Descolonización de América
La descolonización de América es una construcción historiográfica del siglo XX, aplicada retrospectivamente al proceso por el cual los territorios y colonias europeas del continente americano se independizaron de las metrópolis. El concepto trasciende la independencia formal e incluye tanto los territorios aún no independientes (como Puerto Rico, las Islas Malvinas y del Caribe) como otras formas de dominación que persisten en la actualidad.
Desde las corrientes poscoloniales y decoloniales se sostiene que la independencia formal no eliminó la dependencia, sino que esta adoptó nuevas formas renovadas de hegemonía política, económica y cultural ejercidas por potencias externas, en particular por Estados Unidos en América Latina. Se construyó la imagen de América Latina como una región atrasada respecto a la modernidad tras sus independencias. Los intelectuales y gobernantes latinoamericanos aceptaron esta idea sin ver que esa "modernidad" no era una meta, sino una forma de justificar la dominación colonial.[1]
El término descolonización fue acuñado en el siglo XIX y se atribuye a Henri Fonfrède en 1836. Sin embargo, su uso académico y político moderno surge del economista alemán Moritz Julius Bonn, quien en 1932 aplicó el concepto para referirse al desmantelamiento de los imperios coloniales en Africa. A partir de entonces, la historiografía empezó a proyectar el término hacia atrás, aplicándolo retroactivamente a la independencia de Estados Unidos e Hispanoamérica, a pesar de que se trataba de procesos históricos distintos. El término adquirió su sentido contemporáneo después de 1945, cuando se utilizó para describir la retirada de los imperios europeos de África y Asia bajo el marco de la ONU.
El término se consolidó definitivamente tras la Segunda Guerra Mundial, cuando Estados Unidos y la Unión Soviética, como nuevas potencias promotoras del anticolonialismo, impulsaron la narrativa del fin de los imperios europeos. En este contexto, la ONU y la comunidad académica empezaron a presentar la Revolución de las trece colonias como el primer antecedente histórico de toda la descolonización global, otorgando así legitimidad al proceso y expansión de la ideología de las democracias de occidente.
La descolonización anterior al siglo XX
[editar]Rebelión de las Trece colonias británicas
[editar]Según las tesis de la descolonización, Estados Unidos sería el primer país en experimentar este proceso en América. Las 13 Colonias, reunidas en varios "congresos continentales", se unieron en un Estado federado y declararon su independencia de Gran Bretaña en 1776. Tras una guerra apoyada por Francia y España, la independencia fue reconocida mediante el Tratado de París de 1783. Posteriormente, la Guerra anglo-estadounidense de 1812 enfrentó a Estados Unidos con el Reino Unido y sus colonias en América, incluido Canadá.
Colonias francesas en América
[editar]Después de la Revolución francesa, muchos de los ideales de la extensión de libertad surgieron en Haití, donde un levantamiento declaró a Haití una república libre y se afilió a Estados Unidos como la segunda nación independiente en el hemisferio occidental. Haití es el único país occidental en el cual un levantamiento de esclavos condujo directamente a la independencia.
Canadá pasó a formar parte del imperio británico. El 1 de julio de 1867, Canadá creó su dominio dentro del Imperio Británico sin incluir Terranova, unida con el resto de Canadá en 1949.
Desmembramiento de las provincias españolas americanas
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Rojo: Territorio bajo control realista
Naranja: Territorio leal a la Suprema Junta central o a las Cortes
Amarillo: Territorio bajo una Junta independiente o revolución
Verde: Estado independiente declarado o establecido
Azul: España bajo las Cortes de Cádiz.
Durante la Guerra de Independencia Hispanoamericana, la unidad de las Provincias españolas de América experimentó un proceso de fragmentación política durante todo el siglo XIX, dando origen a diversas repúblicas independientes.
Como parte de su estrategia de Bloqueo Continental contra el Imperio británico, Napoleón Bonaparte forzó la abdicación de los monarcas españoles bajo la promesa de mantener la integridad del Imperio español. El establecimiento de la dinastía Bonaparte provocó levantamientos en España que proclamaban su lealtad a Fernando VII, lo que llevó a la formación de diversas juntas de gobierno y, posteriormente, a una revolución que bajo principios liberales buscaba reorganizar la monarquía.
