Agapito García Atadell

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Agapito García Atadell (Vivero, Lugo, 28 de mayo de 1902 - Sevilla, 15 de julio de 1937) fue un obrero tipógrafo y activista político español. Es conocido por su papel durante la Guerra Civil Española, al haber dirigido una «checa» en Madrid durante los primeros meses de la contienda y por su participación en la represión. Su nombre ha quedado estrechamente asociado con las checas y con la represión republicana en Madrid durante la contienda.[1] Huido de la zona republicana poco antes de la Batalla de Madrid, sería capturado por los franquistas, juzgado y finalmente ejecutado.

Biografía[editar]

Nacido en la localidad gallega de Vivero el 28 de mayo de 1902,[2] era tipógrafo de profesión.[3] Con el tiempo se afiliaría a la Unión General de Trabajadores —así como de la Agrupación Socialista de Madrid—, integrándose en la asociación de tipógrafos e impresores. Desde ese momento empezó a participar en actividades políticas y sindicales. Tras la escisión de 1921 pasó a integrarse brevemente en el Partido Comunista de España, donde llegaría a ser secretario de las Juventudes Comunistas.[4] Posteriormente, en 1928 solicitó su reingreso en la UGT y en Agrupación Socialista Madrileña. En 1931 legó a formar parte de la ejecutiva federal de UGT.[5] Como obrero tipógrafo trabajaría para los diarios madrileños La Voz y El Sol.[6] Tras los sucesos revolucionarios de 1934 fue detenido y encarcelado durante algún tiempo.[7]

Durante la campaña electoral de 1936 formó parte de la escolta armada del líder socialista Indalecio Prieto.[n. 1]

Guerra Civil[editar]

Con el estallido de la Guerra civil las fuerzas de policía de la República habían quedado seriamente desorganizadas, y muchos de sus efectivos eran considerados desafectos al régimen republicano. El ministro de la gobernación, Sebastián Pozas, nombró de forma provisional a un centenar de nuevos policías, la mayoría de ellos de tendencia socialista. A recomendación del comité ejecutivo del PSOE,[3] García Atadell fue nombrado jefe de las llamadas «Milicias Populares de Investigación», un grupo especial dentro de la Brigada de Investigación Criminal de la policía.[n. 2] García Atadell actuaba teóricamente a las órdenes del jefe de la Brigada criminal, el inspector de la policía Antonio Lino.[8]

La sección mandada por García Atadell se instaló en el palacio de los condes de Rincón en Madrid, situado en la esquina de las calles Martínez de la Rosa con el paseo de la Castellana y que había sido confiscado por las autoridades.[6] [9] Allí instalaron una «checa» compuesta por cuarenta y ocho agentes, todos ellos de nuevo nombramiento, actuando como segundo jefe Ángel Pedrero García,[10] mientras que como jefes de grupo actuaron Luis Ortuño y Antonio Albiach Chiralt.[11] Si bien esta unidad dependía teóricamente de la policía regular, no pasó mucho tiempo en que se desligó del control policial y asumió una gran autonomía operacional.[12]

Durante su existencia practicó numerosas detenciones y registros domiciliarios, actuando con violencia y sin mediación de procesos judiciales; fue responsable de cerca de 800 detenciones[13] de personas. Además, las detenciones sirvieron como fuente de financiación al recaudar grandes cantidades de dinero, joyas y obras de arte; muchos detenidos eran mantenidos en cautiverio hasta que estos pagaban un rescate. García Atadell fue partícipe de numerosos juicios falsos en los que se condenaba a muerte o a prisión a los detenidos por su grupo parapolicial, aunque en otros casos eran liberados.[n. 3] No obstante, la mayoría de prisioneros de la brigada García Atadell eran puestos a disposición de la Dirección General de Seguridad, al igual que las armas o los objetos de valor requisados.[14] Además de este tipo de acciones, los efectivos de la unidad también realizaron importantes acciones contra la Quinta Columna, así como la detención de saboteadores y francotiradores o la disolución de círculos de espionaje.[n. 4]

Agapito García solía asegurarse de que la prensa republicana —particularmente el diario Informaciones— diera una amplia cobertura a las actividades de su grupo,[16] lo que llevaría a adquirir notoriedad en la zona republicana. El 24 de septiembre de 1936 su unidad llevó a cabo la detención de Rosario Queipo de Llano, hermana del general Gonzalo Queipo de Llano, actuación dio una gran celebridad a García Atadell.[n. 5] No obstante, tal y como ha señalado el historiador Julius Ruiz, con posterioridad se ha exagerado el papel y la importancia de la Brigada de García Atadell en la represión ocurrida en Madrid durante las primeras semanas de la contienda.[18]

Huida y captura[editar]

Para octubre de 1936 la actividad del grupo García Atadell había decaído de forma significativa, y el propio Agapito empezó a ser cuestionado desde algunos sectores republicanos. A finales de octubre el encargado de negocios británico George Ogilvie-Forbes mantuvo con encuentro con Atadell y le hizo saber la mala imagen internacional que estaban provocando sus acciones, algo de lo que él responsabilizó a anarquistas y comunistas.[19] Consciente de que las tropas franquistas se aproximaban a Madrid y de que la ciudad podía ser capturada, Atadell decidió emprender la huida junto a sus esposa —Piedad Domínguez Díaz, una monja exclaustrada— y dos de sus colaboradores, Luis Ortuño y Pedro Penabad. Entre García, Ortuño y Penabad reunieron varias maletas llenas de dinero y objetos de valor, producto de sus saqueos e incautaciones —algunas fuentes cifran en veinticinco millones de pesetas la cuantía del botín—.[20] [19] Llegaron hasta Alicante, donde adquirieron pasaportes falsos de Cuba y embarcaron en un buque hasta llegar al puerto francés de Marsella. Cuando se hizo evidente su huida, la prensa republicana reaccionó y empezó a arremeter duramente contra Atadell.[21]

