Atila, rey de los hunos

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Atila, rey de los hunos
Título Atila, rey de los hunos
Ficha técnica
Dirección
Producción Sean Daniel
Música Nick Glennie-Smith
Protagonistas Gerard Butler, Powers Boothe, Simmone Jade Mackinnon, Reg Rogers, Alice Krige, Pauline Lynch, Steven Berkoff, Andrew Pleavin, Tommy Flanagan, Kristy Mitchell.
Ver todos los créditos (IMDb)
Datos y cifras
País(es) Estados Unidos
Año 2001
Género Peplum
Duración 177 min.
Idioma(s) Inglés
Compañías
Productora Caldecot Chubb
Ficha en IMDb

Atila, rey de los hunos o Atila el Huno (en inglés: Attila) es una miniserie de dos capítulos donde se novela la vida del famoso guerrero Atila el Huno, desde su infancia hasta su muerte, pasando por las épocas de mayor trascendencia, sus invasiones sobre los imperios romanos de Oriente y Occidente, su relación de amistad-rivalidad con el magister militum, Flavio Aecio, y sus amoríos. Cabe destacar que esta película lanzó a la fama al actor que encarnó al propio Atila, Gerard Butler.

Argumento[editar]

Siendo el hijo del rey de una de las muchas tribus de los hunos, el padre de Atila (Gerard Butler), siempre le habló de la leyenda del Gran Rey, un rey que tras encontrar una legendaria espada, unificaría las tribus hunas y conquistaría el mundo conocido, siendo niño, una tribu rival de la suya, atacó la aldea, matando a todos los habitantes, incluyendo su propio padre, su madre y su abuela, tras vagar durante semanas por la estepa, Atila fue encontrado por Roas (Steven Berkoff), su tío, el cual lo acogió en su familia. Años después, y con Atila siendo ya un experimentado guerrero, la sucesión de Roas se la disputan dos hombres, el propio Atila, y su hermano, Bleda (Tommy Flanagan), quienes se odian a muerte.

Mientras, en el decadente y corrupto Imperio Romano de Occidente, reina el infantil e incompetente Valentiniano III (Reg Rogers), el cual está totalmente sometido a su madre, Gala Placidia (Alice Krige), en el imperio occidental están cada vez más preocupados por el avance de los hunos, y deciden poner al mando, al único hombre capaz de derrotarlos, Flavio Aecio (Powers Boothe), el cual de niño estuvo viviendo entre ellos, pero estaba encarcelado, por conspirar contra Placidia y Valentiniano, finalmente es liberado y se le da el cargo de Magister militum, con la misión de rechazar a los belicosos hunos.

La relación entre Atila y Bleda cada vez es más tensa, sobre todo cuando Bleda toma como concubina a Nkara (Simmone Jade Mackinnon), una esclava, de quien está enamorado Atila. Los romanos y los hunos firman una alianza para hacer frente a los visigodos de Teodorico. Después de que Aecio derrotara a Teodorico con ayuda de Atila, este marcha hacia Roma, donde queda impresionado por la riqueza y ostentación de la ciudad, ya que Aecio creía conveniente ganarse la amistad de Atila, allí inicia una relación con la bella y calculadora Honoria (Kristy Mitchell), hermana del emperador. Pero aprovechando la ausencia de Atila, Bleda mata a Roas y se autocorona rey de la tribu, al tener conocimiento de la noticia, Atila parte a defender sus derechos, deciden resolver sus disputas en un combate singular, Atila vence y mata a Bleda y es coronado rey, además toma como esposa a Nkara.

Atila inicia entonces una guerra de unificación contra los demás hunos y tras eso, comienza una guerra contra el Imperio Romano de Oriente, Valentiniano y Aecio están tranquilos ya que por el momento, se creen a salvo. Pero cuando su esposa muere en el parto de su hijo, Atila encuentra la legendaria espada de la que hablaba su padre, siendo aclamado como el Gran Rey de los hunos. Mientras, Aecio se reúne con el emperador oriental, Teodosio II para planear una estrategia contra Atila, Teodosio manda un asesino pero Aecio, encuentra una esclava muy parecida a Nkara, para que seduzca y asesine a Atila, el cual había matado a su familia. Aecio se infiltra entre los hunos, el asesino falla y Aecio es descubierto. Atila le invita a quedarse con él, pero Aecio lo rechaza, argumentando que él solo sirve al Roma y no a un emperador o rey, Atila se niega a firmar un tratado de paz con el imperio occidental.

