Diego de Landa

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Diego de Landa
Diego de Landa.jpg
Información personal
Nacimiento 17 de marzo de 1524 Ver y modificar los datos en Wikidata
Cifuentes, España Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento 1579 Ver y modificar los datos en Wikidata
Mérida, México Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Española Ver y modificar los datos en Wikidata
Orden religiosa Orden de Frailes Menores Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
Ocupación Conquistador, cronista, mayista, fraile y sacerdote Ver y modificar los datos en Wikidata
Cargos ocupados
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Diego de Landa Calderón (Cifuentes, España; 12 de noviembre de 1524 - Mérida, Nueva España; 29 de abril de 1579) fue misionero español de la Orden Franciscana en la provincia de Yucatán y obispo de la arquidiócesis de Yucatán entre 1572 y 1579. Sus reportes son restituciones y adaptaciones de la cultura originaria maya, los cuales reponen historia, literatura y tradiciones destruidas bajo su orden[1] , todo esto sin permiso de autoridades eclesiásticas y coloniales españolas, especialmente en el conocido evento del Auto de fe de Maní[2] , dicho acto destructivo fue plasmado por artistas mexicanos como Diego Rivera, Juan O'Gorman y Fernando Castro Pacheco entre otros. Entre los documentos más conocidos re-escritos por autoridades eclesiásticas de Yucatán dirigidas por Diego de Landa se encuentra el Popol Vuh, el cual popularmente se creía auténtico sin embargo inconsistencias descubiertas a finales del siglo XIX[3] y de estudios a partir de la década de los 50s descartan su originalidad[4] .La inquisición guiada por Landa aplicó una serie de abusos físicos en los Mayas, donde muchos nobles mayas fueron encarcelados para interrogatorios y tortura por medio de la garrucha y otros métodos[5] [6] , donde también muchos eran al final ejecutados[7] . Dichos abusos fueron detenidos temporalmente ante la intervención del obispo de Yucatán, Francisco de Toral, quien denunció los actos ante las autoridades eclesiásticas y gubernamentales españolas[8] .

… Sabrá su Majestad que se descubrieron unos ídolos en la provincia de Maní, pueblo puesto en la Corona Real. Y como no había aún venido el obispo, él [Fray Diego de Landa], cómo juez ordinario… invocó el brazo secular, un juez que proveyó vuestra Majestad a mi petición, que se llama el Doctor Quijada… él fue a la provincia de Maní con muchos españoles manu armata, y el Provincial Fray Diego de Landa se hizo Inquisidor Mayor y tomó otros tres acompañados frailes consigo… El modo con que sacaban los ídolos los frailes era que colgaban los indios. Primero azotaban a los indios por manos del Provincial (Landa), y cuando menos azotes le daban eran ciento, y si no confesaba tener ídolos, lo colgaban públicamente en la ramada de la iglesia por las muñecas y echabanle mucho peso a los pies, y quemabanle las espaldas y barrigas con hachas de cera encendidas hasta que confesaban los ídolos… Fue tanto el exceso que andaban atónitos los indios que no sabían qué hacer…

Francisco Toral obispo de Yucatán, en el Documento XXXIV” en Scholes, Francia, siglo XVI[9]

Los reportes inquisitorios de Landa son imprecisos, contradictorios, hagiográficos, e incapaces de documentar el lenguaje escrito Maya[10] , ya que durante los primeros estudios realizados a dichos reportes, la descripción y traducción incorrecta de los glifos mayas como letras de un alfabeto llevó en 1862, a Charles Étienne Brasseur de Bourbourg intentar traducir los códices mayas sin éxito[11] . Debido a la destrucción de la literatura maya por parte de Landa, alrededor del siglo XVIII desaparecieron las últimas personas capaces de entender los complejos glifos mayas[12] . Solo hasta los estudios de Yuri Knorozov en los 1950s, quien descartó el uso de los reportes de Landa y propuso el lenguaje maya como silabario, pudo iniciar el desciframiento de los códices mayas sobrevivientes[13] . Diego de Landa murió el 29 de abril de 1579 a los 54 años de edad, después de ejercer 38 años como religioso cristiano, con 30 años radicando en Yucatán y casi 6 años como obispo[14]