El enfrentamiento entre la Junta Central y las Cortes de Cádiz, por un lado, y las juntas y congresos americanos, por otro, así como los conflictos internos entre estos últimos, derivaron en una radicalización de posturas y en una guerra civil de alcance continental. Cuando Napoleón fue derrotado y devolvió el trono español a Fernando VII en 1813, este reprimió a los liberales de Cádiz y restauró el absolutismo en España, pero no logró imponerlo en América. El Imperio británico y otras potencias europeas aprovecharon el conflicto para apoyar la fragmentación del Imperio español.
En América del Sur, figuras como Simón Bolívar y José de San Martín encabezaron las luchas por la independencia. Paraguay fue uno de los primeros territorios en independizarse, en 1811, mientras que Argentina proclamó su independencia el 9 de julio de 1816. Se produjo la Invasión luso-brasileña sobre los antiguos territorios españoles disputados de la Banda Oriental anexionada por los portugueses como provincia Cisplatina. José de San Martín organizó un ejército en Mendoza con el que cruzó la Cordillera de los Andes, contribuyendo a la independencia de Chile. Posteriormente, mediante una flota organizada en ese país, atacó el centro del poder español en Sudamérica: la ciudad de Lima, donde declaró la independencia del Perú en 1821. Tras consolidar la independencia de la Gran Colombia, Simón Bolívar continuó la campaña militar en el Perú y concluyó la liberación del Alto Perú, dando origen a Bolivia en 1825. Sin embargo, su intento de reunir los países liberados en su Federación de los Andes fracasó debido a la resistencia y los conflictos entre los nuevos Estados soberanos.
En América del Norte y Centroamérica, el movimiento insurgente iniciado por Miguel Hidalgo en 1810 fue contenido hasta la proclamación del Plan de Iguala en 1821, liderado por Agustín de Iturbide que atrajo a las fuerzas realistas, y logró la Independencia de México. En el caso de Centroamérica, la región derivó en un proceso de fragmentación política tras su separación del Imperio mexicano, dando lugar a la efímera República Federal de Centroamérica, que posteriormente se disolvió en múltiples Estados soberanos. El expansionismo estadounidense se impuso sobre los nuevos países americanos mediante presión económica, dominación política y una ocupación militar que culminó con la anexión de Texas y el norte de México.
A finales de siglo, Estados Unidos culminaría su expansión con la ocupación de los últimos posesiones americanas de España, forzando la compra de Florida por cinco millones de dólares en 1821[2], y más tarde, los derechos sobre las pretensiones españolas en Oregón. A finales del siglo XIX, el expansionismo imperialista de los Estados Unidos provocó la guerra hispano-estadounidense (1898), lo que marcó el fin de los procesos independentistas en Cuba y Puerto Rico. Cuba obtuvo su independencia bajo ocupación estadounidense, mientras que Puerto Rico fue anexado como Estado Libre Asociado de los Estados Unidos. Un destino similar tuvieron las Filipinas, última posesión del Virreinato de Nueva España, que quedó bajo dominio estadounidense tras el conflicto.
Separación de Portugal del imperio del Brasil
[editar]La colonia portuguesa sucedió un proceso inverso a la América española, Pedro I (también Pedro IV de Portugal), hijo del rey Juan VI, proclamó la independencia del país en 1822 y se convirtió en el primer emperador de Brasil, hecho aceptado por el gobierno liberal de Portugal.
La huida de la corte portuguesa a Brasil ante el avance napoleónico transformó a Brasil en sede del imperio, pero la posterior revolución liberal en Portugal desencadenó la separación: Brasil se independizó manteniendo la monarquía imperial. Por consiguiente, Brasil no se fragmentó en varios estados tras la Independencia (1822), como ocurrió con sus vecinos hispanoamericanos, cuyos virreinatos y capitanías formaron estados independientes en el curso de la guerra, que además sufrieron una balcanización posterior.
La adopción de una monarquía en lugar de una república federal durante las primeras seis décadas de soberanía política también contribuyó a la unidad nacional brasileña. Además, a diferencia de los territorios españoles en América, los portugueses no dividieron su dominio americano. Las capitanías que crearon fueron sometidas a una administración centralizada en Salvador, desde donde se reportaba directamente a la Corona portuguesa en Lisboa. Por ello, no es común referirse a una "América portuguesa" (como se hace con América española, América holandesa, etc.), sino a Brasil como un territorio unificado desde sus orígenes.
