Críticas al psicoanálisis

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Sigmund Freud en 1926.

El psicoanálisis ha sido cuestionado desde distintos ámbitos y desde distintas disciplinas. Esta es la lista de algunas de esas críticas.

Infalsabilidad[editar]

Karl Popper critica el psicoanálisis en su trabajo sobre la filosofía de la ciencia por basar su teoría en hipótesis no falsables y por replantear la evidencia cuando no confirma las hipótesis, recurriendo a lo infalsable. En su modelo de demarcación de la ciencia, Karl Popper tomó al psicoanálisis como ejemplo de seudociencia, en contraste con la teoría de la relatividad de Albert Einstein. Popper observó que mientras las condiciones de refutación de las hipótesis de Einstein estaban determinadas con precisión y Einstein estaba dispuesto a empezar de nuevo si la evidencia no las sustentaba, las teorías de Sigmund Freud eran infalsables y le permitían reinterpretar la evidencia para mantener las hipótesis pese a la falta de sustento empírico.[1]​ Aunque Popper calificaba al psicoanálisis como pseudociencia no sugería que el psicoanálisis no fuera racional o que no fuera valioso. Popper mismo declaró que el psicoanálisis «constituye una interesante metafísica psicológica (y no cabe duda de que hay alguna verdad en él, como sucede tan a menudo en las ideas metafísicas)».[1]

Adolf Grünbaum considera que el psicoanálisis solo es infalsable en la situación analítica por la relación circular que genera en las explicaciones sobre deseos inconscientes. Grünbaum considera que la teoría sí puede ser falsada y que resulta ser falsa.[2][3][4][5]

Inefectividad de la psicoterapia[editar]

En los años sesenta, Hans Eysenck recopiló y criticó todos los estudios existentes sobre la efectividad del psicoanálisis. Llegó a la conclusión de que el tratamiento psicoanalítico no supone ninguna mejora sobre la tasa de remisión espontánea (sin tratamiento) de las neurosis.[6][7]​ Eysenck afirmó que Freud «fue, sin duda, un genio; no de la ciencia, sino de la propaganda; no de la prueba rigurosa, sino de la persuasión».

Fracaso en la explicación y tratamiento del autismo[editar]

El psicoanálisis trataba de explicar el trastorno autista partiendo de la premisa de que era causado por el estilo de crianza de los padres. Esto hizo que se crearan centros en los que se apartaba a los niños autistas de sus padres,[8]​ y además, se provocaban serios problemas de autoinculpación en los padres y las madres. Además, el término de autismo, así caracterizado, se volvía difuso, sin límites claros, de manera que se abusó de él en el diagnóstico, convirtiéndose casi en una moda.

De entre todos los psicoanalistas que trabajaron el autismo, sobresale el polémico Bruno Bettelheim, creador del término "madres nevera" para referirse a la supuesta frialdad de las madres que provocaban el autismo a sus hijos. Bettelheim se vio envuelto en diversas polémicas, entres las que se cuentan la acusación de diagnosticar autismo a niños sanos con el fin de internarlos en sus centros. También fue acusado de falsificación de credenciales, y lo que es más grave, abusos físicos y sexuales a sus pacientes infantiles.[9][10][8]

En cualquier caso, y centrándonos en la teoría, las investigaciones científicas posteriores han evidenciado la base neurológica y hereditaria del autismo,[11]​ demostrando la falsedad de los presupuestos psicoanalíticos acerca de este trastorno: no es el estilo educativo de los padres el que provoca el autismo en los niños, sino que tiene una base biológica.

Actualmente, las guías de buena praxis en el tratamiento del autismo[12][13][14]​ han reemplazado los presupuestos psicoanalíticos por tesis científicas basadas en datos experimentales, y desaconsejan las terapias psicodinámicas. Sin embargo, tanto el daño causado a las familias[15][16]​ como el retraso que causó en la investigación científica sobre el autismo no puede ya ser reparado.

