Xtabay

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Xtabay o X'tabay, nombre maya de una mujer mitológica. La partícula x en idioma maya, en este caso, indica género femenino pues es apócope de ix, que significa mujer. En el Códice de Dresde, aparece una mujer muerta por ahorcamiento a la que se ha llamado "Xtab", de donde algunos pensaron que la Xtabay era la diosa de los ahorcados, lo cual es incierto y no se han encontrado elementos para validarlo.[1]

Leyenda[editar]

La leyenda de la Xtabay la establece como una mujer que embruja a los hombres para perderlos o matarlos.

Xkeban y Utz-Colel[editar]

Se cuenta como producto del imaginario popular, que en un pueblo de la Península de Yucatán vivían dos mujeres. Una se llamaba Xtabay y le decían Xkeban (que significa prostituta, mujer mala o dada al amor ilícito) y a la otra le llamaban Utz-Colel, mujer buena, decente y limpia.

Decían que la Xkeban estaba enferma de pasión y que era su afán prodigar su cuerpo y belleza a cuanto hombre se lo solicitaba. Utz-Colel decíase virtuosa y honesta, jamás había cometido desliz ni pecado amoroso alguno.

Xkeban era de buen corazón y bondadosamente socorría a los humildes a los desamparados, a los enfermos y a los animales que abandonaban por ser inútiles, despojándose de las joyas y finas vestiduras que le regalaban sus enamorados. No era altiva ni hablaba mal de la gente, humildemente soportaba los insultos y humillaciones.

Utz-Colel, por su parte, era fría, orgullosa, dura de corazón y le repugnaban los pobres.

Un día la gente no vio salir más a Xtabay. Pasaron los días y por todo el pueblo se comenzó a esparcir un fino y delicado perfume de flores. Al buscar de dónde venía, llegaron a la casa de Xtabay a quien encontraron muerta.

Utz-Colel dijo que era mentira, que de un cuerpo vil y corrupto no podía salir sino podredumbre y pestilencia, que aquello debía ser cosa de los espíritus malignos trantando así de continuar provocando a los hombres. Agregó que, si de aquella mala mujer provenía ese perfume, cuando ella muriera habría entonces un increíble aroma.

Unos pocos enterraron a Xtabay, más por lástima y obligación que por gusto. Al día siguiente, su tumba estaba cubierta por flores hermosas y de delicado perfume.

Cuando murió Utz-Colel todo el pueblo acudió a su entierro. Para asombro del pueblo, su tumba no exhalaba un fino perfume, sino que aún cubierta de tierra despedía un hedor intolerable.

La flor que nació de la tumba de Xtabay se llamó Xtabentún, una humilde y bella flor silvestre que crece en cercas y caminos. Su néctar embriaga dulcemente, como debió ser el embriagador amor de Xtabay.

Por su parte Utz-Colel se convirtió después de muerta en la flor de Tzacam, que es un cactus erizado de espinas del que brota una flor, hermosa pero sin perfume alguno, antes bien, huele en forma desagradable y al tocarla es fácil punzarse.

Convertida Utz-Colel en la flor del Tzacam comenzó a reflexionar, envidiando lo sucedido a Xtabay, y llegó a la errónea conclusión de que seguramente porque sus pecados habían sido de amor, le ocurrió todo lo bueno que le ocurrió después de muerta. Y entonces pensó en imitarla entregándose también al amor. Sin darse cuenta de que si las cosas habían sucedido así, fue por la bondad del corazón de Xtabay, quien se entregaba al amor por un impulso generoso y natural.

Así pues con la ayuda de malos espíritus, Utz-Colel consiguió la gracia de regresar al mundo cada vez que lo quisiera, convertida nuevamente en mujer, para enamorar a los hombres, pero con amor nefasto porque la dureza de su corazón no le permitía otro.

"Pues bien, sepan los que quieran saberlo, que ella es ahora la mala Xtabay la que surge del Tzacam, la flor del cactus punzador y rígido, y cuando ve pasar a un hombre vuelve a la vida y lo aguarda bajo las ceibas peinando su larga cabellera con un trozo de Tzacam erizado de púas. Sigue a los hombres hasta que consigue atraerlos, los seduce luego y al fin los asesina en el frenesí de un amor infernal."[2]

Ah tabai[editar]

Los Ah tabai son, de acuerdo a la leyenda, espíritus malignos que habitan en las ceibas, árbol sagrado de la región maya, y son considerados la contraparte masculina de la Xtabay.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Yucatán en el tiempo. Enciclopedia Alfabética. México 1998. ISBN 970-9071-04-1
  2. Peniche Barrera, Roldán (1992). El libro de los fantasmas mayas. México: Maldonado Editores, Biblioteca Básica del Mayab.

Bibliografía recomendada[editar]

  • Abreu Gómez, Ermilo (1985). Leyendas y consejas del antiguo Yucatán. México: FCE/CREA, Biblioteca Joven.
  • Álvarez, José Rogelio (1998). Leyendas mexicanas. España: Everest.
  • González Torres, Yólotl (1999). Diccionario de Mitología y Religión de Mesoamérica. México: Larousse.
  • Pacheco Cruz, Santiago (1960). Usos, costumbre, religión y supersticiones de los mayas. México: Edición de autor.
  • Peniche Barrera, Roldán (1987). Bestiario mexicano. México: Panorama.
  • Peniche Barrera, Roldán (1992). El libro de los fantasmas mayas. México: Maldonado Editores, Biblioteca Básica del Mayab.
  • Rosado Vega, Luis. El alma misteriosa del Mayab. México: Maldonado Editores, Biblioteca Básica del Mayab.
  • Scheffler, Lilian (1983). La literatura oral tradicional de los indígenas de México. México: Premiá Editora.
  • Trejo Silva, Marcia (2009). Fantasmario mexicano. México: Trillas. ISBN 978-607-17-0069-8
  • Trejo Silva, Marcia (2004). Guía de seres fantásticos del México prehispánico. México: Vila. ISBN 968-5414-24-6
  • Varios autores (1999). Fantasmas, leyendas y realidades. México: Grupo Editorial Tomo.
  • Villa Rojas, Alfonso (1985). Estudios Etnológicos. Los mayas. México: UNAM, Instituto de Investigaciones Antropológicas, Serie Antropológica núm. 38.
  • Villa Rojas, Alfonso (1987). Los elegidos de Dios. Etnografía de los mayas de Quintana Roo. México: Instituto Nacional Indigenista, Serie de Antropología Social, Colección INI núm. 56.

Enlaces externos[editar]