Antes de su llegada a Yucatán (1524-1549)[editar]

Diego de Landa Calderón nació el 12 de noviembre de 1524 en la Casa de los Gallos, en la Villa Condal de Cifuentes, Guadalajara, proveniente de una familia adinerada. Se cree que cursó sus estudios primarios entre los años 1529 y 1541 en el convento franciscano de Cifuentes. Popularmente se dice que a los diecisiete años se marchó al monasterio de San Juan de los Reyes, en Toledo, para continuar con su formación hasta 1547, que fue ordenado fraile de la Orden Franciscana. Ese mismo año se le destinó al convento de San Julián y San Antonio de La Cabrera (Madrid). En 1548 recibe la visita de Nicolás de Albalate, que le propone viajar junto a cinco franciscanos más a Yucatán, en las recién descubiertas tierras de México, donde los conquistadores y colonos, una vez concluidas las guerras con los pueblos nativos, requerían misioneros para educar a los indígenas en los valores de los españoles.

Temas reportados por Landa acerca de la conquista de Yucatán[editar]

Despoblamiento de las grandes ciudades[editar]

… Hízose información contra -la gente- de Yobain, pueblo de los Cheles, y prendieron a la gentre principal y, en cepos, la meterion en una casa a la que prendieron fuego abrasándola viva con la mayor inhumanidad del mundo, y digo yo Diego de Landa que ví un gran árbol cerca del pueblo en el cual un capitán ahorco muchas mujeres indias en sus ramas y de los pies de ellas a los niños, sus hijos...Que se alteraron los indios de la provincia de Coyhua y Chectemal y los españoles los apaciguaron de tal manqera que, siendo esas dos provincias las más pobladas y llenas de gente, quedaron las más desventuradas de toda aquella tierra.

Diego de Landa, Relación de las cosas de Yucatán, México, siglo XVI[15]


Limpieza Étnica[editar]

Y en este mismo pueblo y en otro que se dice Verey, a dos leguas de él, ahorcaron a dos indias, una doncella (soltera) y otra casada, no porque tuveran culpa sino porque eran muy hermosas y temían que se resolviera el real de los españoles sobre ellas y para que mirasen los indios que a los españoles no les importaban las mujeres; de estas dos hay mucha memoria entre indios y españoles por su gran hermosura y por la crueldad con que las mataron..

Diego de Landa, Relación de las cosas de Yucatán, México, siglo XVI[16]


Ejecuciones españolas de mayas en cenotes[editar]

Cenote Sagrado de Chichén Itzá, sima de piedra caliza similar donde los españoles arrojaban a sus prisioneros

Popularmente se creía que los mayas utilizaban los Cenotes como lugar de sacrificios humanos, sin embargo en reportes de Diego de Landa, el obispo confirma que los conquistadores españoles utilizaban los cenotes como lugares para ejecutar a gobernantes o ciudadanos mayas de acuerdo a sus necesidades[17] . Es por esto que se encuentran hasta el día de hoy restos humanos en estas formaciones naturales.

Hicieron en los indios crueldades inauditas pues les cortaron narices, brazos y piernas, y a las mujeres los pechos y las echaban en lagunas hondas (cenotes) con calabazas atadas a los pies; daban estocadas a los niños porque no andaban tanto como las madres, y si los llevaban en colleras y enfermaban, o no andaban tanto como los otros, cortábanles las cabezas por no pararse a soltarlos. Y trajeron un gran número de mujeres y hombres cautivos para su servicio con semejantes tratamientos

Diego de Landa, Relación de las cosas de Yucatán, México, siglo XVI[18]

Diego de Landa y la Inquisición[editar]

Represión de los Mayas[editar]

Croquis de Diego de Landa del nuevo templo de san Francisco donde se aprecia la plataforma original como base tras la destrucción del templo Maya

Al recibir informes de que mayas adoctrinados en la religión cristiana continuaban practicando sus costumbres y tradiciones, ordenó la creación de una Inquisición en Maní (Yucatán) la cual culminó con una ceremonia llamada “Auto de fe”. Durante la ceremonia, el 12 de julio de 1562, un número incierto de códices y libros mayas (27 de acuerdo a Landa) y aproximadamente 5000 figuras religiosas diversas fueron quemados.