El cineasta Luis Buñuel, avisado por un sindicalista francés de la presencia de García Atadell, informó de este hecho al embajador republicano en París, Luis Araquistáin, quién a su vez notificó a las autoridades francesas para que lo detuvieran.[22] Aunque se solicitó la extradición, la petición llegó demasiado tarde, dado que este ya había embarcado en un barco rumbo a América.[19] Por ello, el gobierno republicano autorizó a Araquistáin para que avisara a las autoridades franquistas a través de una embajada neutral de la presencia de García Atadell en un barco que debía hacer escala en Vigo y en las islas Canarias. Cuando el barco hizo escala en Vigo el gobierno francés en un principio no autorizó la detención.[23] Finalmente, Agapito García y Pedro Penabad fueron detenidos durante el 24 de noviembre de 1936 una escala en Las Palmas.[20] [24]

Tras ser sometido a algunos interrogatorios, posteriormente fue trasladado a Sevilla, donde prosiguieron las investigaciones. Pasó varios meses internado en el ala de máxima seguridad de la prisión provincial de Sevilla.[23] Según señaló el historiador Hugh Thomas, durante su estancia en la prisión se convirtió al catolicismo.[25] Tras ser juzgado por un tribunal, fue condenado a la pena de muerte y ejecutado en el garrote vil en julio de 1937.[1] La ejecución fue llevada a cabo por el verdugo Cándido Cartón.

Notas[editar]

  1. Según señala Paul Preston, García Atadell habría manifestado mantener una relación amistosa con Prieto, afirmación que según Preston carece de credibilidad.[8]
  2. Las «Milicias Populares de Investigación» a veces son denominadas incorrectamente como «Brigada del Amanecer»,[6] dado que el grupo de García Atadell actuó muchas veces de forma interrelacionada con la llamada «Patrulla del Amanecer» —otro grupo parapolicial que actuó en Madrid durante las primeras semanas de la guerra—, hasta el punto de que se suelen confundir sus actividades y aun sus identidades. Por ello, se ha llegado a creer erróneamente que el propio García Atadell fue jefe de la «Brigada del Amanecer».[6]
  3. Más adelante, una vez era prisionero del Bando franquista, admitió que bajo su dirección unas cien personas habían trasladadas a las afueras de Madrid y ejecutadas ilegalmente.[14] . No obstante, Ángel Pedrero García —el adjunto de García Atadell— negó en 1940 cualquier relación con estos asesinatos.[14]
  4. En este sentido, una de las acciones más destacadas fue el registro de la vivienda que el general Francisco Franco tenía en Madrid. Allí se encontraron armas y numerosa correspondencia que había mantenido con otros conspiradores en el periodo anterior a la guerra.[15]
  5. Aunque como señala Paul Preston, la propia Rosario Queipo Llano confesaría posteriormente que en realidad había sido ella misma la que había decidido entregarse a la brigada García Atadell por el miedo a ser detenida por las milicias anarquistas y con la esperanza de poder ser canjeada en el futuro.[17]

Referencias[editar]

  1. a b Ruiz, 2014, p. 9.
  2. Ruiz, 2014, p. 92.
  3. a b Ruiz, 2014, p. 370.
  4. Morán, 1986, p. 23.
  5. Castillo y Et al., 1979, p. 88.
  6. a b c d Montoliú, 2005, p. 95.
  7. Alcalá, 2007, p. 76.
  8. a b Preston, 2013, p. 378.
  9. Thomas, 1976, p. 302.
  10. Thomas, 1976, pp. 303n-304n.
  11. Preston, 2011, p. 379.
  12. Alcalá, 2007, p. 181.
  13. «Defending the Republic: The García Atadell Brigade in Madrid, 1936», de Julius Ruiz, Journal of Contemporary History, Vol. 42, No. 1, 97-115 (2007)
  14. a b c Preston, 2013, p. 380.
  15. Preston, 2013, p. 406.
  16. Preston, 2013, pp. 378-379.
  17. Preston, 2013, pp. 380-381.
  18. Ruiz, 2014, p. 10.
  19. a b c Preston, 2013, p. 407.
  20. a b Montoliú, 2005, p. 96.
  21. Alcalá, 2007, p. 206.
  22. Gubern y Hammond, 2009, p. 323.
  23. a b Preston, 2013, p. 408.
  24. Alcalá, 2007, p. 77.
  25. Thomas, 1976, p. 302n.

Bibliografía[editar]

  • Alcalá, César (2007). Las checas del terror. Madrid: LibrosLibres. ISBN 978-84-96088-59-7. 
  • Castillo, Santiago; Et al. (1979). Historia del socialismo en Aragón. PSOE-UGT (1879-1936). Universidad de Zaragoza. 
  • Gubern, Román; Hammond, Paul (2009). Luis Buñuel: The Red Years, 1929–1939. University of Wisconsin-Madison. 
  • Morán, Gregorio (1986). Miseria y grandeza del Partido Comunista de España: 1939-1985. Barcelona: Planeta. 
  • Preston, Paul (2013) [2011]. El Holocauso Español. Odio y Exterminio en la Guerra Civil y después. Barcelona: Debolsillo. 
  • Ruiz, Julius (2014). The 'Red Terror' and the Spanish Civil War: Revolutionary Violence in Madrid. Cambridge University Press. 
  • Thomas, Hugh (1976). Historia de la Guerra Civil Española. Barcelona: Círculo de Lectores. ISBN 84-226-0874-X. 

Enlaces externos[editar]