Edward T. Hall

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda

Edward T. Hall nació el 16 de mayo de 1914 en Webster Groves, Missouri, un suburbio de San Luis, sin embargo creció principalmente en el sudoeste americano, en Nuevo México. (Rogers. et al., 2002).[1]​ Fue un respetado antropólogo estadounidense e investigador intercultural. Enseñó en la Universidad de Denver, Colorado, Bennington College en Vermont, Harvard Business School, Illinois Institute of Technology, Northwestern University en Illinois y otros. La investigación que llevó a cabo durante toda su vida sobre las percepciones culturales del espacio, tuvo su raíz en la Segunda Guerra Mundial, en la que participó como miembro del ejército de los Estados Unidos en Europa y las Filipinas.

De 1933 a 1937 Hall vivió y trabajó en Navajo y Hopi, en reservas de indios al noroeste de Arizona, y narra sus experiencias en su libro autobiográfico West of the Thirties. Recibió un doctorado de la Universidad de Columbia en 1942 y continuo su trabajo de campo a lo largo de Europa, el Medio Oriente y Asia. Durante los años 50 trabajó para el Departamento de Estado de Estados Unidos enseñando estrategias de comunicación intercultural a personal diplomático, desarrolló el concepto de culturas de "alto-contexto" y "bajo-contexto", y escribió muchos libros prácticos populares para lidiar con problemas interculturales. Murió en el año 2009 día 20 de Julio en su casa de Santa Fé (Mexico).

  • Hall fue el primero en identificar el concepto de proxémica, o espacios interpersonales.
  • En su libro, The Hidden Dimension, describe las dimensiones subjetivas que rodean a alguien y las distancias físicas que uno trata de mantener con otras personas de acuerdo a reglas culturales muy sutiles.
  • En The Silent Language (1959), Hall desarrollo el término de policronía, para describir la habilidad de atender múltiples eventos simultáneamente, en contraposición a los individuos y culturas "monicronos" que tienden a manejar eventos secuencialmente.
  • En "Beyond Culture" (1976), Hall desarrollo su modelo contextual para explicar cómo afecta el contexto, la administración del tiempo y el espacio en la comunicación intercultural, es decir, la comunicación entre culturas. El Modelo contextual de Edward T. Hall pretende explicar cómo nuestra cultura actúa de filtro para seleccionar a que debemos o no debemos prestar atención.

Carrera académica y profesional[editar]

En 1936 obtuvo una licenciatura en antropología en la Universidad de Denver, Colorado. En 1938 consiguió un master en antropología de la Universidad de Arizona. (Rogers. et al., 2002). [1]​Recibió un doctorado en antropología en 1942 de la Universidad de Columbia, uno de los centros de estudios antropológicos más importantes. (Como se cita en Rogers. et al., 2002).[1]

Después de la Segunda Guerra, Hall volvió a la Universidad de Columbia por un estudio posdoctoral en cultura antropológica. Edward investigó la administración del gobierno de Estados Unidos después de la guerra durante la Operación Hailstone en la isla de Truk. (Como se cita en Rogers. et al., 2002)[1]​. En 1951, Hall se unió al Instituto de Servicio Extranjero como profesor de antropología. (Rogers. et al., 2002).[1]

Escuela de Hall[editar]

Las experiencias tempranas que vivió Hall mientras crecía en el culturalmente diverso estado de Nuevo México, y el comandar el régimen Afroamericano en la Segunda Guerra Mundial, influenciaron en su trabajo. Así mismo, en una de sus obras, Hall dice que de su trabajo en Hopi y Navajo aprendió de primera mano los detalles y complejidades de uno de los problemas mundiales más significativos, la comunicación intercultural.  (Como se cita en Rogers. et al., 2002). [1]

Hall define la cultura como la suma de los patrones de comportamiento aprendidos, actitudes y objetos materiales. La cultura suele ser inconsciente, un sistema de control invisible que opera nuestros pensamientos. Los miembros de cierta sociedad internalizan los componentes de esa cultura y actúan conforme a los límites establecidos como “culturalmente aceptable”. (Como se cita en Nishimura. et al,. 2015). [2]

Cerca de 200 artículos han sido publicado en diarios académicos desde 1990 relacionados con el contexto de Hall y su teoría sobre la cultura, los cuáles han sido un significante aporte al marco teórico en los estudios multiculturales de las últimas cinco décadas.  (Warner-Søderholm, 2013).[3]

El experto en comunicación Edward Hall desarrolló una forma de entender las culturas examinando sus marcos sociales e identificándolas como culturas de " bajo contexto" y "alto contexto".