Solo tres libros originales con Escritura maya o códices y probablemente fragmentos de un cuarto se sabe han sobrevivido a la destrucción de la ceremonia de 1562. Colectivamente, estas obras sobrevivientes son llamadas Códices mayas.Durante los procesos inquisitorios de Landa sobre la población civil maya se usaron diversos métodos de tortura, con la intención de adoctrinar a los pobladores en su nueva religión impuesta, como métodos de interrogación acerca de sublevaciones armadas y como procedimientos de intimidación para someter a los mayas a labores serviles. Uno de los métodos más comunes era la garrucha, donde el torturado era colgado de los brazos por largos periodos donde se le añadía peso en los tobillos o se le azotaba durante la interrogación.

Justificaciones de Landa[editar]

Quema de objetos tradicionales y sagrados de los Mayas durante la Inquisición de Diego de Landa

Diego de Landa tal vez inspirado por el aún más intolerante franciscano Francisco Jiménez de Cisneros, proveniente del mismo convento de Toledo de donde provenía Landa, era “maniaco en su fanatismo”[19] contra la cultura local. Landa creía que existía una red clandestina de “apóstatas”[20] dirigida por las autoridades religiosas mayas, las cuales querían recuperar la autodeterminación de los mayas. Estos “apóstatas”, de acuerdo a Landa, habían lanzado una contraofensiva contra la Iglesia católica y creía que su deber era exponer al “demonio” antes de que los pobladores pudieran recuperar sus traducciones y cultura.

Landa aseguraba que tenía evidencia de sacrificio humano y otras prácticas “idólatras”, obtenidas de sus métodos de tortura. Sin embargo uno de los presuntos sacrificados, el encomendero Dasbatés, fue encontrado vivo. Por estas razones críticos de Landa demandaron la remoción del control de la Inquisición de Landa.[21]

Otro intento infructuoso de evidenciar sacrificios fue el descrito por su biógrafo principal, López de Cogolludo, quien escribió las historias que Landa aparentemente experimentó en su primer viaje para predicar su religión. En un evento popularmente conocido alrededor del 1549, el biógrafo afirma que Landa recién llegado de España y por sí solo en una remota ubicación en la región Cupules, en un acto de furia al observar las costumbres locales fue capaz de destruir una gran cantidad de figuras y esculturas religiosas mayas de una villa pequeña; esto con tan solo dialogar y predicar su religión ante un grupo de 300 personas[22] . Sin embargo Landa solo obtuvo conocimientos básicos de algunas Lenguas mayenses de las regiones costeras hasta tres años más tarde en 1552 y desconocía por completo la lengua de los Cupules (región central aislada), por lo que no pudo ser capaz de conversar con los mayas de dicha Villa.

Landa acostumbraba ir a regiones recientemente dominadas por los españoles donde la resistencia armada aún era intensa, además buscaba informarse de las tradiciones y costumbres locales para poder asimilarlas y sustituirlas por costumbres españolas[23] Para Landa y otros frailes franciscanos, la propia existencia de la literatura maya era prueba de “prácticas diabólicas”. En referencia a dichos escritos Landa escribió:

Usavan también esta gente de ciertos caracteres o letras con las quales escrivian en sus libros sus cosas antiguas y sus sciencias, y con ellas, y figuras, y algunas señales en las figuras entendian sus cosas, y les davan a entender y enseñavan. Hallamosles grande número de libros de estas sus letras, y porq no tenían cosa, en que no oviesse superstiçion y falsedades del demonio se los quemamos todos, lo qual a maravilla sentían y les dava pena