Fracaso en el caso del «Hombre de los lobos»[editar]

La periodista Karin Obholzer, en su libro The Wolf-Man: conversations with Freud's patient sixty years later sostuvo que hay una gran divergencia entre la evolución de los casos clínicos tal como Freud los relata en sus textos y los casos reales. Ella investigó el caso de Serguéi Pankéyev. Pankéyev sufría de una grave neurosis y pesadillas recurrentes que le impedían valerse por sus propios medios. Freud interpretó los sueños del paciente, concluyendo que estaban relacionados con un trauma sexual de su infancia. Según Karin Obholzer, Freud dijo que tras un largo tratamiento Pankéyev se curó. Posteriormente volvió a enfermar y tuvo un nuevo tratamiento con Freud, ahora totalmente arruinado tras la Gran Guerra y la Revolución Soviética. Karin Obholzer sostiene que no solamente Pankéyev nunca se curó sino que siguió siendo tratado por otros psicoanalistas hasta su muerte y su estado durante ese transcurso empeoró considerablemente y que Pankéyev cobraba un sueldo mensual a cargo de la Fundación Sigmund Freud con el propósito de mantenerlo oculto en Viena para que el fraude no se hiciera público.[17]

Según Muriel Gardiner, Freud y otros psicoanalistas sostuvieron económicamente a Serguéi Pankéyev porque él no tenía otro modo de sobrevivir en la dura posguerra. Ella asegura que otros psicoanalistas volvieron a tratar a «El hombre de los lobos» posteriormente ante otras recaídas en su grave neurosis. Todos esos tratamientos posteriores fueron publicados, incluso las memorias de Serguéi Pankéyev, lo que desmentiría el supuesto ocultamiento al que se refiere Karin Obholzer.[18]

Crítica al concepto de complejo de Edipo[editar]

El antropólogo Bronisław Malinowski, como resultado de su investigación de campo en las islas Trobriand, criticó la tesis freudiana acerca de la inmutabilidad del complejo de Edipo, al mismo tiempo que su origen biológico. Freud había propuesto la existencia del complejo en todas las sociedades humanas en su obra Tótem y tabú. Malinowski intentó refutar esta percepción, rechazando el modelo darwiniano evolucionista sobre el cual Freud fundamentó su ensayo antropológico.[19]​ La controversia no fue directamente con Freud, sino que se desarrolló entre Malinowski y Ernest Jones.[20]

Fundamentó su postura estudiando la estructura matrilineal de los trobiandeses la presencia de las madres en la vida de los niños era bastante reducida (dado que las mujeres eran quienes llevaban a cabo las actividades económicas) y que los padres tampoco poseían un papel importante en la sociedad, ni se les reconocía su papel en la procreación. Las funciones de uno y otro progenitor pues, eran realizados por las hermanas mayores y por los tíos maternos de los niños. En esta constelación desarrollaban, generalmente, fantasías sexuales hacia sus hermanas, en tanto que odio hacia los tíos maternos.[21]​ El libro en el que Malinowski expone sus resultados de campo y su crítica a la inmutabilidad del Edipo se titula Sexo y represión en la sociedad primitiva.[19]

La crítica de Malinowski no niega la existencia del complejo como conflicto nuclear del sujeto, sino la universalidad de la disposición del complejo de Edipo al que se refería Freud (en el que la madre era objeto de deseo sexual y el padre de odio por parte del niño), modelo éste que asociaba con la sociedad austríaca. Por su parte, Malinowski sostenía que pueden existir múltiples variantes en dependencia de las relaciones de parentesco que imperen en cada sociedad particular.[22]​ Esta hipótesis es compartida con distintas corrientes actuales del psicoanálisis que consideran el Edipo, tal como lo describió Freud, el característico de su época y sociedad, y que la estructura edípica puede mantenerse aunque roten los lugares y funciones de quienes ocupan esos lugares (familias monoparentales, familias con padres del mismo sexo y otras versiones modernas de las familias).

