Bantú

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Fases de la expansión bantú: 1. = 3000 - 1500 a. C. origen
2 = 1500 a. C. primeras migraciones
2.a = Bantú del este, 2.b = Bantú del oeste
3. = 1000 - 500 a. C. Núcle Uruwe de Bantúes del este
4. - 7. Avance hacia al sur
9. = 500 a. C. - 0 Núcleo del Congo
10. = 0 - 1000 d. C. última fase.[1][2][3]

El término bantú se refiere a cualquier individuo perteneciente a los más de 400 grupos étnicos de pueblos melanoafricanos, que hablan lenguas bantúes, y que viven al sur de una línea que va desde Duala (Camerún) hasta la desembocadura del Yuba (Somalia). No comprenden un tipo racial ni una cultura uniformes. Sus creencias son, en su mayoría, animistas, salvo las de aquellos grupos cristianizados o islamizados.

Los bantúes están divididos en cuatro grupos principales. Entre los más característicos figuran, de norte a sur, los fang, bakuba, baluba, lingala, bakongo, hutus, baganda, kikuyus, tongas, bechuanas, hereros, swazi, sotho, zulúes y xhosa.

La gran extensión en África del complejo lingüístico-cultural bantú y su gran cantidad de hablantes se debe a un controvertido proceso históricamente conocido como expansión bantú, originado en el área centro-occidental africana y dirigido hacia el este y el sur del continente. Este proceso se habría desencadenado hacia el 500 d. C., extendiéndose durante más de mil años.

Hasta hace poco tiempo se creía que los pueblos que hablaban lenguas bantúes se habían impuesto fácilmente a otros pueblos tecnológicamente menos organizados ya que estaban equipados con armas de hierro y practicaban una agricultura intensiva. Pero la arqueología está demostrando que este modelo difusionista es incorrecto, ya que la metalurgia del hierro era conocida previamente en muchas de las áreas por donde se expandieron las lenguas bantúes.[4]

Culturas bantúes[editar]

Los bantúes forman las bases étnicas principales de la mayoría de las naciones del centro y sur del continente africano, donde se ha llegado a mitificar su supuesto carácter de “raza superior” belicosa y bien armada, además de portadora de la civilización (agricultura y metalurgia) en toda su extensión geográfica. Uno de los problemas para su estudio radica en que los datos lingüísticos y la tradición oral han sido la única base para entender la historia y distribución actual de los pueblos bantúes. A pesar del enorme esfuerzo realizado en los últimos años para seguir arqueológicamente su supuesta migración o invasión, no ha sido posible identificar claramente los componentes de la cultura material que la puedan definir, por lo que lo “bantú” sigue siendo en lo esencial un concepto filológico. Como consecuencia, los expertos se han visto obligados a seguir las diferentes y cambiantes hipótesis lingüísticas, que unas veces concuerdan y otras se contradicen con respecto a los datos cronológico-culturales. Al menos de manera general (aunque no en detalle) existen coincidencias sorprendentes entre los datos arqueológicos y lingüísticos que permiten avanzar algunas hipótesis explicativas sobre el fenómeno bantú que resultan comunes para una gran parte de los investigadores. Según la arqueología, una vez revisados los datos hacia el sur desde una zona concreta que coincide con la primera “patria” de las lenguas bantúes (según estudios lingüísticos), el lugar en donde estas muestran una mayor variación interna y un mayor parecido con las lenguas circundantes no bantúes, está en la frontera entre Nigeria y Camerún, donde se suele situar la separación entre África Occidental y Central. La región central del continente africano está formada por una gran extensión de bosque lluvioso ecuatorial en la cuenca y en los afluentes del gran río Congo, además de por las sabanas más elevadas que rodean al norte, este y sur. Al contrario de lo ocurrido en el África mediterránea, donde la temprana entrada en la historia y el largo proceso de islamización desde la Edad Media han trasformado prácticamente por completo la base cultural anterior, la mayoría de los pueblos africanos al sur del Sáhara permanecieron al margen de la historia escrita hasta el contacto con los europeos en la Edad Moderna y Contemporánea. Según los movimientos de los pueblos registrados arqueológicamente, se puede deducir que al final de la Prehistoria ya existían comunidades bantúes en el centro y sur de áfrica procedentes de la expansión originaria de Camerún y Nigeria. Caracterizada por ser la mayor cultura de África en términos de lenguas habladas y repartidas en todo el continente, se llega en la actualidad a unas 500 lenguas aproximadamente, lenguas que a su vez proceden de una misma raíz origen.