Diego de Landa, Manuscrito de Relación de las cosas de Yucatán, siglo XVI[24] [25]

Landa nunca dudo de la necesidad de su inquisición. Ya sea que la "magia" e "idolatría" fuesen practicadas o no, Landa "estaba poseído[26] " por fantasías de la existencia de poder "demoníaco" en Yucatán. Así también Landa era fanático del Milenarismo[27] , dichas ideas cristianas medievales demandaban la conversión masiva de personas a la religión cristiana. Landa al destruir las costumbres y tradiciones no acordes con sus convicciones religiosas creía que podía favorecer a los objetivos del milenarismo, de esta manera era común que realizara torturas y/o ejecuciones masivas en la idea de salvar a las comunidades de sus costumbres inadecuadas[28] .


...los frailes hicieron inquisición y pidieron la ayuda del alcalde mayor prendiendo a muchos y haciéndoles procesos; y se celebró un auto (de fe) en que se pusieron muchos cadalsos encorozados. (Muchos indios fueron) azotados y trasquilados y algunos ensambenitados por algún tiempo; y otros, de tristeza, engañados por el demonio, se ahorcaron...

Diego de Landa, Relación de las cosas de Yucatán, siglo XVI[29]

Auto de fe de Maní[editar]

Destrucción de la literatura maya por parte de Diego de Landa durante el Auto de Fe de Maní

Diego de Landa llegó a Yucatán en 1549, donde ocupó el puesto de ayudante del guardián provincial en Izamal. En 1562, Landa estableció un tribunal de la Inquisición en el poblado maya de Maní, con el propósito de poner fin a la cultura y tradiciones de los mayas. De hecho, Landa sabía que a pesar de las campañas de cristianización emprendidas en la península, los indígenas seguían rindiendo culto a sus antiguas divinidades. Al establecer el tribunal en Maní, Landa comenzó a interrogar a los indígenas, incautar y destruir sus objetos religiosos lo que incluía no sólo imágenes sino los códices.[30] . Cuando los pobladores se rehusaban a cooperar estos eran torturados e inclusive ejecutados[31] .

Contradicciones escritas por Diego de Landa en su obra[editar]

Existencia y no existencia de Metalurgia[editar]

Debido a las declaraciones de Diego de Landa, popularmente se cree que los mayas carecían de metalurgia, sin embargo investigaciones y exploraciones arqueológicas recientes, muestran que los mayas manejaban las mismas aleaciones disponibles en Mesoamérica. Los mayas podían crear piezas decorativas en aleaciones de oro y plata, así como de aleaciones instrumentales para herramientas como bronce y latón[32] . No obstante, los documentos de Landa afirman y niegan la existencia de metalurgia, inclusive dentro del mismo capítulo tratado.

En esta tierra no se ha hallado hasta ahora ningún genero de metal que ella de suyo tenga, y espanta que no habiendo con qué, se hayan labrado tantos edificios porque no dan los indios razón de las herramientas con que se labraron; pero ya que les faltaron metales, proveyólos Dios de una sierra de puro pedernal...Tenían cierto azófar blanco (latón) con alguna poca mezcla de oro, de que hacían las hachuelas de fundición y unos cazcabelazos con que bailaban, y una cierta manera de escoplillos con que hacían los ídolos y agujeraban las cerbatanas...

Diego de Landa, Relación de las cosas de Yucatán, México, siglo XVI[33]


Civilizados pero salvajes[editar]

Esta manera de escritura contradictoria y siempre en pares de capítulos civilizados[34] [35] [36] [37] y salvajes[38] [39] [40] [41] contrapuestos también se encuentra en otras obras coloniales eclesiásticas españolas, repitiendo el estilo de reporte europeo medieval acerca de regiones no cristianas. Entre estas descripciones era la contradictoria afirmación de que los mayas eran abstemios, sin embargo también menciona que eran alcohólicos.


