Café con piernas

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Café con piernas en Santiago.

Un café con piernas es una variedad de cafetería originaria de Chile, cuyo sello característico es que son atendidos por mujeres jóvenes y atractivas que visten ropa ceñida, bikini, lencería o semidesnudas,[1]​ y donde no hay expendio de bebidas alcohólicas ni alimentos (a diferencia de cadenas con un concepto parecido, como la estadounidense Hooters). Aunque presentes en varias ciudades del país, se concentran en la capital y más específicamente en la comuna de Santiago centro (Providencia es la única comuna del barrio alto donde han llegado). Su nombre responde a que en los primeros locales de este tipo las meseras vestían minifalda, exhibiendo sus piernas. Además el término alude a la presencia femenina que complementa la experiencia de tomar un café y distingue a este tipo de establecimiento respecto a otros de su especie.

Aunque difieren en ubicación, iluminación, dinámica y espacio, casi todos tienen en común la estructura de un mesón en plataforma (muy pocos disponen de mesas; se asume que el visitante no permanece más tiempo del que toma beber su café) y espejos que cubren todo muro, permitiendo que el cliente contemple a la mesera desde cualquier ángulo, y creando ilusión de amplitud, sobre todo en locales pequeños.[cita requerida] Algunos cuentan con televisor para ver noticias o videos musicales, altavoces para música o bien jukeboxes donde la propia clientela escoge canciones. La mayoría de estos cafés opera con un sistema de turnos: mañana y tarde, separados por la hora de colación, cuando cambia el staff de meseras. La atención personalizada y hasta cierto punto seductora es un recurso habitual para fidelizar al cliente y obtener propina, ingreso adicional al que perciben las trabajadoras y que puede traducirse en importantes ganancias.

Historia[editar]

Fachada del Café Gazú, un café con piernas en Santiago.

A fines de los 1970s la cadena de cafés Haití —en pleno centro de Santiago— impuso la minifalda ceñida como uniforme. Luego dicho código fue adoptado por el Café do Brasil, siendo ambos establecimientos los más tradicionales del rubro y que hasta hoy continúan operando en los paseos peatonales de Ahumada, Estado y Huérfanos.

Sin embargo, la escena cafetera vería un fuerte impulso en 1994 con la llegada de la cadena Barón Rojo. En una audaz jugada comercial, su dueño cambió la tradicional minifalda por el bikini, para atraer más clientes, e instaló vidrios polarizados para garantizar privacidad, lo cual fue todo un éxito y congregó a numeroso público masculino entre una sociedad que apenas comenzaba a sacudirse las restricciones impuestas durante la dictadura militar. La alta demanda significó un rápido crecimiento para Barón Rojo, y motivó a otros pequeños comerciantes, empresarios y competidores a sumarse al pujante sector. Esto generó un aumento explosivo de cafés en la capital, llegando a existir multitud de locales contiguos en una misma calle o al interior de galerías comerciales, y ocupando desde amplios espacios (con dos pisos o niveles) hasta tiendas diminutas.

Para fines de la década de 1990, el rubro estaba consolidado en la capital, con recorridos guiados para turistas[2]​ y rápidamente se propagó a regiones. La fuerte competencia por clientes en Santiago llevó a Barón Rojo a diversificar la actividad, ofreciendo a sus trabajadoras participar en espectáculos, discotecas y clubes nocturnos bajo la modalidad "team" (o equipo de promotoras) e implementando el «minuto feliz», momento en que las meseras quedaban en toples.[3]​ La competencia también se manifiesta a través de reclutar a las meseras más populares, pues atraen a sus más fieles clientes a cualquier local donde ellas trabajen.[cita requerida]

Desde 2005 se produce una clara y sostenida contracción del sector, desapareciendo varios de ellos o cambiando al rubro de máquinas tragamonedas, más popular y rentable. El pionero Barón Rojo cerró operaciones este mismo año.[4]

A lo largo de su historia se distinguen dos tipos de establecimiento: abiertos (visibles desde el exterior, iluminados, con grandes ventanales, las muchachas suelen vestir prendas más sobrias y el contacto físico entre cliente y mesera es casi inexistente) y privados (con vidrios polarizados, vestuario más sugestivo, música estridente y muy poca iluminación interior; en algunos hay manifiesto contacto físico entre mesera y cliente). Estos últimos han sido objeto de controversia por acusaciones de prostitución encubierta, sin embargo existe fuerte fiscalización a tales prácticas ilegales, resultando ciertos casos en clausura y revocación de patentes comerciales.

En Santiago se conoce como la zona de café con piernas al cuadrante del centro de Santiago comprendido entre avenidas Nueva Providencia y Alameda, calle Bandera y la Av. Costanera Norte. Aunque existen muchos otros en distintos rincones de la capital, se entiende este sector como preferente y de mayor atractivo turístico.

Críticas[editar]

Desde sus inicios han sido cuestionados por sectores conservadores de la sociedad chilena, bajo el argumento de que menoscaban el rol de la mujer y promueven la inmoralidad e incluso infidelidad, puesto que muchos oficinistas dedican parte de su hora de colación para visitarlos. A pesar de ello, alcaldes de distintas sensibilidades socio-políticas les han brindado respaldo pues generan empleo, no obstante sancionar o clausurar aquellos que en la práctica funcionaban como fachada para prostíbulos.[5]

También han sido criticados por ofrecer empleo precario y en condiciones inadecuadas (largas horas sobre zapatos altos, exhibiendo el cuerpo, etc).

Exportación[editar]

En Playa de Palma, Mallorca, España existe un café de nombre propio "Café con piernas".[6]

Referencias[editar]

  1. Pardo, Daniel (31 de enero de 2018). «"Vendemos una ilusión": cómo son y por qué se mantienen vigentes los legendarios café con piernas de Santiago de Chile». BBC News Mundo. Consultado el 1 de agosto de 2020. 
  2. «Tour del café con piernas deja hirviendo a gringos» (SHTML). www.lacuarta.com. 15 de noviembre de 2011. Archivado desde el original el 30 de agosto de 2013. Consultado el 30 de septiembre de 2013. 
  3. «Café con piernas: ¡Qué sabor!» (PHP). www.chile.com. s/f. Archivado desde el original el 13 de noviembre de 2013. Consultado el 30 de septiembre de 2013. «[...] uno de los más conocidos cafés del centro, el Barón Rojo, hizo furor con el mítico "minuto feliz", una especie de episodio que se daba en sus locales, a cualquier hora del día, en donde una de sus chicas aparte de servir café, ofrecía un show de striptease para los afortunados que se encontraban en el interior del lugar. De eso muchos han afirmado que es pura leyenda». 
  4. publimetro. «Noticias, Deportes y entretención de Latinoamérica y el Mundo». Publimetro (en inglés). Consultado el 17 de enero de 2021. 
  5. «Dos cafés con piernas fueron clausurados en Santiago por ejercer comercio sexual» (HTML). www.cooperativa.cl. 3 de septiembre de 2013. Consultado el 30 de septiembre de 2013. 
  6. microsiervos. «Avances en antropofagia» (HTML). Consultado el 2009. 

Enlaces externos[editar]