Vegetarianismo de Adolf Hitler

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Algunos expertos están de acuerdo con que Adolf Hitler practicaba alguna forma de vegetarianismo,[1] si bien otros creen que esto no fue cierto.[2] [3]

Opiniones a favor[editar]

El vegetarianismo de Adolf Hitler se cree que se basó en las teorías históricas antisemitas de Richard Wagner[4] que conectaba el futuro de Alemania con el vegetarianismo.[5] [6] Hitler creía que una dieta vegetariana podía tanto aliviar sus problemas de salud como regenerar espiritualmente a la raza humana.[6] A pesar de estas creencias, muchas personas apuntan que Hitler comía ocasionalmente carne durante la década de 1930. Así mismo, Hitler no fue un vegetariano estricto a pesar de su preferencia por las comidas vegetarianas. Algunas de las referencias modernas al vegetarianismo de Hitler se encuentran en la comedia.[7] [8]

¿Sabes que tu Führer es un vegetariano, y que él no come carne debido a su actitud general respecto a la vida y su amor por el mundo animal? ¿Sabes que tu Führer es un amigo de los animales ejemplar, e incluso como canciller, no se separó de los animales que mantuvo durante años?... El Führer es un ardiente oponente de cualquier tortura en los animales, en particular la vivisección y ha declarado que acabará con esas condiciones... cumpliendo así su papel como el salvador de los animales, de los continuos e innombrables tormentos y el dolor.

Neugeist/Die Weisse Fahne (Revista alemana del movimiento Nuevo Pensamiento)[9]

Conforme a las transcripciones estenográficas traducidas por Hugh Trevor-Roper de conversaciones entre Hitler y su círculo íntimo que se realizaron entre julio de 1941 y 1944, Hitler se refería a sí mismo como vegetariano (de todos modos, el historiados británico Allan Bullock argumenta que Hitler no pudo permitir el uso de una grabadora y las transcripciones escritas fueron editadas por Bormann).[10]

De acuerdo con esas transcripciones fechadas el 11 de noviembre de 1941, Hitler dijo, "Uno puede lamentar vivir en una época en que es imposible formarse una idea de la forma que mundo asumirá en el futuro. Pero hay una cosa que puedo predecir a los comedores de carne: el mundo del futuro será vegetariano." El 12 de enero de 1942, dijo: "La única cosa de la que se seré incapaz de compartir con los jeques es el cordero con ellos. Soy vegetariano, y me deben excusar de su carne."[11]

En conversaciones privadas, Hitler a menudo recitaba los beneficios de comer vegetales crudos, fruta y granos, particularmente para niños y soldados. En un intento de estropearles la comida a sus invitados y provocar que se alejen de la carne, el narraba gráficamente historias de las visitas que hizo a un matadero en Ucrania.

El escritor sobre alimentación Bee Wilson señala:[12]

"Le divirtió estropear los apetitos carnívoros de sus invitados... Así como bajaron sus tenedores en el disgusto, el podría arengarles por su hipocresía. Esto muestra lo cobarde que es la gente,' habría dicho. 'Ellos no pueden afrontar hacer ciertas cosas horribles por sí mismos, pero disfrutan de sus beneficios sin una punzada de conciencia."

Bee Wilson

En noviembre de 1938, un artículo de la revista inglesa Homes & Gardens describía la casa en la montaña de Hitler, El Berghof. Ignatius Phayrethe escribió, "Una larga vida vegetariana en la mesa, las secciones de la cocina de Hitler están todas variadas y llenas de productos. Incluso con la dieta sin carne de Hitler, es un tipo de gourmet; como Sir John Simon y Anthony Eden fueron sorprendidos al notarlo cuando comieron con él en el Palacio Presidencial en Berlín.

Su chef de Baviera, Herr Kannenberg, idea un arsenal imponente de platos vegetarianos, sabrosos y ricos, satisfaciendo al ojo así como al paladar, y a todo conforme a los estándares dietéticos que Hitler exige"[13]

En una entrada de diario fechada en el 26 de abril de 1942, Joseph Goebbels describió a Hitler como un vegetariano convencido, escribiendo:[14]

"Un capítulo ampliado de nuestra charla fue dedicado por el Führer a la cuestión vegetariana. Él cree más que nunca que comer carne es perjudicial para la humanidad. Por supuesto, él sabe que durante la guerra no se puede alterar por completo nuestro sistema alimentario. Después de la guerra, sin embargo, tiene la intención de abordar este problema también. Tal vez tiene razón. Sin duda los argumentos que aduce en favor de su punto de vista son muy convincentes."