Que los indios eran muy disolutos en beber y emborracharse, de lo cual les seguían muchos males como matarse unos a otros, violar las camas pensando las pobres mujeres recibir a sus maridos, también con padres y madres como en casa de us enemigos y pegar fuego a sus casas: y que con todo eso se perdían por emborracharse.

Diego de Landa, Relación de las cosas de Yucatán[42]

De Landa sugiere que regreso de Toral no es por su Acto de Maní[editar]

En su obra Relación de las cosas de Yucatán, Diego de Landa dedica el capítulo XIX del escrito en observar las acciones del obispo de Yucatán, Francisco de Toral, al regresar a la península. De Landa menciona que el obispo regresa para liberar a pobladores que fueron encarcelados y torturados injustificadamente[43] , sin embargo nunca menciona que Toral regresa a proteger a los pobladores de él mismo (Diego de Landa)[44] .

...Y por las confesiones así hechas, luego los condenaban estos padres a tantos reales de pena y se los llevaban, y a tantos azotes, y se los daban y a obra de servicio en casa de los españoles. E hicieronse inquisidores: El Provincial [Landa] era el inquisidor mayor, y otros tres, inquisidores que juzgaban con él […] Hé dicho todo esto para que V. M. sepa que en lugar de doctrina han tenido estos miserables tormento; y en lugar de les dar a conocer a Dios les han hecho desesperar; y en lugar de los atraer al gremio de nuestra madre Santa Iglesia de Roma, los han echado a los montes; y lo que es peor que quieren sustentar que sin tormentos no se les puede predicar la ley de Dios, lo cual reprueba la Santa Madre Iglesia

Francisco Toral obispo de Yucatán, en el Documento XXXIV” en Scholes, Francia, siglo XVI[45]


Fantasías, hagiografías y errores en sus relatos[editar]

Página 45 del manuscrito de la Relación de las cosas de Yucatán.

Diego de Landa, Diego López de Cogolludo y otros cronistas de la conquista de América, crearon diversas obras que popularmente fueron consideradas como auténticas y fundamentales para la definición de las culturas de Yucatán, sin embargo los reportes realizados por ellos carecían de enfoque científico, son mayoritariamente hagiografías y sus descripciones estaban acompañadas de situaciones inverosímiles, fantasiosas o tendenciosas, donde se favorecía de manera invariable a la religión cristiana y al gobierno español, desdeñando a las religiones mayas y a sus gobiernos originarios.

...Compráronse las dos imágenes (de la virgen cristiana), y puestas ambas en un cajón, de suerte que no se maltratasen, le traían indios cargado en hombros. Sucedió en el camino, que lloviendo muchos aguaceros, nunca llovía sobre el cajón de las imágenes, ni indios que las traían, ni aun algunos pasos en circuito donde estaban....

Diego López de Cogolludo, Historia de Yucatán, siglo XVI[46]

Los relatos de Landa fallan inclusive en documentar apropiadamente la toponimia de lo que ahora es llamado Yucatán. De acuerdo a sus Relaciones el nombre proviene de “Ci u t’ann” con el significado de “ellos lo dicen”[47] , sin embargo el significado correcto de esta palabra es “no entiendo” . La raíz del nombre en la que más investigadores están de acuerdo es "Yuk'al-tan mayab", que era la designación lingüista de su nación, y que textualmente quiere decir: "todos los que hablan la lengua maya"[30] . Otro ejemplo del desconocimiento toponímico de la lengua maya es el nombre de la región "Ti-bu lon" la cual traduce erróneamente como "fuimos tocados con", el significado de esto es "nosotros paseamos". Landa desconoce que los toponímicos mayas son siempre simples o sustantivos compuestos, la escritura y significado correctos son "Ti bolom" y "en 9"[48] .