Culturas de "alto contexto"[editar]

  • La culturas de alto contexto enfatizan la comunicación prestando gran atención a los mensajes implícitos y no verbales. Estas culturas aprenden desde la infancia a buscar un significado implícito. Creen que lo implícito tiene relevancia sobre lo que se dice. (Reynolds y Valentine, 13-26: 2011.
  • Aunque la comunicación no verbal (lenguaje corporal, expresiones faciales, gestos y tacto, distancia al conversar, contacto visual, etc.) transmite un significado en cada cultura, las personas de culturas de alto contexto dependen más de la comunicación no verbal que las personas de culturas de bajo contexto. La comunicación no verbal proporciona el "contexto" para la conversación y, por lo tanto, debe ser cuidadosamente observada para que la comunicación sea efectiva. (Reynolds y Valentine, 13-26: 2011).
  • En las culturas de alto contexto, los niños han aprendido que las relaciones familiares y la amistad juegan un rol esencial en la vida de un ser humano. Una amistad es un profundo compromiso desarrollado durante muchos años. Los empresarios criados en culturas de alto contexto transmiten la importancia de las relaciones con sus transacciones en el trabajo. Pueden creer que un pariente con menos experiencia puede ser más confiable que un extraño con más experiencia en un trabajo determinado. (Reynolds y Valentine, 13-26:2011).
  • Pueden firmar contratos comerciales con quienes han forjado relaciones durante muchos años en lugar de hacerlo con la empresa que hace la mejor presentación u ofrece la mejor oferta económica. (Reynolds y Valentine, 13-26: 2011)

Culturas de "bajo contexto"[editar]

  • Las culturas de bajo contexto hacen menor énfasis en el contexto de la comunicación implícita o no verbal. Por el contrario, estas culturas se basan en mensajes verbales explícitos. (Reynolds y Valentine, 13-26: 2011).
  • Las personas que proceden de culturas de bajo contexto prefieren que los mensajes sean expresamente declarados y no simplemente "comprendidos" por las partes involucradas. (Reynolds y Valentine, 13-26: 2011).
  • Las personas de culturas de bajo contexto generalmente prefieren mantener sus tareas de trabajo separadas de sus relaciones personales. De hecho, las relaciones personales son consideradas como un aspecto exterior y ajeno al trabajo. Incluso si un amigo en un proyecto abandona la empresa, otra persona podría fácilmente ocupar su lugar y seguir trabajando con normalidad porque en esta cultura los negocios se refieren a la interacción de compañías y no de personas. (Reynolds y Valentine, 13-26: 2011).

Comprensión del tiempo de forma Monocrónica y Policronica[editar]

En su libro The Dance of Life: The other Dimension of Time del año 1983, Edward Hall presenta esta dimensión de la cultura:

La relación con respecto al tiempo y la conexión con el mismo forman, junto con la elaboración de la información, otros importantes elementos que definen a las culturas y donde estas dejan reconocer sus diferencias. Se distinguen, por un lado las tendenciales culturas monocrónicas, dentro de las cuales es usual realizar (aún con mayor verosimilitud de la que será aceptada normalmente) fases del trabajo individuales de forma consecutiva. Aquí es muy importante el cumplimiento del itinerario y el desempeño de las tareas tiene más peso que el mantenimiento de las relaciones personales.[4]

Mientras que por el otro lado en culturas policrónicas es válido y más usual el cumplimiento de varios puntos uno junto al otro o en grupo. El itinerario es visto como un “puede ser”, más no como un “debe ser”. Se es más flexible y se posiciona la prioridad según la relación personal, sin embargo la realización de una tarea está subordinada cuando existe un enfrentamiento entre las partes.[4]

Velocidad de la información[editar]

En el año 1990 Hall publica sus trabajos de investigación sobre esta dimensión de la cultura.