Joseph Goebbels

Martin Bormann, quien como jefe de la Cancillería del Partido (y secretario privado de Hitler) es considerado por la mayoría de los historiadores que han sido el segundo oficial nazi más poderoso en Alemania, construyó un gran invernadero para Hitler en Berchtesgaden, a fin de mantenerle suministrado de frutas y hortalizas frescas durante la guerra. Fotografías personales de los hijos de Bormann muestran que el invernadero sobrevivió, y para 2005, sus bases se encuentran entre las únicas ruinas asociadas con el liderazgo nazi aun visibles en la zona.

Finalmente, en su vida personal, Hitler mostró tendencias anticarne. Hitler desaprobó los cosméticos dado que contenían productos de origen animal. El frecuentemente se burlaba de su amante Eva Braun acerca de su hábito de usar maquillaje.[11] En su reminiscencia de la postguerra The Enigma of Hitler, el general de la SS Belga y amigo de Hitler, Léon Degrelle escribió: "Él no puede soportar comer carne, porque ello significa la muerte de una criatura viva. El refusó tanto como sacrificar un conejo o una trucha para su comida. El podría haber admitido solo huevos en su mesa, porque para la puesta de huevos la gallina no ha sufrido más que matada."[15]

Cuestionando el vegetarianismo de Hitler[editar]

Aunque Hitler ingiriese productos animales, tales como queso, mantequilla y leche, trataba de no comer carne para no alterar su "nervioso estómago". Sufría de indigestión y espasmos periódicos desde que era adolescente,[16] así como de excesivas ventosidades y sudores incontrolables.[17] El primer dato que se conoce de sus intentos por controlar sus problemas gástricos a través de la dieta aparece en una carta que escribió en 1911 cuando estaba en Viena: "Estoy contento de poderte anunciar que ya me siento completamente bien [...]. No fue sino una ligera indisposición y estoy intentando curarla con una dieta de frutas y verduras"[18] Observó que, cuando reducía la ingesta de carne, no sudaba tanto y no manchaba tanto su ropa interior. También estaba convencido de que al comer verduras sus flatulencias no olían tan mal, algo que le resultaba sumamente embarazoso y que le angustiaba.[19]

Tenía pánico a que le apareciese un cáncer (su madre había muerto así) y creía que la dieta carnívora y la contaminación eran las causantes de esa enfermedad.[20] Sin embargo, Hitler nunca renunció completamente a sus platos de carne favoritos, especialmente las salchichas bávaras, las albóndigas de hígado y las piezas de caza rellenas y asadas.[21]

También está la cuestión de si las políticas de estado de Hitler apoyaban o no el vegetarianismo. Es mantenido por la British Vegetarian Society que Hitler persiguió y cerró organizaciones y asociaciones vegetarianas alemanas como "Vegetarier-Bund Deutschlands” (cerrada por los propios miembros de la asociación ,tras decidir luego de una votación no unirse al "Movimiento Reformista Nazi" en 1936). Sin embargo, esto se debe a la prohibición general de los nazis de cualquier sociedad independiente y no a cualquier hostilidad hacia el vegetarianismo, que Hitler decía apoyar personalmente. "Vegetarier-Bund Deutschlands" sólo comenzó sus actividades legales después que los nazis perdieran la Segunda Guerra Mundial en 1945.[22] [23]

Para Hitler, la compasión y la ternura eran anatema; creía que la fuerza da la razón y que los fuertes merecían heredar la Tierra.[24] Sentía un completo desprecio por los movimientos filosóficos vegetarianos y no-violentos, y se mofaba de Gandhi.[25] En cierta ocasión, Hitler resumió así su visión del mundo: "Quien no posee el poder pierde el derecho a la vida"[26]