Cor respecto al armamento maya también traduce de manera incorrecta la descripción de los gambesónes (protección corporal) mayas. El afirma que era una combinación de algodón con sal, sin embargo sal en maya es "tab", mientras que el nombre correcto es con "taab" que significa "trenzado"[49] .

Una posibilidad que se perfila como más probable es que ese indio [sic] (maya) transcriptor haya insertado algunos pasajes bíblicos con el propósito de atenuar el matiz “pagano,” y poner el documento a salvo de la mano destructora de los españoles, conservando así lo esencial del relato original.

Otilia Cortez,Intertextualidad y paralelismo entre el Popol Vuh y La Biblia, 2008[50]

Juicio contra Diego de Landa iniciado por Francisco de Toral[editar]

Después del establecimiento de la Inquisición en Yucatán a partir del auto de fe de Maní, las persecuciones religiosas contra los pobladores empezaron a afectar las actividades productivas de los encomenderos, quienes reclamaron un cese a la ejecución de sus esclavos mayas. Por esta razón, fue enviado a España por el entonces obispo Francisco de Toral. Toral era caracterizado por un adoctrinamiento mucho más pacífico y no estaba de acuerdo con las prácticas de Diego de Landa.

Ex-traductor de Diego de Landa colabora en el juicio[editar]

Gaspar Antonio Chi (hijo de Napuc Chi), miembro de la nobleza maya Chi chibal de Maní, observó durante los tres meses que duró el Acto de fe en su ciudad natal los actos inquisitorios de Diego de Landa, donde muchos de sus compatriotas mayas fueron torturados hasta la muerte. Ante la llegada del obispo Francisco de Toral a Yucatán y a que el obispo sólo sabía hablar náhuatl y popoloca, Chi se ofreció como traductor e informó las atrocidades que Diego de Landa había hecho en contra de los pobladores de Maní y en contra inclusive de las instrucciones eclesiásticas españolas. Con esta información el obispo de Yucatán, Francisco de Toral inició el proceso de juicio contra Diego de Landa, donde en España fue solicitado para una audiencia al respecto[51] .

Regreso de Diego de Landa tras muerte de Toral[editar]

Ya en España, ante el Consejo de Indias, fue duramente criticado, por lo que un “comité de doctores” fue comisionado para investigar los crímenes de Landa. La resolución de este comité en 1569 fue la absolución de Diego de Landa de las acusaciones, sin embargo el obispo Toral no permitió el regreso de Landa a Yucatán. Solo hasta la muerte de Francisco Toral, Diego de Landa pudo regresar a Yucatán ahora con el puesto de obispo, asignado por el rey Felipe II de España.

La conversión de los Mayas[editar]

Nacido en Cifuentes , España, obtuvo su grado de monje franciscano en 1541, y fue uno de los primeros franciscanos en Yucatán, llegando en 1549. Landa estuvo a cargo de adoctrinar la religión católica a los pobladores mayas después de La Conquista de Yucatán. El presidió un monopolio espiritual concedido a la Orden Franciscana por la Corona española, y trabajó intensamente para consolidar el poder de la orden durante la conversión de los mayas. Su asignación inicial fue a la Misión de san Antonio en Izamal, donde también tuvo su residencia principal en Yucatán.

La obra Relación de las cosas de Yucatán fue realizada bajo su supervisión en la cual reporta la Religión maya, su cultura y su escritura.Se estima que este manuscrito fue escrito alrededor de 1566 cuando Landa se encontraba en España, sin embargo, las copias originales están desaparecidas. El reporte solo se conoce por medio de un compendio, el cual ya había sido modificado varias veces por diversos copistas. La versión existente fue producida alrededor de 1660, y descubierta en 1862 por el clérigo francés Charles Etienne Brasseur de Bourbourg. Brasseur de Bourbourg publicó el manuscrito dos años más tarde en una edición bilingüe español-francés, titulada como Relation des choses de Yucatán de Diego de Landa.