Esta dimensión pone de manifiesto, que según la cultura en la que se encuentra serán preferidas diferentes tipos de información procesable. Esta puede ser encontrada entre los titulares de periódicos de determinada cultura. En culturas con una velocidad de información mayormente elevada, la conceptualización de rápido y procesable está totalmente dominado, es por eso que se usan titulares con menor valor informativo y por lo tanto más cortos. Por el contrario, en culturas con una velocidad de procesamiento de información menor se encuentran titulares con mayor valor informativo y por lo tanto más largos.[5]

Aporte Teórico[editar]

La teoría de Hall distingue tres niveles al momento de experimentar una cultura. El primer nivel es el formal que hace referencia al carácter explícito, lo visible, como las diferencias entre “ellos” y “nosotros”. En este nivel se encuentran los artefactos culturales, así como los símbolos verbales y no verbales. El segundo nivel, es el informal, y se caracteriza por su carácter implícito. En este nivel, se encuentran características más profundas, que provienen generalmente de la historia de la cultura, y requieren una interpretación filosófica, dado que describe valores, prioridades, significados simbólicos, tradiciones y cosmovisión. También estudia la descripción del tiempo y del espacio, así como los roles de género y las diferencias sociales. El tercer nivel es el conocimiento experimental, el cual se refiere al desarrollo en avances técnicos que ha experimentado la cultura. (Rogers et al, 2002)

[6]​Hall teoriza acerca de lo que define como la ‘proxémica’, que analiza la distancia física entre los interlocutores en función del tipo de comunicación y las características culturales del espacio social en el que se desenvuelven, así como la relación de cercanía o lejanía existente entre los interlocutores. Esto es, la percepción y los hábitos sociales que marcan los territorios de la comunicación interpersonal y hacen los resguardos de la privacidad o de la intimidad. Sus estudios acerca de los lenguajes del silencio han sido considerados como precursores de los modernos estudios de neurolingüística.(Baba, 1995)[7]​ Otra de las facetas del trabajo de Hall está relacionada con la comunicación intercultural, a la que presta una especial atención en función de las distancias culturales y lingüísticas, con diversos trabajos de campo en espacio fronterizos de fuerte contraste cultural, como el caso de Estados Unidos con México. (Nishimura et al, 2015).[8]

En el ámbito académico, se han podido distinguir cuatro fuentes que influenciaron su trabajo. La primera la antropología cultural, la segunda la lingüística, la tercera la etiología y finalmente la teoría psicoanalítica freudiana. (Rogers et al, 2002) ​ El antropólogo estadounidense Edward T. Hall señala que muchos aspectos del comportamiento humano son inconscientes. “Tarea ardua la que nos hemos propuesto, ya que serán precisamente estos aspectos inconscientes los que nos causarán especial desazón en la comunicación intercultural, a este tipo pertenecen malentendidos típicos como son, por ejemplo, aquellos implícitos en los hábitos de alimentarse y en otras normas de comportamiento social.”  (Mariarosa Pellicer Palacín, 2014). El hecho de conocer los códigos de comportamiento y de aplicarlos es lo que define la pertenencia de un individuo a un grupo determinado. Cuando no se cumplen estas normas, es difícil determinar si el hecho de no hacerlo se debe a una actitud voluntaria o a un desconocimiento de las mismas. En cualquier caso, el individuo que quebranta las normas del grupo en el que se halla, señala a los demás que no pertenece al mismo o que no se siente identificado con él. Para el ya mencionado antropólogo estadounidense Edward T. Hall (Hall, 1992: 211)​ «somos cultura» y «nada en nuestra vida está exento de influencias culturales» (Mariarosa Pellicer Palacín, 2014). La concepción del tiempo y el uso que una sociedad hace del mismo son para él aspectos culturales. Edward T. Hall (Hall, 1990) ​en su consideración de cómo una sociedad utiliza y concibe el tiempo distingue entre monocronismo y policronismo. Según él, unas culturas tienden más hacia una consideración del tiempo y otras hacia la otra.

En efecto el monocronismo, se observan las siguientes características: El tiempo es material, y lineal eso quiere decir que se puede perder tiempo u organizar el tiempo. El tiempo es material. Se tiene una orientación hacia el futuro, hacia el cambio, aunque de forma limitada, únicamente hacia un futuro próximo, previsible.

En lo que concierne al policronismo, se puede apreciar las siguientes características: Que el tiempo es algo inmaterial. El tiempo es circular porque se reparte. En efecto en esta definición se deduce que varias cosas se hacen al mismo tiempo. (Mariarosa Pellicer Palacín, 2014).