Situación geográfica[editar]

En el África central (A, Ecuatorial, cuenca del Congo) desde Angola hasta la República Centroafricana, tenemos un conjunto de pueblos bantúes que son bastante homogéneos y que ocupan la selva tropical y las bandas de sabana al norte y el sur de estos mismos lugares. La principal actividad económica en la selva es la agricultura de productos como plátanos, palma aceitera y tubérculos (ñame, mandioca, taro) debido a que el cultivo es especialmente difícil por el duro trabajo de desbroce arbóreo. En la sabana, sin embargo, se produce el cultivo de sorgo, mijo y maíz. En las zonas de selva (fang, mongo ngombe) el sistema de parentesco es patrilineal, en esta zona los patrilinajes se organizan en aldeas o en grupos de estas que cuentan con un ancestro mítico común como máximo, mientras que en la sabana norte, existen sociedades más complejas (Reino de Bamum, Jefaturas de los Azande). Sin embargo, en la gran extensión de la sabana al sur de la selva la organización es matrilineal, lo que tiende a producir linajes masculinos inestables y dispersos entre las aldeas. Con todo, fue aquí donde unido a la mayor facilidad de comunicación y riqueza de la zona, surgieron varios reinos que a partir del siglo XV ( Kongo en la costa de reyes cristianizados por los navegantes portugueses, Kuba, Lozi, Lunda y Bemba en el interior), con estructura piramidal desde el rey hasta los jefes locales orientado al cobro de tributos en especies. En lo referente a la expansión, se trata de uno de los procesos más relevantes de la Prehistoria africana, pero también uno de los más controvertidos. Según indican las fuentes, la expansión dio lugar a una variación lingüística del África subsahariana. Existe una cierta discrepancia sobre la cronología de origen en relación a los milenios, quedándose fijados los periodos entre el I y el IV .Igual sucede en torno al hecho de la aparición de innovaciones tecnológicas surgidas en el África subsahariana occidental y la posterior adaptación de los bantúes a las mismas. Según determinadas fuentes, resulta complicado establecer si esas innovaciones tecnológicas pertenecen a las antiguas tribus cazadoras recolectoras, o si se trata de innovaciones propias de los bantúes, como por ejemplo el hacha-arado. En cualquier caso la ventaja obtenida por los bantús debido a estas innovaciones técnicas les llevó a desplazar a los pobladores originales de extensas zonas de África, formados por cazadores recolectores. Como resultado de la expansión se produjo la consolidación de diversos estados centralizados con diversas lenguas.

Lenguas[editar]

Desde el punto de vista arqueológico, esta región del continente africano es la peor conocida, tanto por razones socioeconómicas como por la dificultad del trabajo en la zona de selvática y la pésima conservación de los restos culturales y orgánicos en un medio ambiente tan húmedo. En los últimos años se ha acentuado la investigación sobre la Edad del Hierro, con ejemplos sobresalientes como la fundación en 1981 del Centre international des civilisations bantú en Gabón dirigido por Bernard Clist, los ambiciosos ensayos de reconstrucción etno-histórica y lingüística de Jan Vansina, etc. Al contrario de lo que ocurría con los escasos yacimientos de las regiones vinculadas con el Paleolítico final (Late Stone Age) situados fuera de la frontera boscosa, muchos de los de esta fase están ya instalados en la selva ecuatorial, normalmente en los claros formados junto a los ríos. Los restos culturales encontrados consisten en principalmente en cerámicas, aunque en muchas ocasiones también se trata de morteros, hachas, azadas pulimentadas y algunos útiles líticos depositados en hoyos excavados en la tierra que se corresponden con supuestos silos de almacenaje (donde apenas se conocen huellas de estructuras de habitación). Tales útiles han justificado la denominación tradicional de “Neolítico” (muy criticada pero aún en uso para estas culturas), mientras que cuando aparecen escorias o útiles de este material se recurre a “Edad del Hierro”, si bien son muy escasos debido a la mala conservación de los mismos. Aun así, muchos investigadores consideran que ambos tipos corresponden a fases cronológico-culturales sucesivas. Las lenguas bantúes proceden del mismo lugar de origen de la familia bantú. La variedad existente viene determinada por la situación geográfica; por ejemplo, en la zona central de África, la predominante es el chewa, mientras que en la zona sur del continente predominan el setsuana, el sesotho, el xhosa, el sepedi, y el suazi. Una lengua hablada y conocida por un elevado porcentaje es el suajili, compartida por un gran número de hablantes, aunque luego existe una amplia multitud de lenguas (cerca de 500) con diversas variaciones tonales y semánticas. En cuanto a la división dialectal del continente encontraríamos: Parte central-noroccidental: Duala, fang, buja, lingala/losengo. Parte central occidental y suroccidental: Kongo, songe, herero, ciokwe. Parte central oriental: Swahili, sango, bemba, tonga, nyanja. Parte central nororiental: Luganda, gikuyu, nyankole, soga, rundi, ruandés, nyamwesi. Suroriental: Shona, tsonga, ronga, makua, yao. Meridional: Sotho, swazi, tswana, zulu-xhosa.