Exhumación y quema de los restos de Nachi Cocom[editar]

Nachi Cocom (¿? - 1562), después llamado por los españoles conquistadores Juan Cocom. Halach uinik maya, de la provincia (kuchkabal) de Sotuta, del pueblo de los cocomes, descendiente de los señores de Mayapán, se enfrentó con ferocidad contra los conquistadores españoles, aunque después se sometió a ellos. Su gesta ha dado lugar a que se le conmemore como héroe. Hoy en día muchos centros e instalaciones públicas de Yucatán, México, llevan su nombre.[30] [52] . Tras su muerte su funeral fue realizado con honores, por lo que Diego de Landa exhumó su cuerpo para quemarlo[53] .


Bibliografía[editar]

  • de Landa Calderón, Fray Diego (2007). Relación de las cosas de Yucatán. México D.F.: Monclem Ediciones. ISBN 970901904X. 
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  • López de Cogolludo, Diego (2011). Historia de Yucatán. Barcelona: Red Ediciones. ISBN 9788498166408. 
  • de Lizana, Bernardo (1988). Historia de Yucatán. Cambio 16. ISBN 9788476791097. 
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  • Carrillo y Ancona, Crescencio (1892). El Obispado de Yucatán. Mérida: Ricardo B. Caballero. 
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Véase también[editar]

Referencias[editar]

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  31. Martínez Viana, Victor. Breve historia de fray Diego de Landa: Relación de las cosas de Yucatán. p. 357. «Que estando esta gente instruidos en la religión y los moços aprovechados, como diximos, fueron pervertidos por los sacerdotes q en su idolatría tenian y por los señores, y tornaron a ídolatrar y hazer sacrificios no solo de saumerios sino de sangre humana sobre lo qual los frayles hizieron inquisicion, y pidieron ayuda al alcalde mayor y prendieron muchos, y les hizieron procesos y se celebro un auto en que pusieron muchos en cada balços encoroçados; y açotados, y tresquilados, y algunos ensambenitados por algun tiempo, y que algunos de tristeza engañados del demonio se ahorcaron y q en comun mostraron todos mucho repentimiento, y voluntad de ser buenos cristianos». 
  32. Simmons, Scott (2013). «Maya Metallurgical Technology in Late Postclassic-Spanish Colonial Times: The View from Lamanai, Belize». ArchéoSciences. 2013-1 (37). 
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  35. de Landa, Diego (1963). «XXX: Penas y castigos a los adúlteros, homicidas y ladrones.- Educación de los mancebos.- Costumbre de allanar la cabeza a los niños». Relación de las cosas de Yucatán. Antigua Librería Robledo. 
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  37. de Landa, Diego (1963). «XLII: Multitud de edificios de Yucatán.- Los de Izamal, Mérida y Chichén Itzá.». Relación de las cosas de Yucatán. Antigua Librería Robledo. 
  38. de Landa, Diego (1963). «XXII: Pintura y labrado de los indios.-Sus borracheras, banquetes, farsas, músicas y bailes.». Relación de las cosas de Yucatán. Antigua Librería Robledo. 
  39. de Landa, Diego (1963). «XXVIII: Sacrificios y mortificaciones crueles y sucios de los yucatecos.- Víctimas humanas matadas a flechazos.». Relación de las cosas de Yucatán. Antigua Librería Robledo. 
  40. de Landa, Diego (1963). «XXXVII: Sacrificios del año nuevo de la letra IX.- Pronósticos malos y sus remedios». Relación de las cosas de Yucatán. Antigua Librería Robledo. 
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  43. de Landa, Diego. «XIX Llegada del obispo toral.-Suelta a los indios arbitrariamente presos.- Viaje de Landa a españa para justificar la conducta de los franciscanos..». Manuscrito de Relación de las cosas de Yucatán. 
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  51. Andrien, Kenneth (2013). The Human Tradition in Colonial Latin America (The Human Tradition around the World series). Rowman & Littlefield Publishers. p. 24. ISBN 978-1-4422-1298-5. 
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