Copal

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Copal albergando a algunos insectos en su interior.

El copal (nahuatlismo de copalli,[1] que significaba resina o incienso[2] ) es el nombre que reciben varias resinas aromáticas vegetales, siendo la más común y conocida la proveniente de los árboles de la familia Burseraceae: Bursera aloexylon, B. graveolens, B. jorullensis y Protium copal.[3] El copal es un elemento muy importante en la tradición médica y religiosa de Mesoamérica desde la época prehispánica, ya el humo que desprende al quemarse era usado por las civilizaciones de esta zona como ofrenda a las deidades y como terapia para diferentes males físicos y espirituales. Aún en la actualidad dichos usos son comunes dentro de la medicina tradicional indígena.[3]

Historia[editar]

Representación de una bolsa de copal en el Códice Mendoza (folio 23v). Este glifo era símbolo del sacerdocio azteca y representaba el número 8,000.

En la época prehispánica, entre los mexicas o aztecas, se le conocía como copalquáhuitl: “árbol de copal”, y a la resina extraída de él como copalli: “incienso”. Por su uso religioso era conocido como iztacteteo, esto es, "dios blanco", por el color del humo que despedía.Bernardino de Sahagún en su Historia general de las cosas de la Nueva España describe como la goma de copal era usada de manera ritual por los habitantes de la capital azteca quienes la quemaban como ofrenda a sus dioses:

«En la ofrenda del incienso o copal usaban estos mexicanos, y todos los de Nueva España, de una goma blanca que llaman copalli —que también ahora se usa mucho— para incensar a sus dioses. No usaban del incienso, aunque lo hay en esta tierra. De este incienso o copal usaban los sátrapas en el templo y toda la otra gente en sus casas [...].»

Historia general de las cosas de la Nueva España. Libro II.[4]

Durante el siglo XVI Francisco Hernández, protomédico e historiador de Felipe II identificó dicha planta y aseguró que este vocablo se utilizaba para designar a cualquier género de goma:

«Llamamos copalqualiuitl, á vn árbol cuyas hojas son en forma y en grandeza a las de la encina aunque mas largas, el fruto es redondo, y que tira arrojo, tiene el mismo sabor de la goma, que del mismo árbol se destila, la qual vnas vezes destila porsimisma, se saca sajando el árbol llamase por propio y particular nombre copal, aunque suele esta palabra significar á cerca de los yndios qualquiera genero de goma, con algún adiunto del árbol, cuya es la goma como mizquicopali, &c. y assi se llama este árbol copalquahuitl, como si dizessemos árbol que lleua goma de copal [...].»

Cuatro libros de la naturaleza y virtudes de las plantas y animales que están recibidos en uso de medicina en la Nueva España. Libro I, 2a. Cap. 1

En los registros de los cronistas españoles, se consigna el uso ceremonial del copal como ofrenda a los dioses en el culto oficial y en los cultos personales del pueblo llano; se usaba en la magia en conjuros de protección y en celebraciones civiles. Se encontraba relacionado especialmente con los simbolismos de la fertilidad, el agua y la lluvia, por lo que estaba vinculada con el dios Tláloc,[5] quien sostiene una bolsa de copal en algunas de sus representaciones y era invocado como "señor del copal, señor del incienso."[6]

Para quemarlo ceremonialmente, los aztecas usaban sahumadores en forma de grandes cucharas, llamados en náhuatl "tlémaitl", que significa "manos de fuego", las cuales se han encontrado como parte de ofrendas en construcciones prehispánicas bajo la Ciudad de México. En algunas de ellas, el estudio paleobotánico ha identificado que el copal utilizado por los aztecas era, principalmente, la proveniente de la especie Bursera bipinnata, llamado por los aztecas copalquáhuitl pitzauac; la cual, se quemaba con otras plantas como el yauhtli (Tagetes lucida), ocote (Pinus Ayacahuite) y oyamel (Abies religiosa), entre otras.[7]

Se han encontrado también, hallazgos arqueológicos en el Templo Mayor consistentes en figuras antropomorfas realizadas en copal, así como diversos artefactos, esferas, cilindros y conos hechos de este material.[8] [9]

El uso del copal también tuvo una amplia difusión entre la cultura maya, donde era conocido bajo el nombre de pom (también escrito poom), aunque también hay registros del uso del nahuatlismo copal, en la zona de influencia maya.[10] Esta resina también constituía un importante elemento de la religiosidad de aquel pueblo como se demuestra al haberse encontrado figuras hechas en este material en la gran ofrenda del cenote sagrado de Chichén Itzá, igualmente, era una de las sustancias que, junto con el cinabrio, conformaban el característico pigmento funerario de la Reina Roja de Palenque.[11] [12] Mientras que en el Chilam Balam de Chumayel, el copal es llamado "sesos del cielo".

Uso en la medicina tradicional[editar]

El copal es usado desde las épocas previas a la conquista para el tratamiento de diversos padecimientos. Ya Francisco Hernández, reportaba el uso del copal para la cura del dolor de cabeza y «para todas las enfermedades que nacen de causa fria y humida»,[13] conforme a la teoría de los humores imperante en Europa en aquella época.