Atila entonces descubre a Ildiko y se enamora de ella al instante, por el parecido con su fallecida Nkara. Por su parte, Honoria, que está desterrada en el imperio oriental por conspirar contra su hermano, envía una carta de petición de matrimonio a Atila, este ve que es el pretexto perfecto para iniciar su ansiada invasión sobre el Imperio Romano de Occidente, las tribus al norte del Rin se unen a Atila en su invasión. Atila avanza entonces por la Galia, saqueando ciudades a placer, arrasando los campos y matando a cualquier habitante en su camino. Aecio decide plantar batalla a Atila en Orleans, pero la ciudad cae demasiado pronto y el plan de Aecio se ve frustrado antes de tiempo, así que decide forjar una alianza con Teodorico, rey de los visigodos, para ello le entrega a su hija Lidia. La batalla decisiva tiene lugar en Châlons, en la Batalla de los Campos Cataláunicos, Aecio y su ejército confederado romano-bárbaro derrota a Atila y sus hunos y estos se ven obligados a retirarse. En pleno combate, Aecio ordena la muerte de Teodorico, pero no puede asestar el golpe final a Atila, ya que el hijo y heredero de Teodorico regresa a las tierras visigodas.

Tras la batalla, Aecio regresa a Roma donde es recibido como un conquistador mientras que Atila contrae matrimonio con Ildiko. Esta comienza a enamorarse progresivamente de Atila y ya no está tan convencida de asesinarlo. Sin embargo, en la noche nupcial Atila llama a Ildiko, "Nkara", esta lo envenena y a la mañana siguiente, el lugarteniente de Atila, Orestes, descubre su cadáver y elimina a Ildiko. En Roma, Valentiniano y Placidia están muy satisfechos ahora que Atila ha muerto y ya no consideran que Aecio tenga importancia, Valentiniano le llama a una audiencia, y tras hablar con el, lo apuñala.

Tras la muerte de Atila, el Imperio Huno no tardaría en dividirse y desaparecer, por su parte, tras la muerte de Aecio no había un líder capaz que defendiera a un Imperio Romano de Occidente que estaba en plena decadencia, el imperio occidental no tardaría en desaparecer.

Contradicciones[editar]

  • En la miniserie, las legiones romanas van ataviadas con el equipamiento tradicional de los romanos durante la época del emperador Trajano, a mediados del siglo V, el equipamiento de las legiones romanas ya era muy distinto del de aquella época.
  • En la miniserie se muestra que Atila venció a Bleda en un combate singular (incluso este último hizo trampa al envenenar sus flechas), pero en realidad, Atila y Bleda reinaron conjuntamente durante un tiempo, y Bleda murió en un accidente de caza, aunque la mano de Atila siempre se sospechó que estuvo bajo su muerte.
  • En la miniserie, durante la breve estancia de Atila en Roma, se muestra que él y Honoria mantuvieron una relación amorosa, no hay constancia de que ambos llegasen a mantener una relación.
  • Resulta curioso que Gala Placidia, en la miniserie, se niege a dar a su hija Honoria en matrimonio a Atila, diciendo que su hija nunca se casaría con un bárbaro, cuando en la realidad, Gala Placidia estuvo casada con Ataúlfo, un rey visigodo, y además, muchos historiadores comentan que en ese matrimonio hubo más amor que política.
  • En la miniserie, Atila encuentra una espada, que según decían, quien la tuviera sería aclamado como el rey de todos los hunos, en la vida real, Atila jamás tuvo que poseer una espada para que lo nombraran rey de los hunos.
  • En la miniserie, Aecio comenta que él y Teodorico estuvieron casados con la misma mujer y que Aecio, tenía a su cargo a la hija de Teodorico, y este, cuando los romanos y los visigodos firman su alianza, exige a Lidia, la supuesta hija de Aecio, ninguno de estos hechos es real.
  • La muerte de Atila es objeto de algunas discordias, pero la versión más aceptada es que según el relato de Prisco dice que cierta noche, tras los festejos de celebración de su última boda (con una goda llamada Ildiko), sufrió una grave hemorragia nasal que le ocasionó la muerte. Otra versión de su muerte es la que nos ofrece esta miniserie, pero no tan aceptada por los historiadores.