía la opinión de que Israel fue el principal motivador de la invasión a Iraq, diciendo que "... es evidente que Iraq no era amenaza para Israel. No existía la menor razón para que Israel se arriesgue a irritar a una gran parte del pueblo estadounidense con el fin de presionar para esta guerra, y de hecho, no lo hizo. Fue una desgracia de Estados Unidos, y la participación de Israel fue por solicitud de Estados Unidos, y no su propio impulso". Plitnick ve a la política de EE.UU. en Medio Oriente en consonancia con la política de los EE.UU. en otros lugares sobre la base de un análisis con el que tanto él como Mearsheimer y Walt estarán en desacuerdo, pero diciendo "El Lobby israelí" es responsable de exagerar la cuestión.[26]

Enlaces y referencias externas[editar]

Referencias[editar]

  1. a b Mearsheimer, John J. y Walt, Stephen. The Israel Lobby and U.S. Foreign Policy, Kennedy School of Government Número de artículo:RWP06-011, 13 de marzo 13, 2006.
  2. a b Mearsheimer, John J. y Walt, Stephen. The Israel Lobby, London Review of Books, Volumen 28 Número 6, 23 de marzo de 2006. Consultado el 24 de marzo de 2006.
  3. Michelle Goldberg, ¿El "lobby israelí" está distorsionado las políticas de EE: UU. en Medio Oriente?, Salon.com, 18 de abril de 2006
  4. Weiss, Philip. "Ferment Over 'The Israel Lobby'", The Nation, 27 de abril de 2006
  5. John J. Mearsheimer y Stephen M. Walt (2006). «The Israel Lobby and U.S. Foreign Policy». Middle East Policy 1 (XIII). p. 29-87. http://www.blackwell-synergy.com/doi/pdf/10.1111/j.1475-4967.2006.00260.x?cookie%20Set=1. 
  6. Walt, Stephen M.; Mearsheimer, John J. (2007). The Israel Lobby and U.S. Foreign Policy. Farrar, Straus and Giroux. ISBN 0-374-17772-4. 
  7. THE ISRAEL LOBBY AND U.S. FOREIGN POLICY por John Mearsheimer y Stephen Walt, versión en línea, p. 21-22
  8. Dershowitz, Alan. "Debunking the Newest—and Oldest—Jewish Conspiracy: A Reply to the Mearsheimer-Walt "Working Paper" Apr. 2006. Harvard Law School." 17 de enero de 2007.
  9. Goldberg, Michelle. Is the "Israel lobby" distorting America's Mideast policies?, Salon.com, 18 de abril de 2006, consultado el 29 de agosto de 2006
  10. Backlight: the Israel Lobby en Netherlands Public Broadcasting.
  11. The Israel Lobby: The Influence of AIPAC on US Foreign Policy en Google Video.
  12. Daniel Levy So pro-Israel that it hurts,Haaretz, 25 de marzo de 2006. Consultado 26 de marzo de 2006. Mirrored aquí
  13. Goldberg, Nicholas. Who's afraid of the 'Israel Lobby'?, Los Angeles Times, 26 de marzo de 2006. Consultado el 26 de marzo de 2006.
  14. Peck, Edward. Of Course There Is an Israel Lobby, 6 de abril de 2006
  15. Cornwell, Rupert. At last, a debate on America's support for Israel, The Independent, 7 de abril de 2006. Reimpreso: [1], [2]
  16. A Lobby, Not a Conspiracy, Tony Judt, New York Times Op-ed, 19 de abril de 2006
  17. Paper on Israel Lobby Sparks Heated Debate, Deborah Amos, National Public Radio, 21 de abril de 2006
  18. Zbigniew Brzezinski, A Dangerous Exemption, Foreign Policy, Jul/Aug 2006. Reprinted [3] [4]
  19. Hastings, Max. The Israel Lobby and US Foreign Policy, The Times, 2 de septiembre de 2007.
  20. Egypt's Most Popular Party Not on Election Ballot
  21. Harvard Distancing Itself From Paper Blaming Jews For US Woes, 26 de marzo de 2006. Verificado 22 de octubre de 2007.
  22. Molly Ivins, The Israeli lobby, CNN, 26 de abril de 2006, consultado el 27 de agosto de 2006
  23. Hitchens, Christopher. Overstating Jewish Power: Mearsheimer and Walt give too much credit to the Israeli lobby, Slate, 27 de marzo de 2006. Consultado 29 de marzo de 2006.
  24. Citado en Dean's World.
  25. A warning from America, Haaretz Editorial, 23 de marzo de 2006. Consultado el 27 de marzo de 2006.
  26. Mitchell Plitnick, [5] Publicado el 26 de septiembre de 2007