En una carta titulada "Don't Put Hitler Among the Vegetarians",[3] Richard H. Schwartz, autor de Judaism and Vegetarianism, apuntó a que Hitler adoptaba en ocasiones una dieta vegetariana para aliviar su excesiva sudoración y flatulencia, pero su dieta principal estaba centrada en la carne. También mencionó que según conocidos biógrafos de Hitler, como Robert Payne o Albert Speer, a Hitler le encantaban las salchichas, el jamón, el hígado, y la carne de caza. Además argumentó que además de prohibir organizaciones vegetarianas en Alemania y los países ocupados, tampoco instó a la gente alemana a seguir una dieta sin carne como modo de afrontar la escasez de alimentos durante la Segunda Guerra Mundial.

De acuerdo con el citado Robert Payne, el vegetarianismo de Hitler fue una invención hecha por el ministro de propaganda Joseph Goebbels para dotar al Führer de un aire de revolucionario ascético:

"El ascetismo de Hitler jugó un importante papel en la imagen que proyectaba sobre Alemania. De acuerdo con la leyenda ampliamente creída, el nunca fumaba ni bebía, así como tampoco comía carne o tenía nada que ver con mujeres. Solo lo primero fue cierto."

Robert Payne[2]

Dione Lucas, en su obra "La Escuela de Cocina gourmet Cookbook" (1964), que fue chef de un hotel de Hamburgo antes de la Segunda Guerra Mundial, afirma haber visto a Hitler comer carne a menudo:[27]

"Hitler no fue de ningún modo un vegetariano ético," Berry asegura. El cree que es importante contrarrestar las aseveraciones de expertos sobre que el jefe nazi se abstenía de la carne "porque los no vegetarianos tienden a usar el asunto nazi para desacreditar el vegetarianismo en general."

Deborah Rudacille[28]

El autor Rynn Berry,[29] vegetariano y defensor de los derechos de los animales, mantiene que aunque Hitler redujo la cantidad de carne en su dieta, nunca paró de comer carne completamente durante una cantidad de tiempo significativa. Berry argumenta que muchos historiadores usan el término 'vegetariano' incorrectamente para describir alguien que simplemente reduce su consumo de carne.[1] [30]

"No deseo estropear su apetito por la carne de paloma rellena, pero puede ser que esté interesado en saber que era un gran favorito del Sr. Hitler, que cenó en el hotel a menudo."

Dione Lucas

Traudl Junge, que se convirtió en secretaria de Hitler en 1941, declaró que el "siempre evitaba la carne" pero su cocinero austríaco Kruemel a veces añadió un poco de caldo o grasa animal a sus comidas. "El Fuehrer se habría dado cuenta la mayoría de veces del intento de engaño, se habría enfadado mucho y entonces tendría dolor de barriga," dijo Jungle. "Al final solo le habrían permitido a Kruemel cocinarle sopa clara y puré de patatas."[31]

En 1943, Marlene von Exner se convirtió en la dietista de Hitler y según se informa añadió médula ósea a sus sopas sin su conocimiento porque "despreció" su dieta vegetariana.[12]


Desde 1936 hasta casi la muerte de Hitler por suicidio en 1945, Theodor Morell, su médico personal, le dio "suplementos medicinales" que contenían componentes animales.[30] [32] Morell subministraba a Hitler diariamente inyecciones de tónicos preparados comercialmente que contenían productos de origen animal, como Gyconorm, un compuesto inyectable que contiene vitaminas B1, B2 y C, músculo cardíaco, glándula adrenal, hígado y páncreas.

Otros preparados inyectados contenían placenta, testosterona bovina y extractos que contenían vesículas seminales y próstata para combatir la depresión. En esa época, se creía popularmente que los extractos de glándulas animales eran "elixires de juventud".[33]

En el documento 2 "Las mujeres de Hitler. Mujeres alrededor de Hitler" del libro Interrogatorios. El III Reich en el banquillo puede leerse lo siguiente:[34]