Influencia[editar]

El trabajo de Hall fue tan innovador que creó una multitud de otras áreas para la investigación, menciona Nina Brown. Uno de los temas más solicitados de la antropología es una idea que fue introducida por primera vez por Edward Hall: Antropología del espacio. Brown continúa mencionando que la Antropología del Espacio esencialmente abrió la puerta a docenas de nuevos temas. Además de influir en la Antropología del Espacio, la investigación de Hall tuvo una influencia sustancial en el desarrollo de la comunicación intercultural como tema de investigación. [9]​ Desde al menos 1990, ha sido reconocido frecuentemente por su papel en la introducción de aspectos no verbales de la comunicación, específicamente proxémicos, el estudio de los usos sociales del espacio, la investigación de la comunicación entre miembros de diferentes culturas. [10]​ Por ejemplo, Robert Shuter, un conocido investigador de comunicación intercultural, comentó: "La investigación de Edward Hall refleja el régimen y la pasión de un antropólogo: una profunda consideración por la cultura explorada principalmente por métodos descriptivos y cualitativos ... El desafío para la comunicación intercultural ... es desarrollar una dirección de investigación y una agenda de enseñanza que devuelva a la cultura a la preeminencia y refleje las raíces del campo como se representa en las primeras investigaciones de Edward Hall ". [11]

Lo que fue particularmente innovador sobre los primeros trabajos de Hall es que en lugar de centrarse en una sola cultura a la vez, o una comparación intercultural, como era típico en la antropología de 1950, respondió a las necesidades de sus alumnos en el Instituto de Servicio Exterior del Departamento. de Estado para ayudarlos a comprender las interacciones entre miembros de diferentes culturas. Hall señala que el único entorno en el que se encuentra el diálogo en el aula es simplemente en el aula, por lo que no les sirvió mucho a los estudiantes cuando estaban en el país de su interés. Al mismo tiempo, y en respuesta a los mismos estudiantes, redujo su enfoque de una cultura completa, como era estándar en la antropología, a momentos más pequeños de interacción. Los colegas que trabajaron con él en el FSI en ese momento incluían a Henry Lee Smith, George L. Trager, Charles F. Hockett y Ray Birdwhistell. Entre ellos, utilizaron la lingüística descriptiva como modelo no solo para la proxemia, sino también para la kinésica y el paralenguaje. [12]

La Antropología del Espacio[editar]

T. Hall parte de que la cultura sienta las bases fisiológicas compartidas por todos los seres humanos, ya que esta les otorga estructura y significado. En el modelo organizativo de la antropología del espacio el científico define y compara modelos culturales A, B, C, D. Modelo A: la infraestructural está constituida por comportamientos y se arraiga en el pasado biológico del hombre. Modelo B: el pre cultural, es fisiológico y se halla en gran medida en el presente. Modelo C: el nivel micro cultural, es aquel en que se hace la mayor parte de las observaciones proxémicas. En tanto manifestación de la micro-cultura, la proxemia tiene aspectos fijos, semi-fijos e informales.

La traducción adecuada de un nivel a otro es bastante compleja, ya que el científico debe tratar de realizarla de tiempo en tiempo aunque solo sea para tomar perspectiva. Sin sistemas de pensamiento que liguen entre sí a estos niveles, el hombre puede desarrollar una especie de aislamiento esquizoide muy peligroso. Por ejemplo, si el hombre civilizado continua ignorado los datos obtenidos sobre el nivel infracultural acerca de las consecuencias de la superpoblación, corre el riesgo de desarrollar el equivalente del behavioral sink, desde luego, si no lo ha hecho ya. La experiencia del venado de James Island recuerda marcados a la Muerte Negra que mató a dos tercios de la población europea a mediados del siglo XV aunque esta gran mortandad de seres humanos se debió directamente al Bacilia pestis, es indudable que el efecto fue exacerbado por la disminución de resistencias debida a la vida de notable hacinamiento que se llevaba en las poblaciones y ciudades medievales.[13]

Otros libros[editar]

  • The Hidden Dimension (1966)
  • The Fourth Dimension In Architecture: The Impact of Building on Behavior (1975, coautor con Mildred Reed Hall)
  • The Dance of Life: The Other Dimension of Time. 1983
  • Handbook for Proxemic Research. 124 pp. 1974
  • Hidden Differences: Doing Business with the Japanese. 192 pp. ISBN 0385238843 1990
  • An Anthropology of Everyday Life: An Autobiography. 1992, Doubleday, New York
  • Understanding Cultural Differences - Germans, French and Americans. 1993, Yarmouth, Maine
  • West of the Thirties. Discoveries Among the Navajo and Hopi. 1994, Doubleday, New York