La descolonización en el siglo XX
[editar]Varios países se independizaron hasta el siglo XX:
- Bahamas: Los británicos concedieron a las islas una autonomía interna en 1964 y, en 1973, su independencia plena, permaneciendo como miembro de la Mancomunidad Británica de Naciones.
- Belice (hasta 1973, Honduras Británica): del Reino Unido, en 1981.
- Guyana: del Reino Unido, en 1966.
- Surinam: de los Países Bajos, en 1975.
- Trinidad y Tobago: del Reino Unido, en 1963.
Territorios considerados coloniales
[editar]Algunos territorios de América no tienen independencia o están controladas por otros Estados en la actualidad:
- Anguila (Reino Unido).
- Aruba (Países Bajos).
- Bermudas (Reino Unido).
- Bonaire (Países Bajos).
- Curazao (Países Bajos).
- Isla Clipperton (Francia).
- Islas Caimán (Reino Unido).
- Islas Georgias del Sur y Sándwich del Sur (Reino Unido, reclamadas por Argentina).
- Islas Malvinas (Reino Unido, reclamadas por Argentina).
- Islas Turcas y Caicos (Reino Unido).
- Islas Vírgenes Británicas (Reino Unido).
- Guayana Francesa (Francia).
- Guadalupe (Francia).
- Martinica (Francia).
- Montserrat (Reino Unido).
- Puerto Rico: de los Estados Unidos en forma de Estado Libre Asociado desde 1952.[3]
- Saba (Países Bajos).
- San Bartolomé (Francia).
- San Eustaquio (Países Bajos).
- San Martín (Francia).
- San Martín (Países Bajos).
- San Pedro y Miquelón (Francia).
- Groenlandia (Dinamarca).
Además, las Islas Vírgenes de los Estados Unidos son controladas por los Estados Unidos. En sentido estricto:
- Aruba se separó de las Antillas Neerlandesas el 1 de enero de 1986, y se convirtió en un estado autónomo dentro del Reino de los Países Bajos. El proceso hacia una independencia plena en 1996 fue detenido a petición del gobierno de Aruba en 1990.
- Las Antillas Neerlandesas son políticamente disueltas el 15 de diciembre de 2008. Curazao y San Martín adquirieron un estatus similar al de Aruba, en tanto que Bonaire, Saba y San Eustaquio se incorporaron a los Países Bajos, como tres nuevos municipios con un estatus especial.[4]
- Guayana Francesa, Guadalupe y Martinica no son colonias de Francia pero forman parte de Francia, como departamento de ultramar (DOM, Départements d'outremer). El Movimiento de Descolonización y Emancipación Social de Guayana Francesa es un partido que lucha por la independencia.
Intentos de unidad hemisférica
[editar]La noción de una cooperación y unidad hispanoamericana más estrecha fue propuesta por primera vez por Simón Bolívar quien, en el Congreso de Panamá de 1826, propuso la creación de una liga de repúblicas americanas, con un ejército común, un pacto de defensa mutua y un parlamento supranacional. asamblea. A esta reunión asistieron representantes de México, Perú, la Gran Colombia (que comprende las actuales naciones de Colombia, Ecuador, Panamá y Venezuela) y las Provincias Unidas de Centroamérica (Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica). Sin embargo, las grandes distancias y barreras geográficas, sin mencionar los diferentes intereses nacionales y regionales, hicieron imposible la unión.
73 años después se creó la Oficina Comercial de las Repúblicas Americanas. Pasó a llamarse Oficina Comercial Internacional en la Segunda Conferencia Internacional de 1901-1902. Estos dos órganos, existentes desde el 14 de abril de 1890, representan el punto de origen de la actual Organización de Estados Americanos (OEA).
Referencias
[editar]- ↑ «Capítulo I. El pensamiento crítico latinoamericano: la opción decolonial». América Latina en la encrucijada. TeseoPress. Consultado el 9 de febrero de 2026.
- ↑ Suárez Fernández et al., 1989, p. 167.
- ↑ Jiménez, Félix (2025). El origen y estatus de los territorios no incorporados para el derecho internacional público: el caso del estado libre asociado de Puerto Rico. Pontificia Universidad Católica del Perú. «Puerto Rico es una isla en el Caribe que mantiene desde 1952 el estatus de Estado Libre Asociado con Estados Unidos. Este estatus permanece no solo en el debate público interno puertorriqueño sino también a nivel internacional cuando se puede advertir todavía un verdadero estado colonial.»
- ↑ Agreement on división of Netherlands Antilles