"Éste había prescrito el año anterior la dieta vegetariana de Hitler cuyos componentes solía enviar a la Berghof desde su clínica. La señorita Martiali iba a veces a la cocina a preparar las comidas. Hitler tenía crecientes problemas intestinales y como la ayudante dietética (una medio judía) que le había enviado Mariscal Antonescu(34) estaba ausente, la elección recayó en la señorita Martiali." (...) "La casa que tenía Hitler en Munich, en la Prinzregentenstrasse, estaba al cuidado de un matrimonio apellidado Winter. El marido se encargaba de todos los detalles de la vivienda, de las reparaciones, etcétera, pero el trabajo principal lo hacía la señora Winter, que tenía el cargo de ama de llaves. Hacía mucho que conocía a Hitler. Era de procedencia humilde. Mantenía la casa, de cinco habitaciones, en orden, y cuidaba de Hitler –en lo que no era competencia de los criados de sexo masculino– cuando estaba en la ciudad. Le preparaba comidas sencillas, consistentes sobre todo en huevos, verduras y ensaladas."

Interrogatorios. El III Reich en el banquillo, "Las mujeres de Hitler. Mujeres alrededor de Hitler", documento 2

Léon Degrelle, general de las SS y amigo de Hitler, escribió: "No soportaba comer carne, porque significaba la muerte de una criatura viva. Sólo toleraba los huevos, porque la puesta del huevo significaba que la gallina había sido conservada en vez de sacrificada".