Utilización incorrecta del lenguaje científico[editar]

Alan Sokal y Jean Bricmont, en Imposturas intelectuales, sostienen que Jacques Lacan utilizó el lenguaje matemático en su teoría del psicoanálisis de manera incorrecta y totalmente fuera de contexto para aparentar un carácter científico.[23]

Otros autores, sin embargo, explican que el uso por parte de Jacques Lacan de un lenguaje matemático significó no el intento de demostrar matemáticamente las afirmaciones del psicoanálisis, sino una representación simbólica de algunas de tales afirmaciones, con la intención de transmitir la estructura misma en su funcionamiento y vaciada de las argumentaciones de las llamadas "novelas" de cada sujeto.

La respuesta de Sokal es que tal uso simbólico de conceptos matemáticos, muy probablemente desconocidos por la gran mayoría de los lectores de Lacan, es de dudosa utilidad.[23]

Arkady Plotnitsky (matemático y profesor de la Universidad de Purdue de teoría literaria) ha señalado que también Sokal y Bricmont se equivocan en su libro, puesto que «algunas de sus aseveraciones concernientes a objetos matemáticos y especialmente sobre los números complejos son incorrectas».[24]

Críticas desde la epistemología[editar]

El epistemólogo Mario Bunge, en su modelo de demarcación de la ciencia, sostiene que el psicoanálisis es un ejemplo de pseudociencia porque carece de consistencia externa. Mientras las diferentes disciplinas científicas interactúan apoyándose las unas en las otras, tanto en sus aspectos teóricos como empíricos, el grave problema del psicoanálisis, consistiría en que se trata de una disciplina aislada del resto del conocimiento, que no interactúa con disciplinas obviamente pertinentes, tales como la psicología experimental, la neurociencia cognitiva y las ciencias biológicas. Según Bunge, el psicoanálisis es incluso incongruente con los descubrimientos de estas disciplinas.[25][26][27]

Sin embargo, el presidente de la Asociación Psicoanalítica Argentina, Andrés Rascovsky, aclara que la opinión de Bunge es parte de «una línea» de epistemólogos y filósofos, que no coincide con la de otros colegas, como el epistemólogo argentino Gregorio Klimovsky. Según Rascovsky, «con Freud, fue justamente el psicoanálisis el que bregó por un campo científico en medio de una psicología ideologizada». Y explica: «No necesariamente el desarrollo de la ciencia de la subjetividad pasa por el empirismo, por ciencias duras, como dice Bunge. No podemos reducir el psiquismo humano a una combinación biológica ni a una química».[28]

Utilización de argumentos falaces[editar]

Jacques van Rillaer recopiló ejemplos sobre la forma en que Freud y otros psicoanalistas descalifican a sus críticos empleando argumentos de autoridad y falacias ad hominem.[29]​ Según Van Rillaer el psicoanálisis es considerado una pseudociencia por la psicología cognitiva, la psicología evolucionista, la biología molecular, la neurobiología y la psiquiatría actual. Le critican el hecho de que se basa en teorías obsoletas e hipótesis que carecen de apoyo empírico. Ejemplo de ello son sus construcciones metapsicoanalíticas: el complejo de Edipo, el complejo de castración, la Envidia del pene o la Pulsión de muerte, no poseen base empírica o científica.[30]

Hermenéutica de la sospecha[editar]

El filósofo Paul Ricoeur sostuvo que el psicoanálisis puede ser considerado un tipo de interpretación textual o hermenéutica. Como los críticos culturales y los estudiosos literarios, Ricoeur sostuvo que los psicoanalistas gastan su tiempo interpretando matices del lenguaje. Clasificó al psicoanálisis como una hermenéutica de la sospecha.[31][32]​ Con esto quiso decir que el psicoanálisis busca el engaño en el lenguaje, y que así desestabiliza nuestra usual confianza en los significados claros y obvios.[33]

Manipulación de la memoria[editar]

