El amateur (película de 1999)

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El amateur es una película de Argentina filmada en colores dirigida por Juan Bautista Stagnaro sobre su propio guion escrito según la obra teatral homónima de Mauricio Dayub que se estrenó el 22 de abril de 1999 y que tuvo como actores principales a Mauricio Dayub, Vando Villamil, Juan Verdaguer y Cacho Espíndola.

Fue filmada parcialmente en la ciudad de Chacabuco, provincia de Buenos Aires y es la última película de Juan Verdaguer.

Sinopsis[editar]

El obrero de un frigorífico y un desempleado encaran el desafío de superar el récord de permanencia en bicicleta.

Reparto[editar]

Premios y nominaciones[editar]

Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina

Premios Cóndor 2000

  • Jaime Roos, Ganador del Premio a la Mejor Música
  • Mauricio Dayub, nominado al Premio al Mejor Actor
  • Mirta Wons, nominada al Premio a la Mejor Revelación Femenina
  • Juan Bautista Stagnaro, nominado al Premio al Mejor Guión Adaptado
  • Miguel Pérez, nominado al Premio al Mejor Montaje

Comentarios[editar]

Juan Minatel en Sin Cortes escribió:

«…una hermosa metáfora impulsada a través de situaciones alegóricas y sumbologías que engloban las sensaciones humanas, en especial, las de ganar o perder.»[1]

A.P. en El Menú escribió:

«….lo que construye es una salida bien patética para la crisis de las utopías donde a la resignación de una sociedad que cuenta con más de 3 millones de “amateurs” ya no se le puede conformar con un sueño cumplido pero no disfrutado como una especie de migaja espiritual que se tira a ver qué pasa.»[1]

Quintín en El Amante del Cine opinó:

«la adaptación…careció de ideas y rellenó el espacio teatral, originalmente abstracto, con figuras invitadas, chascarrillos inconducentes, ilustraciones sin vida y sin propósito…película cruel, sórdida, como la caridad humana que evoca: se regodea en el embrutecimiento y ofrece a cambio una piedad que encubre el desprecio…asoma una violencia inexplicable, feroz, ajena, incluso al planteo del filme…no es el argumento el que está contaminado por esta pulsión sino la cámara, los gestos de los actores, el tono de las voces, la rigidez de la planificación.»[1]

Manrupe y Portela escriben:

«…prolija …resulta una aburrida y peligrosa exaltación del conformismo temático y cinematográfico.»[1]

Notas[editar]

  1. a b c d Manrupe y Portela, 2003, p. 8-9.

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]