VA-111 Shkval

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Vista del misil en una exposición. Notése la punta especial para generar la cavitación.

En 1977 la Unión Soviética desarrolló un nuevo tipo de torpedo guiado con características totalmente revolucionarias, el Shkvall (nombre que se le denomina a la tormenta de nieve) desarrollado en el Instituto Ucraniano de Hidromecánica, es el primer torpedo de supercavitación del mundo, el cual entre sus características básicas destaca la de superar la velocidad de 501 km/h bajo el agua, aunque su alcance era bastante limitado, llegando a tener en su primera versión unos 8 km de alcance total, aunque durante las décadas de los 80 y los 90 siguió siendo mejorado y en sus últimas versiones (Shkvall II) ya se hablan de velocidades cercanas a los 360 m/s y alcances que rondan los 160 km, aunque debido al secretismo ruso las velocidades reales se mantienen clasificadas.

El torpedo shkvall es un torpedo curioso en su funcionamiento, realmente es más parecido a un misil que a un torpedo. Su propulsión se basa en dos motores cohete de combustible sólido, que le proporcionan el empuje necesario para alcanzar las velocidades necesarias para la supercavitación (120 m/s) y su máxima velocidad punta. Además, el Skvall reutiliza parte de los gases de combustión del motor para redirigirlos a la zona de la punta donde se encuentran varias salidas de gases que sirven para aumentar de manera significativa el volumen de gas necesario para envolver el torpedo por su punta chata (cuanto más plana sea la punta del torpedo, mayor supercavitación, pero contradictoriamente mayor fricción; sin embargo ésta se anula con parte de los gases de escape del motor, que son dirigidos a la punta y salen a mayor velocidad de la que se desplaza el torpedo, permitiendo una supercavitación prácticamente total, en el margen de un 98%).

Puede parecer un poco chocante el uso de motores de cohetes para la impulsión del torpedo, pero es el único medio factible de propulsión puesto que en el punto de la cola del torpedo una hélice estaría dentro de la burbuja de gas, o en la zona de turbulencias que sigue a la burbuja, perdiendo su capacidad de propulsión y resultando seriamente dañada por las pequeñas pero potentes implosiones de burbujas de gas. Además, un motor cohete necesita una relativamente menor cantidad de combustible para acelerar el proyectil a una velocidad muy grande en muy poco tiempo y así alcanzar la velocidad de supercavitacion, impidiendo las contramedidas que el objetivo pudiera despachar, y sin necesidad de aire para mantener la combustión.

A una velocidad de poco más de 200 nudos (360km/h aprox), se alcanzaría un objetivo en un rango de 10 km, en poco más de un minuto. Esto lo hace 99% exitoso y el 1% restante se debería al blindaje del objetivo, mal desempeño de la carga explosiva o alguna otra situación de índole técnica.

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