Bibliografía[editar]

Baba, M. (2016). A biography of Edward T Hall. Recuperado de: https://www.researchgate.net/publication/240966728_A_Biography_of_Edward_T_Hall

HALL, Edward T. (1990): The Silent Language, 2ª Edición revisada, New York: Anchor Books Ed. Recuperado:https://cvc.cervantes.es/ensenanza/biblioteca_ele/asele/pdf/20/20_0815.pdf

HALL, Edward T. (1992): An Anthropology of Everyday Life, New York: Doubleday. Recuperado:https://cvc.cervantes.es/ensenanza/biblioteca_ele/asele/pdf/20/20_0815.pdf

Mariarosa Pellicer Palacín. (2014) Lo Que Decimos Sin Palabras o Aspectos No Verbales En La Comunicación Intercultural, Hochschule Landshut University of Applied Sciences, Recuperado de: https://cvc.cervantes.es/ensenanza/biblioteca_ele/asele/pdf/20/20_0815.pdf

Nishimura, S. et al. (2015). Communication Style and Cultural Features in High/Low Context Communication Cultures: A Case Study of Finland, Japan and India. Recuperado de: http://www.mediacom.keio.ac.jp/publication/pdf2002/review24/2.pdf

Raynols, S., et all. . (2011). Guide to Cross-Cultural Communication. Boston, USA: PRENTICE HALL.

Rogers, E. et al. (2002). Edward T Hall and the History of intercultural communication: The United States and Japan. Recuperado de: http://www.mediacom.keio.ac.jp/publication/pdf2002/review24/2.pdf

Warner-Søderholm, G. (2013). Beyond a Literature Review of Hall’s Context Dimension: Scale Development, Validation & Empirical Findings within a Norwegian Study. International Journal of Business and Management. Recuperado de: https://brage.bibsys.no/xmlui/bitstream/id/198217/25102-90330-1-PB.pdf

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b c d e f Everett M. Rogers William B. Hart Yoshitaka Mike. «Edward T Hall and the History of intercultural communication: The United States and Japan». Keio. Consultado el 6/11/2017. 
  2. Shoji Nishimura, Anne Nevgi and Seppo Tella. «Communication Style and Cultural Features in High/Low Context Communication Cultures: A Case Study of Finland, Japan and India.». keio. Consultado el 6/11/2017. 
  3. Gillian Warner-Søderholm. «Beyond a Literature Review of Hall’s Context Dimension: Scale Development, Validation & Empirical Findings within a Norwegian Study». International Journal of Business and Management. Consultado el 9/11/2017. 
  4. a b Hall, Edward (1983). The Dance of Life: The Other Dimension of Time (en inglés). Anchor Books. 
  5. Hall. Mildred, Hall. Edward T. (1990). Understanding Cultural Differences (en inglés). Intercultural Press. Consultado el 15/ Nov /2017. 
  6. Everett M. ROGERS William B. HART Yoshitaka MIIKE. «Edward T. Hall and The History of Intercultural Communication: The United States and Japan». Keio Communication. Consultado el 6/11/2017. 
  7. M. Baba. «A biography of Edward T. Hall». Researchgate. Consultado el 7/11/2017. 
  8. Shoji Nishimura Anne Nevgi2 Seppo Tella. «Communication Style and Cultural Features in High/Low Context Communication Cultures: A Case Study of Finland, Japan and India». Helsinki. Consultado el 6/11/2017. 
  9. Brown, Nina (1966). Edward T. Hall: Proxemic Theory.. CSISS. 
  10. Leeds-Hurwitz, Wendy (1990). «Quarterly Journal of Speech.». Notes in the History of Intercultural Communication: The Foreign Service Institute and the Mandate for Intercultural Training. p. 262-281. 
  11. Shuter, Robert (2008). «The global intercultural communication reader.». The centrality of culture. In Molefi Kete Asante, Yoshitaka Miike, & Jing Yin. New York: Routledge. p. 37-43. 
  12. Leeds-Hurwitz, Wendy (1990). «Quarterly Journal of Speech.». Notes in the History of Intercultural Communication: The Foreign Service Institute and the Mandate for Intercultural Training. p. 76 - 263. 
  13. «La Antropología del Espacio».