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b Rudacille 2001, p. 88.
  2. a b The life and death of Adolph Hitler. Payne, R. (1973) Cape. ISBN 0-224-00927-3
  3. a b Don't Put Hitler Among the Vegetarians - New York Times 21 de septiembre de 1991
  4. Proctor 1999, p. 136. "Several of [Hitler's] biographers point to the influence of nationalist antisemitic composer, Richard Wagner." See also: Moore, Gregory. (2002). Nietzsche, Biology and Metaphor. Cambridge University Press. ISBN 0-521-81230-5. pp. 155-157: "Wagner, the leading apostle of Aryan Christianity, whose attempt to fuse vulgar anti-Semitism with the 'noble' - and therefore 'Aryan' - Christan 'morality of pity'...This insidious form of anti-Semitism...seized upon by Wagner, sought to purge the Christian religion of 'foreign' Jewish elements, holding that the essence of Christianity, so close in spirit to Eastern religions, must be of Aryan provenance. Wagner suggested...that 'it is more than doubtful if Jesus himself was of Jewish extraction'...These basic themes are reprised in a series of essays written by Wagner in the late 1870s...The 'degeneration of the human race' - which Wagner also refers to in more conventional terms as 'man's historic fall' - was initially triggered, he believes, by the 'departure from its natural food'. An antediluvial, irenic and above all vegetarian people were driven by the famine which followed catastrophic climatic and geological upheavals to renounce their natural diet and consume flesh...the second source of corruption which Wagner cites: the interbreeding of the Aryan with the Jew, a centuries-long 'tainting [degenerierende Vermischung] of the hero-blood of noblest races with that of former cannibals now trained to be business-agens of Society'. As the quintessence of Jewishness, this carnivorous, bloodthirsty 'predator' - and here Wagner is ressurecting the ancient anti-Semitic legend of the blood libel - is the ultimate source of the vitiation of our blood', the pollution of the once proud German-Aryan race....According to Wagner, spiritual renewal, which can be attained through vegetarianism...brings with it the regeneration of the race."
  5. Arluke & Sanders 1996, pp. 144, 150. "In an essay, entitled "Heldentum und Christenheit" (Heroism and Christianity), Wagner articulated an anti-Semitic theory of history, which linked vegetarianism to Germany's future. It drew on the racial theories of Joseph Arthur Gobineau, the philosophy of Arthur Schopenhauer, and Wagner's own idiosyncratic brand of Catholicism. Wagner believed that, in abandoning their original vegetarian diet, people had become corrupted by the blood of slaughtered animals. This degeneration was then spread by the mixing of races. Interbreeding eventually spread through the entire Roman Empire, until only the "noble" Germanic race remained pure. After their conquest of Rome, the Germans, however, finally succumbed by mating with the subject peoples. "Regeneration" could be achieved, even by highly corrupted races such as the Jews, through a return to natural foods, provided this was accompanied by partaking of the Eucharist."
  6. a b Rudacille 2001, p. 88: "These authors, together with Robert Procter and other scholars, agree that Hitler and many of his aides were vegetarians who believed that abstaining from meat would not only enhance human health but also spiritually regenerate the human race. Procter, Arluke, Sanders, and others have attributed Nazi dietary habits to the influence of Richard Wagner, the nineteenth-century German composer, who believed that civilization could be regenerated through vegetarianism."
  7. Harry Hill's TV Burp - Naughtiest Vegetarians - Heather Mills vs Hitler - YouTube
  8. [http://uk.youtube.com/watch?v=RI6iVwpOWNA Bill Bailey - Blood Sport and Vegetarians - YouTube]
  9. Arluke & Sanders 1996, p. 148. Quoted from Wuttke-Groneberg, W. (1980). Medizin im Nationalsozialismus. Tübingen: Schwabische Verlaggesellschaft.
  10. Bullock, Alan (1993). Hitler and Stalin : Parallel Lives. Vintage. p. 679. ISBN 0-679-72994-1. 
  11. a b Hitler, Adolph (2000). Hitler's Table Talk: 1941-1944. Enigma Books. ISBN 1-929631-05-7. 
  12. a b Wilson, Bee (09-10-1988). Mein Diat - Adolf Hitler's diet. New Statesman. http://web.archive.org/web/20050321091219/http://www.findarticles.com/p/articles/mi_m0FQP/is_n4406_v127/ai_21238666. Consultado el 18-09-2007. 
  13. Phayre, Ignatius (November 1938). Hitler's Mountain Home. Homes & Gardens.  pp. 193-195. 
  14. Goebbels, Joseph (1993). The Goebbels Diaries. Charter Books. p. 679. ISBN 0-441-29550-9. 
  15. Degrelle, Léon. «The Enigma of Hitler». "Friends of Léon Degrelle" Cultural Association. Consultado el 18-09-2007.
  16. Redlich, Hitler, 66, 77
  17. Kressel, Mass Hate, 133
  18. Colin Spencer, The Heretic's Feast: A History of Vegetarianism (Londres, Fourth State, 1990), 306
  19. Waite, Psychopathic God, 27.
  20. Kapleau, El respeto a la vida, 103
  21. Redlich, Hitler, 78.
  22. «History of the German Vegetarian Societies». International Vegetarian Union. Consultado el 18-09-2007.
  23. See also: Barkas, Janet (1975). The Vegetable Passion. Scribner. ISBN 0684139251. 
  24. Kershaw, Hitler, 1936-1945, 403-405
  25. Meyer "La dieta de Hitler", 1.
  26. Kershaw, Hitler, 1936-1945, 178.
  27. The Gourmet Cooking School Cookbook. Dione Lucas con Darlene Geis. Bernard Geis Associates, 1964. Nueva York p. 89.
  28. Rudacille 2001, p. 89.
  29. Autor de The New Vegetarians (1993) ISBN 0-9626169-0-7, Famous Vegetarians and Their Favorite Recipes (2002) ISBN 0-9626169-1-5, Food for the Gods: Vegetarianism and the World's Religions (1998) ISBN 0-9626169-2-3 , y el monográfico, Why Hitler Was Not a Vegetarian (2004) ISBN 0-9626169-6-6; coautor de The Vegan Guide To New York City (2004) ISBN 0-9626169-8-2; cofundador de la Big Apple Vegetarian Society; asesor histórico de la North American Vegetarian Society; comisionado a escribir una entrada sobre la historia del vegetarianismo en América para el The Oxford Encyclopedia of Food and Drink in America (2004) ISBN 0-19-515437-1
  30. a b Berry 2004
  31. «Hitler's final witness». World: Europe (BBC News). 04-02-2002. http://news.bbc.co.uk/1/hi/world/europe/1800287.stm. Consultado el 18-09-2007. 
  32. Wilson 1988: "His diet thereafter was free of flesh, but bolstered with a medley of quack supplements, administered with zeal by Theodor Morell."
  33. Doyle 2005, pp. 75-82
  34. http://www.tusquetseditores.com/ajax_lecturaBreve.asp?id=1664

Referencias[editar]