Concavenator

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Concavenator
Rango temporal: 130 Ma-125 Ma
Barremiense (Cretácico inferior)
Concavenator corcovatus V2.png
Taxonomía
Reino: Animalia
Filo: Chordata
Clase: Sauropsida
Superorden: Dinosauria
Orden: Saurischia
Suborden: Theropoda
Infraorden: Carnosauria
Superfamilia: Allosauroidea
Familia: Carcharodontosauridae
Género: Concavenator
Ortega et al., 2010
Especies

Concavenator corcovatus

[editar datos en Wikidata]

Concavenator (lat. "cazador de Cuenca") es un género de dinosaurio terópodo carcarodontosáurido que vivió en el a principios del período Cretácico, hace aproximadamente entre 130 y 125 millones de años durante el Barremiense,[1]​ en lo que es hoy España.[2][3]​ Los restos fósiles de la especie monotípica, Concavenator corcovatus ("Cazador jorobado de Cuenca"), muy bien conservados, fueron descubiertos en 2003 en el yacimiento paleontológico de Las Hoyas, provincia de Cuenca, España, por los paleontólogos José Luis Sanz, Francisco Ortega y Fernando Escaso de la Universidad Autónoma de Madrid y de la Universidad Nacional de Educación a Distancia.[2][4]​ La descripción de este género y especie fue publicada en 2010 en la revista Nature.[4]

El ejemplar de dinosaurio encontrado en Las Hoyas es también el esqueleto articulado de dinosaurio más completo que se ha encontrado hasta la fecha en la Península Ibérica.[5]

Descripción[editar]

Comparación de tamaños entre Concavenator y un humano.

Concavenator fue un dinosaurio bípedo carnívoro que podía llegar a medir unos 6 metros de longitud.[3]​ El esqueleto presenta una serie de pequeñas protuberancias en las ulnas, además de una pequeña cresta sobre la pelvis. Los descubridores del dinosaurio creen que estos bultos son homólogos a las protuberancias presentes en las ulnas de algunos pájaros modernos. Estas protuberancias sirven de zona de anclaje de las raíces de las plumas de vuelo o remeras en el brazo por medio de los ligamentos foliculares. Así, los autores proponen que este terópodo, al igual que las aves modernas, presentaba estructuras foliculares de queratina integumentarias insertadas en el cúbito, homólogas a las plumas. Si esta hipótesis es cierta, la presencia de estructuras homólogas a las plumas en dinosaurios debería ampliarse hasta incluir los neotetanuros.[3]

Clasificación[editar]

Concavenator ha sido clasificado como uno de los miembros más primitivos de la familia Carcharodontosauridae, este género es una de las pruebas que esta familia de dinosaurios depredadores, tras haber surgido en África a finales del periodo Jurásico,[6]​ se extendieron hasta abarcar diversas localizaciones del globo. Concavenator, más derivado que su antecesor africano Veterupristisaurus comprueba que ya a inicios del periodo Cretácico los carcarodontosáuridos se estaban expandiendo a otros continentes, en este caso a territorios de la actual Europa, y que posteriormente llegarían a Asia y Norteamérica, con la aparición de géneros como Acrocanthosaurus y Eocarcharia. Para así asentarse en América del Sur géneros como Tyrannotitan, aproximadamente en mismo periodo de tiempo que otros géneros en Norteamérica y Asia. Posterior a ello en África y Suramérica aparecerían gigantescos taxones como Giganotosaurus y Carcharodontosaurus, que aparte de ser los más derivados, eran de mucho mayor tamaño que sus primitivos primos de inicios del Cretácico.[7]

El siguiente cladograma sigue la clasificación de Novas et al., 2013, mostrando su posición dentro de Carcharodontosauridae.



Allosaurus


Carcharodontosauridae

Eocarcharia



Concavenator




Acrocanthosaurus




Shaochilong


Carcharodontosaurinae

Carcharodontosaurus


Giganotosaurini

Tyrannotitan




Mapusaurus



Giganotosaurus









Nota: El análisis de Novas et al., 2013, incluyó a Neovenator como un miembro basal de Carcharodontosauridae. Pero aquí se omite a este género debido que actualmente se considera como miembro de la familia Neovenatoridae.[8]

Paleobiología[editar]

Plumas y escamas[editar]

Concavenator presentaba estructuras semejantes a nódulos en su antebrazo, una característica conocida sólo en las aves y otros terópodos con plumas, como Velociraptor. Estas protuberancias son creadas por los ligamentos que unen a los folículos de plumas, y dado que las escamas no se forman estos folículos, los autores descartaron la posibilidad de que puedan indicar la presencia de escamas de visualización a lo largo del brazo. En cambio, es probable que indiquen el anclaje de estructuras simple huecas, similares a plumas. Estas estructuras son conocidas tanto en celurosaurios como Dilong y en algunos ornitisquios como Tianyulong y Psittacosaurus. Si las púas de ornitisquios son homólogas con las plumas de aves, su presencia en un alosauroide como Concavenator no sería nada raro.[3]​ Sin embargo, si las púas de ornitisquios no están relacionados con las plumas, la presencia de estas estructuras en Concavenator demostraría que las plumas comenzaron a aparecer con anterioridad a las formas más primitivas que los celurosaurios. Las plumas o estructuras relacionadas a continuación, sería probable que se presente en los primeros miembros del clado Neotetanurae, que vivió en el Jurásico Medio.[3]