Aún en épocas modernas su uso terapéutico está registrado entre comunidades indígenas contemporáneas, quienes usan diferentes copales para padecimientos tales como el dolor de estómago, dolor de muelas, estrangulación del útero, quemaduras, calentura y problemas respiratorios.[3] [14]

Sin embargo, el uso más extendido es respecto a las llamadas enfermedades culturales, que forman parte de la cosmogonía de los pueblos indígenas mesoamericanos: el susto, el mal aire y los males causados por brujería o influjos espirituales dañinos, mismos cuya curación incluye el uso del copal quemado en sahumerios y pasados por el cuerpo del enfermo, en las llamadas limpias.[15]

Identificación[editar]

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Bursera
Taxonomía
Reino: Plantae
Subreino: Tracheobionta
División: Magnoliophyta
Clase: Magnoliopsida
Subclase: Rosidae
Orden: Sapindales
Familia: Burseraceae
Tribu: Bursereae
Subtribu: Burserinae
Género: Bursera
Jacq. ex L.
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El copal es la resina aromática proveniente de diferentes árboles endémicos de México y de algunas otras partes de América. El género de árboles más utilizado para dicha extracción es el Bursera, planta fanerógama con cerca de 100 variedades. Las más utilizadas son las siguientes:[16]

Obtención[editar]

En la actualidad, la técnica para extraer la resina varía según el producto que se desee obtener. Por ejemplo, el llamado copal de piedra o goma se recolecta de la corteza del árbol. En cambio, el copal blanco o santo se extrae de forma muy similar a como se hace con el hule y el chicle: mediante cortes diagonales a lo largo del tronco o rama del árbol, de tal manera que caiga, y se recolecta generalmente en una penca de maguey colocada bajo la última incisión.

Los antiguos mayas utilizaban el copal en sus ceremonias religiosas, el cual obtenían del árbol Protium copal, también conocido como Elaphrium copal.

Se utiliza supuestamente para limpiar y purificar las energías de un lugar y de las personas que lo utilizan. Para diluir la resina generalmente se usa la esencia de trementina (destilación del bálsamo de pino), nuez o adormidera.

Notas[editar]

  1. Montemayor, Carlos et al. (2007): Diccionario del náhuatl en el español de México, UNAM-GDF, México, p. 57.
  2. Así se encuentra referido desde el Vocabulario en lengua castellana y mexicana (1571) de Alonso de Molina.
  3. a b c «Copal». Diccionario Enciclopédico de la Medicina Tradicional Mexicana. México: UNAM. 2009.  en Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana.
  4. Sahagún, Bernardino. Historia general de las cosas de Nueva España. Tomo 1. Robredo, P. (ed.). México, 1938. p. 230. Versión online en Gallica de la Biblioteca Nacional de Francia.
  5. Hyeden, Doris (1993). «El árbol en el mito y el símbolo». Estudios de Cultura Náhuatl (México: Instituto de Investigaciones Históricas. UNAM) (23). Consultado el 1 de octubre de 2015. 
  6. Sellen, Adam T. (enero-diciembre, 2003). «Un nuevo acercamiento al vaso de jade de la Colección Plancarte». Estudios Mesoamericanos (México: Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM) (5): 63. Consultado el 1 de enero de 2015. 
  7. García González, Miguel (septiembre-octubre de 2015). «Efluvios mensajeros. El copal y el yauhtli en los sahumadores del Templo Mayor». Arqueología Mexicana. XXIII (135): 44-49. ISSN 0188-8218. Resumen divulgativo. 
  8. Montúfar López, Aurora (septiembre-octubre de 2005). «Copal. humo aromático de tradición ritual mesomaericana». Arqueología Mexicana. XXIII (135): 64-65. 
  9. CONACULTA. «Ofrendas para los dioses: el copal en el Templo Mayor». Consultado el 1 de octubre de 2015. 
  10. Hernández, Esther (1996). Vocabulario en lengua castellana y mexicana de fray Alonso de Molina: estudio de los indigenismos léxicos y registro de las voces españolas internas. Editorial CSIC - CSIC Press. p. 91. ISBN 9788400075996. Consultado el 1 de octubre de 2015. 
  11. Hirst, Kris K. «Dedicatory Offering of Maya Blue Copal at Chichén Itzá». About.com (en inglés). Consultado el 1 de octubre de 2015. 
  12. Vázquez de Agredos, Marisa, et al (septiembre - octubre de 2015). «Perfumando al difunto. Fragancias y tratamientos póstumos entre la antigua aristocracia maya». Arqueología Mexicana. XXIII (135). 
  13. Hernández, Francisco. «Libro I, 2a. Cap. 1». Cuatro libros de la naturaleza y virtudes de las plantas y animales que están recibidos en uso de medicina en la Nueva España. Consultado el 1 de octubre de 2010. 
  14. Méndez Hernández, Ángela. et al (2009). Herbolaria oaxaqueña para la salud. México: Instituto Nacional de las Mujeres. pp. 99 y ss. ISBN 978-607-95272-1-1. Consultado el 1 de octubre de 2015. 
  15. UNAM (2009). «Limpia». Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana. Consultado el 1 de octubre de 2010. 
  16. Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad.. «Copales. Cultura - Los copales en México». México. Consultado el 2 de diciembre de 2012. 
  17. Malaret, Augusto (1970). Lexicón de Fauna y Flora. Madrid: Comisión Permanente de la Asociación de Academias de la Lengua Española. pp. vii + 569. 

Enlaces externos[editar]