Arqueología y evidencias genéticas[editar]

En cuanto a la arqueología relacionada con la expansión bantú, los hallazgos producidos en el África Central, Oriental y Meridional se podrían relacionar con la distribución lingüística actual de las zonas. La teoría general avanzada por David Phillipson (1977) y los trabajos de los lingüistas Heine, Dalby y Erhet, siguen siendo el intento más ambicioso de establecer una correlación entre ambos tipos de información, a pesar de haber recibido desde entonces diversas críticas y matizaciones. En lo referente a la cuestión genética, diversos análisis realizados indican que la dispersión de las lenguas bantúes está asociada a una sistemática de expansión basado en el movimiento de personas, conocido como difusión demica. Este modelo se encarga de predecir las distancias genéticas que hay entre las poblaciones que hablan lenguas bantúes y las poblaciones que hablan otros idiomas, siendo más baja la distancia que puede haber entre las poblaciones que hablan bantúes. Estos datos han demostrado las menores diferencias genéticas que se han encontrado entre las poblaciones bantúes, comparado con las de los otros grupos etnolingüísticos importantes. Con respecto a las rutas geográficas, el resultado de determinados análisis realizados indican que el modelo de expansión conocido como “división temprana” (que defiende la postura de una división inicial de lenguas bantúes orientales y occidentales en la zona norte de la selva), no encuentra mucho apoyo en los datos léxicos y genéticos. En cambio, el modelo de expansión conocido como “división tardía” (que propone un desarrollo relativamente reciente de las lenguas bantúes orientales a partir de las lenguas del bantú occidental, sosteniendo una mayor migración en la zona del sur de la selva tropical), se ajusta mejor a esos datos genéticos y lingüísticos.

Cultura material[editar]

Durante la expansión bantú, el conocimiento de la agricultura y la metalurgia del hierro (Edad de Hierro africana) se llevó a aquellas zonas con las que entraron en contacto y donde había poblaciones anteriores todavía cazadoras y recolectoras, (a excepción de las neolíticas pastoriles en el Alto del Nilo y tierras altas de Kenia), lo que dio lugar a su absorción o eliminación, según se ha atestiguado arqueológicamente. De igual manera, se han encontrado yacimientos que presentan excavaciones de tierra de variable profundidad para mantener alimentos o piezas de hierro. Dentro de los elementos de hierro hallados, encontramos un tipo específico de hacha en los yacimientos de la República Democrática del Congo y en la República Centroafricana.

Lenguas bantúes[editar]

Son una familia de lenguas africanas no afroasiáticas, constituida por gran número y variedad de subgrupos, a la que pertenecen las lenguas del África central y meridional, a excepción de las lenguas joisanas, habladas por pueblos como los hotentotes y los bosquimanos. Las lenguas bantúes, globalmente consideradas, carecen de unidad, pero tienen algunas características comunes, como el que sus palabras terminen siempre en vocal. Entre los grupos lingüísticos bantúes con mayor entidad destacan el zulú, el sotho, el suajili, el shona o el lingala.

Referencias[editar]

  1. The Chronological Evidence for the Introduction of Domestic Stock in Southern África
  2. A Brief History of Botswana
  3. On Bantu and Khoisan in (Southeastern) Zambia, (in German) Archivado en WebCite
  4. Iniesta, Ferran (1998). «Kuma. Historia del África negra.». Barcelona (primera edición) (Edicions Bellaterra 2000). pp. 74-78. ISBN 84-7290-101-7. 

Enlaces externos[editar]

Bibliografía[editar]

  • «Fernández Martínez, Víctor M. Arqueología prehistórica de África. Editorial Síntesis. Madrid, (1996).
  • «Filippo, C. et al. 2012 Y-Bringing together linguistic and genetic evidence to test the Bantu expansion. 3256 Proc. R. Soc. B (2012) 279, 3256–3263. (doi:10.1098/rspb.2012.0318).