Hay cierto escepticismo entre los expertos acerca de la validez de la interpretación de que las protuberancias del cúbito representan anclaje de plumas, aunque un análisis más detallado aún no ha sido publicado. Darren Naish en Tetrapod Zoology especula que los nódulos están muy alejados entre si y espaciados irregularmente como para ser el anclaje de plumas. Además, señaló que muchos animales tienen estructuras similares a lo largo de las líneas intermuscular que actúan como puntos de inserción de tendones, entre otras cosas.[9]

Cresta dorsal[editar]

Concavenator corcovatus utilizando su joroba como un dispositivo de termorregulación como sugieren sus descubridores, que absorbe la luz del sol en el calor de un amanecer.

Concavenator también presentaba una cresta corta en la espalda, sobre la región pélvica, de la que aún se desconoce la función. Esta cresta estaba formada por la elongación de las neuroapófisis de dos vértebras presacrales.[3]​ Entre las diversas hipótesis que se barajan para explicar la formación de esta estructura el paleontólogo Roger Benson de la Universidad de Cambridge comenta sobre la función de esta cresta: "Una posibilidad es que sea análoga a las crestas de la cabeza que se utilizan en exhibiciones visuales", pero los científicos españoles que lo descubrieron creen que también podría haber sido un regulador térmico.[2]

Paleoecología[editar]

Los restos de Concavenator se encontraron en el yacimiento de Las Hoyas, datado del periodo Barremiense. La evidencia fósil sugiere que Concavenator habitó en una zona de humedales conformado por una serie de lagos, charcas y suelos anegados habitados por diferentes plantas acuáticas, helechos, coníferas, e incluso algunas de las primeras angiospermas, con un clima tropical o subtropical marcado por períodos de estación seca. Entre la fauna contemporánea destaca la gran presencia de peces, con familias diversas de formas primitivas y con una gran variedad de teleósteos modernos, numerosos grupos de crustáceos y otros invertebrados tales como dípteros y anélidos, anfibios de diversa clase, tortugas de caparazón blando, y crocodilomorfos de pequeño y mediano tamaño, los cuales representan el grupo de tetrápodos más comunes, representado tanto por especies semiacuáticas como terrestres.

Por otra parte entre la fauna terrestre encontramos mamíferos primitivos como Spinolestes, pequeños lagartos, pterosaurios representados por Ornithocheiridae, Istiodactylidae y Europejara, aves enantiornites como Iberomesornis o Concornis, mientras que la presencia de dinosaurios es escasa, siendo solo conocido la presencia del ornitomímido primitivo Pelecanimimus y restos fragmentarios del ornitópodo Mantellisaurus, además de algunos fragmentos de saurópodos.

Galería[editar]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Holtz, Thomas (2012). Genus List for Holtz (2007) Dinosaurs:The Most Complete, Up-to-Date Encyclopedia for Dinosaur Lovers of All Ages. Consultado el 13 de noviembre de 2015. 
  2. a b c Laursen, L. (2010). «Crested dinosaur pushes back dawn of feathers». Nature News. doi:10.1038/news.2010.455. Consultado el 8 de septiembre de 2010. 
  3. a b c d e f Ortega, Francisco; Fernando Escaso, José L. Sanz (2010). «A bizarre, humped Carcharodontosauria (Theropoda) from the Lower Cretaceous of Spain». Nature 467 (7312): 203-206. ISSN 0028-0836. doi:10.1038/nature09181. 
  4. a b Rivera, Alicia. «El gran (y jorobado) dinosaurio español · ELPAÍS.com». El País. Consultado el 9 de septiembre de 2010. 
  5. El presidente Barreda asiste mañana a la presentación del ‘Concavenator Corcovatus’, el impresionante dinosaurio encontrado en Las Hoyas
  6. Rauhut, Oliver (2011). «Theropod dinosaurs from the Late Jurassic of Tendaguru (Tanzania)». Special Papers in Palaeontology 86: 195-239. doi:10.1111/j.1475-4983.2011.01084.x. Consultado el 13 de noviembre de 2015. 
  7. Novas, Fernando; Agnolín, Federico; Ezcurra, Martín; Porfiri, Juan; Canale, Juan (2013). «Evolution of the carnivorous dinosaurs during the Cretaceous: The evidence from Patagonia». Cretaceous Research (elSevier) 45: 174-215. doi:10.1016/j.cretres.2013.04.001. Consultado el 13 de noviembre de 2015. 
  8. Benson, Roger; Carrano, Matthew; Brusatte, Stephen (2010). «A new clade of archaic large-bodied predatory dinosaurs (Theropoda: Allosauroidea) that survived to the latest Mesozoic». Naturwissenschaften 97 (1): 71-78. doi:10.1007/s00114-009-0614-x. Consultado el 13 de noviembre de 2015. 
  9. Naish, D. (2010). Concavenator: an incredible allosauroid with a weird sail (or hump)... and proto-feathers?. Tetrapod Zoology, September 9, 2010.

Enlaces externos[editar]