Sobre la posibilidad de «procesos de represión de recuerdos», Elizabeth Loftus argumenta que no existe tal represión y que la memoria es perfectamente manipulable, e inclusive falsos recuerdos pueden ser implantados. Estos procesos de implantación de falsos recuerdos, a pesar de la seguridad plena del paciente, son factibles mediante charlas con médicos psiquiatras y/o psicoanalistas, o profesionales de la hipnosis.[34]​ Por otro lado descarta recuerdos denominados «reprimidos» durante el primer año de vida, dado que el hipocampo (que tiene un rol en la creación de memorias) no ha madurado lo suficiente para formar y almacenar memorias duraderas que puedan ser recuperadas en la adultez.[35]

El síndrome del falso recuerdo que postula la fundación de la falsa memoria (FMSF) y la hipótesis de Loftus de la posible implantación de falsos recuerdos por parte de psicoanalistas fue muy cuestionado durante la década de los '90 y ha suscitado muchas controversias.[36][37][38][39]​ Carece, por el momento, de reconocimiento científico y no aparece ni en el CIE-10 ni en el DSM V.[40][41]

Acusaciones de lobby[editar]

Catherine Meyer argumenta que la persistencia del psicoanálisis, entre otras causas, es debido al fuerte poder de lobby o grupos de presión que tienen las diferentes asociaciones psicoanalíticas.[42]

Referencias[editar]

