Ábrego

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Efectos de los ponientes y los ábregos en un tronco de pino piñonero en Chiclana de la Frontera (Cádiz).

El ábrego es un viento de España procedente del suroeste, templado, relativamente húmedo y portador de lluvias.[1]​ Se lo considera un viento típicamente español, sobre todo en la Meseta y Andalucía. Es el viento de los temporales de otoño y primavera, que son la base de la agricultura de secano pues resultan su principal recurso hídrico. El ábrego proviene del Atlántico, de la zona entre las Islas Canarias y las Azores.

El origen de la palabra ábrego está en la palabra latina africus, que era el nombre con el que antiguamente identificaban al citado viento, procedente del sur, de África; si bien pudiera guardar relación también con la voz apricus (abrigo); y es que durante los temporales del suroeste, las lluvias impiden las labores del campo, por lo que a los campesinos no les queda más remedio que “estar al abrigo”, ponerse a resguardo o a cubierto.

En el Guadalquivir, cuando una borrasca es intensa y con acusado gradiente, el viento del suroeste presenta carácter racheado y se denomina vendaval. Los vientos del suroeste dan notables precipitaciones en todas las Rías Bajas gallegas.

El ábrego es un viento que tiene mala fama en toda la región Cantábrica, ya que suele estar asociado a catarros, cefaleas y estados depresivos. Además suele traer consigo la propagación de incendios por su baja humedad relativa del aire y la ausencia de precipitaciones. Y es que en esta zona la surada, como también se conoce, es ya un viento fuerte y seco motivado por el llamado efecto Foehn.

En la costa cántabra, el ábrego recibe nombres como viento sur, castellano (procedente de Castilla y por tanto del sur), campurriano (procedente de la comarca cántabra de Campoo-Los Valles) o aire de arriba (de La Montaña, la parte más alta de la comunidad). Si sopla demasiado caliente se refieren a él como “abriguna”, mientras que una abrilada sería el período de varios días bajo ese régimen de vientos.

En el Principado de Asturias al ábrego se le conoce también como el aire de las castañas (airín de les castañes en asturiano),[2]​ ya que cuando sopla con violencia durante el otoño provoca la caída de estos frutos.

Referencias[editar]