  1. a b Clavel De Druyff, Fernanda: «Las críticas de Karl Popper al psicoanálisis», artículo en el sitio web Redalyc (México).
  2. Grünbaum, Adolf (1984). The Foundations of Psychoanalysis: A Philosophical Critique. Berkeley, CA: University of California Press. ISBN 0-520-05017-7. 
  3. Grünbaum, Adolf; Holzman, Philip S. (1993). Validation in the Clinical Theory of Psychoanalysis: A Study in the Philosophy of Psychoanalysis, Psychological Issues, 61. International Universities Press. ISBN 978-0823667222. 
  4. Cohen, R. S. Physics, philosophy, and psychoanalysis: essays in honor of Adolf Grünbaum. kluwer. ISBN 9027715335. 
  5. Scott Acton, G. (1997). «Psychoanalysis» (en inglés). Consultado el 12 de abril de 2011. «Adolf Grünbaum disagrees with Popper. Grünbaum believes that Freud meant his theory to be scientific, that he made falsifiable predictions, and that those predictions proved false.» 
  6. Eysenck, Hans (1985): Decadencia y caída del imperio freudiano (publicación online del libro completo). Consultado el 22 de enero de 2010.
  7. The Effects of Psychotherapy: An Evaluation
  8. a b El caso de Bruno Bettelheim
  9. The Creation of Dr. B: A Biography of Bruno Bettelheim, por Richard Pollak.
  10. Bettelheim: A Life and a Legacy, por Nina Sutton.
  11. Artigas-Pallarés y Paula: "El autismo 70 años después de Leo Kanner y Hans Asperger", en Rev. Asoc. Esp. Neuropsiquiatría, 2012; 32 (115), 567-587.
  12. Guía de buena práctica para el tratamiento de los trastornos del espectro autista
  13. Guía de buena práctica para la detección temprana de los trastornos del espectro autista
  14. Guía de buena práctica para el diagnóstico de los trastornos del espectro autista
  15. Formacion básica para madres y padres de personas con autismo.
  16. Wing, Lorna (2011): El autismo en niños y adultos. Una guía para la familia. Madrid: Paidós Ibérica, 2011. ISBN 9788449325915. [1]
  17. Obholzer, Karin: The Wolf-Man: conversations with Freud's patient sixty years later.
  18. Gardiner, Muriel (ed.): El hombre de los lobos por el hombre de los lobos (1971). Traducido por M. Guastavino. Buenos Aires: Nueva Visión, 1983.
  19. a b Cavallo, Tomasso (1981). «Bronislaw Malinowski». En Remo Bodei. La cultura del novecientos, Volumen 3. México: Siglo XXI. p. 202-203. Consultado el 21 de diciembre de 2015. 
  20. Wepman, Joseph; Heine, Ralph, ed. (2009). Concepts of Personality (en inglés). Nuevo Brunswick: Aldine Transaction. p. 348. Consultado el 31 de enero de 2017. 
  21. Barnouw, Victor (1967). «Crítica a la teoría freudiana por Malinowski». Cultura y personalidad. Buenos Aires: Troquel. pp. 84-102. 
  22. Roudinesco, Elisabeth; Plon, Michel (2008) [Primera publicación (Dictionnaire de la Psychanalyse), 1997]. «Artículo: Malinowski, Bronislaw (1884-1942)». Diccionario de psicoanálisis. Traducción: Jorge Piatigorsky y Gabriela Villalba. Buenos Aires: Paidós. pp. 679-682. ISBN 978-950-12-7399-1. 
  23. a b Sokal, Alan; y Bricmont, Jean (1997): Imposturas intelectuales. ISBN 84-493-0531-4.
  24. Plotnitsky, Arkady: The Knowable and the Unknowable (pág. 112-113). Ann Arbor: University of Michigan Press, 2002. ISBN 0-472-06797-4.
  25. Bunge, Mario (2002): Crisis y reconstrucción de la filosofía. Barcelona: Gedisa, 2002.
  26. Bunge, Mario; y Ardila, R. (2002): Filosofía de la psicología. México: Siglo XXI Editores, 2.ª edición, 2002.
  27. Bunge, Mario (2006): «Psicoanálisis a un siglo de distancia». En 100 ideas. El libro para pensar y discutir en el café. Buenos Aires: Sudamericana. Págs. 200-205.
  28. «Los psicólogos le contestan a Mario Bunge». Consultado el 21 de mayo de 2010. 
  29. Van Rillaer, Jacques p.65 p.50. «Las ilusiones del psicoanálisis». Archivado desde el original el 26 de noviembre de 2015. 
  30. Van Rillaer, Jacques p.289 p. 315. «Las ilusiones del psicoanálisis». Archivado desde el original el 26 de noviembre de 2015. 
  31. Waite, Geoff (1996). Nietzsche's corps, p.106.
  32. The Hermeneutics of Suspicion: Recovering Marx, Nietzsche, and Freud. [2]
  33. Ricœur, Paul [1965]: Freud and philosophy: an essay on interpretation, Book I Problematic, section 2 The conflict of interpretations, title Interpretation as exercise of suspicion, p. 32.
  34. «The fiction of memory: Elizabeth Loftus at TEDGlobal 2013». 
  35. «Creating False Memories». 
  36. Anne Cossins. «Recovered Meories of Child Sexual Abuse: Fact or Fantasy?». Consultado el 26 de mayo de 2015. 
  37. Kenneth Pope. «The Recovered Memory Controversy». Consultado el 26 de mayo de 2015. 
  38. Susan Roth y Matthew J. Friedman. «Childhood Trauma Remembered: A Report on the Current Scientific Knowledge Base and Its Applications» (en inglés). Journal of Child Sexual Abuse, Volume 7, Issue 1, 1998. Consultado el 26 de mayo de 2015. 
  39. Graham Davies, John Morton, Phil Mollon y Noelle Robertson. «Recovered Memories in Theory and Practice» (en inglés). Psychology, Public Policy and Law, 1998, volumen 4, número 4. Consultado el 26 de mayo de 2015. 
  40. Charles Whitfield, Joyanna Silberg y Paul Jay (2001). Misinformation concerning child sexual abuse and adult survivors. New York, Haworth Maltreatment & Trauma Press. ISBN 978-078-9019-00-4. 
  41. Pierre Pichot coordinador general (1995). DSM IV, Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Barcelona, Masson, pág. XV/XVI Introducción. ISBN 84-458-0297-6. 
  42. Meyer, Catherine. «¿Por que un libro negro del psicoanálisis?». El libro negro del psicoanálisis.